Aprender a relativizar los problemas

La gente que se pasa por mi blog a veces tienen problemas graves: desde problemas de sociabilidad, de depresión, de fobia social, problemas económicos… La estrategia de relativizar los problemas consiste básicamente en aprender a mirar nuestra situación desde fuera de nosotros mismos, ver lo mismo, la misma vida, nuestro mismo yo, pero con unos ojos ajenos, unos ojos extranjeros. De hecho, buena parte de los problemas que hemos mencionado, son en gran parte problemas internos de nuestra alma: no son problemas materiales. Problemas como la depresión, la timidez… están únicamente en nuestra cabeza. Pero nosotros tendemos a creer que son problemas del estado objetivo del mundo. Lo objetivo y lo subjetivo a veces son conceptos antagónicos. A veces reconozco que me he divertido haciendo trizas las percepciones subjetivas que tiene la gente de determinados elementos, como la política, la economía, las relaciones, la humanidad… La gente está llena de prejuicios, muchos alucinan y después pretenden que sus alucinaciones sean cosa objetiva. La distinción ente lo objetivo y lo subjetivo recorre toda la historia espiritual de occidente (la historia espiritual de verdad, la de la ciencia, la de la filosofía… llegamos así a la escolástica, que objetivamente se derrumba, o da lugar incluso, a la Revolución Científica y al Renacimiento político). Platón hablaba de la caverna, diciendo que la mayoría de los hombres están en la subjetividad de una oscura gruta, y sólo cuando salgan a ver la luz del sol podrán acceder al conocimiento objetivo de las cosas. La medición siempre es el adalid de lo objetivo.

La medición está construyendo a una nueva humanidad. En parte es cuestión de experimentar, medir lo experimentado; pero los racionalistas siempre dirán que el hombre accede también al conocimiento mediante la razón. Experiencia y razón juntas siempre derrumban prejuicios. Me he reído mucho cuando le he propuesto a personas medio analfabetas que pretendían saber más que yo, que hiciésemos experimentos sobre eso que ellos cree tan fuertemente, que midiésemos… y que al final viésemos quien tiene razón. Resumiendo en esta introducción 2.500 años de epistemología occidental creo que podemos entender de qué va este artículo: los que tienen problemas no están tan mal objetivamente como ellos se creen. Sí, eso no consuela al enfermo de depresión: aunque no esté tan mal por fuera, está muy mal por dentro. Pero para salir del error, ya Platón vio que era fundamental darse cuenta de que estábamos en el error, de que estábamos en la caverna. En buena parte nuestro mundo es un conjunto de mentiras, de embutes, de filigranas mentales del hipócrita que intenta hacernos creer lo contrario de lo que es. Nuestros problemas como especie rota (pues el hombre como especie es un clan de desgarros de adaptaciones evolutivas parciales, el hombre parece estar entre un excremento y un Dios), serán siempre en gran parte mentales. Y sí, la crisis económica en gran parte ha sido un problema mental, de falta de valores, de sustitución de esos valores por la mogigatería barata, de cambiar la virtud por el “haz esto” no kantiano, si no católico. Franco ha vuelto a ganar la guerra.

Y es que… desde el 2001 estuvo en la mente de los españoles el celebrar una gran fiesta, con despilfarro, con música, con sentimientos de “ahora lo que importa es ganar mucho dinero al precio que sea”. Y para celebrar esta fiesta pedimos un préstamo, y claro, mientras nos duraba el dinero del préstamo pues continuaba la fiesta… Aznar, Zapatero y millones de personas enteras se apuntaron a esta fiesta… hasta vinieron de otros países para apuntarse a nuestra fiesta hispana, siete millones de inmigrantes entraron en España desde el 2000. Aquí iba a ser todo prosperidad, buen clima, buenos alimentos… ¿Y quién se iba a querer quedar fuera? Lástima que el dinero del préstamo que pedimos para la fiesta se acabase, y para más colmo, llegó la hora de devolver el préstamo… ¿Y ahora se supone que con una ración de mogigatería barata pretenden resolver esto? ¿Es que pretenden que les colguemos la medalla de humanista del año por dar de comer a niños famélicos? ¿Y es que se supone que una persona que tenga una inteligencia por encima de la del chimpancé ya nunca será un buen español porque se da cuenta de lo que pasa, y por que lo intenta solucionar, y porque detesta la hipocresía? Hasta la crisis económica estuvo antes en nuestras mentes pasotas, nihilistas, interesadas, mentes en un país de mucho patriota que ondea la bandera cuando la selección gana el mundial de fútbol; pero esa misma gente son los que se pelean por el vecino por que la enredadera de estos se ha metido en su jardín. Esto es Pijolanida, y el que no se adapte es que no se da cuenta de que no es cuestión de superar el mono; si no de retomarlo.

