Combatir el pesimismo de los tímidos y los introvertidos

Todos conocemos la figura del “emo”. Es ese chaval joven que peina a lo “Beattle”, con el pelo que le cubre hasta los ojos, viste de negro, anda medio curvado, con las manos en los bolsos, cuando lo preguntan algo apenas contesta con monosílabos, cree que la vida es un sinsentido y la muerte es el mal menor al trágico destino del haber nacido… Lo cierto es que la estética del “emo” puede pacer muy reciente. Pero la personalidad tipo “emo” está insertada dentro de una estructura de personalidad de tipo tímido e introvertido. Vamos, que alguien con personalidad triste, melancólica, tímida… tendrá a usar la estética emo como una forma de “vestirse simbólicamente”, como una forma de protección, una forma de abrigo, y una forma de protegerse de los demás debido a que él ve a los demás como potencialmente peligrosos… La estética sirve para todo eso, para protegernos, para identificarnos. Si le quitamos al emo la estética queda el típico tímido, introvertido, pesimista, miedoso, asustadizo… ¿Y por qué los tímidos tienden a ser tan pesimistas, tan miedosos…? ¿No demostraría precisamente esta forma tan evasiva de comportamiento que los tímidos son definitivamente mucho peor que el resto de los hombres? (eso se suelen creer ellos). En este artículo, combatir el pesimismo de los tímidos y de los introvertidos.

El amigo popular y ligón

Y es que todo hombre o mujer tímido ha tenido ese típico amigo extrovertido, alocado, ligón, mujeriego, divertido, optimista… Todos los que hemos sido tímidos siempre hemos admirado a este tipo de hombre popular y con éxito social. Nosotros comúnmente nos creíamos una mierda al lado de alguien tan apreciado por los demás. Y es que es evidente que a los demás les gustan las personas divertidas, positivas, atrevidas, sinceras… Y el tímido apenas se atreve ni a mantener la mirada a una chica que lo pretende hablar, cuanto más para atreverse a ser divertido o a ser sincero. Parece que los tímidos lo tendrán siempre en el terreno social mucho peor que las personas extrovertidas y simpáticas…

La psicología de Alfred Adler

Aldred Adler era un psiquiatra centroeuropeo. Rompió con el psicoanálisis creado por Sigmund Freud y de alguna manera creó su propia teoría de la personalidad, y sobre todo, creó su propia teoría de las psicopatologías. Adler creía que un defecto funcional era el responsable de comportamientos como la neurosis, las fobias, la timidez, la falta de autoestima… Por ejemplo, si yo soy un niño que cojea, y todo el mundo se mete conmigo porque cojeo, y llego a casa y mis padres dicen “ya llegó el cojo…”, y todo el mundo parece que me odia y aprovecha esta disfunción motriz para meterse conmigo, es evidente que esto, si sucede en la primera o segunda infancia (justo hasta antes de entrar en la  adolescencia con 13 o 14 años), arruinará completamente mi autoestima.

Pero es verdad que hay muchos más tímidos que cojos…

El comportamiento del tímido

Con estudios propios que podrían tratar de igual a igual a los mejores estudios de la facultad de psicología de HarvardCombatir el pesimismo de los tímidos e introvertidos, he concluido que la timidez y la falta de autoestima, la fobia social y la insociabilidad, es en gran parte no algo genético, si no algo “epigenético”. O sea, hemos aprendido a ser tímidos, hemos aprendido a no tener autoestima, hemos aprendido que nosotros valemos mucho menos que los demás.

Esto tiene una consecuencia muy buena, que ya adelanto: podemos dejar de ser tímidos, podemos dejar de ser pesimistas y podemos aprender a ser populares y optimistas… ¿Qué no es posible…?

El mejor ejemplo que conozco soy yo mismo. Me gustaría hacer algo, una cosa: me gustaría reunir de nuevo en un salón a todos mis “viejos” compañeros de instituto… Cuando entrásemos por la puerta mirándonos y reconociéndonos… seguro que no nos creeríamos que hubiese pasado tanto tiempo. Todos seguiríamos parecidos, no hemos cambiado tanto ni física ni mentalmente… Menos uno: yo. Físicamente no se puede decir que halla cambiado mucho, soy más alto, más fuerte… Pero mentalmente, estoy irreconocible. Esto no dudo que en seguida sería percibido por mis antiguos compis, a los cuales no hablaba al menos en una cifra del 70%… El otro 30% eran prácticamente amigos y amigas íntimos… pero aún así sabían que yo era muy cortado y tímido.

No dudo que todo el mundo se sorprendería mucho de mi cambio: ahora soy popular, tengo confianza, soy atrevido con las mujeres, soy bromista, si tengo ganas de decir algo lo digo; pero si tengo ganas de callar, callo y no consiento que los demás me señalen por ser tímido… En resumen: mis antiguos compañeros de instituto no me conocieron a mí; conocieron a mi enfermedad: la fobia social. Yo les diría a ellos: yo entonces estaba enfermo, tenía fobia social. Y eso ya te desahoga porque le has podido poner un nombre, el nombre de una enfermedad, a algo que te ha arruinado buena parte de la juventud.

La falta de autoestima del tímido

¿Y por qué se arruinó nuestra autoestima si no somos cojos…? La humanidad se compone de varios tipos de personalidades. A grandes rasgos hay introvertido y extrovertidos. Creemos que hasta en las cucarachas hay introvertidas y extrovertidas pues unas son más rápìdas, ágiles… y otras más paradas, más ¿pensativas…? Por eso podemos concluir que la introversión y la extroversión se asientan en trozos de la secuencia genética que podemos compartir con otros animales (igual que compartimos con otros animales trozos de la secuencia genética que crean las orejas mediante las órdenes que dan los genes).

