Cómo declararnos a una mujer

Creo que en la vida de todo hombre llega ese momento en donde, después de vislumbrar una chica que nos gusta de verdad, nos planteamos cómo declarar nuestro “amor”. Ya hemos dicho, que en la especie humana, al igual que en casi todas las especies, la iniciativa sexual corresponde a los machos. Por tanto, no debemos de esperar que ella de el primer paso. Lo más que puede hacer, es mirarnos, darnos indicadores de interés, como preguntarnos el nombre, e interesarse por nuestra vida… Pero con esto nos aseguramos que esa chica de verdad pretende tener una relación con nosotros. Porque mirémoslo desde la perspectiva de una mujer: ellas siempre son apetitosos manjares para ellos; pero ellas sólo van a acostarse con un hombre, si les gusta de verdad, y si creen que después de ese polvo, va a surgir una relación amorosa entre ella y el semental… En cambio, ellos buscan, pues eso, “follar y lo que surja”… Pero ellas no van por ahí buscando sexo por sexo… Por este motivo, ellos proponen mucho, pero ellas rechazan mucho también. Y es que, a los hombres siempre nos viene bien un buen revolcón… pero ellas sólo se interesarán por nosotros, si creen que vamos a terminar en una relación con ellas, o sea, que vamos a terminar siendo novios por un año, dos tres… o para toda la vida… Desde luego, siempre y cuando gustemos a la chica…  Por eso mismo, es normal ser rechazado por una mujer. Ellas se lo piensan muucho… y terminan rechazando el 95 por ciento de las solicitudes amorosas o sexuales que les llegan de los hombres… En cambio, vemos difícil que un hombre rechace un buen revolcón gratuito… Para intentar bajar este porcentaje de 95% de rechazos, vamos a proponer una serie de claves. En este artículo, explicamos cómo declararnos a una mujer.

Declararnos con palabras

Creo que todos recordamos la serie esa de Expediente X. Y recordamos la extraña relación de “amistad” entre Mulder y Scully… Una relación un tanto rara, como si ambos intentasen calentar al otro mediante la aplicación de unas barras de hielo en el cogote… En el fondo, había una fuerte tensión sexual y amorosa entre Mulder y Scully… parecía que en cualquier momento, Mulder iba a lanzarse a la entrepierna de Scully, o mejor, parecía que se iba a sincerar con Scully y se la iba a declarar…

Y ya vemos dos de las tres maneras que tenemos de declararnos a una mujer: o bien con palabras; o bien directamente lanzándonos a sus morros…, abrazándola y besándola. La primera es una de las formas más seductoras y románticas que tenemos de declararnos a una mujer…cómo declararnos a una mujer Cuenta la anécdota sobre Kiérkegaard… que estando su entonces amiga Regina Olsen tocando el piano, mientras Kierkegaard escuchaba cerca de ella, sentado en una silla, un poco como ensimismado entre los acordes del piano y los arrebatos de su pasional pensamiento, de repente se puso a comentar algo a Regina en voz alta, mientras esta seguía tocando el piano… Y casi sin avisar, terminó por decirla algo así como “los acordes que tocan tus manos me hacen recordar que te empiezo a amar…” Regina se quedó blanca, no se lo esperaba, no se esperaba una declaración de amor en ese momento, ni tan directa… Kierkegaard casi tiene que reanimar a Regina, que estaba medio anonadada de la impresión… Declararnos con palabras, puede ser una de las formas más sutiles y delicadas que tenemos de hacer saber a una mujer que queremos lío con ella… Pero también puede se una de las mejores formas de cagarla a la hora de declararnos a una mujer…

Cómo cagarla con dos palabras

Y es que, Kierkegaard era un maestro de los sentimientos… pero imaginémonos a un hombre un poco más soso y menos romántico, que está dando un paseo con una chica que le gusta… De repente, la para, se le arrodilla, y la dice “te quiero”… Esto también es una forma de declararse con dos palabras, y una forma de cagarla con dos palabras también… Se pueden usar las palabras para declararnos a esa chica que nos gustan… pero más te vale demostrar tanto carácter como Kierkegaard a la hora de hacerlo… si no, es mejor que pruebes otra cosa…

