Aprender a tratar con los demás

Estoy preparando dos libros que tratan el tema del carisma, del trato con los demás, del ser sociables y seductores… Estos dos libros se titularán respectivamente:

-”Cómo usar Internet para ligar y hacer amigos

y

-”Los pilares de la seducción

Ambos pretende ser de los mejores manuales que se han escrito nunca al respecto. Y ¿cómo es posible que el que ha sido la persona más inepta de la historia en el trato con los demás ahora tenga cierto éxito escribiendo sobre cómo tratar con los demás? La respuestas es fácil: yo no nací sabiendo, yo tuve que aprender a tratar con los demás, aprender a comportarme delante de la gente, de hombres, de mujeres, de familiares, de novias… Precisamente por el hecho de que yo tuve que aprender, de que tuve que ir paso a paso, superando mis miedos, mis confusiones, mi falta de conocimiento al respecto, hace que a día de hoy yo sea mucho mejor a la hora de enseñar a los demás a seducir; que una persona que por naturaleza y es seductor natural, o sea, a él el ser simpático, el tener buen trato con los demás, el ser bueno con las mujeres… le viene de serie. ¿Quién es mejor para que nos enseñe a volar si nosotros somos un hombre? ¿Un halcón; o un piloto de aparatos voladores como aladeltas o aviones que no nació sabiendo y tuvo que aprender? He desvelado ya cuales serán mis dos libros próximos… pero eso en absoluto disminuirá su impacto porque serán obras punteras, con la incorporación de los últimos hallazgos en temas de sociabilidad, de seducción, pero también de lógica, de inteligencia artificial… Aunque por supuesto cualquiera de esos dos libros superará a todos los artículos del mundo que se han escrito al respecto por su complejidad y su completud (lo que me recuerda que yo sigo madurando como escritor y desde luego me enfadaría mucho si alguien me comparase con el pretencioso y flojito Zafón…), pero aún así, en este artículo, aprender a tratar con los demás.

Personas malas en el trato con los demás

Es interesante la comparación entre un halcón, y un hombre que ha aprendido a volar. De alguna manera esta comparación es equiparable a la comparación que se ha hecho entre seductores naturales; y personas que aprendieron a seducir.

-Los primeros son personas que les vino de serie eso de ser sociables, simpáticos, alegres, ligones.

-Y los segundos fueron originariamente personas insociables, frikis, asustadizas y poco ligonas, que con el tiempo empezaron a usar su inteligencia para aprender esas habilidades sociales que les resultaban tan familiares a los seductores naturales.

Yo, como digo, y como muchos, tuve que aprender a seducir y tuve que aprender a tratar con los demás. Antes era un caos, no sabía saludar, no sabía mantener una conversación, no sabía pedir un café en un bar… ¿Cómo es posible que siendo yo un tío inteligente y complejo tuviese problemas en algo en lo que la mayoría de esa gente que es tan normalita no tiene problemas en absoluto? Digamos que los problemas de sociabilidad y de trato con los demás se suelen producir por tres grandes factores:

1. Las personas que fueron maltrataras en sus hogares cuando eran pequeños suelen desarrollar falta de autoestima y con el tiempo esto les lleva a tener problemas sociales.

2. Las personas que tienen una inteligencia por encima de la media suelen tener irónicamente, a veces, problemas sociales, debido a que sus complejas mentes los dan mucha información, y se ha demostrado que el exceso de información es perjudicial para realizar ciertas tareas sencillas (como es sencillo simplemente ir a tomar un café a un bar, pero la persona inteligente se complica mucho con eso, y al final un tío inteligente no sabe ir a tomar un café a un bar porque el exceso de información lo bloquea y lo deja fuera de juego).

3. Las personas que tienen una inteligencia por debajo de la media suelen tener problemas en el trato con los demás, porque no interpretan bien a los demás, porque no se adaptan a las circunstancias sociales, porque no tienen una conversación despierta e inteligente…

