Cómo enamorar a una mujer

Como enamorar a una mujerLos complejos son ese algo que nos hace perder buena parte de nuestras oportunidades. Yo mismo me di cuenta que a pesar de mis muchos complejos como el ser tímido, resulta que yo le parecía muy rico a muchas mujeres… Es entonces cuando me di cuenta que solemos desaprovechar buena parte de lo que tenemos. El amor es como una guerra en donde nosotros tenemos unos medios, unos ejércitos, unas posiciones, una estrategia… y debemos de aprovechar todo eso para conquistar a nuestro objetivo. Nuestro objetivo en el amor no es la Unión Soviética: si no una mujer. Enamorar a una mujer es todo un arte, un arte que suele empezar cuando nosotros los hombres nos damos cuenta que esa quizás ya amiga nos gusta. Lo cierto es que lo primero que tenemos que mirar es qué queremos conseguir. Algunos hombres simplemente desean acostarse con alguna mujer para quitarse el calentón de encima y luego seguir con su vida de soltero, de excesos…; otros hombres buscan a una mujer para casarse, para que les haga la comida, en definitiva, para sustituir a su madre; y otros buscan de verdad el amor, buscan disfrutar del empezar una relación, buscan caricias, sexo, compañía, apoyo, comprensión… y todo eso que se consigue cuando uno está en una relación amorosa. A esto último se le suele llamar relación de noviazgo, y como todos sabemos, la fase previa a este noviazgo es el ligar, el conquistar a esa mujer que por algún motivo nos ha gustado. En este artículo, cómo enamorar a una mujer.

La guerra del amor

Decimos que el amor, como la guerra, es una cuestión de estrategia. He estado leyendo cosas sobre historia bélica (que me encanta), es sorprendente la teoría de que los alemanes ganaban las guerras a los franceses porque los primeros eran teóricamente más inteligentes… De cualquier forma, el amor puede ser una guerra justa porque en la lucha por conquistar a esa chica que nos gusta, nosotros tenemos que poner toda nuestra inteligencia al servicio de crear la estrategia adecuada para enamorar a nuestra amada.

Y es que, de la misma forma que un tanque no es un buen tanque por ser grande, bonito, por tener una buena forma; un hombre no es un hombre que enamora sólo por tener un buen porte, por ser atractivo, por ser guapo… Eso es importante, si a esa mujer a la que pretendemos enamorar le resultamos atractivo, entonces ya tenemos parte del trabajo hecho (no hay que agobiarse porque a una mujer no le resultemos atractivos, al fin y al cabo las mujeres, a diferencia de los hombres, son muy subjetivas a la hora de valorar la belleza de los distintos hombres).

Ser atractivos es como tener unas buenas armas defensivas; pero aún nos quedan las armas ofensivas, que las podemos equiparar a nuestras capacidades de enamorar con el carácter. Enamora el físico, de eso no hay duda; pero también el carácter, y tampoco tenemos duda de que el carácter enamora aún más que el físico. Nadie se puede enamorar de un maniquí, por muy guapo que sea este: enamora el movimiento, las palabras, la forma de ser, la forma de comportarnos, el lenguaje corporal, nuestra forma de vestir, nuestra forma de sincerarnos, nuestro sentido el humor, nuestras habilidades y pasiones, nuestra forma de ser decidido; incluso una timidez inicial, si esta es superficial y no nos hace demasiado fríos y secos (mi timidez por ejemplo era completamente superficial, a pesar de acomplejarme tanto por ella en otras épocas), también puede enamorar.

Primer paso para enamorar a una mujer

El primer paso para enamorar a una mujer es evidentemente, conocer mujeres. Muchos hombres que apenas salen de casa se quejan de que no ligan… Es evidente que no se puede ligar con mujeres que no están en nuestra vida. Tenemos que empezar a meter a mujeres en nuestra vida, en nuestro círculo social. Esto lo podemos hacer de muchas formas. Pero el mejor consejo que se puede dar para ligar es “ten amigas”. Luego quizás surja algo entre una de estas amigas y nosotros. Pero, ¿y cómo hacemos nuevas amigas? Hay muchas forma, por ejemplo:

1. Internet. Sobre todo las páginas de amistad, de quedadas para salir; páginas de actividades como patinaje en nuestra ciudad; páginas de eventos, como conferencias, cursos, tertulias… Simplemente se trata de iniciar conversaciones con estas mujeres, una vez que Internet nos ha llevado a ellas. Luego a lo mejor se convierten en nuestras amigas…

2. Amigos comunes. Si tenemos amigos o amigas les podemos decir que nos presenten a ese otro grupo de amigos que ellos tienen. De este modo, una sola persona nos puede llevar a conocer un millón (entre las que hay muchas chicas). Una sola persona que me escribió desde una red de amistad hace ya casi dos años desencadenó mi vuelta a la sociedad y el haber conocido a cientos de personas en estos dos años (a esto se le llama “efecto mariposa” en matemáticas y teoría de sistemas, debido a que un pequeño “golpe de efecto” puede terminar teniendo grandes consecuencias).

