Buscar pareja como proceso de descarte

A todos nos gusta la fantasía. Yo antes de estudiar siete años era un fervoroso seguidor y defensor de Íker Jiménez… Pero el cerebro madura con los libros, con el pensamiento, y uno aprende que la fantasía que no está “domada”, es perjudicial para el desarrollo de nuestra propia vida y de nuestras posibilidades. Y entre estas fantasías perjudiciales, está la creencia en la “predestinación amorosa”, o sea, el creer que en todo el mundo una única persona nos espera ahí con los brazos abiertos para enamorarnos de ellas; y que Dios o el destino nos pondrá a lo largo de nuestra vida en el camino de esa persona y así podremos encontrar a nuestro amor platónico. Nada de eso: hay muchas personas que encajarían con nosotros para una posible relación a largo plazo. Es simplemente cuestión de “toparnos” con unas de ellas. Creer que el amor va a llamar un día a tu puerta forma parte de la ideología del “pensamiento mágico” (muy de moda con el libro de El Secreto). Yo me he tirado 10 años encerrado en casa creyendo que sería el destino el que me traería los amigos a casa, o la pareja, o la vuelta a la sociabilidad… Y yo esperaba que el destino llamase a mi puerta. Que todos aprendamos la lección: el hombre de éxito es un hombre que no esperó a que le llegasen las cosas; fue él a por ellas. Y en el amor es parecido;: tenemos que ser nosotros los que nos movamos, los que busquemos (eso sí, de forma indirecta) conocer a candidatos para posible pareja. Digo que “de forma indirecta”, porque es muy desagradable ir a un taller de teatro y encontrarse que uno de los asistentes realmente no le importa el teatro: le importa ligar. Por eso hay que disimular siempre las intenciones (entre otras cosas porque ellas se suelen asustar de los que aparentan estar desesperados, quizás porque los desesperados suelen ser hombres y mujeres mediocres que nadie quiere…). Por tanto, el proceso de “búsqueda” de pareja tiene dos momentos:

1. El momento en donde conocemos a gente del sexo contrario que puede ser candidato-a.

2. El momento en donde empieza la “prueba de fuego” con un posible candidato, hablamos con él y vemos si somos compatibles.

Este segundo momento es fundamental. En él se decide si empezamos al fin una relación con ese alguien… o mejor dicho: decidimos nosotros los hombres si la “tiramos los cejos” a la chica. Luego ella nos deberá de decir que sí… En este artículo, buscar pareja como proceso de descarte.

Conocer gente y descartar gente

Por lo ya dicho decimos que el buscar pareja es un proceso de descarte: pasarán por nuestros ojos quizás decenas de chicas antes de que podamos empezar una relación con una de ellas. Las demás serán “descartes” (no, no son filósofas… chiste malo…). Estos descartes se pueden producir por múltiples motivos. Lo importante es entender que no es un drama no poder terminar en una relación con una chica que nos gustaba: es lo normal que halla descartes,Buscar pareja como proceso de descarte en unos casos descartamos nosotros, en otros casos… nos pueden descartar a nosotros.

Y como decimos, el conocer gente que sean candidatos a pareja es el momento 1. Para pasar este momento 1 y llegar al momento 2 se tienen que cumplir una serie de condiciones: que tengamos al fin la posibilidad de interactuar con una chica (para el caso de los hombres); que podamos hablar con ella porque la situación lo permite; que halla cierto componente de atracción inicial de nosotros por parte de la chica; que ella sea de más o menos nuestra edad; que sea de nuestra ciudad o de cerca (si es una guiri de intercambio y vuelve al día siguiente a su país… es difícil), etc. Estas son condiciones superficiales pero fundamentales. Una vez que se cumplen, pasamos al momento 2.

En este momento 2 ya se da por supuesto que la chica nos gusta físicamente. Ahora se trata de que nosotros gustemos a ella… además de que ella nos guste por carácter. La conversación en este momento 2 es fundamental: sabemos que alguien es candidato-a a posible pareja porque nos sentimos muy a gusto hablando el uno con el otro, nos sentimos “cómplices” cuando estamos juntos, tenemos esa sensación de hormigueo cuando sabemos que vamos a hablar con ella…

La conversación es un factor fundamental de descarte. Si una mujer nos gusta físicamente pero luego vemos que como se suele decir “no tiene media lengua”, es posible que nos desenamoremos de ella tan rápido como nos enamoremos. Aunque la conversación no es el único motivo que nos puede hacer descartar a una posible pareja: quizás sea torpe, quizás se nos haga pesada, quizás le huela el aliento, quizás tenga un rasgo en la cara que se nos hace desagradable, quizás sea algo maniática, quizás sea demasiado aburrida para nuestro gusto… Todas estas cosas se ven más en profundidad en el momento 2 de la búsqueda de pareja. El momento 1 es el superficial; el momento 2 es el profundo. Y ¿cuanto tiempo se tarda en conocer a una persona en profundidad? ¿Tenemos que esperar hasta entonces para proponer algo a esa persona?

He oído casos de mujeres que abandonaron a su marido después de 20 años de convivencia porque ellas descubrieron al cabo de 20 años que su marido era idiota… Nunca se termina de conocer a una persona. Por eso es evidente que no podemos esperar años para ver si esa posible pareja es compatible con nosotros. En unas 2, 3, 4, 5… 12, 13 horas de conversar con esa otra persona, ya sabremos bien si nos apetece empezar una relación con esa persona. pero entonces…

El rechazo y el descarte

Es posible que esta persona nos rechace. No hay que tomárselo como un drama, habrá otra persona que nos guste tanto como esta no muy lejos de allí. Como decimos el emparejamiento es un proceso de descarte: conocemos a decenas de candidatos, y sólo uno de ellos irá pasando todas las pruebas de descarte hasta que al fin sea nuestra pareja. No debemos de tomarnos este proceso de descarte como un drama: es normal. Tanto si descartamos nosotros como si a la hora de declararnos nos descartan a nosotros, hay muchos otros candidatos muy cerca. No hay que creerse eso de “era el amor de mi vida y no ha podido ser”… Es normal que cuando conocemos a un chico o chica que nos gusta, es normal creer que es único y que nadie nos volverá a hacer sentir eso que nos hacía sentir ese chico o chica. Pero nada mas lejos de la realidad: no muy lejos de allí seguro que hay otro chico u otra chica que nos gusta aún más que ese chico o chica que al final por el motivo que sea fue descartado.

Y el rechazo siempre está ahí: nosotros los chicos también rechazamos, sin darnos apenas cuenta rechazamos hacerle ofrecimientos a chicas que están interesadas en nosotros. Ellas también rechazan, pero se nota más porque es un rechazo claro a un ofrecimiento claro. Pero todo el mundo rechaza y no hay que tomarse el rechazo como algo malo, no significa más que nosotros no éramos a los ojos del otro su candidato a pareja ideal (a veces hay otros motivos como que ya tenía pareja…). Pero podemos ser el candidato a pareja ideal a otros ojos con unas necesidades distintas.

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