Cómo aprender dos grandes formas de comunicarse

No hay duda que ha veces nos dejamos arrastrar por lo que se espera de nosotros. Si de nosotros se espera que estudiemos mucho, que seamos “buenos chicos”, que seamos unos triunfadores… pues a lo mejor nos lo creemos y al final logramos alcanzar todo eso. Pero en cambio, si de nosotros se espera que trabajemos mucho, que no estudiemos, que tengamos una vida “tradicional”, con un trabajo manual, con un matrimonio precoz y con unos hijos tempranos… pues es muy normal que alcancemos también todo eso. Estos dos destinos descritos son los destinos de la modernidad y de la tradición respectivamente. No entraré en valoraciones de cual es el mejor destino, no va de eso el artículo. Pero ¿y de qué va el artículo?

Para que entendamos la forma en que escribo los artículos, en primer lugar yo suelo ponerle el título a los mismos. Elijo un título del tipo de “cómo enamorar a una mujer”, y luego redacto lo que se espera de un artículo con un título así. Esta forma de escribir los artículos del blog, tiene consecuencias muy inmediatas: mis artículos son muy directos, impersonales, técnicos incluso… Yo redacto sobre cómo ser sociable con una pericia técnica similar a como un ingeniero da órdenes para construir un puente de forma adecuada. Esta forma de redactar tiene consecuencias observables: se impersonaliza el escrito, el autor queda escondido detrás de los textos técnicos, aunque hablemos de sociabilidad, de amor… Esta forma de proceder la he aprendido de la filosofía alemana y británica, proceder de forma impersonal pero en asuntos que suelen ser muy cercanos. Y todo empieza con una idea que es concretada en un título. A partir del título, ya está claro lo que se espera del artículo… Pero este artículo no lo he empezado con un título. Simplemente me he puesto a escribir, y en vez de tener un rumbo fijo y claro para el artículo, voy divagando, hiendo de acá para allá hablando de lo que me parece. El resultado, este se antoja a todas las luces un artículo mucho más personal.

Como aprender dos grandes formas de comunicarseLo cierto es que yo empecé a escribir hace algo más de dos años, y no empecé escribiendo artículos ni libros: empecé escribiendo e-mails y en el chat, a amigos y a gente que iba conociendo por Internet. Y por supuesto escribía de forma muy personal, y por supuesto ponía los títulos de los e-mails al final de terminar de escribirlos. De esa forma, mediante emails, mediante el chat…empezó poco a poco mi “emulación” de sociabilidad, en aquella época, en donde yo pretendía completar mi viejo proyecto que yo llamaba “de sociabilidad”, que consistía en quemar al fin mi timidez y de recuperar una vida “normal. Usé la escritura como una especie de “terapia de sociabilidad“, como una forma de irme animando de ser más comunicativo con los demás. Luego de la escritura, fui pasando a conversaciones más reales y cara a cara.

¿Qué es mejor? ¿La escritura que es guiada por un título que es elegido en primer lugar? ¿O la escritura más libre, más dispersiva, más personal…? Digamos que cada forma de escribir (y de hablar) tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Con mis textos morbosamente técnicos (y digo lo de ‘morbosamente’, porque tiene su guasa hacer “manuales” y artículos para aprender a ligar, a seducir, a tratar con los demás…) consigo textos precisos, objetivos, que tratan de cosas que quedan despersonalizadas al tratar a estas cosas como cosas… Y con los escritos más personales, uno divaga más, habla más sobre él mismo, habla más sobre sentimientos, sobre opiniones personales, sobre cosas subjetivas, en definitiva.

Estas dos formas de comunicación, la objetiva con textos técnicos, y la subjetiva con textos personales, son quizás las dos grandes formas de comunicación humana que existen. Quizás lo personal y lo objetivo tienen un sitio en donde se encuentran, por ejemplo, yo he ido divagando a lo largo de este artículo personal y sin título al comenzar, hasta que me he encontrado con algo objetivo, como puede ser el tema de la formas de comunicación. Y al final, ya le he encontrado un título a este artículo, que creo que se podría llamar algo así como “dos grandes formas de comunicación”. Y al final, desde mi divagación personal del principio, he desembocado en un tema objetivo e impersonal, como es la lingüística y las formas de comunicación. Así se une lo particular subjetivo con lo general objetivo.

Quizás este es un buen ejercicio para los lectores que quieran mejorar sus capacidades comunicativas:

-Por un lado, aprender a ser subjetivos, a narrar sus sentimientos, sus vivencias, sus experiencias, sus pensamientos…

-Pero por otro, aprender a ser objetivos, a analizar las cosas, a teorizar sobre las cosas, a ver el mundo como sistemas de cosas que interactúan unas con otras y que puede ser analizado en términos puramente objetivos.

