Aprender a motivarse para superar las dificultades

El hombre ha sido una especie de animal precaria: vivía comúnmente unos 20 años como mucho (para los que tenían suerte); estaba constantemente amenazado por distintos elementos, como el clima, las enfermedades, los tigres dientes de sable… El hombre ha sido un animal precario. Muchas especies comparten este destino, pero no todas: las tortugas pueden tener largas y felices vidas de más de 300 años; los águilas viven unos 50 con esa tremenda sensación de libertad que se siente cuando uno cae en picado a 300 kilómetros por hora; y en general, muchos animales tienen asegurada una larga y feliz vida durante muchos años una vez que han superado la delicada fase de crías… Pero en el hombre esto nunca fue así. El hombre es una animal muy inteligente, pero no estamos hechos para vivir mucho. Y resulta, que a día de hoy un hombre puede tener asegurada una vida plena y de más de 80 años. Pero nuestro alma está echa creyendo que vamos a morir con 20 años… pues esa es la media de vida de un hombre a lo largo de su historia (siendo optimistas). Y con todo esto, podemos hacer de nuestras debilidades virtud. Podemos vivir 100 años con una vida plena, repleta de amores, repleta de grandes momentos, repleta de alegrías (con sus penas, claro)… La clave para conseguir esto está siempre muy cerca. Si somos animales precarios y aun así podemos ser felices, es evidente que tomando las adecuadas precauciones, podemos pasar fácilmente entre esas dificultades en que nos pone la vida. En este artículo, explicamos cómo aprender a motivarse para superar las dificultades.

La forma en que vemos los problemas.

El cerebro humano tiene una percepción de la realidad alterada por defecto. No tenemos una concepción lógica y matemática del tiempo. Lo sentimos alterado. El funcionamiento normal del cerebro en su percepción del tiempo ve al tiempo como curvo.Aprender a motivarse para superar las dificultades O sea, sentimos un poco que lo que importa verdaderamente es el presente, por ejemplo, los próximos dos meses. Parece un poco como si no fuésemos capaces de vislumbrar que pueda existir un tiempo en dos meses en adelante. Si tuviésemos una concepción puramente racional del tiempo, veríamos que tras estos dos meses, hay otros dos meses, que son equivalentes en extensión a estos dos próximos meses que nos quedan por vivir. Pero ya hemos dicho que tenemos alterada la visión del tiempo, como una de esas curvas que es muy horizontal al principio pero al final se inclina para abajo cada vez más, hasta que llega un momento que la curva toca el suelo. Este mecanismo de percepción del tiempo del cerebro humano fue desarrollado por la evolución como una forma de que los hombres podamos afrontar los temores que nos depara el futuro: el futuro son los próximos dos meses, lo que ocurra más allá, pues tampoco nos puede afectar, porque no lo percibimos. Y como en estado natural el hombre se ve sometido a unas condiciones precarias, que como mucho puede tener garantizado su supervivencia unos dos meses… pues es ideal percibir de esta errónea forma, porque así no nos preocupamos de ese incierto futuro… Nuestro futuro son los dos próximos meses.

Los problemas de las percepciones erróneas

La forma de percepción del tiempo del hombre es como hemos dicho, errónea. Y nos trae muchos problemas: por ejemplo, cuando a Aznar le dio por idear la brillante idea de sacar a todos los jóvenes hombres de España de estudiar y ponerlos a construir edificios por todos los lados… es evidente que no estaba pensando en poder mantener este proyecto durante mucho tiempo… No fuimos capaces ni remotamente de pensar en el futuro, “pan para hoy, y hambre para mañana”. Por eso, tenemos que intentar combatir un tanto nuestra naturaleza errónea en el percibir, debemos de aprender a percibir correctamente.

Las personas de mayor inteligencia, muestran una fuerte preocupación por el futuro. Y esto es debido a un cambio genético fundamental: las personas genéticamente obsoletas, siempre buscan vivir el momento, los próximos dos meses, despreocupándose completamente por el futuro; pero mientras más va avanzando la evolución humana, la percepción del tiempo del hombre va cambiando, y nos empezamos a transformar un poco mentalmente en esas tortugas que saben que pueden vivir hasta más de 300 años…

De echo, las personas más inteligentes envejecen en espíritu mucho más lentamente que las personas más básicas. Ya he puesto que para una persona muy inteligente, la edad de empezar a salir con chicas es más los 30 que los 20… porque todo su mundo temporal se ve aumentado debido a que están más evolucionados… Por ejemplo, ese chaval superdotado, Carlos Blanco, aún reconoce que con 27 años todavía no le ha dedicado mucho tiempo a las chicas… Pero eso es natural en él. Seguro que en breve, dejará la egiptología y se pondrá a leer este blog, y empezará a sargear como loco con todas las nenas que vea… Pero es que, la gente más compleja vive más poco a poco porque tienen más tiempo por delante. Ni que decir tiene la economía española la han manejado gente muy poco compleja: la han manejado gente que creía que lo importante eran los dos próximos meses.

