Aprender a cumplir años y envejecer

Lo cierto es que a nadie le gusta cumplir años, especialmente a partir de cierta edad (yo sufro cada nuevo cumpleaños desde los 20…) Pero saber aceptar el paso del tiempo, y saber crecer, primero, y envejecer con el tiempo, es fundamental para poder alcanzar la felicidad. De alguna manera, la mejor forma de saber aceptar el paso del tiempo, es tener una vida plena, ir completando proyectos acorde con nuestra edad. Así, cuando miremos atrás, tendremos la sensación que tiene un vendimiador, cuando, ya a medias de su línea de vendimia, mira hacia atrás, y se siente satisfecho del camino recorrido y del trabajo echo, a la vez que no siente ningún deseo de volver a empezar desde el principio…

Además, de alguna manera parece que la felicidad llega con el tiempo: sólo un 17% de las personas de 18 años dicen ser felices; mientras que el porcentaje de felicidad en las personas de 50 ralla el 70%. Creo que esto se debe a dos grandes factores: 1. cuando somos muy jóvenes, estamos perdidos en la vida, somos muy ignorantes, la potencia de nuestros cuerpos no compensa en absoluto la inmadurez de nuestros espíritus; y 2. el cerebro se va modificando con el tiempo. Por lo que veo, nos volvemos más blandos. Personas que con 20 años era unos vendavales, llenos de furia, de ira, de pasiones incontroladas, con 70 años se vuelven mansos, pacíficos, felices… Es curioso, este ser con 70 años puede ser feliz, mientras que con 20 años, lleno de impulsos, no conseguía más que dosis muy elevadas de infelicidad…

aprender a cumplir años y envejecerDe alguna manera parece que el deterioro de nuestros cerebros nos hace más felices: las drogas en gran parte producen cierto deterioro de nuestras capacidades cognitivas, al principio sólo momentáneamente; con el tiempo, permanentemente.

Pero el paso del tiempo y su correspondiente aumento de felicidad no tiene por qué corresponder con un deterioro de nuestras capacidades cognitivas: ahí tenemos a José Luis Sampedro, que con casi 100 años, es muy feliz, a la vez que mantiene unas capacidades intelectuales sobresalientes.

Curiosamente, una vez Sampedro mencionó en algún programa en donde era entrevistado la idea del suicidio, como una forma de dejar de cargar con “este saco de patatas”, refiriéndose al cuerpo. Parece que cuando somos muy jóvenes tenemos el mundo físico de nuestro favor; y el espiritual en nuestra contra; con el tiempo, esto se reinvierte: tenemos el mundo espiritual a nuestro favor, y el mundo físico en nuestra contra. Y para intentar tener todo a nuestro favor, no viene mal una ración diaria de ejercicio físico; y una ración diaria de ejercicio mental…

En este artículo, aprender a cumplir años y envejecer.

Las estaciones de nuestra vida

Acabo de ver una entrevista hecha en el programa Página 2 al escritor americano Paul Auester. El entrevistador le pregunta que si, ya con 65 años, se siente viejo. Auester contesta: una vida humana media se sitúa en torno a los 80 años. 80 años entre 4, son 20. Por tanto, la vida humana es un poco como las estaciones: está la primavera, entre los 0 y los 20; luego el verano, entre los 20 y los 40; luego el otoño, entre los 40 y los 60; y para terminar, el invierno, entre los 60 y los… (80) Dice que él ya está en el invierno… Y es que… aunque la vida humana sean 4 estaciones, hay primaveras muy largas, otras muy cortas,… Es conveniente que nuestras estaciones duren lo más posible. Auester termina diciendo que él espera un invierno largo.

Cuatro personas andando por la calle

–Persona número 1. Ayer un niño de 8 años iba caminando despreocupadamente por una ciudad provinciana. El niño vio a un hombre de entre 20 y 30 años, andando por la calle, con una extraña forma de andar, un tanto paramilitar. Al niño le gustó esta forma de andar y, después de ponerse a la altura de este hombre de entre 20 y 30 años, se puso a imitar su peculiar forma de andar, seguramente por que le gustó esa forma de andar, con esa fuerza… Después de unos pocos metros, el niño se cansó de la imitación, entre otras cosas, por la gran velocidad de marcha que llevaba el hombre entre 20 y 30… El niño, después, siguió andando. Andó hasta su casa, mientas pensaba lo que iba a hacer cuando llegase a casa: le habían regalado un mecano nuevo, y estaba intentando construir con el mecano un acorazado de guerra. El acorazado era muy original, porque tenía la capacidad de andar también por tierra firme, mediante unas grandes cadenas que se desplegaban cuando este llegaba a la playa. El niño estaba muy ilusionado con este proyecto con su mecano. Durante toda la semana trabajaría en el prototipo, y después, lo llevaría a los juegos de guerra que realiza con sus amigos todas las semanas, en donde los amigos llevan cada uno un prototipo, y jugando, los someten a prueba, y ven cual de los prototipos tiene mas potencia para la guerra…

