Cómo hablar y conversar con una chica-mujer

No hay nada en el mundo que me apasione más que una conversación con una mujer. He iniciado cientos de conversaciones con mujeres en el último año, mujeres de todas las edades y condiciones. Simplemente aprovecho la ocasión cuando estoy en la disco, cuando estoy en el bar, en el autobús, cuando comparto fila de asiento con una, cuando voy a Madrid aprovecho para preguntarle a las chicas cosas sobre esa ciudad para mí tan fascinante y tan llena de mujeres… Iniciar una conversación con una chica siempre es muy emocionante. Yo me dirijo a ella y como que no quiere la cosa la miro a los ojos y la pregunto algo. En un porcentaje alto la chica reacciona ante el chico desconocido que intenta hablar con ella con una risa nerviosa. Al principio me acuerdo que pensaba “¿se reirán de mí porque tengo cara de gilipollas…?”. Pero luego descubrí que, aunque no era descartable lo de la cara de gilipollas… la risa nerviosa denotaba más que nada que me percibían como interesante y atractivo. A veces la chica pone cara de malas pulgas, pero cuando ve que la ha “entrado” un chico con algo en la cabeza, en seguida se relaja y, si no tiene novio, empieza a poner cada vez más interés en mí. Esto último es muy importante: cuando estamos en búsqueda de pareja, tenemos un interruptor en nuestra biología y en nuestra psique encendido. Y eso se nota, sólo las miradas, los coqueteos, las conversaciones… entre un chico y una chica, denotan quien de ellos está en búsqueda de pareja y quien no. Aunque una chica que no tenga pareja y a su vez no tenga interés en nosotros, estará en un estado psíquico respecto a nosotros parecido a si tuviese novio. Y al revés: una chica con novio que le agrademos, se sentirá un poco inquieta y luchará contra sí misma para no coquetear con nosotros, pues lo sentirá un poco como una traición a su pareja (aunque yo he coqueteado con una chica que estaba agarrada a la mano de su novio, que miraba agraciadamente en dirección contraria a donde estábamos nosotros comiéndonos con las miradas…). Aun así, se nota a la legua qué chica tiene novio y qué chica no tiene novio… cuando nosotros le gustamos. Si tiene novio aunque le gustemos, no nos hará mucho caso; y si no tiene novio y no la gustamos… tampoco. Lo que sí es seguro es que el juego de la seducción empieza con esa primera conversación, sea a donde sea. Y hablar con una mujer, repito, es todo un placer de dioses. Pero para sacarle a este manjar de dioses todo su jugo, nada mejor que seguir nuestras recomendaciones en este artículo, cómo hablar y conversar con una chica o con una mujer.

Las siete reglas para conversar con mujeres

Como digo: me derrito en las conversaciones con mujeres, llenas de dulzura, llenas de finos sentimientos, llenas de secretos que nos confían y de suspiros, miradas y temblores que delatan la pasión. Supongo que a grandes rasgos, hay dos formas de tratar con una mujer que nos gusta:

1. Ser un poco un broncas y un caos. Yo he entrado a chicas diciéndolas que si sabían en qué ciudad me encontraba y que cómo regresaba a Madrid… Se meaban de risa.Cómo hablar y conversar con una chica o mujer Luego a lo mejor la suelto cualquier otra burrada de las mías, me hago el duro, el chulo, el desinteresado incluso… Esta es la forma burda de tratar con mujeres, aunque efectiva a veces. Hay mujeres que les gustan los hombres bravucones; pero hay otras que no les gustan nada, y los prefieren exclusivamente tranquilos y apacibles. Por eso, y aunque no descarto esta actitud para usarla de vez en cuando, y para ser aún hombres más complejos y atractivos, aconsejo la segunda forma de tratar con mujeres que nos interesan…

2. Ser sensible, pero a su vez confiado. Ser sensible no equivale a ser una maricona en potencia (lo de “marica” para mí no significa homosexual; si no débil). Muchos hombres se pasan de sensibles y eso les da un aspecto amanerado ante las mujeres. A las mujeres les encantan los hombres sensibles, pero a su vez les encantan los hombres varoniles. Por eso es fundamental aprender a configurar estos dos factores: ser sensibles pero varoniles a la vez.

Para rematar el artículo, vamos a dar unos consejos en “modo lista” de cómo usar correctamente esta segunda forma de tratar y conversar con mujeres que nos gustan.

