Cómo alcanzar nuestros sueños

Cómo alcanzar nuestros sueños¿Qué es un sueño? Según Jung y algunos psicoanalistas un sueño es un retazo de nuestra propia ancestralidad, gravado a fuego en nuestro inconsciente colectivo y cuyo contenido son deseos que han pervivido en los hombres desde tiempos inmemorables. Verdaderamente todos en el fondo soñamos con cosas parecidas: una buena vida en un buen hogar; con amor y con sexo; con amigos; con una estabilidad vital; con un quehacer diario que nos entretenga; y con alguna fiesta ocasional para salir de la rutina… Freud vio de forma tan clara que verdaderamente todos nuestros deseos eran reductibles a lo más básico (aunque Freud insistía demasiado en la sexualidad y no prestaba atención a otros factores como las ansias de prosperar o de riquezas), que llegó a creer que todas nuestras actuaciones y nuestras creencias, por muy “elevadas” que parecieran, en el fondo eran solo manifestaciones inconscientes de esos pequeños deseos que todos compartimos. Eso quiere decir que por ejemplo hay personas que invocan a la patria para entrar en política. Pero luego aprovechan ese “amor a la patria” para beneficiarse a ellos mismos. De este modo, Freud terminará concluyendo que eso demuestra que toda manifestación altisonante e ideológica es solo una pobre prisionera del verdadero controlador del comportamiento humano, que son las bajas pasiones, y todo lo demás son “disimulos” y cortinas de humo que nos benefician. Esta actitud mojigata y mentirosa es típica de esas personas que invocan a lo más alto pero luego meten la mano hasta lo más profundo del saco de caudales. Aunque Freud se equivocaba en gran parte, porque, aunque nadie duda de que el mojigato mentiroso es muy abundante, está demostrado que hay personas que tienen verdaderas motivaciones que van más allá de lo más básico, son esas personas idealistas, que sueñan con un mundo mejor, con un país mejor, con una sociedad más justa. En el fondo, son personas que sueñan con algo más allá de prosperar ellos. Esas personas sí existen. Por tanto, habría dos grandes tipos de sueños distintos:

1. Sueños con mejorar nuestra propia vida, un mejor trabajo, una buena novia

2. Sueños más altruistas y generales, un mundo mejor, un mundo más justo, un país más próspero…

Todos, absolutamente todos, tenemos sueños del tipo 1, todos soñamos con mejorar nuestras condiciones vitales, sobre todos los que tienen algún gran sueño que aún no han cumplido. Y algunos también tienen sueños del tipo 2, altruistas y más generosos para con los demás. En este artículo hablamos de cómo alcanzar nuestros sueños.

El camino hacia nuestros sueños

Lo cierto es que las sensaciones de los sueños de tipo 1 y de tipo 2 no son tan distintas. Es esa espera, esa luchar por conseguir lo que queremos, esa ilusión porque un día, en una mágica mañana de inicios de primavera tengamos al fin muy cerca eso que tanto tiempo habíamos anhelado. Es esa esperanza que invocaba Ernst Bloch, de que un día al abrirse una puerta, un rayo de luz entraría por ella y al fin pudiésemos asistir atónitos al despertar a una vida utópica y más plena.

La lucha para alcanzar los sueños toma muchas veces la forma de una búsqueda, como el rey Arturo cuando partió para buscar el Grial. Pero en realidad el Grial, o Excalibur, eran lo de menos. Lo que importaba de verdad era Camelot, esa ciudad y esa país ideal y próspero, alejado ya para siempre de los horrores de la guerra y de la muerte, y en donde la ilusión por las banderas hondeando sin sangre al nuevo alba toma el control de todos los anhelos de la larga comitiva de caballeros que acompañaba a King Arthur en la búsqueda.

A veces luchamos por alcanzar el amor, como mi personaje Erlandiros Armarot, de mi primera novela “La Reina de los Hielos“, que tuvo la mala suerte de que el destino le arrebatase de las manos lo que más quería en este mundo: su amor, su mujer, su princesa misteriosa. A partir de ahí, Erlandiros tuvo que luchar como nunca se pudo imaginar para poder alcanzar la ilusión de vivir el amor con la única mujer que le podría hacer sentir lo que es el amor. Esa es una trágica sensación, cuando tus sueños están tan cerca pero en el último minuto un algo te arrebata tu sueño y tú te quedas con cara de incredulidad y hundido en la desesperación más profunda.

En el fondo todos buscamos nuestro Camelot, que es esa vida nuestra propia en donde al levantarnos por la mañana nos sentimos como si estuviésemos incorporándonos a un sueño. Yo tuve mi Camelot propio y real que fue mi infancia, los colores de la infancia, las sensaciones de la infancia… en esos días de fiesta donde toda la villa estaba llena de banderines, y al levantase por la mañana uno podía respirar la atmósfera más alegre y cautivadora del mundo. Todos perdemos nuestro Camelot que es la infancia, y a partir de ahí se trata de, igual que le pasa al Rey Arturo intentar volver a Camelot. El propio J.F. Kennedy hablaba de un “nuevo Camelot” para América, que sacase al país de la degeneración y del acomodamiento en el que había caído.

Cinco conseguir para alcanzar nuestros sueños

1. Conseguir un sueño es un camino que hay que recorrer. No quieras ir demasiado rápido, y no te creas que por andar lento no avanzas. Seguro que avanzas si le dedicas a ello un poco todos los días. Pero a veces estamos avanzando y no nos damos cuenta que estamos avanzando.

2. Los sueños pueden consistir en cosas muy dispares: tener un coche nuevo, tener una novia, superar la depresión, tener amigos, mejorar en el trabajo, triunfar en los negocios… Verdaderamente es importante saber a donde queremos llegar, cual es nuestra meta, porque si no tenemos una dirección clara nos perderemos andando en círculos. Es importante definir el objetivo.

3. Hay que ser un buen estratega para conseguir lo que queremos. Nadie puede conseguir algo bueno con una mala estrategia, así que nos toca trazar planes, analizar situaciones, poner en marcha acciones… Desear un sueño no sirve para que el “universo” conspire y te conceda eso que deseas, como se insiste en un muy famoso libro de autoayuda…

4. Y no hay que desesperar, porque aunque perdamos oportunidades, siempre habrá otra nueva oportunidad cuando menos nos lo esperábamos. Es cuestión de moverse, de hacer cosas, de pelear por que se cumplan nuestros sueños. La desesperación es locura, y la locura es muy seductora. Por eso mismo la desesperación es muy seductora. Y es engaño y espejismo, como toda locura. por eso hay que combatir a los engaños de la locura y entonces veremos cómo hay muchos otros caminos por los que podemos ir a buscar nuestros sueños.

5. Y en el día que menos te lo esperes… llegarás a Camelot. Por supuesto que tú habrás tenido que trabajar para que ese sueño se cumpla. Si no nunca llegarás a un buen sueño. Pero trabajando, y dando todos los días un pasito, pasito a pasito se anda el caminito, y pasito a pasito se cumplen los sueños. Parece que no avanzamos, pero haciendo lo que tenemos que hacer, el día menos esperado nos encontraremos con nuestro sueño de frente a frente.

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