Cómo hacer el amor

Este artículo es sólo apto para mayores de 21 años o menores muy cachondos…

Los hombres y las mujeres ven el sexo de forma un tanto distinta: para los hombres es un placer sin más; para las mujeres es un placer místico, algo sagrado y profundo, y como todo lo sagrado, es algo peligroso. Pero lo sagrado también es divertido, aunque nos parezca que ir a misa no fuese demasiado divertido… Los hombres buscan en el sexo por lo general una satisfacción inmediata; pero para las mujeres es algo más complejo: buscan a un hombre a quien “entregarse”, un hombre que debe de ser muy importante para ella… Por eso las mujeres rechazan a tantos hombres, y da igual que estos hombres sean muy guapos, muy feos, muy listos o muy tontos. El hombre más guapo y más listo del mundo puede ser rechazado sistemáticamente por todas las mujeres… Y es que, las mujeres buscan algo más, y sobre todo, saben que para ellas, el sexo es peligroso. Pero aun así, una vez han encontrado a ese hombre que las llena, entonces sí, podrán sumergirse en los placeres del sexo sagrado.

Y es que, una cosa es segura: tanto a los hombres como a las mujeres les gusta el sexo. A pesar de las advertencias anteriores, no tenemos duda de que a las mujeres también les gusta el sexo… En un estudio realizado en no se qué universidad, llegaron a conclusiones parecidas. Se les preguntó tanto a hombres como a mujeres que qué era para ellos el sexo, por ser más claros, por qué motivo querrían echar un polvo de vez en cuando… Y tanto hombres como mujeres contestaron mayoritariamente lo mismo: porque es divertido… Esos preámbulos besándose en la puerta de la habitación; ese cerrarse de la puerta de la habitación…

Los preliminares

Los preliminares o los preámbulos será la primera fase que tendremos que pasar en el proceso de hacer el amor… Una vez que se supone que ya tenemos pareja, una vez que ya nos amamos espiritualmente, es hora de que al amor espiritual se le una el amor carnal… En las parejas, normalmente el hombre suele llevar la iniciativa, pero no siempre, y es común que a las mujeres también las guste dominar la situación de vez en cuando… Es otra rareza de la raza humana: en las demás especies a veces sí es normal que la hembra sea la que lleva las riendas de la relación sexual, como lo hace la Viuda negra, que después de haber violado al macho de viuda negra, le entra hambre, procediendo a ingerir a su reciente amante como aperitivo…Pero en los mamíferos esto es más raro. El hombre es raro… ¿por qué entonces en nuestra sociedades se persigue a los “raros”… no será una excusa para perseguir a los verdaderos hombres, porque son gays, porque viven como quieren, porque tienen ideales…?

En fin, estamos con los preeliminares. Y este es un periodo muy amplio, más bien habría que llamarlo preámbulo. Una vez que ya estamos con nuestra pareja sentados en el sofá, pues puede ser ahí en donde empiezan las sugerencia, las caricias, los besos, los abrazos… Digamos que empieza la cosa poco a poco: empezamos besándonos y abrazándonos, y a partir de ahí, nos vamos poniendo calentitos… y empezamos a pasar progresivamente a mayores. De echo, es recomendable para aumentar el placer y la satisfacción de la mujer al máximo, que esta curva de ir de menos a más, sea lo menos inclinada posible: o sea, hay que ir poco a poco…cómo hacer el amor Fíjate bien que un buen amante puede llegar a aguantar más de 12 horas ahí… pero por supuesto, no sólo con el mete-saca. Eso sería imposible, pues el pene masculino podría resultar dañado (las venas interiores son muy débiles, y no es conveniente tener erecciones muy largas… de muchas horas…). Pero sí podemos llegar hasta esas 12 horas si vamos poco a poco, mediante una serie de fases… Digamos que alternamos momentos de excitación con otros de calma, si no, evidentemente, podría terminar reventándonos la po…

Y empezamos así, con abrazos… pero poco a poco, como se suele decir, “las manos se van al pan”.. Y es normal que los tiernos abrazos del principio, se conviertan en lujuriosos tocamientos de partes polémicas… Solemos cogerla del culo, meter las manos por el espacio entre la ropa interior y el cuerpo, besarnos hasta llegar ese momento en que parece que, más que besarnos, nos estamos haciendo recíprocas transfusiones de saliva… Y es que, intercambiar saliva con nuestra pareja es tremendamente placentero. No se la función bioquímica que puede tener, según se cree, puede ser que el sabor de la saliva de nuestra pareja nos da información sobre su salud y sobre su estado genético, y claro, si nos gusta, es que está para comérsela… Aunque a lo mejor es simplemente que nos pone cachondos casi llegar a beber la saliva de nuestra amante… Pues eso, besos que son desasido húmedos… Y abrazos… Y ese es el momento de llegar a la habitación.

