Cómo acabar con la timidez

Como acabar con la timidezMuchas personas desarrollan timidez. Estas personas tímidas, retraídas, introvertidas… lo suelen tener mucho más difícil en la vida: tienen más difícil el encontrar pareja, el encontrar trabajo, el relacionarse con sus compañeros, con sus amigos, incluso con su familia… La timidez al final puede terminar por fastidiarte bastante la vida, te empieza a ir mal en el trabajo, en las relaciones con los amigos… hasta a lo mejor tenemos problemas para ir al kiosco a comprar esa revista que nos gusta por la vergüenza que puede suponer para nosotros estas acciones que son triviales para las personas no tímidas. Con todo, la timidez termina por fastidiarte tanto, que no es raro que los tímidos quieran acabar al fin con esa dichosa timidez. De alguna manera lo contrario de ser tímido es ser sociable… pero esto es mas complicado de lo que pudiese parecer, pues muchas personas no tímidas, extrovertidas, decididas, espontáneas… no son vistos por los demás como personas carismáticas y como personas valiosas. Y al revés: muchas personas tímidas, delicadas, introvertidas… pueden ser vistas por los demás como personas valiosas, dotadas de un gran carisma, un buen carácter, una personalidad delicada, sutil, agradable… Entonces ¿por qué el tímido tiene de sí mismo esa sensación de que es peor que los demás y de que siempre permanecerá en un segundo plano en sus interacciones sociales? En este artículo hablamos de cómo acabar con la timidez.

Cinco puntos para caer en la timidez

Como hay muchos mitos alrededor de la timidez podemos empezar por aclarar unos puntos fundamentales:

1. Los tímidos suelen tener sobre todo personalidades de tipo introvertidos. Hay también personalidades extrovertidas. Los hombres y mujeres introvertidos suelen volcar su conciencia hacia sus adentros, hacia la poesía, hacia el arte, hacia la música, hacia la lectura, hacia la reflexión… Los extrovertidos suelen volcar su conciencia hacia fuera, hacia las fiestas, hacia las salidas, hacia la gente, hacia la conversación con los demás.

2. Como los hombres y mujeres introvertidos suelen preferir sus propios pensamientos y sus propios sentimientos, en vez de cosas externas como fiestas, salir por ahí, estar con gente… pues no es raro que estos introvertidos se aíslen cada vez más en un mundo propio interno, salgan poco de casa, prefieran estar solos con sus pensamientos en vez de estar por ahí de fiesta con gente… Además, cuando los introvertidos salen de casa, a veces se encuentran fuera de lugar, les entra mucho estrés y ansiedad por tener trato social con los otros, y no es raro que ellos digan que la gente no es para ellos y que prefieren sus actividades solitarias.

3. Pero en  no mucho tiempo estos chicos y chicas introvertidos, empezarán a sentir cada vez más la “llamada de la selva”, sus propios deseos de tener relaciones con chicos, con chicas, con amigos, con amigas… sus propios deseos de querer tener relaciones tanto de amistad como relaciones amorosas con los demás, los llevará cada vez más a sentirse frustrados por sus aficiones internas, ya no les llena tanto como antes el leer un buen libro, ya no les gusta tanto los videojuegos como antes, ya no le interesa tanto la ciencia o el arte como antes… Ahora, en vez de eso, el cuerpo de los introvertidos le pide cada vez más acción, más contacto con gente, más empezar relaciones con los demás, de amistad, de noviazgo… Por tanto, dentro de la mente del introvertido hay una evolución, y pasa este de estar contento con sus aficiones individuales y solitarias; a sentir que necesita hacer otras cosas y tener otras actividades que lo lleven a relacionarse más con gente. Es como si se hubiesen hastiado de las aficiones solitarias y ahora buscasen más el contacto con gente.

4. Pero es común que cuando estos chicos y chicas introvertidos busquen tener más relaciones sociales, se den cuenta de que sus propias habilidades sociales y para tratar con los demás son muy pobres. Así, estos introvertidos se frustran, intentan salir, intentan empezar conversaciones como los demás, intentan ir a sitios y actuar como los demás… pero como carecen de práctica en cuestiones sociales, además de que como suelen ser chicos y chicas con un gran miedo al ridículo y una gran ansiedad en situaciones sociales, pues no es raro que como no dan pie con bola en sus interacciones sociales estos chicos y chicas al final vallan cogiéndole cada vez más miedo a lo social, al socializar, al estar con gente… Así la timidez va despuntando más y más desde la introversión originaria.