La segunda estrategia para declararnos a una mujer

Como hemos dicho, una forma de declararnos a esa chica que nos gusta, sea una amiga de toda la vida, o sea a una tía que acabamos de “encontrarnos” en una discoteca, es mediante palabras… pero si no son palabras de altura, es mejor estar callado. En cambio, si sentimos un fuerte “feelling” con esa chica que nos gusta, y vemos claro que nos corresponde… pues puedes intentar lanzarte directamente a sus morros mientras la abrazas… Para ello, podemos hacer una primera aproximación, por ejemplo, medio la abrazamos y hacemos con nuestros morros un gesto como de una primera aproximación a su boca… pero sin intención de “tomar tierra”. Si la chica reacciona bien, pues ya podemos tomar tierra… Esto sólo funciona cuando ya vemos que a la chica le gustamos… Y es una buena forma de hacer saber a esa chica que queremos tema con ella, pues se nos ve como chicos muy lanzados y decididos, y eso siempre gusta…

La mejor estrategia para “declararnos” a una mujer que nos gusta

Pero las dos estrategias anteriores se quedan cortas a la hora de declararnos a una mujer, al lado de la estrategia todopoderosa y definitiva. De echo, no sólo es una estrategia para hacer saber a la chica que queremos ser su compañero amoroso o sexual, sino que es una estrategia que sirve para “convencer” a la chica a la vez que proponer… Y la estrategia es muy parecida a eso llamado “kino” en la jerga del sargeo… El kino, en el contexto del sargeo o ligoteo discotequero, hace referencia a los tocamientos que debe realizar el hombre a la chica que se pretende ligar como una forma de demostrar a la chica que somos hombres muy machos y con una gran seguridad en nosotros mismos… Y es que el kino es fundamental. Podemos por ejemplo, entrar a una chica en la disco… e intentaremos ligárnosla en dos horas. Pues eso, cogemos, la entramos con cualquier excusa, y a partid e ahí, se supone que iniciamos una conversación con ella (desde luego, ella alucinará por el morro que le echas, de autopresentarte para intentar ligártela… pero también le gusta… así que no digas “¿molesto?”, salvo que te diga que te pires, tú aguanta al pie del cañón…). Y es en el trascurso de esta conversación a lo largo de esas dos horas que se supone que tenemos de tiempo para intentar ligárnosla, en donde empezaremos a darle kino.

Cómo dar kino

Y dar kino, en el fondo, es ir “sobándola” un poco… pero poco a poco. Digamos que al primer minuto de conocerla, no es conveniente tocarla, con el riesgo de si lo hacemos, de que nos pueda sacudir un sonoro tortazo… Pero cuando coge confianza con nosotros, ya podemos empezar a tocarla, por ejemplo, el hombro, y a partir de ahí, iremos tocándola cada vez más. Si reacciona bien, aumentamos los tocamientos; si reacciona mal, la damos un poco más de tiempo… Por ejemplo, a los diez minutos de haberla conocido ya la tocamos un hombro: a los 20 ya la cogemos con nuestras manos por los dos hombros. A la vez, la vamos lanzando miradas un tanto más directas, muy fijas… Según valla reaccionando, la podremos ir tocando más… A la media hora, si tenemos mucha compenetración, ya podemos ponerla la mano en la espalda… cuando la queremos, por ejemplo, llevar a la barra… Y podemos ir con ella hasta la barra con nuestra mano en la espalda… Estamos ahí hasta el minuto 50… Y ahora toca devolverla a su sitio original.. la volvemos a poner la mano en la espalda… pero si ha reaccionado bien antes, ahora podemos bajar un poco la mano… Aviso que en esta fase hay un riego considerable de ganarnos un tortazo… por eso tenemos que ser sutiles, y no tomarse esta información de forma literal, el ritmo hay que adaptarlo a la situación: ni demasiado deprisa, ni demasiado despacio…

A la hora, por ejemplo, ya la podemos empezar a coger de las caderas… también por detrás… No te restriegues… o la cagas…. Podemos cogerla las manos… bailar con ella… hacer un poco como si fuese nuestra… Y llegará un momento, cerca de las dos horas (insisto, el ritmo varía) en donde ya la podrás abrazar… entonces es el momento de lanzarte a sus morros

En fin, tres formas distintas de declararse a una mujer: con palabras; directamente con un beso en los morros; y a través del largo proceso del kino. Y en ambas tres formas, podemos o hacerlo bien o cagarla completamente… Para no cagarla, nada mejor que usar un poquito la cabeza y adaptar la estrategia a la situación real.

P.D: se me ha olvidado una forma de declarase a una mujer: el coqueteo. Ya lo trataremos en profundidad en otro artículo… (es la estrategia con la que intenté ligarme a la que pudo ser mi primera novia…)

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • El cortejo y el emparejamiento (6)
  • Dos clases de hombres seductores (6)
  • Indicadores de interés de las mujeres hacia los hombres (6)
  • Cómo gustar a una mujer (6)
  • Secretos para atraer a las mujeres (5)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>