Nuestras mentes humanas pueden ser tan poderosas que pueden transformar al mundo completamente. Ya hemos transformado al mundo en eso que se llama “Revoluciones”: la agrícola, la liberal, la industrial, la científica, la revolución de las nuevas tecnologías… Esta última es especialmente importante. para nosotros. Sin ella esto que decimos nunca nadie lo diría, y simplemente tendríamos que enterarnos de lo que pasa en el mundo por los telediarios manipulados, en donde hacen pasar lo temporal por permanente, y subvierten completamente lo que los occidentales entendieron siempre por verdad: ahora la verdad ya no será lo que siempre es igual a sí mismo, como las leyes de la física, el gran arte, la gran economía ligada al humanismo: ahora la verdad del día será que un hombre ha matado a sus dos hijos y luego los ha enterrado en el jardín. Todo está lleno de mentira, nuestra propia mente también. Pero otra vez digo: tenemos una mente tan poderosa que puede cambiar el mundo. La mente entera de la humanidad al conjunto puede cambiar el mundo; nuestra mente particular puede cambiar nuestro mundo. En este artículo, aprender a relativizar los problemas.

Ejemplos de problemas relativizados

Si, nuestra mente es muy poderosa. Y sí, nuestra mente puede cambiar nuestro mundo. Todo este blog está escrito para cambiar la mente de las personas y para que así cambie su mundo. Desde esta perceptiva este blog es un proyecto ambicioso. ¿Podemos superar nuestros problemas con la mente?

Todo el mundo ha oído hablar del libro “El Secreto”. El resumen de esta obra de un parvulario es algo así como: si quieres algo, tienes que pedírselo al Universo con todas tus fuerzas, cerrar bien los ojos, apretar los puños y repetir “quiero un chalé, quiero un chalé, quiero un chalé” (genialmente parodiado en la genial serie de Tele 5 “La Que se Avecina”). Yo creo que se puede cambiar nuestro mundo con la mente, pero no así claro: si no con pensamientos elevados (que no positivos), seguidos (y eso nos diferencia del “atajo” del libro El Secreto) de trabajo, de puesta en práctica de estos pensamientos elevados.

En muchos artículos por ejemplo, yo ridiculizo al tímido, al fóbico social… Pobrecito, él no se atreve ni siquiera a salir a la puerta de la calle. Qué ser tan desgarrado, es muy vergonzoso… nunca había habido tal injusticia sobre la tierra. La humanidad al completo debe de postrase al sufrimiento de estas personas que sufren porque no se atreven a salir a la puerta de la calle… Pobrecitos, ese monje que se inmoló a lo “bonzo” no debió de sentir nada al lado de similares dosis de sufrimiento…

Y ¿qué decir del depresivo? Eso sí es dolor, dolor en estado puro… Quizás hasta esos hombres que desembarcaron en Normandía, y los Nazis los ametrallaron las tripas haciéndoles a estos las tripas líquidas, y que agonizaron en el agua durante horas con un sufrimiento atroz, sabiendo que ya nunca más volverían a ver a su mujer, a su familia… quizás hasta ellos se compadecen de los pobres depresivos…

Y ¿qué decir de los que no pueden pagar la hipoteca y los van a expropiar el piso…? También son hombres que se merecen nuestra más absoluta compasión… Compasión que no se mereció África entera, y en gran parte al menos hasta hace poco tiempo Iberoamérica, territorios expropiados por los occidentales manipulados, robados, aniquilados,… Nosotros consumíamos con dinero de préstamos mientras en África se morían de hambre porque no tenían dos duros contados que es lo que necesitaban para fumigar plagas de langosta que asolaban a países enteros. Nosotros no queríamos renunciar a tener nuestros helados, nuestras putas baratas, nuestra “calidad de vida”, ahí es ná, vivir como señores… ¿Cómo vamos a ayudarles a fumigar a los africanos a la langosta si luego nos quedamos sin comer helados…? O sin coche propio, o sin autovías de esas a la “española” en donde no se ve ni un coche; o sin esas estaciones del AVE en donde sólo pasean dos o tres personas cada día…

Conclusión sobre aprender a relativizar los problemas

Saber pensar no es saber pensar muy bien un único pensamiento: si no saber pensar muy bien muchos pensamientos. Yo he aprendido a mirar el mundo con mil ojos, a relativizarlo todo, hasta la relativización. Con este último juego de malabarismo mental salvamos el conocimiento objetivo. Pero nos queda la capacidad de ver nuestra situación y la situación de nuestros problemas desde fuera, desde otra perspectiva. Con esto no vale desde luego: esta es la parte mental de nuestra terapia: luego tenemos que ponernos a trabajar, a intentar enfocar nuestra vida de otra forma, quizás de la forma que lo hiciese una persona que no es nosotros pero que de repente se ha visto trasvasado a nuestra vida: él a lo mejor estaría encantado en una vida que nosotros detestamos. Si tenemos problemas, si no estamos contentos con nuestra vida, aprendamos a mirar lo que tenemos con unos ojos ajenos. Y luego actuemos, intentemos reconstruir nuestra vida desde esta relativización previa. Pensar poderosamente y actuar es un instrumento de cambio garantizado.

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