Autoestima y egoísmo

Estoy hasta los huevos de esa doctrina del libro “El Secreto”, que nos dice que para que nos valla bien en la vida, tenemos que atraer las riquezas, la alegría, los chalets adosados, hasta nosotros por medio del pensamiento. Lo cierto que el “pensamiento positivo” no es nuevo, ni mucho menos. Ya ese tipo que escribió el libro “piense y hágase rico” pregonaba a los cuatro vientos esa doctrina, mucho antes de que la gran mayoría de nosotros hubiésemos nacido. Pero por lo de “pensar”, no debemos de entender que el tipo que escribió el libro citado (un tal Napoleón no se qué…) entendía el pensar nuestros problemas, en pensar en la vida, y en pensar en cómo podemos solucionar nuestros problemas, para aplicar los resultados de estos pensamientos a la vida misma: el tipo este, creía que con sólo, por ejemplo, querer tener riquezas, nuestro cuerpo casi automáticamente las terminaría por conseguir. De echo, en el libro de ese Napoleón citado, se llega a poner el ejemplo de una mujer, que tenía un cáncer… y que a base de pensar que se iba a curar, supuestamente se terminó curando… El profundo infantilismo y egoísmos (te hacen creer que eres el centro del mundo) de estas teorías es completo. Para mejorar nuestra autoestima y crecer como hombres y mujeres, no necesitamos especialmente ningún tipo de estrategia mágica, que nos harán ser exitosos en un mundo ¿competitivo? Falso, el mundo no está echo para ser competitivo: está echo para que los de arriba sigan estando arriba y los de abajo sigan estando abajo… Por supuesto, a eso ellos le llaman “competir”.. Como decíamos, para mejorar la autoestima y sin caer en el egoísmo, nada mejor que aplicar nuestros consejos.

Tener alta autoestima sin ser unos hipócritas o unos creídos

Acabo de leer en un blog un caso que comúnmente es puesto como ejemplo en discusiones sobre temas éticos.autoestima y egoismo El ejemplo en cuestión nos pone dentro de nuestra misma piel, seamos hombres o mujeres. Y estamos delante de una mesa. En la mesa hay un panel de mandos, y en el panel de mandos, hay un gran botón rojo, con una calavera con dos fémures cruzados, y debajo pone “peligro extremo, no tocar”. Y resulta, que de repente, estando nosotros delante de ese botón, con la típica curiosidad de saber para qué sirve… se nos aparece el demonio. Y nos dice para que sirve ese botón: la persona que apriete ese botón, automáticamente será recompensado con 10 millones de euros, que se le ingresarán en su cuenta corriente ordinaria en la siguiente mañana. Pero por supuesto, esto tendrá algo malo: diez mil hombres y mujeres africanos morirán en el mismo instante que nosotros apretemos el botón. El diablo, nos explica claramente las condiciones de nuestra acción: nosotros apretamos el botón un Rato, y automáticamente, tendremos 10 millones de euros en nuestra cartilla. También automáticamente morirán estos 10.000 africanos, niños, niñas, hombres, mujeres, viejos y jóvenes. Además, nadie sabrá lo que hemos hecho nunca, no nos señalarán por la calle diciendo “mira, el que apretó el botón”. Por lo demás, nuestra acción no tendrá ningún tipo de repercusión más: ni nos detendrán por apretar el botón; ni nadie nos echará en cara que somos unos asesinos, ni se nos condenará al infierno eterno cuando muramos por haber matado a 10.000 personas a cambio de ganar dinero.

¿Qué haríamos, lo tocaríamos y nos quedaríamos con el dinero; o no lo apretaríamos y salvaríamos a las 10.000 personas africanas? Pues este ejemplo es muy importante, pues casi seguro que todas las personas que no apretarían el botón, tienen la autoestima alta. Y ellos saben que valen más una alta autoestima que 10 millones de euros en el banco. La autoestima es seguridad, es tener unas relaciones sociales plenas, es tener una buen apareja, es tener un buen trabajo… En el fondo, los que pierden la autoestima han perdido todo lo que tenemos.

Consejos para aumentar nuestra autoestima

1. No permitas que nadie te compare con nadie. Todos somos únicos. Siendo como somos, aunque haya gente a la que no gustamos, habrá un montón de gente que se queda alucinada con nuestra personalidad. Precisamente muchas veces, las mujeres y hombres enamoran, no por ser mejores o peores, sino por ser peculiares, especiales, irrepetibles…

2. Como ya hemos dicho, ser moral es una buena forma de garantizarnos una buena dosis de autoestima… Aprende a ser empático, a ponerte en el lugar de los demás, a mirar más por los demás que por ti mismo. Esto da toneladas de autoestima y de felicidad, hasta el punto que, se ha demostrado, que las personas más felices tienen una alta empatía respecto de los sentimiento y de las necesidades de los demás.

3. Aprende a socializar, a tratar con los demás, a hacer de tus interacciones sociales una obra de arte. Lo que piensen los demás de nosotros nos afecta irremediablemente… Por supuesto, llegará un día que somos tan sociales, que curiosamente, nos dejará de importar lo que los demás piensen de nosotros. Y es que, cuando ya sabemos que por lo general somos apreciados por los demás, ya no tenemos que seguir pasando esa prueba de fuego del “qué dirán”, simplemente hacemos lo que nos apetece. Y esto trae muchas y muy sexys ventajas…

4. Aceptarnos como somos. Creo que yo mismo he querido cambiar un montón de cosas que no me gustaban sobre mí: no me gustaba ser rubio; luego, no me gustaba ser bajo; pero crecí, y resulta que ahora no me gustaba ser alto; no me gustaba ser flaco y débil, pero me puse como una mula, y resulta que entonces no me gustaba ser fuerte; no me gustaba ser el tonto de la clase, pero resulta que me puse a estudiar, y fui considerado de los listos… entonces no me gustaba ser listo;… Aceptarnos como somos es fundamental, y esto no quiere decir que no mejoremos en aquellos aspectos que es posible. Pero una vez llevada a cabo la mejora, somos como somos, y somos únicos, irrepetibles. Somos los portadores de un acerbo genético que es oro puro. El echo de que seamos diferentes unos de otros, no es malo. Es muy bueno. Porque eso es variedad… y la variedad enamora. De echo, estamos programados genéticamente para ver más atractivos a los hombres y mujeres con algún rasgo exótico. Este mecanismo fue desarrollado por la evolución natural para que tuviésemos interés sexual con gente que es distinta en apariencia de nosotros, pues esta gente de aspecto distinto no estaría emparentados genéticamente con nosotros…

Y es que, ser diferente, ser especial, ser nosotros mismos, no es malo. Es muy bueno. La diferencia es la clave de que exista el universo: si todo fuese igual, si un átomo fuese exactamente igual a otro… no habría universo, porque no había movimiento. Nos movemos de lo igual a lo diferente. Por eso, debemos de dejar de compararnos con nadie. Pero a su vez debemos de dejar de ser tan egoístas…hasta el punto de creer que hemos logrado desarrollar habilidades para controlar el mundo con nuestro pensamiento, y ponerlo en una disposición perfecta para servirnos egoístamente de él.

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