Cómo gustar a los demás

A veces es difícil gustar a los demás. Quizás muchos de nosotros hemos tenido en alguna época de nuestra vida la sensación de que no caíamos bien a la gente, de que no empatizábamos con los demás, de que no gustábamos a los demás, en definitiva. A la hora de buscar pareja, es cuando esta sensación de que no gustamos a los demás se hace más pesada, porque al fin y al cabo cuando alguien es popular, interesante, seductor en definitiva, lo es porque gusta a los demás, porque los demás ven algo en él. Hablando de ser seductor, en este blog en gran parte usamos la palabra “seducción” en el sentido de gustar a los demás. Para nosotros seducir a alguien es caerle bien, resultarle carismático, que este alguien vea “algo” en nosotros, que seamos simpáticos, que seamos inteligentes y agradables… a veces este “algo” es casi inexplicable, y decimos que alguien nos cae muy bien y nos seduce con su forma de ser y con su persona, pero apenas sabríamos explicar qué tiene esta persona que nos gusta tanto. En este artículo, cómo gustar a los demás.

Personas a las que no gustamos

Y es que yo mismo he sido muy raro en cuanto a lo de gustar a los demás. Quizás ha habido gente a la que yo he fascinado; y otra gente que me odiaba sin ningún motivo aparente… Es extraño que por ejemplo mi profesora (Doña Bruja) de Inglés del colegio parecía tenerme manía, a pesar de que yo no hacía nada… a lo mejor era por eso, no era precisamente un alumno modélico, y siempre suspendía Inglés, entre otras, pero es cierto que hay personas tan idiotas a las que caerás mal hagas lo que hagas, pero eso no tiene nada que ver con nosotros. Es que a veces la gente es simplemente idiota y no le podemos hacer nada al respecto. Pero la mayoría de la gente está dispuesta a reaccionar mejor o peor antes nuestra presencia, todo depende de si les gustamos o no. Pero ¿qué gusta, quienes gustan, los macarras, los intelectuales, los graciosos, las persona serias, las personas trabajadoras, los millonarios…? Antes de hablar de eso, quiero hablar de cómo funciona el mecanismo este de gustar o no gustar a los demás.

Atracción consciente e inconsciente

Buena parte de la atracción que genera una persona hacia los demás es inconsciente. Digamos que a veces pasa que nos gusta alguien que nos cae muy bien… pero no sabemos explicar por qué nos gusta o por que no nos gusta, porque es a nivel inconsciente donde se decide este gustar o no gustar. De hecho, podemos poner de paradigma del “gustar inconsciente” a la música. Cuando escuchamos una canción, por ejemplo, de música electrónica, decimos que nos gusta, que nos gusta el ritmo, la melodía, el desarrollo de esta canción… Estas son cosas que nos gustan de forma consciente. Pero en una canción de tipo electrónica, hay tantos elementos que nos pasan completamente desapercibíos para la conciencia (por ejemplo, el sonido de una campanita de fondo que nos encanta, pero que sólo lo detecta nuestra parte inconsciente), que al final casi no podríamos decir por que nos gusta tanto esa canción. Salvo que fuésemos especialistas en música electrónica, no detectaríamos conscientemente ni la mitad de los elementos de una canción de tipo electrónica. Aunque siempre detectaríamos a parte de estos elementos, el ritmo, la melodía principal, o sea, el pam, pam, pam, pam, y el  tiriri, tiririri… pero parte de los elementos no los detectaríamos porque son inconscientes, el buuuuum… que va subiendo, o las campanitas, el tililitililitilili… eso no se escucha apenas de forma consciente, pero es fundamental para que una canción de tipo electrónico nos guste.

La atracción y el gustar a los demás funciona un poco de esta forma. Hay elementos conscientes y elementos inconscientes con los que gustaremos o no gustaremos a los demás. Estos elementos tardan un poco en hacer efecto, así que nadie quiera empezar a gustar por ejemplo a una chica cuando apenas lo conoce… la atracción y el gustar a alguien requiere a veces tiempo. Las primeras impresiones también cuentan, pero el protagonismo en las primeras impresiones se lo lleva sobre todo el físico. En las segundas impresiones, lo físico pasa a un segundo plano, y es nuestra forma de ser con lo que de verdad gustaremos o no gustaremos a los demás. Entre los elementos con los que gustamos a los demás, y con los que no gustamos a los demás, están los siguientes, ordenados en sendas listas con las que terminamos este artículo. Todo puede funcionar para gustar a los demás; y nada puede funcionar para gustar a los demás. A algunas mujeres por ejemplo la gustan los hombres tranquilos, relajados… Y a otras los hombres makarras, muy activos… Eso es cuestión de gustos. Pero a ninguna mujer las gusta los hombres sosos, bobos, apocados… ni los hombres sin inteligencia, que hablan sin sentido, que no hablan, que no tienen nada en la cabeza, ni oficio ni beneficio… Hay cosas que gustan, pero a veces; y otras cosas que no gustan, y estas casi no gustan nunca. Con estas dos listas de lo que gusta a veces, y de lo que no gusta nunca, terminamos el articulo.

