Cómo empezar una relación amorosa

(personas sin sentido de la ironía abstenerse de leer este artículo, y de leer quizás todo mi blog…)

Quizás mucha gente quiera empezar una relación amorosa pero no saben siquiera cómo hacer algo que es tan natural y que la humanidad lleva haciendo durante toda su historia evolutiva. Lo cierto es que no es raro esta confusión, debido a que según la cultura, hay unas normas concretas para el cortejo y unas normas concretas que regulan las reilaciones amorosas. Así, no es extraño que por ejemplo, todavía en La India se “pacten” los matrimonios: se le obliga a mujeres que son casi niñas a casarse con hombres que a veces son ya ancianos a cambio de una “dote”, o sea, que el hombre pueda poner dinero o riquezas encima de la mesa para convencer a los padres de la niña de que él es un “buen partido”. Por supuesto este sistema es muy cruel, y no es raro que muchas de estas mujeres obligadas a casarse con ancianos que a veces son muy agresivos y sin duda nada seductores, se terminen suicidando. En occidente debido a la industrialización, la urbanización, la despoblación de los entornos rurales… hemos ido pasando de un sistema de cortejo que se basaba en ligarse a una moza del pueblo en la verbena de las fiestas, casarse con ella, y pasar el resto de la vida juntos, teniendo hijos, trabajando en la tierra… a un sistema mucho más variado, más difuso, más interesante también. Antes si con 30 años no estabas casado y con hijos la gente decía de ti que te

quedabas para vestir santos

O sea, ya no tendrías posibilidades de disfrutar del amor, de las relaciones, del tener hijos, de estar con un hombre o con una mujer que nos quiere… (me hace gracia la expresión “quedarse para vestir santos”, quizás porque yo de pequeño más que vestir santos los “desvestía”, y ya alguna vez metí la cabeza por debajo de los vestidos de oro de la escultura de la virgen en la iglesia para ver qué tenían las mujeres que era tan deseado entre las piernas…): Comúnmente estos que antes se quedaban para vestir santos, eran personas algo raras, cortitas, un poco bobas a veces, por lo que el no tener pareja se convertía en algo así como un “sambenito” (jo que uso le estoy dando yo hoy a las expresiones católicas…) que “marcaba” a la persona en cuestión como que era un poco tonta y lela debido a que no había conseguido eso que es lo más importante en la vida de un hombre o una mujer: met… o sea, encontrar el amor. Para que no nos quedemos para vestir santos, en este artículo, cómo empezar una relación amorosa.

Empezar en el amor

Cada uno de nosotros somos una persona única e irrepetible. No hay nadie raro, o todos somos raros. La humanidad es variada por naturaleza. Por eso, no es raro que todos nosotros busquemos cosas distintas en la vida. Pero sí solemos coincidir en que todos nosotros queremos disfrutar del placer del amor, del placer de estar con una persona que queremos y que nos quiere, del placer del sexo y de la pasión, del placer de sentir nuestro destino anillado a otra persona que además nos pone a cien…

Pero aún así, es normal que debido a que todos somos raros, busquemos el amor de forma distinta. Hay personas que con 20 años ya han tenido muchas relaciones amorosas; otros permanecen vírgenes con 40. Todas estas cosas son más normales de lo que creemos, simplemente porque cada uno tenemos nuestros propios ritmos internos. Muchas personas que quieren empezar en el amor, que casi no tienen experiencia, que casi no han tenido nunca una sola novia… se preguntan qué tienen que hacer para empezar una relación amorosa. Para ellos eso es difícil, ya que como hemos dicho, en nuestra sociedad compleja no hay unas normas claras y únicas para buscar pareja. Por eso, y para terminar el artículo, damos unos consejos fundamentales para conseguir encontrar pareja y empezar una relación amorosa para todas esas personas que tienen problemas para hacer algo tan natural como empezar una relación amorosa.

Consejos que le daría a una persona que se quedó para vestir santos y ahora quiere desvestirlos…

1. Se dice eso de que “por la noche todos los gatos son pardos”. La noche no es un buen lugar para encontrar candidatas al amor. Sí, hay mucha borracha suelta, la entras, la calientas un poco la cabeza con buena conversación… y luego cuando ella esté cachonda perdida, la insinúas finamente algo así como “quiero metértela hasta la campanilla”… y así a lo mejor te ganas un polvo completamente gratis. Pero al día siguiente cuando se te pase la borrachera y veas al callo que te has trincado, pues verás lo que quiere decir eso de que “de noche todos los gatos son pardos”.

2. Es mucho mejor estar sobrios y con un sol magnífico sobre nuestras cabezas (o una noche lúcida también nos vale) para poder encontrar candidatas al amor. Lo primero de todo que tiene que quedar claro, es que las mujeres son muy raras: te pueden amar y odiar a la vez. Curiosamente por eso no es bueno intentar nada más conocerlas que las mujeres “te amen”, porque ellas se asustan de los ligones que van por ahí de flor en flor. Por eso a veces hasta es mejor hacerse el cabrón nada más conocer a una mujer. Ellas piensan algo así como “será cabrón”, y como tienen curiosidad por saber si eres de verdad tan cabrón, pues se quedan a tu lado y no salen corriendo. O mejor: cuando conozcas a una mujer no intentes hacerla ver que estás más caliente que una mona de Gibraltar hasta que esta no sea eso que podemos llamar amiga tuya. El mejor consejo que le puedo dar a un hombre es “lígate a una amiga”. Y para ello, haz muchas amigas antes, así podrás elegir, y si la que más buena está de todas no te quiere, vete bajando el listón por escrupuloso orden de mejor a peor.

