Cómo aprender sociabilidad

Ser sociables a día de hoy nos aporta innumerables beneficios: mejores parejas, mejores trabajos, más felicidad debido a que nuestras interacciones positivas con la gente estimula nuestro cerebro como no lo hace ninguna droga… La sociabilidad humana se aprende, a diferencia de la sociabilidad de las hormigas, que está grabada genéticamente en el ADN de estas. Los humanos, según la cultura, aprendemos unos u otros patrones de sociabilidad. Todos hemos visto esas películas del “hombre-mono”, que se crió en la selva rodeado de “los suyos”, que a lo mejor eran gorilas. Estos hombres-mono aprendieron la sociabilidad típica de los gorilas, y se comportaban como gorilas, habían interiorizado sus patrones comunicativos y de comportamiento, debido a que los hombres como especie no nacemos sabiendo socializar: lo aprendemos de una cultura determinada. Y resulta que en esta aprender surgen problemas, y al final, o aprendemos una mala sociabilidad; o aprendemos malos hábitos sociales que nos perjudican nuestra sociabilidad; o simplemente apenas aprendemos nada porque nuestros profesores están demasiado ocupados enseñándonos los ríos de la cuenca del Duero como para enseñarnos cultura de la sociabilidad. Por eso, en este artículo, vamos a dar unas nociones básicas para aprender sociabilidad. En este artículo, cómo aprender sociabilidad.

Problemas de sociabilidad

Como decimos, a veces en nuestra sociabilidad surgen problemas que hacen que no podamos desarrollar unas habilidades para tratar con la gente adecuadas. Entre estos problemas destacan cosas como:

1. Ser muy tímido. Este es un problema de sociabilidad evidente, pero no todas las personas que tienen problemas de sociabilidad son tímidos. El tímido tiene miedo a las interacciones sociales, miedo a no estar a la altura, miedo a que los demás se crean de él que no es lo suficientemente bueno como para interactuar socialmente con ellos… El tímido de normal sobrevalora a los demás y se infravalora a sí mismo, por eso tiene que aprender a ser más realista: ni los demás son tan guays como él se cree; ni él es tan mierda y con tan mal trato social como él se cree.

2. Ser soso. Hay personas que no son especialmente tímidas, pero aún así tienen problemas de sociabilidad porque por su peculiar forma de ser demasiado tranquila, no logran conectar con los demás: no saben expresar su alegría, se muestran apáticos, abúlicos; se muestran aburridos, los demás los acusan de que no saben divertirse y de que son unos muermos que siempre están con la misma cara y con la misma pose de aburrimiento. Cuando los sosos salen a divertirse se comportan exactamente igual que cuando están estudiando: son demasiado tranquilos, demasiado formales, no conectan en lo emocional y eso causa rechazo por parte de los demás. Así el soso se va aislando y cada vez tiene menos habilidades sociales. Los sosos deben de aprender  a tener más gracia, a tener más chispa, a mostrar más sus emociones, a mantener conversaciones más divertidas… y en general, a ser un poco más picantes, porque nos gustan las personas picantes, no las aburridas que no saben divertirse ni ser divertidos.

3. Ser muy creído. Hay personas que no son capaces de mantener una relación de amistad social de igual a igual: ellos son muy guays por lo que sea, y siempre tienen que estar por encima de los demás. Así, estas personas que no son capaces de tratar a sus amigos como sus iguales, tienen la fea costumbre de querer mandar, de creerse el más guay, de creerse mejor que los demás porque es más rico, o porque tiene mejor coche, o porque es de “mejor familia”, o porque se cree de clase alta… Son los típicos pijos que a poco que pueden te miran por encima del hombro. Por supuesto eso causa un fuerte desagrado en los demás, porque gusta la gente democrática, sencilla, que aunque tenga algo interesante en su personalidad, no se lo tiene creído y es humilde y simplemente se cree uno más. Los creídos tienen que madurar y aprender que lo más alto que podemos llegar a ser dentro de la sociedad es uno más, es uno igual a los demás. Tienen que aprender unas cuantas lecciones de democracia social…