Cosas que a veces gustan de los demás de nosotros

1. Gustan las personas activas, dinámicas, simpáticas. Estas tres cualidades de los hombres o de las mujeres suelen gustar a la mayoría de la gente. Gustan a nivel consciente porque todos nos damos cuenta de que una persona es divertida, activa… Y gustan a nivel inconsciente porque a veces estas personas tan divertidas tienen un algo que no es explicable, pero que aún así nos atrae y nos encanta. Pero por ejemplo hay mujeres a las que gustan los hombres sositios, medio tontitos… para dominarlos y manejarlos a su gusto.

2. Gustan los hombres y mujeres con intereses, con aficiones, con muchos planes para el futuro. Por lo general nos atraen las personas activas, que tienen aficiones, que tienen planes para el futuro. Una persona hablando con emoción sobre sus planes para el presente y para el futuro es una persona que gusta a los demás y que enamora por su dinamismo y actividad. De nuevo la atracción aquí se produce tanto a nivel consciente como a nivel inconsciente, y nunca está claro cuando termina lo consciente y cuanto empieza lo inconsciente.

3. Gustan los hombres y mujeres que saben divertirse, que les gusta salir, que les gusta tener un ocio interesante, variado, atractivo… A veces los típicos empollones que se quedan todo el día delante de los libros o delante del ordenador no gustan, porque no se saben divertir, porque no es atractivo una persona que vive para estudiar, o para trabajar, y que no cree necesario que de vez en cuando haya que desconectar un rato y salir por ahí a divertirse. Esas personas que saben divertirse, que salen de fiesta, que llevan a su pareja a cenar… nos causan a nivel inconsciente una sensación de carisma y de fascinación muy poderosa. Al principio esta sensación es sobre todo consciente, pero cuando pasa el tiempo, estas personas nos hacen sentir algo muy fuerte que es casi inexplicable, y por tanto inconsciente. Otra vez hay gente a la que gustan los sositos, los aburridos… quizás porque ellos mismos son sositos y aburridos.

Cosas que no gustan nunca a los demás de nosotros

1. No gustan las personas oscuras, las personas tristes, melancólicas, abatidas… Los emos no serán nunca los adalides del gustar y de la seducción, porque a pesar de que lo oscuro pueda parecer fascinante, hay pocas personas que iniciarían una relación sentimental con Drácula… Gusta la vida y no la muerte, gusta el verano y no el invierno, gusta la fiesta y no los velatorios… A nivel inconsciente la gente que nos transmite sensación de vida, de diversión, son siempre más carismáticas y gustan más que las que son casi muertos vivientes.

2. No gustan las personas sin inteligencia, locas, que no son capaces de mantener una conversación normal; o bien las personas que apenas hablan, que responden con monosílabos, que parece que están ausentes aunque nosotros estemos con ellos. Son dos grandes defectos que no suelen gustar: personas que hablan mucho pero tontamente; y personas que no hablan casi nada. Gustan las personas más equilibradas, que hablan bastante y bonito; y que a su vez saben escuchar. Otra vez la atracción que ejerce una persona que sabe hablar bastante y bonito se ejerce a nivel consciente (sobre todo al principio de conocer a esa persona); y a nivel inconsciente (cuando ya conocemos a esa persona esta nos seduce de forma casi inexplicable, nos encanta estar con esa persona pero no sabemos por qué).

3. No gustan las personas antipáticas, raras, esquivas, con complejos, con mala hostia, vengativas… Hay muchas personas que tienen estos defectos, es la típica persona que carece por completo de cualquier tipo de virtud de carácter. Este tipo de personas son repudiadas por mucha gente, que los detestan tanto a nivel consciente como a nivel inconsciente. Curiosamente este tipo de personas a veces no tienen problemas para encontrar pareja, quizás porque se conforman con poco y como se suele decir “siempre hay un roto para un descosido”. De cualquier forma, gustar a los demás siempre será una garantía de poder tener mejores parejas y más facilidad para encontrar interesados o interesadas.

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