Y sí, me hubiese gustado en este blog hablar más de mí, de mis gustos, de mis experiencias… No he podido sobre todo por un factor, que es el factor que podemos llamar “el mono de feria”. O sea, no he querido convertirme a mí mismo en la atracción sensacionalista de un blog escrito por un ex-fóbico social de larga experiencia que se puso como objetivo llegar a ser socialmente muy guay… Hay otro factor que es el factor “gran hermano”, o sea, yo no puedo ir por ahí de expía oficial contando todo lo que me pasa, porque hay terceras personas implicadas que se enfadarían conmigo…

Por todo esto, yo tuve que cambiar la comunicación más personal y subjetiva de mis primeros escritos, que eran como digo e-mails dirigidos a mis primeros amigos; por una forma de comunicación más técnica y objetiva. Aunque sí es cierto que he combinado esa forma de comunicación técnica y objetiva con un toque más personal, que incluye alguna anécdota mía, alguna opinión, algo de escritura poética en donde transmito lo que siento…

Al final parece que lo objetivo nos dirige pero es demasiado frío; y lo subjetivo es más cálido pero es demasiado confuso… Por eso muchos buscamos una guía mediante los nombres, mediante las palabras… Los yankies llaman a USA “el país de los valientes”, en el fondo como una forma de dirigir los pasos de la nación hacia la creación de hombres y mujeres fieles y comprometidos. Nuestra vida a veces es dirigida objetivamente (nos mandan al instituto a estudiar porque se espera que nos convirtamos en personas cultas); y otras veces parece caótica (y nos perdemos en un remolino de proyectos indefinidos, o de la nada que supone hacer todos los días las mismas cosas sin importancia). ¿Qué pasaría si nosotros le pusiésemos nombre a esta semana que empezará en una hora, y la llamásemos cosas como “la semana en la que empecé a superare mi depresión”, o “la semana en donde empecé a salir más de casa” o “la semana en la que me puse como objetivo aprender todos los días un poco de un idioma nuevo” o “la semana en la que me puse como objetivo conocer nuevas chicas” o “la semana en la que me propuse empezar a solucionar mis problemas”?

Creo que yo nunca he sido tan buen escritor como cuando empezaba con aquellos e-mails dirigidos a mis primeros amigos. Lo sentía demasiado dentro, yo disfrutaba comunicándome después de años sin comunicarme. Eran e-mails que a lo mejor se los mandaba a 10 personas a la vez… y cuando los escribía, sabía que lo iban a leer 10 personas que yo conocía muy bien y con las que yo estaba muy implicado. Eso te da una fuerza que hace que el escrito sea más potente y más elevado.

Y respecto al improvisado tema de este improvisado artículo… creo que es interesante que los lectores practiquen un poco esas dos grandes formas de comunicación que existen: la objetiva y la personal. Queda técnicamente demostrado que cuando dominemos ambas formas de comunicarnos, ligaremos un 49,38% más que antes… Las palabras siempre me han hecho gracia porque pretenden representar cosas que siempre son más complejas que ellas mismas (algo imposible sin deformación). Pero entonces, ni os cuento de los títulos, que pretenden representar con un puñado de palabras cosas que son complejísimas. De todas formas creo que el título de este artículo es un mal menor… al fin y al cabo, este blog se llamó “seducción y autoayuda” de forma manifiestamente provocadora e irónica… Al final la ironía se devoró a ella misma (suele pasar). Pero la ironía suele ser un buen camino para reconstruir conceptos que habían llegado al ridículo, por eso al final este blog sí que tiene mucho de ser un blog de Seducción y Autoayuda.

No somos maestros; no somos profetas; no somos genios. Nuestro único éxito fue llegar a ser personas normales. Quizás yo tengo una gran disyuntiva, una gran duda vital:

-Los hombres más felices son los que son personas normales

-Los hombres más felices son los genios que saben pasar por personas normales

Nos da igual la que sea verdad de las dos opciones. En ambas, se trata de hacer lo mismo, de irse de fiesta con los demás, de tener un trabajo, unas buenas condiciones vitales, y de amar como personas normales, por qué no.

 

“Tengo muchas cosas que callar”

Se lo dijo Erik360 a un profesor que lo acusaba humillantemente delante de toda la clase de hablar poco y de ser poco comunicativo.

Para aprender todo lo fundamental sobre la comunicación humana, aconsejamos nuestro e-book De Poco Sociable a Seductor

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