Cómo aprender a vestir

Nuestro vestuario es una parte importante a la hora de seducir y de ser seductores. Aprender a vestir puede darnos unos puntos extra a la hora de cautivar a los demás además de cautivar al sexo contrario. Nuestro aspecto es importante, pues mediante nuestro aspecto le demostramos a los demás que tenemos una buena inteligencia emocional, que tenemos estilo, que somos hombres interesantes… Pero en el colegio no nos enseñan a vestir, no nos enseñan estética, estilo… por eso en este artículo vamos a ponerle unos firmes fundamentos a nuestras habilidades de vestir y de vestir bien. Hay muchos estilos distintos: están los góticos, los hippies, los roqueros, los “gafapastas”, los kinkis, los pijos, los modernos, los hindies, los raperos, los “sabrosones”… y con tantos estilos distintos, ¿se pueden poner unos fundamentos comunes a todos estos estilos? Desde luego, independientemente del estilo de vestir que nos guste, hay unos fundamentos sobre el vestir que tenemos que respetar y que nos ayudarán a elegir nuestro aspecto y cautivar con ello a los demás. En este artículo, cómo aprender a vestir.

Nuestro estilo de vestir

A la hora de aprender a vestir lo primero que tenemos que mirar es un poco cual es nuestro rollo. No es lo mismo ir de pijo que de roquero. Y ya empezamos con algo muy interesante: las denominaciones de los estilos de vestir. Bunbury decía en una entrevista que él siempre se reía de las denominaciones que le daban a su música. Nombres como “rock rural aragonés” y similares, que sacaban en la cara de Bunbury una mueca de risa malévola… Con los estilos de vestir pasa algo parecido: nosotros les intentamos dar un nombre que de alguna manera expresa un concepto.Cómo aprender a vestir El problema es que estos conceptos a veces son muy subjetivos. Pero yo creo que si se crea un buen concepto, el concepto puede ser muy objetivo.

Por ejemplo, la foto que cuelgo me la hice a mí mismo con mi nueva ropa… así de paso le enseño mi nuevo vestuario a los lectores… junto con mi microcadena, mi teclado, mi cama, mi balón (que sale por abajo a la derecha…). ¿Qué nos transmite este vestuario? Las denominaciones son siempre interesantes a la hora de expresar lo que nos transmite. Yo puedo inventar un nombre para este peculiar estilo. Por ejemplo, dark underground. Y con esta denominación yo puedo querer transmitir algo así como que visto con una ropa oscura para integrarme con armonía en la noche. Y a su vez transmito cierta sensación urbanita, de hombre moderno que se integra en el ambiente de la ciudad. Las letras de la sudadera nos trasmiten esta misma sensación urbanita. Todo el conjunto parece querer transmitir una idea de nocturnidad, de urbanismo, de modernidad, de juventud, de royo algo alternativo, de modernidad, pero sin renunciar a cierta noción de elegancia (una elegancia moderna y joven). El significado de un estilo de vestir siempre está abierto a interpretación y a ampliación. Es un poco como una obra de arte, cuyo significado es profundo y a veces inabarcable.

Como decimos, lo primero que tenemos que aprender para aprender a vestir es qué es un estilo. Una vez que ya dominamos este concepto de “creación de estilos y de conceptos”, es cuando podemos replantearnos cual es nuestro rollo. Y una vez que nos hemos planteado qué estilo nos gusta…

Cambiar de vestuario

Recuerdo cuando era un poquito más joven: yo me replanteaba mucho cual era mi royo para vestir, de qué tenía que ir, de roquero, de hippi… Y en el fondo lo que quería era encontrar un estilo que fuese conmigo y que me beneficiase… Y una vez hecho esto, yo pretendía vestir siempre igual. Por ejemplo, en cierta época me dio por querer ir siempre de gótico… Pero con el tiempo me di cuenta que una de las cosas que más impresionan a los demás, es los cambios de estilo. Imaginémonos lo que tiene que ser escuchar siempre la misma canción por la radio. Lo que nos impresiona es cuando cambian de canciones, por mucho que nos guste una canción, si siempre sonara la misma… Con los estilos de vestir pasa algo parecido. Sólo tenemos que fijarnos en la sensación que nos causan esas personas que dan de vez en cuando un vuelco en su peinado, en sus ropas, en su estilo en definitiva. Nos impresionan más el cambio de vestuario y de estilo que el propio hecho de que un estilo determinado pueda ser bonito. Por eso, la segunda lección para aprender a vestir, es aprender a cambiar de estilos. ¿Y cuando elegimos uno y cuando otro?

