Cómo conocer chicos y chicas para emparejarnos

Muchas personas, chicos y chicas, hombres y mujeres de cualquier edad y de cualquier situación, están solos, sin pareja, y buscan esa oportunidad de poder conocer gente del sexo contrario para que quizás de ahí surja una pareja. No es extraño que todo el mundo o casi todo el mundo quiera tener pareja debido a los grandes beneficios de todos los tipos que eso aporta. Pero hay gente que casi ha dejado esto por imposible, porque a  lo mejor no conocen chicos o chicas que puedan ser candidatos a sus desocupados corazones. A veces tenemos candidatos o candidatas para pareja entre esas amistades, vecinos, compañeros de trabajo o de instituto… Así se conoce la mayoría de gente. Por ejemplo, la otra vez oí hablar por la tele de que un famoso cantante había roto con una famosa cantante… y decían que este famoso cantante se había emparejado ahora con su “manager”… Por lo general, si escuchamos cómo se empareja la gente oiremos que casi todo el mundo se empareja con un compañero de la universidad; con un compañero de trabajo; con una compañera de bailes de salón; o con una amiga que nos presentó a su vez otra amiga. Pero ¿que pasa cuando no hay gente interesante en nuestro entorno social con la que podamos iniciar quizás una relación de pareja? No pasa nada, simplemente es cuestión de conocer a nueva gente. ¿Cómo hacemos esto? En este artículo cómo conocer chicos y chicas para emparejarnos.

Conocer chicos y chicas en cualquier lugar

Lo cierto es que en estos ya dos años que llevo conociendo gente después de mi más de una década de encierro… he conocido a mucha gente, muchos chicos, muchas chicas… La mayoría de esa gente ya ha salido de mi vida, a veces por ejemplo yo podía ir a un curso de “comercial” de un día (no me interesaba el curso pero sí las futuras comerciales, casi todas mujeres…), conocer a dos chicos y a siete chicas… y no volver a verlas jamás. Otras veces, a lo mejor quedaba por Internet con una chica nueva a la que había invitado a mi grupo de quedadas de los sábados. Ella venía un día, se lo pasaba muy bien… y no la volvíamos a ver. Es así: a veces la gente queda con otra gente para ver si hay algo para “pillar”, pero cuando ve que nadie del grupo es compatible con él-ella para una posible relación, entonces no vuelve. Aunque a veces simplemente el desinterés y el egoísmo de la sociedad es el responsable de que la gente no haga ningún esfuerzo por mantener una amistad aunque sea con chicos y chicas tan simpáticos como los de mi grupo de salir. De alguna manera así se filtran a los peores elementos… chicos y chicas. Y los mejores, más leales, más inteligentes más nobles… se van quedando a nuestro lado.

Y otras veces sí, he conocido a chicas (también chicos) que a lo mejor las conocí a través de una red de amistad tipo “singles”, y con ellas y ellos he seguido manteniendo la amistad con el tiempo. Se trata de conocer gente, nadie puede saber si es compatible con alguien hasta que no lo conoce con un mínimo de profundidad. Por eso, para encontrar candidatos para posible pareja lo mejor es conocer gente en cualqeuir circunstancia que podamos. Luego, de una amistad se puede terminar pasando a algo más. Se trata, ni de tener tantas prisas como tienen los gurús de seducción (que proponen que entre que conocemos a una chica; y que nos la ligamos, haya un tiempo de no más de dos o tres minutos… cosas de no saber de mujeres ni de ligar…); ni tan poca como tienen esos frikis que se tiran años enteros encerrados en su casa esperando a que la mujer de su vida llame a su puerta. Y cuando al final una mujer llama a su puerta, es la cartera que venía a entregar una demanda judicial procedente de la vecina del quinto, que nos ha demandado por tocarla una teta cuando solo venía a nuestra casa a pedirnos sal…

Tenemos que movernos y conocer chicas y chicos siempre que podamos. Así ese proceso de filtro en que consiste el conocer a personas para que quizás alguna de ellas pueda parecernos interesantes, se ponga en marcha y en no mucho tiempo, a lo mejor hasta tenemos candidatos o candidatas para elegir… Luego nos tendrá que elegir él o ella a nosotros (los chicos con una actitud más activa; y las chicas, aunque yo no las aconsejo “lanzarse”, sí las aconsejo que le dejen bien claro, con gestos, con movimientos, con “ojitos”, que interesan al chico en cuestión, porque algunos hombres son medio tontos de puro tímidos que son, y si se lo ponen fácil pues a lo mejor las posibilidades de que se fijen en nosotras y nos tiren los cejos aumentan). Para que los lectores tomen ejemplo, yo digo cómo he conocido a las cinco chicas más interesante que me he encontrado en los dos últimos años (ya saben los lectores que el morbo tiene una iglesia en nuestro blog. Y estamos en trámites de construir una catedral…).