Los individuos introvertidos tienen dentro de su alma una espada de doble filo:

-Por un lado es una espada muy sensible, inteligente, delicada.

-Pero por otro lado, podemos herirnos a nosotros mismos con nuestra propia “espada”, o sea, al tener más sensibilidad es más fácil herirnos.

Por eso mismo no nos hizo falta estar “cojos” para que la gente nos hiciese daño y eso arruinase nuestra autoestima. Simplemente las pequeñas reprimendas o pequeñas bromas que a los demás les resbalaban, a nosotros nos dañaban: esa reprimenda de nuestra madre por pelarnos las rodillas; ese “no levantes las faldas a las niñas” de nuestra profesora; ese “tú eres muy raro porque eres muy rubio” de nuestros amigos de patio de colegio; ese “no tengas sexualidad eso es diabólico” cuando empezábamos con la pubertad y nos empezaban a atraer las niñas… Todo eso arruinó nuestra autoestima, porque las “órdenes” de los demás, las reprimendas, las pequeñas bromas… nos dañan a los introvertidos mucho más que a los extrovertidos (todo esto a ellos les resbala).

Aprender a ser sociables y positivos

Lo positivo como ya hemos dicho, es que igual que hemos “aprendido” a ser tímidos, insociables, sin autoestima…; podemos “desaprender” y aprender a ser populares, ligones, POSITIVOS. El tímido cree que el mundo es una mierda y que él es la mayor de las mierdas del mundo.

Y como decimos, ahora se trata de “desaprender” la lección de la timidez y aprender la lección de la sociabilidad, de la popularidad, de la positividad… ¿Como hacemos esto? Pues lo cierto es que yo imité un poco a esa persona tan popular y sociable que yo admiraba… No me fue mal, con el tiempo recordé que yo de pequeño era muy parecido a esa persona que yo ahora imitaba: divertido, popular, positivo, ligón… Y al final, yo no era un imitador: simplemente había sacado a la superficie esa vena mía popular y atrevida que estuvo ahí cuando era pequeño, justo antes de que mi autoestima fuese dañada por culpa de mi sensibilidad. Por supuesto no es fácil “enterrar” a nuestro yo impopular, insociable y pesimista, y hacer “renacer” a nuestro yo popular, atrevido, espontáneo, optimista. Para ello hay que luchar contra la inercia de nuestro yo insociable. Nos toca remar a contracorriente. Es una remontada difícil, pero que es mejor empezar cuanto antes. Damos para terminar el artículo unas indicaciones que nos ayudarán a encontrar nuestra otra cara (pues todos tenemos dos caras como el dios griego Juno).

Consejos para superar la timidez y el pesimismo

1. Cuando pienses eso que tú tanto piensas de “el mundo me quiere joder”, para ese pensamiento… El tímido introvertido tiende a verlo todo oscuro, aunque esta visión está distorsionada y el tímido tiene que luchar por ser positivo… o a lo mejor sí te quiere joder el mundo…

2. Pero de otra forma. Tienes derecho a meterla, tienes derecho al sexo, no te muestres como asexual. El que muere virgen va al infierno. Aprende a ser más descarado con las mujeres o te vas al infierno…

3. Si tienes ganas de hablar con una chica o con cualquier otra persona, pues hazlo. Eso lo hace ese amigo extrovertido tan popular al que tú tanto admiras y que liga tanto..

4. Si tienes ganas de ir a un sitio, a una exposición, a un bar sólo, hazlo, eso lo hace ese amigo extrovertido tan popular…

5. Lucha por conseguir esta transformación. No se trata de conseguir mucho en poco tiempo: es mejor ir poco a poco, cada día por ejemplo le podemos dedicar media hora a pensar, a leer, a cambiar mentalmente; y luego salir a la calle a practicar la teoría. En total con media hora al día vale. Pero claro, hay que trabajar, no hay milagros sin trabajo.

6. Aprende a aguantar la ansiedad social. Sí, duele como si ardieses. Pero a veces uno sale fortalecido del purificador fuego.

7. Si eres capaz de valorarte y valorar a los demás como a ti mismo, entonces ya hasta has cumplido el “resumen” de los mandamientos del catolicismo:

 “amarás a Dios por encima de todas las cosas, y a los demás como a ti mismo”

Dios es la verdad, el arte, el conocimiento, la política comprometida…  (al menos se muestra en esas cosas). Y a los demás sólo los debes de amar en función de si son dignos de ser amados. Esa es una lección que aprenderás con el tiempo. A los demás les encanta que los hagan sentir especiales, y por supuesto ellos nos lo agradecerán dándonos ese “aura” de popularidad que tanto ansiamos.

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  • Comments

    • neuroemocion dice:

      Recientemente la Dra. Rebecca Tood, una respetada científica, observó que los pesimistas tienen activado cierto gen. Ella, al igual que otros, suponen que ese gen te hace inevitablemente pesimista. Es una lectura muy cómoda, y que invita a rendirse ante la vida.

      Sin embargo, esa observación es equivalente a decir que cuando hay fuego hay bomberos, luego los bomberos causan el fuego. La lectura que la Dra. Rebecca Todd debería haber hecho, mucho más empoderadora para el ser humano, es la siguiente:

      “Todos disponemos de genes, que se activan por medio de actitudes y sentimientos. Hemos descubierto genes específicos que se activan en personas pesimistas. Queda demostrado que su actitud influye, al menos, en su condición física, y que también que la percepción humana se enfoca en la línea de sus pensamientos dominantes”.

      De esta manera pasamos de ser marionetas indefensas en manos de los que pueden estudiar los genes a los actores principales y responsables de nuestras vidas. No se queje, cree su vida.

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