Cómo encontrar el sentido a la vida

Todos hemos tenido esa sensación de estar perdidos, de no saber a donde ir, de no encontrar el sentido último de nuestra existencia. Las religiones ofrecen soluciones por lo general fáciles a las preguntas últimas sobre nuestra vida. Pero sabido es que la religión en occidente a sido un instrumento de opresión. sentido de la vidaPor eso se produce el ocaso de la religión en occidente, a día de hoy, este ocaso afecta al mundo entero. Nuevos valores hedonistas lo inundan todo: lo importante es tener un buen coche, un chalet en una urbanización de lujo, aparentar cuando salimos a dar un paseo, con nuestra mujer, con nuestro perro y con la repipi de nuestra hija llorona… Parece que la apariencia intenta sustituir al sentido profundo. Pero esta forma de vida es muy superficial, muchos han renegado de querer “aparentar” y se han puesto a buscar el sentido profundo de la vida. Cada día más occidentales dan este arriesgado paso: se quiebra el velo de seda que cubría nuestra miseria, y como en Matrix, somos una ruina humana, muy lejos de lo que parecíamos, pero, esos si, ahora somos completamente reales.

Grandes teorías acerca del sentido último de nuestra existencia

Repasemos las principales ideas sobre cual debe de ser el sentido último de nuestra vida. Lo ideal es reflexionar sobre todas ellas y de este modo, terminar encontrando el sentido propio de nuestra vida.

1. Platón: según Platón, el objetivo último de este mundo debe de ser encontrar la “verdadera realidad”. Detrás de el aparente cambio de nuestra vida nos está esperando una forma “ideal” de ser, y de ser siempre igual. Debería llegar un día en la historia, que habremos encontrado una forma de vivir tan perfecta, que ya nada nos debe de mover de ahí. Siempre debemos de actuar igual cuando lleguemos a la perfección… Es evidente el fallo de esta teoría. No tenemos más que buscar algo que nos guste mucho, y hacerlo siempre igual. Por muy bueno que sea, nos cansaremos… la vida es movimiento, cambio. Platón a inspirado sin quererlo a buena parte de los grandes dictadores de occidente, que encontraron la vida “perfecta y siempre igual”. Recordemos por ejemplo la manía que tenía Franco de que la familia, la iglesia, el trabajo… era la única y verdadera forma de ser hombre.

2. Aristóteles: a Aristóteles le repugnaban esas ideas platónicas, y quiso encontrar una forma de ser hombre más acorde con la idea de virtud. Una vida buena es una vida en donde nos cultivamos a nosotros mismos, como el agricultor cultiva el campo, para dar de nosotros el mejor fruto posible. Esta teoría es más amplia que la anterior, cada uno puede encontrar su sentido de la vida a través de una actividad en la que deberá llegar a ser virtuoso: un músico que quiere tener una gran banda; un padre de familia que quiere ser un padre modelo e ideal; un gran político que quiere sacar a su nación de la ruina financiera; un jugador de juegos de rol que quiere tener el caballero de más nivel; un escritor que quiere llegar a ser admirado por sus novelas; un cocinero que intenta llegar a ser un gran chef, con reconocimiento a nivel mundial; un amante que intenta cautivar el corazón del mayor número de mujeres posibles, además de la amistad del mayor número de amigos posibles, intentando ser la persona más seductora posible…

3. Los estoicos: para los estoicos el objetivo de la vida es encontrar el lugar del hombre en el cosmos, un cosmos formado por materia viva, que se crea y se destruye a ritmos regulares. Debemos de entender por qué ocurren las cosas que ocurren a nuestro alrededor: no existe el mal, si algo nos parece malo, sólo lo será desde nuestra perspectiva. Para afrontar los rigores de la vida y ser lo más feliz posible, debemos de adoptar una actitud “estoica”, fuerte, impasible, que afronte las adversidades como los guerreros de la Edad Media afrontaban sus terribles combates. Las lágrimas son de los débiles y de los maricas: hay que ser fuerte, no llorar, no quejarse, incluso poner coto a nuestras necesidades fisiológicas para de esta forma endurecernos, consiguiendo de este modo una vida plena: y es que si aprendemos a soportar el dolor, cuando lleguen esos buenos momentos, su intensidad será más placentera.

4. Los hedonistas: para los hedonistas el objetivo último de la vida es buscar el placer y evitar el dolor. No tiene muchos matices: lo ideal es una vida marcada por grandes fiestas, grandes banquetes, sexo lujurioso, muchos amigos, una vida sin dificultades, una buena casa, un trabajo cómodo, y si es posible, no tener que trabajar, espectáculos a todas horas… Además, también hay que evitar esos momentos de dolor, que desde la perspectiva hedonista, no nos traen nada bueno: los partos, el cansancio del trabajo o del deporte, el dolor de una caída accidental… Los hedonistas tienen su principal inconveniente en que no ven lo malo de lo bueno, y tampoco ven lo bueno de los malos momentos.

5. Los espiritualistas: para esta importante corriente de pensamiento, el sentido de la vida consiste en encontrar ese alma oculto detrás de la materia. El placer de esta vida surgiría sobre todo de encontrar la parte espiritual del mundo, el “alma del mundo”. Esto se hace mediante el amor: largos paseos por la naturaleza, que nos inspira y nos llena de recuerdos evocadores; amor a la familia, a los animales, al universo como un todo. Poniéndonos en sintonía con las líneas de fuerza espiritual del cosmos, encontramos la verdadera esencia del existir, que es el amor a todo, la fusión con el espíritu de la naturaleza.

6. Los materialistas: para los materialistas esta vida es pura casualidad. El universo es un completo error. Todo es horrible, la materia dio de forma accidental lugar al espíritu, y debería ser destruida. Mientras esto pasa, podemos entretenernos haciendo todo tipo de cosas brutales que nos entretengan, como violar a alguien, o desestabilizar el sistema financiero internacional. Lo importante es disfrutar esta vida corta y sin dioses, y si es haciendo daño a los demás en el proceso, mucho mejor, más placer. El Marqués de Sade es un perfecto ejemplar de lo que entiendo aquí por “materialista”. Lo contrario a esta corriente  serían los que piensan que el hombre ha nacido para hacer el bien, siendo pagado por ello por Dios en la otra vida. Ambas corrientes tienen grandes desventajas: la primera ha sido ideología de refugio de psicópatas y personas mediocres; la segunda pone el sentido de la vida en el más allá, pareciendo que este lado de la existencia tiene una degradación de valor:

todo el tiempo que no pasamos en esta vida haciéndonos santos, es tiempo perdido

Sor Eusebia Palomino.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • La vida y sus cosas buenas y sus cosas malas (3)
  • Encontrar el sentido de la vida y de nuestra vida (3)
  • Cómo ser feliz en la vida (2)
  • Los poetas depresivos y suicidas (2)
  • Los beneficios de tener una buena pareja (2)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>