Cómo estimular los sentimientos sociales

El otro día estaba viendo en la tele un programa, creo que era paratodosla2. En este gran programa salió el tema del autismo, de los niños autistas, de las familias que tienen que cuidar a veces durante toda su vida a estos niños autistas. Un experto en autismo hablaba de la mentalidad que tienen estas familias cuando se enteran de la noticia de que su hijo es autista. Normalmente la desesperación lo inunda todo cuando estas familias se enteran de la noticia. Pero a veces la desesperación no nos deja ver las oportunidades. El especialista en autismo (enfermedad que a mí me interesa mucho, porque creo que gran parte de la población es un poco autista y no se entera de los sentimientos de los demás) contó el caso de una familia americana, que a base de una terapia de estimulación constante, consiguió ni más ni menos que curar a su hijo autista, hasta el punto de que esta persona llegó a ser y a tener una vida completamente normal. ¿En qué consistía esta terapia que pudo curar a un niño autista? La terapia por lo que parece consistió en la sobreestimulación emotiva del niño, y para ello usaron a personas, amigos, conocidos, vecinos, familiares… que constantemente estaban con el niño, jugando con él, hablándolo, haciéndolo mimos, enseñándolo cosas, siempre con gran cariño, con una gran sensibilidad, con gran sobredosis de todo tipo de sentimientos positivos. Así el niño logró superar su autismo y tener una vida de adulto normal. Como digo, creo que nuestra sociedad es un poco autista, es poco sentimental, no se tienen en cuenta los sentimientos de los demás, no apreciamos verdaderamente lo que es intercambiar sensaciones y sentimientos positivos con los demás… Estamos como en nuestro mundo, nuestro egoísta mundo en donde sólo hay una palabra: yo. Pero las personas egoísta son las que menos felices son en la vida. Y además, aprender de los demás, aprender a comprenderlos, a quererlos, a ser justos con ellos, a tenerlos en cuenta… siempre nos dará una serie de ventajas, como el hecho de que este tipo de personas sentimentales y comprensivas suelen ser más populares, suelen tener mejores trabajos, suelen tener mejores parejas y ser más apreciados por los demás que esas personas insensibles y poco sentimentales. Por eso, en este artículo enseñamos a estimular los sentimientos sociales para obtener así una mejor y más plena vida social.

La vida social y los sentimientos

Y es que en nuestra vida social los sentimientos son muy importantes. El amor, la lealtad, la diversión, la simpatía, la bondad; pero también el odio, el rencor, la ira, la venganza, la irritación… Los sentimientos moldean nuestra vida social. Por eso mismo nosotros podemos aprender a moldear una mejor vida social si somos capaces de construir nuestro mundo con estos sentimientos. Como vemos hay tanto sentimientos negativos como positivos. Todos ayudan a moldear nuestro mundo social. Es evidente que si queremos un mundo social positivo, pues tenemos que usar y estimular sobre todo mediante sentimientos positivos. Pero los negativos a veces son necesarios desgraciadamente. Pocos de nosotros perdonaríamos ciertas afrentas, pocos de nosotros aprenderíamos a olvidar ceritos desprecios. El odio, el rencor, la idea de venganza… son también sentimientos que están clavados en nuestro espíritu humano. Pero yo siempre creo que estos sentimientos se pueden minimizar hasta el mínimo imprescindible. Y a su vez, creo que los sentimientos positivos nos pueden ayudar a estimular ampliamente nuestra vida social, a tener mejor vida social porque nosotros moldeamos nuestra sociabilidad mediante estos sentimientos positivos. Por eso, para terminar el artículo hacemos dos pequeñas listas: una de ellas con sentimientos negativos que hay que reducir hasta el mínimo imprescindible (nunca totalmente, pues alguien que no tiene una mínima capacidad de rencor es alguien sospechosamente santurrón y pasa ante los demás como una persona un poco boba); y una lista de sentimientos positivos que son los que mayormente tienen que moldear nuestra vida social, estimulando a los demás con ellos para así mejorar nuestra sociabilidad.

Sentimientos sociales negativos que hay que reducir al mínimo

1. Rencor. A veces alguien nos ha hecho un feo, algo negativo, nos ha despreciado… Entonces se dispara en nuestra cabeza el sentimiento del rencor. Las personas muy rencorosas son oscuras, toscas, poco populares… Son populares las personas que tienen sus rencores en un mínimo, que aunque alguien le halla hecho algo malo, lo saca de su vida sin más, lo olvida y mira hacia adelante. Pero un poquito de rencor hacia alguien que nos ha hecho algo malo puede estimular, y el odio a veces es un elemento que ayuda a mantener grupos y a cohesionar unidades (en pequeñas dosis, como decimos).

