Cómo hablar para enamorar a una mujer

Ya sabemos que las mujeres y los hombres tienen elementos que los distinguen entre sí. Se ha llegado a decir que ellos se enamoran de un físico; y que ellas se enamoran de un carácter. En esta afirmación hay algo de verdad y algo de mentira:

-Hay una parte de verdad en el hecho de que es objetivo según ciertas mediciones que ellas tienden a ser todas de inteligencia más ajustadas, más por el medio; en cambio ellos se van mucho más a los extremos. Por eso ellas saben que tienen que tener cuidado de no terminar con un tonto y a cambio terminar con un tío listo,Cómo hablar para enamorar a una mujer y por eso mismo lo más importante para ellas sería el carácter; para ellos no es tan importante no terminar con una “tonta”, porque saben inconscientemente que de cada 10 tontos 9 son hombres y uno mujer.

-Hay una parte de mentira por el evidente hecho de que aunque los hombres miremos mucho el físico, ellas también miran el físico de los hombres. Y aunque halla menos “tontas” entre ellas, ellas también es evidente que pueden conquistar más o menos con su carácter.

Y sí, a una mejer en última instancia se la puede conquistar con el carácter. Y por supuesto una de las partes más importantes del carácter es precisamente la conversación. No es la única porque también es importante la forma de movernos, los gestos faciales… Pero la conversación es un factor indiscutiblemente clave. Saber hablar con una mujer es fundamental para que esta se pueda terminar enamorando de nosotros. Los hombres que más enamoran son grandísimos conversadores. Pero es que las mujeres que más enamoran también son grandísimas conversadoras… Una mujer normal con un gran carácter y una gran conversación será más atractiva ante los ojos de los hombres de cara a iniciar una relación a largo plazo que una mujer con curvas de vértigo pero que no tenga a penas “labia” (hasta incluso para tener sexo la primera podría ser elegida por los hombres antes que la segunda porque “da morbo” estar con una chica tan encantadora…). Por eso ellas también pueden aprender mucho de este artículo. En este artículo, cómo hablar para enamorar a una mujer.

El físico y la conversación

Antes había un dicho que decía algo así como:

La labia gana a la belleza; y el dinero gana a la labia

Este dicho (reconstruido de forma aproximada porque no me acuerdo…) venía a decir que aunque en primer lugar todos nos fijemos en el aspecto, el carácter es tan importante que termina siendo lo fundamental a la hora de enamorar a los demás. Y luego añadía que más importante aún que la labia, o sea, el hablar bien, bonito… era el dinero… Eso a día de hoy no es tan así, hoy día una mujer no se va a ir con un hombre porque tenga dinero (lo de di Estefano es amor puro y duro… vale, el dinero ayuda pero sólo para conquistar mujeres tipo “choni”…).

Al hablar enamoramos; o desenamoramos… Cuando vemos por primera vez a esa chica despampanante… nos dirigimos hacia ella y la preguntamos:

-Oye, ¿sabías que tienes un cuerpo que recuerda a las proporciones de la escultura clásica?

Y ella nos responde

-¿Heeeeee…? Peo que me ha dicho el pirao este. Tás tu mu ido ¿heee…? Mu voy a la cola que me se cuelan…

Esa chica es evidente que nos enamora con su físico tan rápido como nos desenamora con su carácter y sobre todo, con su conversación. En el caso de ellos es aún más importante: al menos ella sería un hermoso juguete sexual en brazos de algún hombre que la perdonaría no tener nada en la cabeza; pero a ellas no les interesan tanto los “juguetes sexuales”, y por eso mismo para ellos es especialmente importante la conversación a la hora de seducir a ellas.

Enamorar con el habla y la conversación

La verdad es que me he dado cuenta en mis conversaciones con chicas que soy capaz de ligarme a casi cualquiera (humildad la justa…) a base de combinar dos elementos muy característicos de mi personalidad de forma correcta y adecuada. Estos elementos por separado pueden resultar atractivos; pero cuando los juntas… El problema es que a veces no es fácil juntarlos, y si lo hacemos lo solemos hacer mal. Además, tener estos dos elementos en nuestra personalidad no siempre es fácil. Por supuesto que son dos elementos que se muestran en la conversación:

1. Ser un gamberro. Pues sí, cuando por ahí los sábados de fiesta suelto todo serio y con mi pose elegante algo así como:

-Joder, estoy borracho y cachondo; no sé qué es mejor…

pues por algún extraño motivo ellas se enfadan… pero a su vez se empiezan a interesar por mí, me miran, intentan hablar conmigo para ver si ese tío tan capullo es en realidad tan capullo o hay de algo interesante detrás de la aparente carcasa de sinvergüenza absoluto.