Cómo derretir el corazón de una mujer en una conversación

1. Una mujer es el ser más emocional que existe. Las mujeres se dejan llevar por las emociones como ningún otro ser de la Tierra. Por eso hay que trasmitirlas emociones positivas, emociones profundas, interesantes, atrayentes… Nunca hay que trasmitir a una mujer emociones negativas, como ira, sentimiento de desesperanza, debilidad, astenia,…

2. Por contra hay que transmitir seguridad y optimismo. Cuando iniciamos una conversación con una mujer es fundamental estar muy animado, muy optimista, con una sonrisa en nuestra boca y con un lenguaje corporal que transmita todo el buen royo que seamos capaces de transmitir. Es especialmente importante al iniciar la conversación, luego, aunque debemos de seguir optimistas y activos, podemos relajarnos un poco más, pero cuidado con no parecer un muermo…

3. Se dice que el lenguaje corporal da cerca del 80% de la información en una conversación con una chica. Por eso hay que cuidar el lenguaje corporal… recomiendo encarecidamente los apartados al efecto de mi libro “de Poco Sociable a Seductor”. Por lo demás, hay que saber trasmitir cosas a la chica con nuestro cuerpo, con nuestra sonrisa, con nuestros ojos, con nuestros movimientos de piernas y de caderas…

4. Hay que mirar a los ojos, pero no todo el rato. Por cada 4 segundos que la miremos a los ojos, apartaremos nuestros ojos de los de ella 1 segundo. O sea, que la podemos mirar por ejemplo 16 segundos seguidos a los ojos; y luego mantendremos nuestros ojos echando un vistazo por los alrededores durante unos 4 segundos, para volver a retornar a los ojos de la chica. Aprende la “mirada pícara”, una mirada muy clavada, pero que de ninguna manera se debe de practicar más allá que en pequeños chispazos de prácticamente sólo décimas de segundos, antes de retirar nuestros ojos, y volver otra vez a los ojos de la chica, pero ahora con una mirada normal.

5. Ella es fundamental en una conversación. El tema de conversación debe de ser sobre todo ella, pregúntala cosas de su vida, pero no te pases. También pregunta cosas más genéricas, y al fin, deja caer cositas de ti interesantes, para que la chica se interés por ti, y ella misma te pida que le cuentas algo de tu vida. Cuenta sólo un poco de tus méritos, mantente en secreto en tu mayor parte. Que se sienta atraída a lo tremendamente emocionante que es tu vida. Y en sucesivas conversaciones, vete revelando todo eso que tiene tan bueno tu vida poco a poco, como si nunca por mucho que hablases con esa chica pudieses de ninguna manera contar todo lo bueno tuyo y de tu vida debido a lo interesante que eres…

6. Abre tus emociones y pide a ella que se habrá (que abra sus emociones, por Díos…). Pero no convirtamos la conversación en un diálogo entre “emos” que son demasiado subjetivos y demasiado blandos: combina una conversación más material e informativa; con una conversación más subjetiva, poética y llena de tiernos sentimientos. Si la haces sentir cómoda la mujer te empezará a contar cosas importantes e íntimas de su vida. Compréndela y hazla sentir un alma afín a ti. Tu también puedes contar tus sentimientos, pero otra vez sólo en pequeñas chispitas, que dejan a buen cubierto el enorme y rico mundo de finos sentimientos que albergamos escondidos dentro de nosotros.

7. Hay que aprender a alagar y a lanzar piropos. Decirla a una chica eso de

“eso son jamones y no los de jabugo…”

no es nada romántico ni productivo. Tampoco lanzar piropos tipo “eres muy guapa” medio babeando y con un tono débil. Ese mismo piropo podría funcionar (yo prefiero el “eres muy hermosa” que me transmite más confianza), pero siempre y cuando lo lancemos con un toque más varonil, en donde la tensión sexual está latente; pero de ninguna manera se advierte ningún tono de súplica, como diciendo “más vale que termines saliendo conmigo porque estoy desesperado…”. La firmeza es siempre fundamental, hasta a la hora de lanzar piropos, que deben de ser pocos y en momentos señalados. Y deben de ser muy tiernos y de todo corazón. Hay que alternar entre momentos más materialistas en la conversación (y no me refiero presumir de coche, lo que sería un gran error, si no más bien hablar de cosas cotidianas, de la ciudad, de la profesión, de quienes somos y a que nos dedicamos…); con momentos más subjetivos, emocionales y poéticos. Estos segundos momentos son ideales para lanzar piropos, para intercambiar finos sentimientos, para coquetear tiernamente con la mirada, para jugar con sus manos, pidiéndoselas, cogiéndoselas y diciendo

“te entiendo muy bien, yo también he pasado por eso. Creo que somos espiritualmente almas gemelas…”.

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  • Comments

    • George dice:

      Gracias por compartir esta informacion. estoy de acuerdo, las mujeres son muy emocionales, hay que enamorarlas por el oido, por eso hay q saber lanzarle piropos. te felicito por tu articulo y tu sitio.

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