3. Para hacer amigas nada mejor que ser un tío interesante, con muchas aficiones interesantes. Al tener muchas aficiones pues frecuentaremos muchos sitios a los que nos llevan esas aficiones y así, en esos sitios podremos conocer a un montón de chicas que terminen siendo nuestras amigas. Por ejemplo, mi amigo Kinko el cadenas, con cresta de punky y pantalones rosas le hecha morro y se apunta a todas las conferencia de física cuántica, de poesía, de literatura… que hay en la ciudad. Sí, es muy raro ver un auditorio en donde todos están en sus asientos con bata blanca y bolis en el bolsillo; y en el medio un hombre con cresta, con cadenas en los pantalones y sin zapatillas porque las ha perdido en el camino… Pero Kinko demuestra perfectamente que para conocer gente hay que echarle morro y apuntarse a todas. Luego se trata de darle rienda suelta a nuestra naturaleza social, ponernos a hablar con unos y con otros, conocer gente, y entre esta gente habrá un montón de chicas que se deben de llevar sin dudas nuestras mayores atenciones. Luego simplemente tenemos que meterlas en nuestra vida, añadirlas al Facebook, invitarlas a las quedadas que organizamos con nuestro grupo de amigos (siempre irán más tranquilas si las invitamos a un grupo y no a tomar algo nosotros y ellas solas), y a partir de ahí se trata de…

4. Pues de hablar con ella mucho, de ir conquistándola con palabras, con nuestra forma de ser, con nuestros modales, con nuestros intereses… Cuando ya la conozcamos un poquito (no hace falta tirarse años aquí, yo en una hora hablando con una mujer ya me lanzo a por ella… aunque el trabajo que nos cueste depende del interés que tenga ella en nosotros: si tiene poco interés, nos costará semanas de trabajo; si tienen mucho interés, puede que pase lo que me ha pasado alguna vez con chicas con las que yo me cruzo por la calle: casi sin conocerme se quedan paradas mirándome… pero eso sólo es cuando las gustamos mucho mucho…), pues… lo decimos en el punto 6. Hablando de guapos… antes quiero aclarar una cosa interesante.

5. Las mujeres son subjetivas en la percepción de la belleza masculina. O sea: una mujer guapa es guapa para casi todos lo hombres; pero un hombre guapo… será guapo sólo para un porcentaje de mujeres determinado. Con estas mujeres a las que las parecemos guapos, tenemos siempre mucho más que hacer que con las mujeres a las que las parecemos del montón. Por eso no es cuestión de hundirse sólo porque una mujer considera que tú no eres guapo: otras muchas pueden considerarte guapo y al menos interesante. La subjetividad de las mujeres en la percepción de la belleza masculina es para hacerlas un monumento…

6. Pues ahora es sólo cuestión de tirarla los cejos, como se decía antes; o de “meter ficha”, como se dice ahora. Lo de “meter ficha” supongo que viene de las máquinas tragaperras, en donde metías una “ficha”, tirabas de la palanca, y esperabas la remota posibilidad de que te tocase premio… Aquí el premio es la chica. ¿Cómo intentamos hacer pasar a esa amiga de amiga a algo más que amiga? Pues se trata de hacerla ver que queremos algo más con ella que mera amistad. Una mujer es común que no se entere de que tú la gustas hasta que tú mismo se lo digas… aunque lleves un año detrás de ella, medio babeando y llenándolo todo de babas, aunque el mundo entero se halla inundado como en la peli “Waterworld” todo de tus propias babas, tu amiga es común que aún no se haya enterado de que la gustas… Así que te toca hacérselo ver: te puedes poner cariñoso con ella, irte arrimando a ella, intentar abrazarla, intentar tocarla una teta (irónicamente a veces funciona…), acercar tu morro al suyo para hacer un amago de beso… Todo esto poco a poco, gradualmente. También te puedes ayudar con palabras, irla susurrando lentamente al oído cosas bonitas, coquetear con la mirada, con la sonrisa, mientras la dices que es muy guapa con un tono de voz algo infantil… Y al final simplemente te tocará o intentar besarla y abrazarla; o hacerla ver con palabras que quieres que empieze algo entre ella y tu. Por ejemplo algo así como

“María, te quiero y quiero que salgamos y que seamos novios”.

No veáis lo que cuesta… vas cagado hasta que te atreves… pero si no metes ficha… no te  puede tocar premio.

7. Y luego cuando te diga que sí al final, pues se trata de empezar a salir, de tener citas, de ir al cine, de ir a dar un paseo por ese parque tan romántico… Ahora se trata de ir conquistándola poco a poco, porque aunque nos halla dicho que sí, a lo mejor cambia de opinión si ella ve que no somos unos tíos interesantes y con una vida interesante. Quizás el punto de no retorno es la primera vez que tenemos sexo, el tiempo que se tarda en conseguir esto varía entre diez minutos desde que ella nos dijo sí; hasta alguna semana si ella no está muy segura de que quiera algo con nosotros, aunque nos halla dado una oportunidad…

Para hacernos todo lo seductores posibles; y para entender mejor este proceso que nos ayudará a empezar relaciones amorosas con gran facilidad, aconsejo mi libro “Los Pilares de la Seducción” de próxima aparición en nuestra Tienda SyA.

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