Estos tres tipos de personas pueden mejorar con práctica y con consejo sus habilidades sociales y para tratar con los demás. Desgraciadamente, los que peores lo tienen son los del punto 3 y se ha demostrado que las personas que tienen entre 70 y 90 de cociente intelectual, son los menos felices de todos porque su falta de inteligencia los fastidia su vida social. Los que tienen menos de 70 de cociente intelectual son muy felices porque ellos están encantados en esos centro de discapacitados mentales con sus amigos, y hasta se echan novia y tienen relaciones; y los que tienen más de 90 de cociente intelectual son personas ya más o menos normales que pueden tener vidas sociales normales. Es difícil que una persona de menos de 90 de cociente intelectual que halla encontrado este artículo halla llegado hasta aquí leyendo porque seguramente al empezar a leer no se halla enterado de mucho y al final se habrá marchado al blog de DdB, en donde las cosas son claras y te dicen que para que te quieran las mujeres te tienes que comprar un coche tunning y poco mas… A sí que atendamos a lo que sigue, porque es posible usar nuestra inteligencia para mejorar nuestras habilidades sociales.

Seductores naturales y aprendices de seductores

Hemos hablado de seductores naturales, que son aquellos que no tienen que hacer ningún esfuerzo para seducir; y de personas que aprendimos a seducir, que usemos información como la de este blog y la de los libros que he mencionado arriba (de próxima aparición en nuestra Tienda SyA). Lo cierto es que yo a día de hoy les doy mil vueltas a esos “seductores naturales”, entre otras cosas porque la forma de seducir de estos naturales es demasiado superficial, y eso los limita mucho a la hora de seducir y de ligar con personas de cierto calado mental. Digamos que lo bueno de tener que aprender a tratar con los demás es que tus posibilidades sociales aumentan porque dominas técnicas y prácticas de las que el seductor natural nunca ha oído a hablar. Se puede decir que de primeras, cuando ambos, el natural y yo, entramos a unas chicas, ambos damos buenas impresiones: valientes, decididos, con esas típicas muecas de cabrones… Pero al poco tiempo, yo empieza a destrozar sin compasión al natural porque mi conversación y mi inteligencia levantan el vuelo muy por encima de la más superficial conversación del seductor natural. El arte de aprender a tratar con los demás tiene muchas cosas, yo he aprendido mucho del trato con los demás. Termino el artículo con algunas cosas importantes que he aprendido y que han mejorado considerablemente mi sociabilidad.

Siete cosas que he aprendido para mejorar mi trato con los demás

1. He aprendido que las conversaciones más habituales tratan sobre temas cotidianos, sobre cosas de nuestra vida.

2. He aprendido que si comprendes y que si entiendes las motivaciones de los demás, estos se sienten arropados e identificados por ti, y te gansas su confianza y su amistad quizás de por vida.

3. He aprendido que a las personas no hay que juzgarlas ni condenarlas: si no comprenderlas, saber por qué actúan como actúan. A veces sí hay que condenar ciertas actitudes que nos perjudican, pero así no haremos amigos, aunque los enemigos también son necesarios y a veces nos tenemos que hacer respetar.

4. He aprendido a andar recto, a moverme, a hacer de mi forma de caminar, de mi forma de mantenerme de pies, de mi forma de sentarme… todo una arte (para esto es ideal mi primer libro de sociabilidad y seducción: de Poco Sociable a Seductor en dos meses, que se va a quedar un poco viejo al lado de mis dos otras incorporaciones… pero que aspira a ser un clásico por su fuerza fecunda y por sus ideas novedosas).

5. He aprendido que no es lo mismo encontrarse por la calle con un vecino, que con un amigo, que con un familiar… No se les saluda a todos igual. A los conocidos más alejados a veces ni se les saluda; en cambio, a los amigos más íntimos o a los familiares más queridos, se les saluda quedándonos un rato a charlar con ellos antes de continuar nuestro camino.

6. He aprendido que si en una noche de borrachera la agarras una teta a una mujer en la discoteca, el gorila de la entrada te hecha a empujones del local. Pero por algún motivo, la mujer sale contigo para decirte lo guarro que eres y lo mal que está que la hallas cogido una teta; mientras por otro lado te mira con ojitos de corderita y con una mirada como de que la gustas a pesar de ser según ella “un cabronazo”.

7. He aprendido que no es lo mismo tratar con los amigotes; que tratar con las mujeres. Quizás nuestra novia termine por ser también nuestra mejor amiga. Pero el día en que ella o nosotros a ella sólo nos veamos como “buen amigos”, el amor estará muerto y el hielo de la rutina se apoderará de esa relación durante años enteros. A una mujer hay que saber tratarla también como mujer (sobre todo si nos interesa como algo más que una amiga), aunque también podemos tratar a una mujer como una amiga de vez en cuando.

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