Cómo controlar los estados de ánimo

Muchas veces nos sentimos abatidos, cansados, destrozados… Es entonces cuando nos damos cuenta que hemos caído en un estado de ánimo negativo. Los estados de ánimo son sentimientos positivos o negativos que experimenta nuestro cerebro. Los estados de ánimo negativos pueden terminar por desencadenar depresión y otras patologías; los estados de ánimo positivos son los buscados por todo el mundo, son esas sensaciones que podemos llamara felicidad. Por supuesto que hay a su vez distintos tipos de estados de ánimo positivos; y distintos tipos de estados de ánimo negativos. Pero en este artículo nos centramos en la diferencia entre estados de ánimo positivos y negativos, además de la importancia que tiene el controlar nuestros estados de ánimo para ser felices y evitar de este modo la depresión. Y es que un estado de ánimo es un poco como una rueda de inercia: si coge velocidad cierto estado de bienestar o malestar, será difícil parar la rueda de inercia. Por ello en este artículo aprendemos a ser felices, y para ello nada mejor que frenar los estados de ánimo negativos; y potenciar los estados de ánimo positivos. En este artículo, controlar los estados de ánimo.

Los sentimientos felices e infelices

De alguna manera la depresión y la felicidad son los dos extremos entre los que circulan nuestros distintos estados de ánimo. Las personas que son felices (aunque nadie espere a que su vida sea perfecta para ser feliz; se puede ser muy feliz con una vida imperfecta, es más, esa es la única manera de ser feliz, pues siempre habrá alguna cosa que no tengamos y por tanto no seremos nunca perfectos) tienen en su cerebro una sucesiónComo controlar los estados de ánimo de estados de ánimo positivos que se retroalimentan unos a otros y consiguen generar gran sensación de felicidad en el cerebro de su afortunado poseedor.

A las personas que tienen depresión les pasa justo lo contrario: sus estados de ánimo negativos crecen, se retroalimentan, y terminar por expulsar del cerebro del depresivo cualquier sensación de felicidad y de bienestar. En su lugar, una gran sensación de pesadez, de aburrimiento, de desesperanza, de neurosis… se apodera del cerebro de la persona con depresión.

Por eso será muy interesante poder aprender a controlar los estados de ánimo, intentando evitar los negativos y a su vez intentando potenciar los positivos. La pregunta es ¿es esto posible? ¿Es posible controlar nuestro pensamiento y nuestra vida hasta el punto de que podamos llegar a hacer que en nuestro cerebro se generen sólo estados de ánimo positivos, y evitar así de paso los negativos? Desde luego hay muchos cerebros y cada cerebro es un mundo. Pero sí hay una serie de acciones que nosotros podemos realizar para controlar los estados de ánimo, y sobre todo para fomentar los estrados de ánimo positivos y evitar de esta manera la infelicidad que nos producen los estados de ánimo negativos. Para ello nada mejor que seguir unas recomendaciones con las que terminamos el artículo.

Cuatro consejos para generar estados de ánimo positivos

1. Charlar con los demás. He analizado en mi propia persona las reacciones que tiene nuestro cerebro cuando tenemos una amena charla con algún amigo o similar. De alguna manera cuando intercambiamos palabras en una conversación, en nuestro cerebro se producen una serie de reacciones de gran placer, que fomentan los estados de ánimo positivos y evitan los negativos. Incluso tener una bronca con alguien puede generar en nuestro cerebro reacciones positivas (también negativas). Hablar con los demás todos los días es fundamental para un sano funcionamiento de nuestros cerebros. Pero siempre da más placer hablar que escuchar; por eso a todo el mundo le gusta más que le escuchen a él lo que tiene que decir en vez de ser él mismo el receptor de las palabras ajenas. En nuestros artículos de sociabilidad decimos que es mejor escuchar que hablar… pero por que los demás quedarán “condicionados” debido a que cuando están con nosotros sus cerebros generan grandes dosis de felicidad ya que nosotros nos “sacrificamos” callando para que ellos puedan disfrutar hablando. Así se gana en carisma ante los demás. Pero si pretendemos que sea nuestro propio cerebro el que genere esas reacciones positivas, pues no nos queda más remedio que hablar nosotros a los demás y encontrar apoyo a nuestras palabras en los demás (en las conversaciones entre amigos lo que hacemos para disfrutar ambos es equilibrar la balanza 50% y 50%).

2. Potenciar los sentimientos de esperanza, de vida, de futuro; y evitar los sentimientos de desesperanza, de desconsuelo, de “no hay salida”. Es fundamental aprender a parar los pensamientos tipo “no voy a encontrar trabajo nunca” o “no voy a encontrar pareja nunca” o “estoy hasta las narices del vecino de arriba que no deja de hacer ruido…”. Y a cambio hay que fomentar los pensamientos tipo “seguro que este mes va a ser un mes especial” o “encontraré pronto pareja y al fin sabré lo que es vivir el amor” o “he tenido gran suerte en la vida, por nacer en un buen país que me ha dado muchas oportunidades”. De esta manera generamos flujos de sensaciones positivas, que se retroalimentan unas a otras, generando felicidad además de parar las sensaciones negativas.

3. Tener proyectos. Se dice eso de

la mente ociosa es el patio en donde juega el diablo

Y la sabiduría popular quiere decir con esto que las personas paradas, que no hacen nada en el día a día, que ni estudian, ni trabajan, ni hacen deporte… terminan por entrar en cierto estado de apatía, de abulia. Y de ahí a empezar a surgir en su cerebro ideas algo paranoicas y oscuras va muy poco. De este modo, la persona sin proyectos, parada, que no hace nada productivo en el día a día, termina por entrar en una especie de paranoia y de aburrimiento que generan al individuo en cuestión grandes dosis de infelicidad. Para evitar esto hay que estar activos; y para estar activos hay que tener una ocupación diaria. Si no trabajamos o estudiamos, pues entonces debemos de empezar algún proyecto que nos llene nuestro tiempo. Desde hacer un master; hasta aprender a tocar el piano; o leerse las obras completas de la “colección de clásicos Aguilar”. De cualquier forma, tenemos que tener proyectos que nos guíen en nuestra actividad diaria. No sólo proyectos presentes: los proyectos del futuro generan grandes dosis de ilusión y la ilusión es una sensación tremendamente placentera.

4. Ten aficiones que te apasionen; momentos de ocio que te llenen; esperanzas que se cumplirán; ilusiones que realizarás; ten fe en el futuro; y en general, debes de ser capaz de conectar el momento presente con otros momentos futuros, sea el momento en donde dan en la tele esa serie que tanto nos gusta; el momento en donde volveremos a ver a esa chica especial; o el momento en donde saldremos a pedalear con la bici y seguir con nuestro proyecto de ponernos en forma.

Conclusión sobre cómo controlar los estados de ánimo

Muchas veces la felicidad no depende en demasiado de lo externo: depende en gran parte de nuestra propia actitud. En un grupo de dos personas que tienen exactamente lo mismo, una puede ser muy feliz y la otra muy desdichada. A veces la felicidad depende de cambiar de prisma para mirar el mundo. Y en este cambio de prisma hay tres factores fundamentales: los demás, las buenas sensaciones y los proyectos que ocupan nuestra vida.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • La depresión como enfermedad que impide disfrutar de la vida (5)
  • Pensar positivamente para ser felices (5)
  • Tiempo para superar la depresión (vídeo) (5)
  • Diez consejos para sentirse bien (5)
  • Consideraciones generales sobre la depresión (5)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>