Algunas cosas sobre mi forma de ver el mundo

Pues he estado liado con múltiples proyectos y múltiples cosas. Alguna de las cosas que he hecho es volver a Madrid en un viaje exprés, conocer gente nueva, apuntarme a alguna organización sin ánimo de lucro, montar los muebles de una cocina… Con todas estas cosas, me doy cuenta que no dejo de aprender cosas y que aunque yo creía que sabía algo de algo, al final me queda mucho por aprender, cosas tan importantes que seguirán modificando mi vida.

Pues lo cierto es que en mi viaje exprés a Madrid me di cuenta de que me he quitado un gran lastre de encima: mi vieja insociabilidad. Después de hablar con 200 personas desconocidas, después de recorrer medio Madrid hablando cruzándome con 20.000 personas, después de coquetear con unas cuantas chicas, después de dirigirme hacia cualquier sitio donde haya gente sin miedo… me doy cuenta que la insociabilidad y la fobia social te paraliza tanto tu vida que te encuentras en un callejón sin salida y esperando que tus problemas de sociabilidad se pasen para poder continuar tu vida. Mi viaje a Madrid fue duro porque fui sin dormir (siempre duro es el camino…) pero me demostré que ahora soy un hombre nuevo en muchos aspectos y que ahora la mezcla de mis buenas energías con mi espíritu sociable me abre un montón de puertas que antes estaban cerradas… Quizás lo más extraño de mi viaje a Madrid es que por primera vez en mi vida me encontré con un famoso… y además de morros, frente a frente, el me miró y cuando se dio cuenta que yo le había reconocido quitó su cara como intentando evitar que le pidiese un autógrafo o algo así… ¿Que quién era el famoso con el que me encontré…? Pues casi seguro que era (si no era él era su clon, y es difícil de confundir por su cara tan significativa y atractiva) Paco Buyo, uno de los porteros más míticos de la historia de España y del Real Madrid… A día de hoy no me interesa el fútbol, pero Paco Buyo es una leyenda de cuando yo era pequeño, lo coleccionábamos en los cromos, lo oíamos nombrar, creíamos que él era una especie de superhombre… Por eso me hizo ilusión encontrarme con él de morros… pero también me quedó claro que la fama tiene cosas malas, la gente te reconoce por la calle, te molesta para pedirte autógrafos, te juzga y se cree con derecho a opinar sobre ti… Por eso yo ya no quiero ser famoso, así que espero que este blog siga así, como algo grande pero íntimo a la vez. Ojalá que mi primera novela La Reina de los Hielos no tenga éxito y yo muera como escritor fracasado. Prefiero tener mi público íntimo, prefiero ser un autor de culto. Y ser “de culto”, nos dice Dross que es haber medio fracasado y sólo ser conocido y admirado por un pequeño público muy selecto.

Algunas cosas sobre mi forma de ver el mundo

Aunque he tenido cierto éxito con Internet con esto de la Seducción y la Autoayuda. Mi blog se puede encontrar poniendo en Google cualquiera de esas dos palabras de forma individual, y sale en cuarta página de Google, lo que es un éxito para este blog. Yo me interesé por esta temática de la seducción y la autoayuda debido a lo que ya he dicho, de mis problemas de sociabilidad. Yo no pretendo ser un seductor, o mejor dicho: me vale con seducir a las personas que tengo a mi alrededor en el día a día. Los demás, el gran público, pues me parece interesante que alguien le parezca interesante lo que hago. Pero tengo una fortaleza de criterio lo suficientemente fuerte como para que las opiniones ajenas sobre lo que hago no me afecten demasiado. Están bien los halagos, pero tampoco son imprescindibles. Molestan las críticas, pero no soy capaz de recordar una crítica a lo que hago durante más de 5 segundos, he aprendido a olvidar lo que no me interesa. Creo que en este blog sólo he borrado 5 comentarios, bastante tontos los 5. Los demás por lo general son positivos. Yo ya sé que lo que hago de sociabilidad y seducción es bueno, porque a mí me ha servido y a mí me ha servido para retomar mi vida social. Yo practico con el ejemplo, quizás en España muchos dan consejos a los demás que no se aplicarían a ellos mismos. Es un poco como el médico malo que sabe que es malo pero que opera a la gente por dinero. Pero cuando su hijo o un familiar enferma, este médico malo piensa que no lo operaría él ni de loco, y lleva a su familiar a ser operado por un buen médico. No os fiéis de ese tipo de persona.

La humanidad es variada por naturaleza. La curvatura de Gauss muestra un modelo estadístico de la división de esta humanidad: hay hombres inteligentes y tontos; mujeres inteligentes y tontas, hay hombres sensatos y fanáticos; mujeres sensatas y fanáticas, hay hombres altos y bajos; mujeres altas y bajas… No existe el hombre y la mujer a secas. Quizás haya una serie de cosas que nos identifican a todos como hombres. Pero somos muy distintos entre nosotros. Por eso a veces nos cuesta entendernos. El conocimiento debe de ser el camino objetivo para ese entendimiento. Quizás es curioso que la gente tiende a verse a ellos mismos de forma equivocada: está demostrado que los hombres más inteligentes y valioso se infravaloran a ellos mismos, se creen peores que los demás; y en cambio, los hombres y las mujeres más tontos y menos interesantes, muchas veces se sobrevaloran a ellos mismos, y se tiran el día diciéndole a los demás lo grandes que son y lo muy por encima que están del resto de los mortales. Esta es una lección muy importante para los hombres y las mujeres valiosos: normalmente se creerán peor de lo que son y eso les quitará oportunidades en el amor, laborales, con amigos, en el ámbito académico… Estos hombres valiosos tienen que luchar contra esto, tienen que saber lo que de verdad valen para sacarle el mayor partido a su vida.