2. Ser muy sincero. Y luego, cuando pasa el momento de “coña”, de hacer bromas, de ser un poco gamberro, llega el otro momento: el de ser sinceros, el de aprender a abrirnos a los demás de corazón, el de saber exponer los propios sentimientos; y comprender los sentimientos ajenos…

Con incorporar estos dos elementos a nuestra conversación y saber combinarlos en sus cantidades justas, podemos llegar a enamorar mucho más que si fuésemos los típicos sositos que siempre se comportan igual, que no tienen sentido del humor, que no saben sincerarse…

Conclusión sobre cómo hablar para enamorar a una mujer

Pasar de la coña insolente al tímido rumor de un susurro al oído es todo un arte. No quiero poner armas tan poderosas en manso de mediocres manipuladores… pero me apostaría a que a un hombre que se le enseñase sólo estas dos formas de hablar (la coña y la sinceridad), y a combinar ambas, podría llegar a ver aumentadas sus conquistas amorosas de forma espectacular.

¿Y cómo logramos cultivar estos dos elementos y cómo los aprendemos a combinar? Esto es todo un arte y una afición que nos traerá muchas más conquistar amorosas con mujeres que la vulgaridad de pasarse todo el día en el gimnasio porque nosotros machitos sin cerebro nos creemos que vamos a conquistar a ellas a base de músculos… Tenemos que encontrar nuestro lado gamberro, nuestro lado insolente, pero simpático; desgraciado pero con gracia; sinvergüenza pero sin faltar al respeto. Aconsejo ver series de humor, asimilarlas, aprender esos “gags” que luego nosotros incorporaremos a nuestra personalidad. No hay una forma “natural” de ser, porque estamos aprendiendo cosas desde que nacemos. Por eso debemos de seguir mejorando nuestra personalidad aprendiendo cosas, en este caso, aprendiendo cosas sobre humor que luego nosotros incorporaremos a nuestra personalidad.

También hay que aprender a ser sinceros… En este caso nos pueden ayudar los poetas y la poesía. Lee poesía, ten tus autores preferidos, entiende el significado de la poesía y aprende a “sentir con palabras”. Todo esos también lo vamos incorporando a nuestra personalidad, asimilamos e incorporamos un discurso ajeno que de alguna manera pasa a ser propio.

Por supuesto cada uno tiene su forma de hacer estas cosas. Yo en plan “de fiesta” suelo empezar con alguna coña a veces de dudoso gusto… Puedo empezar hasta dirigiéndome a un grupo de chicas y pedirlas que me “enseñen el chichi” mientras que las miro con cara de salido mientras que me muevo pa los lados pareciendo que me voy a caer de la borrachera (que finjo, porque no bebo)… Luego sigo de coña, diciendo burrada tras burrada… Por algún motivo NUNCA se han enfadado conmigo por ser tan vulgar, algo que echaría a perder la “gracia” y nos dejaría en muy mal lugar (me lo dice una amiga “si otro tío dijese las burras que tú dices, yo me largaría y nunca más querría saber nada de ti. Pero contigo no sé como lo dices que hasta me haces reír…”). Luego me relajo un poco. Y luego sí empiezo a conversar en plan “serio” por ejemplo con una chica. Estamos así como una media hora, hablando en plan serio. Y al final de esa media hora, puedo empezar el “plan sincero”. Es entonces cuando puedo hablar con un susurro trémulo, con ojos huidizos, con alguna lágrima a punto de asomar por mis lacrimales… sobre por ejemplo que yo tuve problemas de depresión y que lo pasé muy mal; o que lo pasé mal al cortar con un amor que tuve durante años; o que me preocupa mucho el destino del mundo y que a veces el hombre parece una criatura muy cruel y egoísta… Todo esto con susurros, con delicadas miradas, con cara seria, con poca velocidad de palabra, con tono bajo, con interrupciones, con “temblores” de voz, con suspiros…

Por supuesto, que luego la toca el turno de sincerarse a ella (quizás pueda sincerarse ella en primer lugar). Y entonces nosotros, desde esta posición de “sinceridad” tenemos que consolara y abrazarla sentimentalmente. Esta sinceridad no tiene que durar para siempre: termina en la vuelta al “modo normal” se ser, en donde no estamos tan de coña ni tan sinceros. Y a veces podemos volver por qué no a soltar alguna coña que ella debe de reír a rabiar si nos quiere enamorar, como diciendo:

“a pesar del dolor la vida merece la pena”

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