2. Desagrado. A veces conocemos a alguien y nos cae mal casi de forma inexplicable. Siempre hay que tratar a todo el mundo de forma elegante, de forma correcta, como si fuese la persona más importante de la Tierra. Así, incluso esas personas que son algo desagradables, aprenderán en no mucho tiempo que nosotros mismos somos todo unos caballeros o damas, y que merecemos que ellos nos traten tan bien como nosotros los tratamos a ellos. Esto no siempre funciona, pero sí muchas veces. Y aunque la persona desagradable en cuestión no nos siga el juego, los demás lo ven y se ponen de nuestra parte, y lo que no conseguimos con la persona desagradable lo conseguimos con los demás miembros de nuestro grupo social.

3. Desinterés. Dicen eso de que

no hay peor desprecio que no hacer aprecio

Todo el mundo que está en nuestro grupo social se merece atención. No hay que menospreciar a nadie, todo el mundo se merece nuestra atención, nuestro interés, nuestra sensibilidad… Cosas como no saludar a alguien cuando llega al grupo, no darle importancia como diciendo “bua, a este ya ni lo saludo”, siempre son un impedimento para crear vínculos emocionales fuertes dentro de un grupo social. Hay muchos otros sentimientos sociales negativos: la envidia, los celos, las conspiraciones contra alguien del grupo social… todos esos elementos son más que nada contraproducentes pero en su justa media pueden ayudar a estimular nuestra vida social. No hay Dios sin Diablo, pero necesitamos mucho más de Dios que del Diablo.

Sentimientos sociales positivos con los que hay que potenciar nuestra vida social

1. Simpatía. La simpatía es lo contrario que la antipatía. La segunda aparece en personas oscuras, quejicas, desagradables… La antipatía fomenta una sombra oscura sobre los grupos sociales en donde se da. En cambio, la simpatía fomenta la cristalina luz del sol en los grupos donde se muestra. Las personas simpáticas son personas optimistas, alegres, agradables, que ven el vaso miedo lleno en vez de medio vacío. Son personas de recursos, no se quejan por bobadas, están siempre con energías altas, y esa onda de “buen rollo” que llevan se la pegan a los demás, los contagian con su carácter agradable, activo, divertido pero sin llegar a bufón. La simpatía estimula los grupos sociales y crea lazos emotivos muy fuertes dentro de los mismos.

2. Energía. Las personas enérgicas siempre nos estimulan mucho más que las personas que parece que están como cansadas. Nos gustan esas personas que proponen cosas, que siempre tienen planes, que nos arrastran con ellos hacia sus planes, que aunque los planes no salgan bien, ellos no dejan de proponer planes y se lo pasan bien de cualquier forma. Las personas enérgicas animan al grupo social, una sola persona puede ser el alma de un grupo social, hasta el punto de que cuando esa persona, por el motivo que sea, desaparece, el grupo social se viene abajo. Nos gustan las personas que nos proponen cosas ¿Os propongo una cosa? ¿Verdad que os ha inquietado y os ha gustado mi pregunta sobre si os propongo una cosa? Si un amigo ahora mismo os llama por teléfono y os dice: “te voy a proponer una cosa” Seguro que vosotros os excitáis de pura emoción. Y luego el amigo continúa “podemos quedar este fin de semana para irnos por ahí de senderismo; y al domingo, nos vamos al burguer, y después al cine”. Seguro que estos planes nos estimulan, aunque no sea una cosa del otro mundo. Gustan las personas que estimulan, que son activas, enérgicas. Y sí, os propongo una cosa: casi nadie se atreve a proponer, a ser verdaderamente enérgico. Hacer la prueba: proponer y veréis la cantidad de gente que dice que sí. Nos gustan las personas con planes, con energías, ellos nos arrastran con ellos hacia su enérgico mundo.

3. Comprensión y comunicación. La comprensión es el más complicado de todas las artes, pues tiene que ver con las ciencias, con la psicología, con la mente humana… Pero todos tenemos sentimientos, anhelos, pasiones, ilusiones, planes de futuro, traumas pasados y presentes… Las persona que se interesan por todo eso que tenemos; y que además nos comprenden, entienden nuestra pasión por los coches; comprenden que lo pasemos mal en nuestra separación; son capaces de captar por qué tenemos tantas ganas de hacer ese viaje que tenemos pendiente a París; o simplemente entienden que tenemos problemas y que lo pasamos mal, nos acogen en su alma y nos comprenden, esas siempre son personas que estimulan y que enamoran socialmente. Además, la comunicación es un arma social siempre imprescindible. Una buena conversación entre dos personas, en la que ambas se diviertan, se comprendan, se estimulen, se entretengan, se emocionen… es una conversación socialmente muy fructífera. Así o haremos buenos amigos; o enamoraremos al sexo contrario, o simplemente pasaremos ante los demás como personas muy valiosas. Pero el caso es que de cualquier forma, esto estimula y ayuda a mejorar nuestras relaciones sociales y nuestra vida social.

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