Cómo elegir pareja

La mayoría de las personas que buscan pareja no suelen quedarse con lo primero que se les pone por delante; más que eso, elegimos, elegimos pareja intentando acertar en nuestra elección. Por supuesto que todo empieza conociendo a gente del sexo contrario, en el trabajo, por Internet, mediante amigos comunes… A partir de ahí, empiezan a estar en nuestra vida una serie de personas que pueden ser candidatos o candidatas a pareja. No es ningún secreto que dependiendo de nuestro atractivo podemos elegir más o menos: algunos chicos y chicas que no son demasiado cotizados entre el sexo contrario no elegirán tanto y se quedarán casi con la primera persona que se le pone por delante que le resulta más o menos atractiva y compatible; en cambio, esos chicos y chicas superseductores elegirán más, ellos se saben atractivos ante el sexo contrario, porque su experiencia vital los ha llevado a ver que interesan tanto por aspecto, como sobre todo por carácter y personalidad, al sexo contrario. Ser atractivo no debe de servir para ligar mucho: si no para poder elegir más y así poder terminar al lado de una mejor pareja. De cualquier forma, en menor o mayor medida todo el mundo elegimos algo a la hora de buscar pareja. Desde el amplio rango de chicos y chicas que se nos van cruzando por nuestro camino vital, nosotros vamos filtrando a estos candidatos o candidatas, y al final terminamos teniendo una serie de nombres en nuestra cabeza que corresponden a esos chicos o chicas que están en nuestra vida que nos resultarían interesantes para poder iniciar una relación de pareja. En este artículo, cómo elegir pareja.

Conocer gente para empezar una relación

Ni que decir tiene que uno de los principales puntos clave a la hora de elegir pareja es conocer gente. Es posible que ahora mismo en nuestra vida no haya candidatos o candidatas verdaderamente interesantes y libres para que nosotros podamos empezar una relación con ellos. Por eso todas las personas que están en búsqueda de pareja, siempre están muy interesados por conocer nueva gente, por hacer nuevos amigos y amigas, por apuntarse a actividades… como una forma de poder ir conociendo gente, y de este modo aumentar nuestro rango de posibles candidatos o candidatas a pareja.

Yo aconsejo no precipitarse en esta fase de ir conociendo gente. Porque cuando nos precipitamos y decimos “es candidato-a” o “no es candidato-a”, puede pasar dos cosas, dos errores que yo he cometido con demasiada asiduidad por querer ir demasiado rápido y por no darle tiempo al tiempo:

1. Que esa persona nos guste mucho en un principio, pero en no mucho tiempo más nos daremos cuenta de que no somos compatibles, de que no encajamos, quizás esa persona nos gustó mucho por su físico, pero cuando conocemos su personalidad, su gustos, su forma de ser… descubrimos que esa atracción era demasiado superficial y al final nos podemos hacer daño a nosotros mismos y a esa persona que se hizo ilusiones con nosotros…

2. Pues lo contrario que antes, o sea, que descartemos a una persona demasiado pronto por lo que sea, o porque no la vimos demasiado guapa, o porque no iba muy bien vestida, o porque era algo flaco, o gorda, o alta, o baja… o porque en un primer momento nos creímos muy distintos de carácter e incompatibles con esa persona. No hay que precipitarse a la hora de descartar a alguien como candidato a pareja. Las primeras impresiones a veces engañan, aunque sí es cierto que veo difícil que nos termine gustando alguien que no nos gustó absolutamente nada al conocerlo. Pero las primeras impresiones son muy engañosas, tenemos que conocer a alguien más en profundidad para decidir si es una persona interesante o no.

Dos grandes criterios para elegir pareja

Y una vez que ya hay candidatos y candidatas a pareja en nuestra vida, pues nos toca elegir a uno de ellos… En el caso de que no haya aún nadie verdaderamente interesante disponible, pues es cuestión de seguir buscando y de seguir conociendo gente. Una vez que ya hay alguien interesante… pues ahora sí, a elegir. Y ¿como elegimos de entre todos los candidatos posibles con quien nos quedamos? Pues se dice que hay dos grandes formas de elegir pareja, dos grandes criterios:

1. Buscar a nuestro complementario. A veces queremos como pareja a un hombre o a una mujer que nos compense algún rasgo concreto de nuestra forma de ser. Por ejemplo, las personas tímidas suelen terminar con parejas decididas y extrovertidas; las personas inseguras tienden a buscar parejas seguras que les aporten autoestima; las personas frías a veces buscan a personas más cálidas que los den cariño y que animen su gélido espíritu; las personas extrovertidas pueden tender a buscar parejas de tipo introvertido que los aporten una mayor profundidad a su vida…

