Cómo atraer al sexo contrario

La atracción entre los sexos es un fenómeno natural que sirve para facilitar la formación de parejas que posibiliten la concepción (aunque las parejas no tienen sólo como función el reproducirse, si no que tienen un montón de funciones como la de otorgar protección, compañía, apoyo…). Sólo por el hecho de ser hombre o mujer podemos atraer a personas del sexo contrario. Pero no todos los hombres y mujeres se atraen entre ellos. Ese es una condición necesaria pero no suficiente. Si vamos subiendo, podemos ir encontrando otras condiciones necesarias que nos harán atraer a alguien del sexo contrario: tener una edad similar; luego tener unos gustos similares, luego tener una cultura similar… Según vamos subiendo por esta escala, vamos cumpliendo condiciones necesarias para atraer a alguien del sexo contrario. Además, nos tendemos a sentir atraídos por personas similares a nosotros pero complementarias en algún aspecto. Por eso es más común que nos sintamos más atraídos por personas de nuestra misma cultura que por persona de otra cultura distinta, debido a que al tener el mismo referente cultural eso hace que sintamos una fuerte atracción narcisista por la otra persona, en la que detectamos cosas que nos resultan atractivamente familiares (pero aún así siempre tiene que haber algo de exótico en la otra persona, algo que nos cause misterio por desconocimiento). Con todo esto, en este artículo vamos a repasar esas condiciones necesarias para que se produzca atracción de nosotros hacia el sexo contrario. En este artículo, cómo atraer al sexo contrario.

Ser atractivos siendo nosotros mismos

De alguna manera todos podemos hacer algo por mejorar nuestro atractivo respecto al sexo contrario. Pero no se trata de convertirnos en “James Bond” o en ser una persona distinta de la que somos. Si yo ahora decido que James Bond… o mejor, si yo ahora decido que Mario Casas es más atractivo que yo, y yo me pongo a imitarlo, en sus peinados, en su forma de ser, en su forma de hablar, en su forma de mirar… ¿Seré yo más atractivo respecto a lo que era antes de imitar al seductor Mario Casas…?Cómo atraer al sexo contrario No, por el mero motivo de que la forma que tenemos todos de sacar el máximo partido de nosotros mismos como personas seductoras se consigue siendo nosotros mismos y fomentando y cultivando nuestro tipo de personalidad propio. Si yo soy un ciervo que decide imitar a un lobo, pues nunca llegaré a ser muy seductor como lobo. Pero si yo soy un ciervo que simplemente intenta llevar su esencia de ciervo a su máxima expresión, entonces sí que puedo llegar a ser muy seductor como ciervo. Cuando en nuestros artículos hablamos de mejorar la personalidad, de superarse, de ser más seductores, nos referimos a llevar a nuestro yo de ciervo a su máxima expresión, y no a intentar emular a lobos o a otras personas, pues el mayor partido que podemos sacarnos a nosotros mismos como hombres lo sacaremos potenciando lo que somos, y no intentando fingir algo que no somos.