–Persona número 2. El joven entre 20 y 30 años al que imitó el niño. El joven va a un concierto de cantautores, perteneciente a unas conferencias anarquistas… No es que este joven sea anarquista, lo que pasa es que en esas mismas conferencias anarquistas, el año pasado este joven vio a una chica que le gusto… pero no pudo hablar con ella. Y vuelve este año al concierte de cantautores de esas conferencias, para ver si, por una casualidad, esa chica que le gustó se encuentra allí este año también. El joven llega al concierto, pero no ve a la chica… Después, se va con un amigo a tomar una cerveza. Luego le despide, y se va con otros amigos de marcha, pues es sábado. A pesar de todo, este joven no desespera por amor. A tenido muchas candidatas a novia, pero no llega esa chica especial que lo llene de verdad. Además, este joven tiene sus proyectos profesionales y políticos, que lo llenan mucho… pero aun así, se siente un poco escindido: ¿mujeres o trabajo…?

–Persona número 3. Uno de los cantautores del concierto. Se dedica a la música, saca discos al mercado, tendiendo ya unos seguidores fijos. Puede vivir de la música, algo que le permite a su vez, dedicarse también a su gran afición: cultivar un pequeño huerto durante todo el año. Este hombre de 45 años vive feliz, con su mujer. Viven en una plácida aldea en contacto con la naturaleza. Pero a su vez, va junto con su mujer a veces a la cercana ciudad provinciana, para cenar con los amigos, y salir a dar una vuelta por los bares de la ciudad. Los días trascurren entre la música, entre sus dos hijas, entre su mujer, y entre las lechugas… Vive feliz entre el campo y la ciudad, y sigue teniendo ideales de un mundo mejor, aunque ya no lo expresa de la agresiva forma que lo hacía cuando era más joven.

–Persona número 4. El abuelo del cantautor. Un hombre anciano de casi 80 años. Se levanta a las 7 de la mañana, y se va a los senderos del bosque a dar su paseo matutino que termina a las 12. A esa hora, se va al bar, a tomar un café y a reponer las fuerzas perdidas por medio de unos pinchos de tortilla además de alguna ocasional cerveza… El anciano es feliz mientras come su pincho de tortilla y bebe su cerveza. Ya ha disfrutado mucho de la mañana, y aún le queda toda la tarde… Durante la tarde, va a ver a su hijo al huerto, y lo ayuda con las tareas. Después, ve a sus nietas, y las cuenta algunas historias, sobre cuando participó en los impactantes acontecimientos que acontecieron en () en el año (), cuando él era joven y rebelde. El anciano ha vivido toda su vida bajo el recuerdo de su gesta, de alguna manera desde que ayudó a trasformar a España, se ha sentido siempre como un guerrero victorioso y jubilado. Cuando mira hacia atrás, su vida parece una película de Hollywood, del estilo de Forrest Gump, y otras películas que narran vidas increíbles. Porque este hombre, que aprendió a andar con orgullo de lo pasos de otros;  que aprendió a amar a mujeres; que aprendió política, artes; que aprendió a cultivar el huerto, que aprendió, ya con 43 años, a tocar la guitarra y a cantar; y que aprendió a amar a sus seres amados… este hombre ha tenido una vida de leyenda… que puede recopilar, que puede volver a ver, cuando mira hacia atrás… Y cuando mira hacia delante, este hombre que anda con un bastón, que de todas formas, no necesita, puede ver el sendero del bosque; puede sentirse que él ha sido un enviado de fuerzas muy poderosas, que aún se ocultan en el interior del bosque; puede sentir que ha recorrido un largo camino, que rememora todas las mañanas en su paseo por el bosque…; puede sentir que todos los días, de alguna  manera, los recuerdos pasados, los recuerdos imposibles lo llevan de vuelta a su época de grandeza, y esa grandeza se multiplica en el presente del tiempo, durante todos los días, y hasta el día en donde de su último paseo… que lo llevará al otro lado.

Líbranos de las tinieblas

Y llévanos hasta la luz

Cuando fui joven

Anduve en tinieblas con fuertes piernas

Cuando fui viejo

Anduve bajo el verde bosque de sublime luz

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