3. Actividades en la ciudad: desde visitar museos; hasta ir a comprar el pan; pasando por ir a un bar a tomar algo y ponernos a hablar con esa chica que estaba a nuestro lado y que nos miraba con ojos interesantes. Simplemente se trata de hablar con todo el mundo, de perderle el miedo a hablar. Este es uno de los grandes secretos de por qué las personas extrovertida ligan tanto: hablan con todo el mundo sin miedo al rechazo. Si los rechazan, pues en cinco minutos ya están intentando hablar con otras gentes; y si no los rechazan, ellos se comportan con todo el mundo como si ya los conociese de antes.

Hay otras formas para hacer “amigas”, como hacer amigas en el trabajo, en la universidad, en el vecindario…

Y para enamorar a une mujer…

Y una vez que esas mujeres ya están en nuestra vida, ahora se trata de saber cual nos gusta… Una vez que ya hemos decidido el objetivo, es hora de ir a por su conquista. Esta conquista puede ser una guerra ardua: Gengis Kan no conquistó medio mundo a base de llorar como un marica por las derrotas y de estarse en casa viendo la tele: tuvo que afrontar las derrotas y trabajar muy duramente con una estrategia adecuada para conseguir sus objetivos. En nuestro caso no “conquistamos” con la espada, el arco y las flechas: si no con otras armas muy distintas. Para terminar el artículo, damos un repaso a estas armas ofensivas con las que debemos de hacer ceder la posición del corazón de nuestra amada:

1. Controlar el tiempo. Nadie se puede enamorar de una mujer que no conoce. Tenemos que hablar por lo menos durante unas horas con esa chica que nos gusta para confirmar que nos gusta; y para que nosotros empecemos a gustar a esa chica. Si nos precipitamos (menos de dos horas de conversación es precipitarse) podemos asustar a la chica haciéndola creer que estamos salidos y que sólo queremos pillar, y no nos interesa empezar una relación amorosa (si la chica no cree que queremos tener una relación amorosa con ella, no tenemos nada que hacer; aunque si lo cree, es posible que ella no esté interesada). Tampoco dejes pasar años como los castellanos con la toma de Granada: en unas horas (de dos en adelante) se puede intentar ya ciertos acercamientos e insinuaciones. Pero esta es una guerra ardua…

2. Saca tus mejores armas. Desde un físico atractivo, con un vestuario cuidado, una actitud coqueta..; hasta un carácter juguetón pero serio; apasionado pero a la vez práctico. Cuando decidimos “lanzarnos” tenemos que poner todas las armas con las que contamos en el campo de batalla.

3. Aprende que el que desea es el deseado. El tópico dice que hay ciertos hombres y mujeres que son muy deseados por otros hombres y mujeres por su belleza, por su atractivo… Lo cierto es que el ser una persona, activa, pasional, deseadora, en definitiva, nos hace muy atractivos ante los demás. No deseamos al atractivo; si no que deseamos al que desea, al que está lleno de energías, de proyectos, de secretos, de misterios, de expectativas, de compromisos, de actividades… Enamoran las personas que desean, eso sí, no debemos de confundir el que desea con el “alocado” que es histérico, neurótico, que no tiene inteligencia, que es simplemente un desbocado río de fuerzas descontroladas y sin sentido ninguno.

4. Saca tu arma secreta, tu bomba atómica particular, ese arma que hará que ganemos muchas batallas en el amor. Esta arma es la conversación, enamoramos por lo general conversando. No es una cuestión de hablar mucho; pero tampoco de hablar poco: si somos mujeres podemos hablar siempre un poco más, aunque hablar mucho no hace atractivo a nadie; los hombres de media hablamos un poco menos (50% menos según mediciones), es parte de la varonilidad, hablar menos… pero a la hora de ligar hay que hablar por los codos, sobre todo en los primeros momentos. Luego dejamos que la chica nos cuente, y pasamos a escuchar. Y luego tenemos que enamorar a la chica con nuestra conversación, con una conversación profunda, estructurada, con ritmos adecuados, con pausas, con historias ininteresantes… ¿Cómo conseguimos este arma secreta de la conversación? Leyendo, todo este blog está hecho para ser leído y para que nos hagamos con ese arma de seducción masiva que es una conversación interesante.

5. Hay que saber sobreponerse a la derrota. Que nos rechace una mujer no es el fin del mundo. Tendremos nuevas oportunidades en nuevas guerras. A veces no sabemos cuando rendirnos en una guerra por el amor de una mujer: a veces un no inicial de una mujer se puede terminar convirtiendo en un sí, con trabajo, con cariño, haciéndola sentir alagada, pero en ningún momento presionada. Nosotros mismos sabremos si nos interesa abandonar ese objetivo y centrar nuestros esfuerzos en otros. A veces algunos hombres abren guerras en varios frentes, así dividimos fuerzas, así que nuestro éxito dependerá de las fuerzas con las que contemos.. Eso sí: se trata de conquistar a una única mujer; no de ir por ahí teniendo una novia en cada puerto. Es cuestión de quedarnos con la chica que más nos gusta de entre las distintas candidatas.

Hay algunos hombres que como la conquista de una “plaza” se le hace largo y tedioso; pues mientras se quedan con otra “plaza” para entretenerse mientras siguen intentando ligarse a esa amiga que tanto les gusta… Esto hacía el personaje de Steve Wurkel en la serie “Cosas de casa”, que parecía tonto, pero mientras seguía intentando ligarse a la buenorra de Laura Winslow, se entretenía con su novia de repuesto en la figura Mayra, interpretada por una preciosa actriz, tristemente fallecida por cáncer a la edad de 29 años.

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