Quizás muchas veces nos pase que no nos gusta nuestra forma de ser, y decidimos emular a otras formas de ser que nosotros vemos más seductoras… Ese es un error que nos puede hacer aprender muchas cosas, entre otras la importante lección de que la forma en que nosotros tenemos de llevar nuestro atractivo a su máxima potencia, es mediante nuestra propia personalidad, eso sí, potenciándola, limando asperazas, ganando habilidades y virtudes sociales… Digamos que así, a base de llevar nuestra personalidad a su máximo atractivo, podemos llegar a ser a una cifra 150 en una escala de seductor. Pero si yo decido por ejemplo emular en mí a otra personalidad, por ejemplo a Mario Casas, yo sólo podré llegar a ser 100 de seductor en esa misma escala… O sea, la forma que tenemos de llegar a nuestras máximas posibilidades como hombre o mujer atractivo, es potenciando nuestro tipo de personalidad, y no intentando emular a otro tipo de personalidad aunque esa personalidad nos parezca mucho más atractiva que la nuestra propia. Además, sería muy cansado tener que fingir el resto de nuestra vida ser alguien que no somos… Lo de que personas como Mario Casas nos puedan parecer más atractivos que nosotros mismos, se debe en gran parte a lo que podemos llamar “la diferencia del contraste”. O sea, cuando estamos tan cansados de nosotros mismos y vemos a alguien tan distinto y seductor, es normal que de forma errónea pensemos que ese alguien es más interesante y seductor que nosotros… pero eso no tiene por qué ser así, pasa un poco lo que pasa cuando al estar todos los dais cansados de comer bocadillos de jamón ibérico, nos ponen un bocadillo de mortadela y nos sabe a gloria… ¿Es que es mejor la mortadela que el jamón ibérico…? Seguramente no, pero como estamos hasta las narices del jamón ibérico pues el contraste con la mortadela nos da la sensación de que esta sabe mejor y es más seductora… Pero eso sólo es la apariencia que hemos llamado “de la diferencia del contraste” (para saber más de esta diferencia del contraste, aconsejo mi próximo libro “Los Pilares de la Seducción”, disponible en breve en la Tienda SyA).

La escala de los siete puntos para atraer al sexo contrario

Y ahora sí, vamos a hacer una pequeña lista de cosas fundamentales para atraer al sexo contrario. No hay milagros, así que recordad que si no funcionan con un chico o una chica… hay más peces en el mar con quien intentarlo… Esta lista es una escala que va de más básico a más derivado:

1. Pertenecer al sexo contrario. Por supuesto que hay personas homosexuales que las gustan personas del mismo sexo. Pero fuera de ese colectivo, pertenecer al sexo contrario es fundamental para resultarle atractivo a un hombre o a una mujer. Ya sólo con esto se produce en el 90% de los casos cierto nivel de atracción… que a lo mejor no es suficiente pero algo es algo y por algo se empieza.

2. Tener un rango de edad similar. Hay parejas en donde la diferencia de edad está muy acusada. Pero son las menos, y por lo general nos atraen y atraeremos más a personas de una edad similar. El rango de esta edad puede variar, a los hombres las gustan las mujeres un poco menores que ellos; y a las mujeres las gustan los hombres de su misma edad o un poco mayores. Pero dentro de unos años para arriba o para abajo, la edad es un factor de atracción importante.

3. Tener un horizonte cultural similar. El 90% de las mujeres españolas dicen que no empezarían una relación sentimental con un hombre de otro país… Este dato en sí mismo ya es indicativo de que nos atraen las personas de nuestra misma cultura, tener un horizonte cultura similar es una fuente de atracción muy poderosa. Haber visto las mismas series de dibujos cuando éramos pequeños; haber vivido de igual forma el mundo el colegio, con esas hojas de otoño que cogíamos del patio y se las tirábamos a nuestra profesora de religión para que se le enredasen en el pelo… haber vivido de igual forma la etapa del instituto, con esa sensación de que despertábamos al conocimiento al mismo tiempo que despertábamos a la atracción por el otro sexo; el haber vivido de igual forma las formas típicas de proceder en fiestas, en entierros, en comidas familiares…; el haber sentido de similar forma la estructura de ciudades y de pueblos típica de un país… todo eso remoldea el cerebro, y nos resultan muy atractivas las personas que tienen nuestro mismo horizonte cultural, por eso el pertenecer a una misma cultura puede resultar una fuente de atracción muy poderosa (por supuesto que hay parejas interculturales, pero siempre tendrán que pasar más barreras para que llegue el amor entre ellos).

4. Tener una inteligencia y una cultura general similar. Es evidente que las personas más inteligentes y con más estudios se suelen ver atraídos por otras personas de similar inteligencia y de similar nivel de cultura general. En una pareja en donde el chico es culto, le gustan las artes o las ciencias… es común que la chica también tenga gustos intelectuales de algún tipo. Y en una pareja menos intelectual, en donde el chico no le gusta nada la cultura, ni leer, ni los documentales… pues es normal que la chica también sea intelectualmente desganada y tampoco tenga aficiones de tipo intelectual. Hay excepciones sin duda pero la tónica dominante es esta.