La humanidad es variada, y eso quiere decir que tanto los hombres como las mujeres son variados. Quiero decir, que no nos sirve es feminismo que le hecha toda la culpa de los problemas de las mujeres a los hombres: más que eso, hay hombres mediocres y brillantes; y exactamente lo mismo pasa con las mujeres, las hay mediocres y las hay brillantes. Digamos que la culpa de los problemas que tienen a día de hoy las mujeres (desigualdad, paro, malos tratos…) es culpa tanto de los hombres mediocres como de las mujeres mediocres. Los hombres brillantes han contribuido como nadie (más incluso que las propias mujeres que estaban asfixiadas por una estructura patriarcal) a liberar a las mujeres y a acercarlas a la igualdad con los hombres. Por supuesto que hubo muchas mujeres brillantes que fueron liberadas de esta forma, y luego continuaron la lucha feminista e igualitarista.

Pero sea como sea, los hombres y las mujeres nos gustamos. A veces a los hombres les gustan otros hombres, son los gays. Yo respeto a los gays, pero no entiendo lo del “orgullo gay”, yo soy heterosexual y no voy por ahí mostrando las pelotas y diciéndole a todo el mundo lo dura que se me pone cuando veo a una chica bonita. Ser gay o ser heterosexual son cuestiones biológicas y psicológicas de las que no creo que debamos enorgullecernos. Antes los hombres se enorgullecían de ser inteligentes, de ser buenos amantes, de ser cultos, de ser comprometidos, de ser valientes… No admiro los viejos tiempos, no soy de la vieja guardia. Pero sí que admiro a los verdaderos valores que nos ayudan a crear verdaderos hombres, y no admiro a esos valores estúpidos que nos hacen enorgullecernos de ser de tal país, de ser hombre, de ser de tal condición sexual, de ser mujer… Es importante lo que admiramos, podemos terminar por parecernos a ello. Tened cuidad de a quién admiráis.
¡Y siempre nos queda el amor! Yo en mi peor día, sólo ver el hermoso cuerpo de una mujer vestida, su silueta, sus curvas… me animan y me sube el ánimo hasta llegar a la euforia. Estamos programados para eso, no es cuestión de sentirnos orgullosos por eso. Yo, después de mi fobia social y demás, empiezo a entender el amor. Sé que en parte es una cuestión bioquímica, y eso significa que te vas “encaprichando” de una persona poco a poco, se te va metiendo en tu cerebro como una droga, y luego cuesta mucho que salga de tu cerebro. Quizás por esto mismo, nos podemos llegar a enamorar o al menos, nos puede llegar a gustar, personas que al principio de conocerlas no nos dijeron mucho. Aunque también existe el amor a primera vista. Con ver a alguien no vale para saber si nos gusta… porque a lo mejor está buena o bueno, pero al ir a hablar con ella o él por primera vez, nos podemos dar cuenta que no tenemos nada que ver con esa persona y el amor sería imposible entre esa persona y nosotros. El “amor a primera vista”, dicen los expertos, que es el amor dentro de la primera hora de conocernos con esa otra persona, y dentro de la primer ahora de estar junto y hablar con esa persona. Estas impresiones a primera vista, aunque sólo duren una hora, se han demostrado que son muy útiles a la hora de saber si podemos iniciar una relación amorosa larga, duradera y feliz con esa persona. La intuición bien fundada es un extraordinario sistema de conocimiento.

El amor nos da un placer equivalente a 20 millones de pesetas anuales (para mí la peseta sigue estando en mi corazón, la peseta fue España y ahora que no hay pesetas España peligra), y además, nos libra de algunos terribles fantasmas, como el fantasma de la soledad. Henrik Ibsen dijo eso de que
“El hombre más fuerte es el que más soporta la soledad”.

La soledad es terriblemente dolorosa, aunque el dolor hace a los hombres mejores y más generosos. Se decía antes eso de que

“El hambre es peor que la espada”

como queriendo decir que es más doloroso el dolor que causa el hambre que el que causa una espada cuando te dañan con ella. Algo parecido pasa con la soledad, yo creo que la soledad es peor que el hambre y que la espada. Hay personas que se han llegado a amputar partes de su cuerpo debido a la tremenda presión mental que causa la soledad.

¡Pero nosotros conocemos el final de la soledad! El final de la soledad es la gente, es el amor, es el fin de la fobia social, es la sociabilidad… Nosotros con nuestro proyecto pretendemos contribuir a la derrota de esa soledad. Pero yo me pregunto: si la soledad es dolor, y el dolor es bueno en parte porque nos fortalece y nos hace mejores personas, entonces ¿no será la soledad en parte buena como dolor que es? En parte sí, pero también te puede destruir, la soledad es como tener un trabajo de riesgo, y te puede hacer morir (normalmente por autoinmolación, pero también nuestro corazón es más sensible y nuestro sistema inmunológico más frágil cuando estamos solos). La soledad y el dolor son en parte buenos. Pero en parte malos. A los que ya han andado por los laberintos de la muerte y de la soledad, les queda salir a la luz del sol. Nuestro proyecto no es una ventana (nadie llega a ser ventana sólo a base de escribir). Pero sí es información hacia donde está esa ventana. La escritura y el pensamiento son fantásticos, pero no valen por sí mismos. Hace falta volver a la realidad. Todos nosotros estamos en los albores de nuestra siguiente realidad. Tengamos el valor de dar los duros pasos que nos conducen hasta el nuevo sol.

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