Bueno, se cambia de estilo de vestir en función de dos parámetros:

-Las circunstancias. No es lo mismo ir a una boda, que ir a tomar un café con los amigos, que salir por ahí de fiesta por la noche, que ir a una cena romántica con nuestra amada. En algunas de estas circunstancias podemos compartir un mismo estilo para dos circunstancias distintas. Por ejemplo, quizás no nos vistamos de forma muy distinta para salir los sábados de fiesta que para salir a cenar con nuestra amada, en ambos casos un estilo juvenil a la vez que elegante. Pero de normal, distintas circunstancias requieren distintos estilos adaptados a la circunstancias. Por ejemplo, yo para estar por casa uso ropa cómoda, que transmite la sensación de calma, de sosiego, de trabajo, de relax. Es ropa barata… la ropa cara la guardo para situaciones más sociales.

-El tiempo. Independientemente de las circunstancias, tenemos que aprender a cambiar de estilo con el tiempo. Se trata de evolucionar, de ir dando por temporadas ciertos vuelcos en nuestro vestuario. Eso impresiona muchísimo a los demás. Por tanto, cambiaremos de estilos de vestir tanto según las circunstancias; como según avanza el tiempo.

Consejos generales para aprender a vestir

Para terminar, damos en modo lista una serie de consejos que complementan a las importantes cosa dichas hasta ahora. Entendiendo bien todo este artículo podemos dar un vuelco muy interesante a la hora de llevar nuestro vestir a su máxima expresión y a su expresión más seductora:

1. Usa espejos, pide consejos a los demás, grábate con la webcam… a veces no sabemos si un estilo nos conviene si no es viéndonos desde fuera. Por eso pide opinión, y “monitorízate”…

2. Compra ropa cara para situaciones especiales. Esta ropa nos costará un “guevo”… pero como sólo la usaremos de vez en cuando nos durará mucho (ojo, siempre y cuando hallamos dejado de crecer, por eso los que tengáis menos de 21 años no os gastéis mucho en ropa cara…). Para diario ten unos chándales, unos vaqueros baratitos, unos pantalones tipo “pirata” baratos… No rompas la ropa buena con uso diario, guárdala para situaciones especiales. Impresiona esa gente que van de día con vaqueros cutres y con ropa cutre y los lucen de la forma más natural; pero cuando llega la noche… se transforman Ya hemos hablado de adaptar el estilo a las circunstancias, y de día y de diario hay que ir con ropa barata y quedarnos tan anchos…

3. Ten un perfume caro lo mismo que antes, aunque nos cueste un huevo dura mucho porque sólo lo usamos de vez en cuando. Ten complementos, no hace falta un reloj carísimo: pero sí que nos quede bien. Ten gafas y lentillas, y cambia también en función de las circunstancias: de normal gafas; especial, lentillas. Usa complementos pero sin pasarse.

4. Mantén una higiene diaria. Una cosa es ir con ropa cutre de diario; y otra es estar sucio y no ser higiénico.

5. El peinado también puede cambiar. Yo me cambio el peinado según me va creciendo el pelo: cuando lo tengo corto, pelo para arriba; si lo tengo largo… mirar arriba foto en el apartado “sobre Erik360″… Pide consejos, mírate al espejo, sólo podemos acertar nuestro estilo de peinar, y de vestir, a base de pruebas y de el “ensayo y error”. Si tienes poco pelo o eres calvo, pide consejos sobre qué solución te puede convenir más: a algunos el rapado completo les queda muy bien. En otros casos podemos adquirir algún invento tipo spray, prótesis, pelucas… No tengas ningún complejo en usar estas cosas si no te sientes cómodo con tu calvicie. Los griegos antiguos ya importaban pelo rubio para hacerse extensiones. Ser calvo no te va a hacer menos atractivo ante las mujeres; pero no saber llevar la calvicie con estilo, sí.

6. Los colores de la ropa también son importantes: aprende a jugar con los colores. El negro no sólo es para la noche: a mi me impresiona la gente vestida totalmente de negro en esos días de caluroso agosto cuando estamos en fiestas. Pero de normal los colores claros son más de día; y los oscuros más de noche. El negro no es color de luto: es un color muy elegante en cualquier circunstancia. Y la gente tímida siempre tiende a vestir con colores oscuros… y tienen que aprender a alegrarse un poco la vida dándole cabida en su vestuario a colores más animados (sin llegar a los colores chillones, hablo más bien de colores grises claros, azules claros, blancos…).

7. El calzado también es importante. Al menos en tu vestuario debe de haber unas botas de tipo militar (que usaremos en situaciones de elegancia y para que nos dejen entrar en las discotecas…); unos zapatos de traje (para el traje, claro), unas botas de trekking (ideal para llevar con vaqueros durante el día), unas zapatillas deportivas (para los momentos “sport”), y unas zapatillas de diario (para estar cómodos por casa).

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