5. Tener una buena conversación. La conversación se nos antoja uno de los más fuertes puntos que nos harán atraer al sexo contrario. Una conversación viva pero no cargante, divertida, que sabe escuchar pero también sabe hablar y guiar a la otra persona, una conversación bonita, con sentido, bien estructurada… Una conversación en donde se mezclan las palabras con los silencios (pues con los silencios también se conversa), es una conversación que atrae al sexo contrario. Ser buen conversador no es ni hablar mucho ni hablar poco, si no hablar lo que hay que hablar cuando hay que hablar, y además saber escuchar y saber acompasar y guiar al otro interlocutor. Las personas que hablan mucho pueden caer en verborrea crónica.. Y las personas que hablan poco pueden caer en aburrimiento agudo… No es hablar bien el hablar mucho o el hablar poco, porque hay horrorosos conversadores que hablan o mucho o poco… A las mujeres se las enamora sobre todo hablando con ellas… ¡Y a los hombres! La conversación es un elemento de atracción muy poderoso.

6. Tener unos hábitos interesantes y atractivos. Pues no es lo mismo que seamos un tío que se pasa el día encerrado en casa jugando a videojuegos; que seamos un hombre que tiene una vida más viva, que tiene amigos, que hace de todo, que sabe divertirse, que sabe moverse por reuniones sociales; pero que también tiene unos hábitos caseros atractivos, que es agradable estar con él, que es divertido sin caer en bufonería; que es serio sin caer en monotonía ni aburrimiento. Tener unos hábitos vitales atractivos e interesantes nos define de forma muy poderosa frente a nuestro atractivo ante el sexo contrario. Los hábitos y lo que hacemos y cómo lo hacemos en el día a día es parte fundamental de nuestro ser y de nuestro atractivo. Y los hábitos hacen referencia a acciones que desarrollamos tanto cuando estamos en casa; como cuando estamos fuera de casa, o cuando vamos de fiesta, o cuando vamos a trabajar…

7. Tener un temperamento biológico interesante. Si yo ahora os digo que valláis a la cocina de vuestra casa, toméis un vaso de agua y se lo deis a vuestro compañero-familiar-hermano… para que se lo beba… sólo con esta sencilla acción ya estaríais delatando vuestro peculiar temperamento biológico. Alguno de vosotros sería muy rápidos en hacer esto, pero delicados a la vez. Otros iríais de mala gana, serías lentos y bruscos. Otros lo  harías encantado porque os gusta moveros y hacer cosas; a otros os daría pereza hacer eso… Otros os gustaría la acción de ayudar a calmar la sed de vuestro familiar; a otros os daría igual y no obtendríais ninguna satisfacción por la buena obra… El temperamento biológico es tan difícil de explicar que sólo podemos visualizar lo que es con este ejemplo. El temperamento no se reduce a la conversación pues es evolutivamente anterior a cuando los hombres aprendimos a hablar, hace unos cientos de miles de años. Por eso es tan difícil entender lo que es el temperamento biológico, ya que es anterior a la conversación. Pero nos define de tal forma que todos, sin decir una sola palabra, nos caracterizamos respecto a los demás, por encima de tener una conversación así o de otra manera, por tener un temperamento biológico que nos hace únicos, que nos hace más activos o más parados; que nos hace más iracundos o más tranquilos; que nos hace más generosos o más egoístas… Un temperamento atractivo enamora como pocas cosas… incluso sin decir una sola palabra. No hay un único tipo de temperamento que resulte atractivo. Más que eso, hay una serie de tipos de temperamentos que resultan muy atractivos (el decidido; el tímido pero sensible; el elegante pero con carácter; el divertido y generoso…). Por supuesto que también hay muchos temperamentos que resultan poco atractivos (el egoísta vanidoso; el bravucón agresivo; el tímido soso e insustancial…).

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