5. Al final, los introvertidos ahora son más tímidos que antes. Si de normal los introvertidos ya suelen ser retraídos, algo esquivos, poco dados a tener trato con los demás, al llegar una timidez más acusada debido a lo que hemos dicho, estos terminan por aceptar a su timidez como algo inherente a ellos mismos, y como algo con lo que tienen que vivir porque no son capaces de salir de este atolladero en el que se han metido, que es el atolladero de la introversión-timidez. ¿Es posible salir de este atolladero de la timidez y la introversión?

El método para acabar con la timidez

Sí, pero hay que luchar un poco, hay que afrontar los miedos, hay que estar dispuestos a trabajar un poco para superar nuestra timidez. No vale recurrir a la mala autoayuda y repetirnos consignas como “tú vales” o como “si quieres puedes” o “pídeselo al universo y te lo concederá… Hay que trabajar un poco, hay que sufrir un poco, hay que estar dispuesto a pasarlo mal, por ejemplo, exponiéndonos a situaciones sociales, o simplemente ir cambiando poco a poco nuestra forma habitual de comportarnos (normalmente muy pasiva) en entornos sociales. Para ello podemos usar el método de atender a procesos y no a fines. Eso quiere decir que nos tenemos que poner un plan para acabar con la timidez, y debemos de ir cumpliendo los pasos de este plan poco a poco, sin esperar resultados inmediatos, porque el que espera desespera y si queremos resultados inmediatos enseguida nos entrará ansiedad porque esos resultados no pueden llegar de forma tan inmediata, y abandonaremos la guerra contra nuestra propia timidez. Pero sí que podemos ir poco a poco, paso a paso, y veremos cómo vamos avanzando cada día un paso. Aunque yo no aconsejo mirar nuestros avances, porque eso sería como si en un paseo por el campo queremos llegar muy rápido hasta un árbol que hay muchas millas de donde estamos. ¿Os imaginarías la ansiedad que nos entrará si estamos todo el rato mirando al árbol que está a 4 millas de distancia? Así, cada segundo estaremos pensando “ya me queda un metro menos…”, y nos frustraremos porque nos parece avanzar muy lentamente… Pero si nos olvidamos del lejano árbol y simplemente andamos, en no mucho tiempo, cuando nos de por echar un breve vistazo hacia el árbol, veremos que hemos avanzado ya un buen trozo… y lo que es mejor, sin esa ansiedad que nos causa el fijarnos tanto en nuestros objetivos en vez de simplemente caminar y desentenderse del lejano árbol… La ansiedad del querer avanzar demasiado rápido nos puede hacer abandonar nuestra lucha contra nuestra propia timidez. Por eso es importante simplemente ponernos la tarea de ir día a día dando un nuevo paso desinteresándonos de la distancia que nos queda todavía hasta alcanzar el lejano árbol.

Caer en la timidez

Una vez que ya sabemos que lo importante es andar y no la distancia recorrida ¿hacia donde debemos de andar? Podemos empezar por el principio. Hemos descrito en 5 puntos arriba el desastroso camino que suele seguir una persona introvertida para caer en la timidez. Ese camino no es el correcto para tener una vida social plena. ¿Y cual es el camino correcto? ¿Qué hace una persona más normal y no tímida para tener una vida social satisfactoria…?

Normalmente nuestro proceso de socialización empieza nada más nacer. Es ahí donde iniciamos el largo camino hasta convertirnos en miembros “normales” y socializados de nuestra sociedad: vamos a clase, aprendemos a tratar con los compañeros, aprendemos a tratar con los familiares, nos damos cuenta que no es lo mismo tratar con el párroco del pueblo que tratar con un hermano de nuestra edad con el que hasta nos podemos pelear… Así, con esta práctica, vamos aprendiendo muchas cosas de sociabilidad. Luego al final de la infancia llega la adolescencia, sobre los 13, 14 años. Y ahí suelen empezar los problemas más característicos de las personas tímidas. Es posible que esos tímidos, cuando eran niños, fuesen niños algo solitarios, algo esquivos, algo tímidos… pero cuando somos niños no solemos desarrollar esa gran timidez que suele surgir sobre todo a partir del inicio de la adolescencia. Esto pasa entre otras cosas porque nuestro cerebro a madurado, y ahora por ejemplo el sentimiento de vergüenza suele ser más amplio, los niños a veces parece que no sienten vergüenza. Las personas más extrovertidas lidian bien con ese sentimiento de vergüenza. Pero las personas más introvertidas suelen tener problemas, son más sensibles, sienten más ansiedad en situaciones sociales… y así estos introvertidos empiezan el camino hacia su destrucción en 5 puntos que hemos expuesto arriba…

En cambio, los extrovertidos siguen un camino más normal a partir de la adolescencia: empiezan a formar pandillas de amigos, hablan con sus compañeros, con los mayores, no se cortan tanto, como no sienten tanta vergüenza pues no dudan en empezar relaciones sociales e interacciones sociales con mucha gente, tanto personas de su edad; como personas de todas las edades y de todas las condiciones. De esta forma, mientras el extrovertido ha estado practicando sus habilidades sociales durante toda su adolescencia; la persona introvertida es posible que haya permanecido aislada en su habitación, hiendo al instituto o a la universidad… pero sin tener apenas práctica social. Así la timidez se termina por apropiar del introvertido, al fin y al cabo si no practicas unas habilidades es posible que no cojas maestría en esa habilidad.