La alteración de la mente en la depresión

Y un fenómeno interesante: en una personas con mente en depresión, se produce una alteración del tiempo: no ve futuro por ningún lado, ni en los próximos meses ni dentro de 10 años. De echo, en la depresión tenemos una percepción del tiempo racional: no hay diferencia entre este año y el siguiente, los sentimos igual, porque falla el mecanismo que nos hace ver que lo más importante es el presente. Por eso el enfermos de depresión parece que nunca está contento con nada: nadie puede ser tan perfecto que tenga el futuro completamente garantizado.

Pero como en la película Matrix, podemos inferir por pequeños detalles que esta visión alterada es falsa. Ya hemos dicho que el hombre está echo para ser feliz de forma precaria… El mundo real es muy distinto. Desde los estertores de una crisis depresiva parece que no hay futuro; exactamente igual que a Neo le parecía que la humanidad entera no era un completo fraude sometida al voraz apetito de máquinas insaciables. Tenemos que tomarnos la píldora roja; tenemos que ver las cosas como son. Tenemos que pensar que lo importante es el momento; pero a su vez, nuestro destino evolutivo nos hace que empecemos a mirar al futuro: ahora podemos vivir mucho y bien. Y debemos de entender que el hombre poco a poco está dejando se ser un ser que habita el presente: ahora vive en dos grandes mundos, el presente y el futuro. El presente son los planes más inmediatos: salir con esa chica que nos gusta; seguir con nuestra labor cotidiana; salir este sábado para corrernos una buen juerga… Eso es lo que nos importaba antes con nuestros viejos cerebros de percepción del tiempo deformada. Pero también debemos de poner un ojo en el horizonte, viendo que, ahora sí, tenemos futuro.

Una mentalidad para vivir

Los hindúes creen que el mundo es decadencia. El mundo empieza repleto de energía, pero a partir de ahí, nos vamos desgastando y terminamos en las meras ruinas de lo que fuimos. En el hombre esta visión se correspondería con el envejecimiento: de los furores de la juventud, a la depresión de la vejez. Pero esta visión no es justa. Y es que los hombres crecemos, no empezamos en nuestro summum, nos hacemos grandes con el tiempo… Y cuando hallamos sido lo más grandes que podamos, es cuestión de intentar mantener el equilibrio en esa cuerda floja que es la vida. Nos podemos caer, pero nos podemos volver a levantar. En vez de tener una concepción de la vida como decadencia sin remedio, es más justo concebir la vida como una serie de ciclos, en donde nos levantamos para volver a caer, y para luego volver a levantarnos con más fuerza, y siendo más grandes.

Por tanto, debemos de vivir la vida en un doble tiempo: el presente, los próximos dos meses; y el futuro, nuestro destino un tanto abstracto. Si no somos capaces de vivir alguno de estos dos mundos, es que algo va mal: si sólo vivimos para el futuro, es que tenemos depresión; y si solo vivimos para el presente, es que nos parecemos demasiado a José María Aznar, y no hemos evolucionado como hombres. Y es que, viviendo en este doble mundo, tendremos una gran ventaja: el momento presente nos defiende de la inseguridad del futuro; y pensar en el futuro nos defiende de las posibles frustraciones del momento presente. Así, seremos como esos montañeros que se atan de dos en dos para poder hacer de sujeción uno en caso de que se caiga el otro. Y es que de esta manera, es muy difícil caerse…

Ejercicio mental de motivación

Y para terminar, un ejercicio mental que nos permitirá  conseguir ser habitantes de este mundo doble (también está el pasado… pero hoy no toca, hoy toca vivir el presente y sentir el futuro). Cuando no consigas algo que querías mucho en el momento presente (una chica, superar la depresión, alcanzar la felicidad, encontrar un trabajo, tener una casa propia…), piensa la enorme cantidad de oportunidades que tendrás de cumplir ese sueño en el futuro, y piensa que, si lo hubieses conseguido en el presente, el futuro sería menos interesante, sería como si ya hubiésemos gastado nuestra ficha para montar en los karts… Y así, seguimos teniendo nuestra ficha… que nos dará felicidad en el futuro; y si lo que te preocupa es el futuro (primeros indicios de una depresión), pues piensa que los hombres han podio ser felices viviendo sólo el momento presente. Y nosotros tenemos aún esa habilidad. Para ello, haz día a día todas esas actividades que sólo por ellas te merece la pena vivir, eso que tienes tantas ganas de hacer, despreocupándote un poco por el futuro (que no es lo mismo que verlo todo negro…) Si no somos capaces de disfrutar con estas actividades… es que la depresión está muy cerca… Para volver al mundo real, recuerda tomar la píldora roja.

 

Sácanos de las sombras

y llévanos hacia la luz

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