2. Buscar a nuestro igual. Otras veces, solemos querer como pareja a una persona que en lo esencial sea parecida a nosotros: parecida de activa, de tímida o de extrovertida, de decidida, de inteligente, de sentimental, en aficiones, en gustos, en preferencias, en ideologías, en formas de vida, en planes para el futuro… Normalmente cuanto más equilibrados somos nosotros, más tendremos a querer a su vez a alguien parecido a nosotros. Pero si tenemos algún desequilibrio en nuestra personalidad, es posible que entonces tendamos a buscar en el otro a eso que nos complemente y que nos falta a nosotros mismos. Por esto mismo las personas más equilibradas siempre tienen más posibilidades con los demás de cara a empezar posibles relaciones, porque tienen un abanico de elección mayor, además de que las personas que están por el medio en los distintos rasgos de personalidad, suelen gustar más de media que esas que están más desequilibradas en algún rasgo concreto de personalidad. Pero hay parejas para todos y al final el que no encuentra lo que busca es porque no busca lo suficiente…

Conclusión sobre cómo elegir pareja

Las dos estrategias que hemos analizado para elegir pareja, tienen sus puntos buenos y sus puntos malos. Las personas que eligen como pareja a alguien que los complementa, es posible que cuando conocen al fin a este chico o chica, se queden impresionados ante una personalidad que a ellos les resulta tan atractiva, por ser distinta, por ser diferente, por ser algo exótica y muy novedosa… Es un poco como cuando nosotros viajamos a París en vez de a Barcelona, porque para nosotros los españoles Barcelona es una ciudad demasiado familiar y aunque sea preciosa nos resulta poco exótica; en cambio, París, aunque no sea necesariamente más bonita que Barcelona nos llama más la atención porque es más exótica, porque allí todo es distinto, nuevo, diferente… Digamos que lo exótico atrae mucho en primeros momentos: pero con el tiempo es posible que se nos haga pesado estar al lado de una persona tan distinta, porque no nos entenderemos, porque no veremos las cosas de la misma manera… Por eso esta forma de elegir pareja tiene también su lado malo: es posible que así surjan relaciones con mucha fuerza en los primeros momentos; pero con el tiempo la diferencia de carácter es posible que haga surgir conflictos que desgasten la relación.

En cambio, la estrategia 2 de elegir pareja, elegir a alguien igual que nosotros, tiene el lado malo de que cuando nosotros nos emparejamos con alguien similar, es posible que no sintamos tanta emoción y tanto sentimiento de novedad y de exotismo respecto a esa persona que es muy similar a nosotros y que por eso no nos puede sorprender tanto. Pero lo positivo, es que con el tiempo, aunque en un principio esta persona no nos fascinase tanto, con el tiempo terminaremos tan ligados a esta persona debido a nuestras parecidas formas de ser, y terminemos por tener una complicidad tal con nuestra pareja, que eso nos aporte una felicidad enorme a nuestra vida, debido a que estamos en el mundo ligados a alguien que es nuestro alter ego, nuestra alma gemela, nuestra media naranja… Y nuestra complicidad se termine por convertir en una sensación de enamoramiento y de fascinación por nuestro otro lado, que hace que ya no podamos concebir la vida sin esa nuestra otra cara de la moneda.

De todas formas, yo aconsejo no elegir pareja ni por el criterio 1 ni por el criterio 2: si no por una mezcla entre ambos criterios. Yo por ejemplo suelo tender a buscar en una pareja en parte lo mismo y en parte algo distinto de lo que soy yo. Por ejemplo, yo a veces parezco algo tímido e introvertido… pero es que a veces me pongo “gallito”, me sale el makarra que llevo dentro… Y por eso mismo yo prefiero a mujeres algo introvertidas o intermedias, porque me gusta dominarlas, me gusta tirar de ellas, me gusta provocarlas incluso… Por eso yo tiendo a buscar mujeres algo introvertidas o equilibradas. Pero por otro lado, yo soy racional, inteligente, sensato… y en esto no tiendo a buscar a mujeres alocadas, neuróticas, irracionales… Más que eso, en este rasgo de personalidad yo tiendo a buscar mi igual, y por eso yo huyo de las mujeres ilógicas, irracionales, un poco neuróticas y teatrales… y me suelen tender a gustar las mujeres que en ese aspecto son como yo: lógicas, sensatas, neutrales, abiertas, racionales, positivas… Con esta forma de elegir pareja, a medio camino entre nuestros dos grandes criterios, intentamos conseguir lo bueno de cada uno de los dos criterios (del 1 la sensación de novedad y del 2 la gran compatibilidad), mientras intentamos evitar lo malo de los dos criterios (del 1 los problemas de compatibilidad a largo plazo; y del 2 la falta de emoción inicial por empezar con alguien que es demasiado parecido a nosotros).

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