De este modo, la timidez de los introvertidos se genera mediante un sistema de dos núcleos que se retroalimentan:

1. Por un lado, los introvertidos tienen ahora una gran timidez, tienen miedo a las interacciones con gente, tienen miedo a que hablen con gente y hagan el ridículo, tienen miedo incluso hasta que la gente los mire “raros” por salir a la calle…

2. Y por otro lado, como los introvertidos ahora tímidos no tienen apenas interacciones sociales, pues no desarrollan habilidades sociales, no aprenden a tratar con los demás, no aprenden a tener conversaciones, no aprenden a ajustar su comportamiento al de los demás, no aprenden siquiera la forma de pedir un café en un bar…

Y así, estos dos núcleos de la timidez se retroalimentan como hemos dicho: como soy tímido y le tengo miedo a la gente pues no interactúo con ellos; y como no interactúo con gente, no tengo habilidades sociales; y así, al no tener habilidades sociales le cojo aún más miedo a la gente, y como le tengo aún más miedo a la gente pues sigo sin desarrollar habilidades sociales porque carezco de oportunidades de practicar… Es la pescadilla que se muerde la cola… ¿Y cómo hacemos para dejar de mordernos la cola?

Acabar con la timidez

Pues de alguna manera tenemos que romper un poco con los hábitos que hemos heredado de nuestra introversión y de nuestra timidez, y debemos de ir poco a poco creando en nosotros esos hábitos que tienen las personas que no son tímidas, que no han tenido miedo a los demás, que han tenido una vida social más plena… Se trata de cambiar de acera, y pasar desde la acera de los tímidos y de los introvertidos; a la acera de esas personas que no tienen vergüenza, que no tienen miedos sociales, que no se comen tanto la cabeza, y simplemente si tienen por ejemplo ganas de empezar una conversación con alguien simplemente porque es divertido, pues lo hacen… Esto se hace como hemos dicho poco a poco, avanzando un paso cada día, hasta que al final, terminemos por adquirir esos hábitos más típicos de las personas “normales” que son extrovertidas y que no son tímidas. Así conseguiremos acabar al fin con la timidez.

Es cuestión de ir día tras día, modificando con trabajo nuestros hábitos, vamos perdiendo a la vez nuestros miedos, vamos adquiriendo habilidades sociales más punteras, aprendemos a conversar, aprendemos a ir a sitios, aprendemos a comportarnos en situaciones sociales, aprendemos que no es lo mismo nuestra forma de comportarnos en un funeral, que en una boda, que en una quedada con amigos… Aprendemos rutinas, como aprender a pedir en un restaurante, aprendemos a movernos por todos los ambientes sociales de nuestra ciudad (museos, conferencias, salas de fiesta, trabajo…). De este modo, la timidez poco a poco se irá yendo, porque la timidez no consiste solo en perderle el miedo a la gente; consiste en gran parte en ir adquiriendo habilidades sociales que nos permitan defendernos en nuestra actuación social y con gente. Es un poco como caminar por la cuerda floja: le tendremos menos miedo si antes hemos adquirido unas habilidades de equilibrio que nos permitan afrontar el enorme miedo que es para nosotros pasar la cuerda floja con un precipicio por debajo.

Y para hacer todo esto yo aconsejo adquirir modelos de comportamiento. En gran parte yo me apropié de personalidades de personas extrovertidas y con éxito social que yo conocía muy bien. Los observé, los imité, los transformé, los entendí, los analicé, los copié, los usé y usé estrategias y formas de comportamiento que ellos tenían. Así, mientras yo iba encontrando la forma de incorporar esas habilidades sociales a mi persona, mi miedo a los demás y mi timidez iban terminándose poco a poco. En su lugar, un montón de nuevas habilidades sociales iban llenando el hueco que dejó el miedo a los demás. De este modo evitamos recaer en el miedo, pues el antiguo sitio de la timidez ahora está ocupado por nuestras habilidades sociales. Y de este modo la felicidad de estar con gente iba llenando el antiguo hueco de la desesperación de estar solo.

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