Cinco chicas que he conocido

(Los nombres NO son reales por motivos evidentes).

1. Carola. La conocí en una quedada que habíamos organizado a través de estas redes de amistad por Internet. Yo en un primero momento no me fijé en ella porque la vi demasiado tímida… pero en cuanto hablemos y en cuanto vi sus finos y delicados rasgos más de cerca, al poco de habernos conocido, y en la primera cafetería en la que entremos a tomar un café… ya activé todas las alarmas de “posible chica candidata a pareja”.

2. Irene. La conocí en una tertulia literaria. Yo me enteré de esta tertulia a través de una amiga que participaba en ella y decidí asistir. Nos conocimos y nos presentemos. Al final de la tertulia, la invité a ir por ahí a tomar unos pinchos, fuimos por dos bares distintos, al final nos despedimos y cada uno nos fuimos por nuestro camino… Nos volvimos a ver, pero es una historia triste y eso no interesa para este artículo.

3. Marga. La conocí en un curso de telefonista de un día. Yo vi a la tía buena y ni corto ni perezoso esperé a ver a donde se sentaba ella; y yo me senté a su lado previo cambiarle el asiento al que estaba a su lado con la excusa de que era “fotosensible” y que mi asiento me podía provocar “urticaria galopante” y hemofilia aguda… Mientras hacíamos el curso de telefonista, yo hablaba con ella, me iba arrimando a ver cómo lo hacía ella. Al final la intercepté cuando ya nos íbamos para casa, y ella me dejó acompañarla a casa para que se sintiese más segura…

4. María… Pues a María me la presentó otra amiga que ya tengo. No puedo dar detalles porque no es cuestión de armar aquí un escándalo… Pero María demuestra que se puede conocer a mucha gente sólo a través de los conocidos de esas personas que ya están en nuestra vida. Guapa y lista… casi ‘na’. ‘Pa’ que luego digan que eso no es posible…

5. Atanasia… (es que se me están acabando los nombres inventados, y tengo que recurrir a nombres “clásicos”…). Atanasia fue la primera chica que conocí cuando empecé a salir de nuevo de casa hace ya dos años. Me la encontré en unas conferencias que se celebraban en la ciudad en un improvisado “salón de conferencias”. Fui con un amigo que además es la primera persona que conocí después de tantos años sin salir de casa… él me invitó a acompañarle, lo que me recuerda lo importante que es el ir a sitios, el hablar con gente, el darle rienda suelta a nuestra naturaleza social… A Atanasia yo quizás la gustaba (o eso creo porque no dejaba de mirarme…), pero con mi falta de experiencia, cuando me encontré de morros con ella y tenía que haber empezado una conversación con ella para empezar a conocernos… me quedé más blanco que Mariano Rajoy dando explicaciones en el congreso sobre el “caso Bárcenas“… Y no me salió una sola palabra. El resultado: no pude intercambiar una sola palabra con un bombón que hubiese estado encantado al menos de conocerme y de ser amigo mío. Ella fue la primera chica interesante que me encontré en este periplo mío de vuelta a los vivos. Por eso supongo que termino con ella… nunca pude saber el nombre real de Atanasia, a lo mejor se llamaba Atanasia de verdad…

Conclusión sobre cómo conocer chicos y chicas para emparejarnos

Ha habido muchas otras chicas muy interesantes. De hecho, salvo dos o tres piradas, casi todas las chicas que he conocido en estos dos años eran interesantes… no olvidaré sus nombres reales y cómo de la noche a la mañana me encontré hablando con un montón de chicas con las que yo antes sólo podía soñar. Antes cuando veía a las “tías buenas” por la tele pensaba:

“jo, valla tías, si pudiese yo echarle mano a una tía así”…

Ahora pienso

“bua, está mucho más buena mi amiga Beatriz que esa…”

A veces los sueños se convierten en realidad… siempre y cuando salgamos a la calle, nos movamos, conozcamos gente en todos los sitios en donde podamos conocer gente. Solo es cuestión de darle rienda suelta a nuestra naturaleza, social, y ponernos a hablar con todo el mundo que esté bueno allí donde nos los encontremos. Luego surge la amistad… y de vez en cuando esa amistad deriva en un calentón muy serio, y al fin sí, el amor.

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