4. Carecer de habilidades sociales. Si nos damos cuenta, la mayoría de personas tienen unas interesantes habilidades sociales. Saben saludar, saben mantener distintos tipos de conversación con distintos tipos de gente (no es lo mismo hablar con el jefe que con un amigote); saben ir a bares y moverse por ellos, saben ir al cine, saben ir a ver a sus tíos y cómo comportarse en esta visita, saben tratar con sus amigos en una tarde de ocio en grupo, saben incluso cortejar a una chica que los gusta¿Quién le ha enseñado a estas personas todas estas habilidades sociales? Las han aprendido desde pequeños debido a un reflejo imitativo que tenemos todos los simios en el cerebro: tendemos a ver cómo hacen las cosas los demás; y luego a imitarlas. Incluso se han descubierto en el cerebro humano unas neuronas que se les ha llamado algo así como “neuronas espejo“, que son neuronas especializadas en captar de la realidad social actitudes y habilidades de los demás; y luego permitir que la persona en cuestión ejecute por imitación estas habilidades sociales. Las personas con problemas de sociabilidad como el que he tenido yo, la timidez extrema, no hemos podido aprender por imitación debido a que como apenas salíamos de casa, y cuando lo hacíamos estábamos rígidos y nerviosos, pues este proceso de aprendizaje por imitación se ha truncado del todo en nosotros.

Un sistema para mejorar nuestra sociabilidad

Como podemos ya intuir por nuestro apartado anterior, las personas que hemos tenido problemas de sociabilidad debemos de reaprender un poco a ser sociables. Para ello usaremos un doble método con el que le pondremos solución a nuestras carencias de habilidades sociales:

1. Por un lado, se trata de arreglar nuestro problema de sociabilidad. En mi caso, como yo fui enormemente tímido, lo que tuve que hacer es ir perdiendo esta timidez poco a poco, con el método de irme exponiendo cada vez más a situaciones sociales. Al final, yo quedé inmunizado respecto a mi miedo a la gente, y respecto a mi fobia social, y entonces ya pude pasar al segundo punto… Las personas que tienen como problema de sociabilidad que son demasiado sosas y aburridas, deben de hacer lo propio y solucionar su problema. Por tanto, deben de intentar aprender a divertirse, deben de intentar aprender a ser más seductores, más guays, con más energías… (aconsejo para ello mi próximo libro “Los Pilares de la Seducción”, de próxima aparición en nuestra Tienda SyA). Las personas que tienen como problema de sociabilidad el que son muy creídos y por eso la gente los rechaza, deben de recibir urgentemente unas lecciones de democracia, de antropología humana, de psicología humana (para lo que también es ideal el mencionado libro); y después deben de ir poco a poco, teniendo interacciones sociales en las que ellos simplemente se sientan y se comporten como uno más. Así, ellos cambiarán el

“tanto tienes tanto vales” (¿Y qué tienen ellos en la cabeza más que serrín…? ¿No significará eso que aunque tengan mucho dinero como no tienen nada en la cabeza no valen nada…?)

por el

“no hay nadie mejor que nadie” (y es que cada vida es única y cada conciencia de hombre o mujer es irrepetible. Es muy bonito creer que nuestra conciencia es por algún motivo más valiosa que la de los demás, pero es muy perro y una actitud típica de genocidas).

2. Y por otro lado, se trata de adquirir ahora sí esas habilidades sociales que nuestro problema de sociabilidad (en mi caso la timidez extrema) nos impidió que las adquiriésemos en su día. Para ello usaremos el sistema de imitación que es el más natural medio de aprendizaje en la especie humana. Se trata de ver cómo hacen los demás esas cosas que a nosotros nos parecen tan difíciles, como ligar, como tratar con los vecinos… Y luego “imitamos” estas cosas hasta que al final nosotros creamos un estilo propio de hacerlas. Por supuesto que es muy interesante contar con apoyo teórico (este artículo es apoyo teórico) para aprender a hacer mejor estas cosas. Por eso los artículos o libros de sociabilidad y de seducción nos vienen muy bien para tener una sólida teoría con la que luego podamos trabajar en nuestra práctica.

Conclusión sobre cómo aprender sociabilidad

Con este sistema de doble núcleo adquiriremos con el tiempo unas habilidades sociales muy punteras. Esto va poco a poco, nadie puede pasar de friki a seductor en una semana. Se trata de ir mejorando un poco todos los días, quizás le podemos dedicar una hora al día, entre leer artículos como este, practicar con nosotros mismos, salir a practicar a la calle, pensar lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal, ver cómo hacen otras personas esas cosas sociales que a nosotros nos cuestan tanto para luego mediante estas ideas, aprender a hacer las cosas a nuestra manera…

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