Hacer el amor en la habitación

Y nos vamos hasta nuestra habitación. Lo cierto es que al llegar a la habitación y cerrar la puerta, nos entran unas tremendas ganas de desnudarnos ya y rematar la faena tal cual… Pero así vamos a durar menos… menos tiempo, aunque muy intenso. Se puede decir que tenemos dos opciones: ir poco a poco, y disfrutar menos pero durante más tiempo; o llegar, desnudarnos un poco salvajemente y simplemente, terminar con la penetración en un arrebato de sexualidad animal… Ambas maneras tienen su lado bueno y su lado malo: la primera te permite disfrutar durante horas, pero la segunda, a veces también es necesaria… Con la primera somos sutiles y delicados… pero a veces, los hombres y mujeres debemos de encontrarnos con nuestro instinto animal… Eso es algo que necesitamos… necesitamos hacer vomitar a Schopenhauer…

Total, que al llegar a la habitación, podemos desnudarnos salvajemente, y rematar la faena… Pero es mejor ir más poco a poco

Me estoy dando cuenta que necesito 400 palabras para explicar la Teoría de la Relatividad… y varias miles de páginas para explicar cómo se hace el amor…

Pues en la habitación… siguen los besos… pero entre ellos, nos empezamos a desnudar, poco a poco, sutilmente. El ritmo del destape puede variar. Podemos en un calentón arrancarnos nosotros mismos los pantalones, arrojarlos por la ventana y quedarnos en cueros, mientras que la chica sigue vestida; podemos ir desnudando poco a poco a la chica mientras nosotros seguimos vestidos. O podemos (lo más sexy…) ir desnudándonos poco a poco mutuamente, durante interminables minutos…(a veces, hasta llegar a horas). De echo, es un juego muy divertido el ir compaginando la actividad más puramente sexual, con pequeñas desconexiones, en donde, por ejemplo, podemos poner un disco que nos guste… y escuchar una canción que nos guste… o incluso, ir alternativamente poniendo él una canción que le guste a él, y ella una canción que le guste a ella… Y esto como intersticio, como intermedio… (aunque hay algunos hombres que no les sientan bien estas interrupciones; eso sí, a las mujeres les encantan) Por ejemplo, al final de cada canción le quitamos una prenda a ella, y ella nos quita una prenda a nosotros… Así casi somos capaces de llegar al climas sexual máximo…

Y bueno, nos desnudamos poco a poco como queramos. Tengo que reconocer, que esta es mi parte preferida del arte del amor: el desnudarse poco a poco, él y ella… Nada tan erótico, en el fondo, es el acto de correr el velo que tapaba aquello que era sagrado… Y los secretos no existen, pues cuando se desvelan, simplemente desaparecen…

Hacer el amor

Una vez que estamos desnudos él y ella, pues hay múltiples opciones… Normalmente nos sobamos un poco ya de desnudos… nos abrazamos y nos tocamos por toda la superficie del cuerpo… Una vez que nos hemos cansado de tocar, normalmente viene ahora el polémico momento de “chupar”… Él suele chupar los genitales de ella, y ella suele chupar los genitales del chico. Las posiciones para hacer esto son variadísimas… desde el 69, hasta de rodillas. También podemos adoptar la posición de la chica en la cama, y el chico en el suelo, con los morros ya sabemos donde… Si la chica se pone de frente, pues creo que todos podemos visualizar cómo quedaría la posturita… la chica despatarrada y el chico en el suelo chupando de rodillas… Y si se pone de espaldas… buf…

En la fase de chupar, hay una fuerte polémica con el famoso “beso negro”, básicamente consiste en chupar el culo, normalmente suele hacerlo el hombre a la mujer. Freud creía que la sociedad de su tiempo disminuía el placer sexual de las relaciones entre un hombre y una mujer, pues una sociedad puritana y tan “limpia” veía mal el acto de chupar el culo… Pero él creía que entre los machos mamíferos, este es un acto fundamental para su plena satisfacción sexual… Lo cierto es que lo vemos en los perros, los gatos… Aunque suele ser siempre él a ella… En fin, quien quiera explorar horizontes, y sabe donde está la última frontera… Esta práctica tiene alguna contraindicación, como que nos podemos coger alguna bacteria que nos cause problemas de salud… pero cuando estamos tan cachondos… no creo yo que hagamos mucho caso al médico…

Y nos queda el remate… que es de lo que menos hablo… El coito. Pues eso, 4 o 5 minutos dale que te pego… Para durar un poco más, es interesante la opción de masturbarse recíprocamente. Así se puede aguantar horas… y al final, el remate, el coito, en una de las innumerables posiciones que tenemos para ello… Ya hablaremos en otro artículo de las posturitas… Pero me parece de todas formas lo menos importante… y curiosamente es a lo que más importancia le dan el resto… En fin, ya lo decía el cura de mi barrio: “este chico es raro… y lo peor, es un pecador de la hostia…”

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