Cómo motivarse para conseguir objetivos

Este es un tema polémico. La polémica surgió a raíz de la publicación y posterior éxito del libro “El Secreto”. Al libro en cuestión se le acusaba de que no vale con creer que podemos para efectivamente poder… Incluso se le ha echado buena parte de culpa de la crisis financiera a ese tipo de mentalidad: “yo puedo, aunque no se hacer una o con un canuto, por tanto, actúo y no me preocupo, pienso feliz y causo una crisis mundial que arruina la vida a millones de personas… pero sigo sin preocuparme porque eso es pensar negativamente…” En este artículo todo sobre cómo motivarse para conseguir objetivos.

La motivación es la clave de nuestra vidamotivarse para conseguir objetivos

Y es cierto, es muy importante tener un buen estado de ánimo, creer que valemos. Cuando por ejemplo, empezamos a realizar unos estudios de esos que se consideran que tienen poca salida, como “Historia del Arte”, es muy importante sentir muy dentro de nosotros que realizar estos estudios nos va a aportar algo grande… si pensamos que no nos va a servir para nada, no los realizaríamos. Este es un buen ejemplo de lo importante que es la motivación para poder realizar algo. Pero esto no está reñido ni de lejos con una buena dosis de cordura: estudiar Historia del Arte, es una opción no sólo razonable, sino inteligente… aporta mucho a la sociedad, concretamente eso de lo que esta sociedad está muy falta: sensibilidad e inteligencia. No saldremos de esta crisis con “competitividad”, sino con sensibilidad e inteligencia. Pero ponerse a vender hipotecas como loco a gente que no la va a poder pagar las letras ni de coña… y despreocuparse completamente de los resultados solo porque eso es pensar negativamente, y sólo porque como nos creemos que podemos ya nos despreocupamos de la eficiencia de nuestras actuaciones, es algo muy distinto. En resumen: unas veces, sí, la clave es la motivación, Pero otras veces… por mucho que ese imbécil comercial americano se motive y diga “yo valgo”,… no, no vales, no vales una mierda, pienses bien o pienses mal… Este artículo es para la gente que sí que vale y cree que no vale.

El secreto de la motivación

Llevo un día entero dando vueltas a la frase con la que cerré ayer un de mis artículos “pueden porque creen que pueden” del poeta latino Virgilio, escritor de La Eneida, fue uno de mis héroes en otro tiempo… antes de caer literalmente en el infierno. Una vez que sabemos que no somos un estúpido comercial americano que anda intentando encasquetarle una hipoteca basura a un negro pobre de Alabama, es hora sí, de poner sobre la mesa todo lo que tenemos, todo lo que valemos. Se trata de darnos cuenta de que nuestra valía es superior a nuestro rendimiento. O lo que es lo mismo, estamos rindiendo por debajo de nuestras posibilidades. Debemos de rendir más. Un agricultor tiene una serie de recursos para producir alimento: unas tierras, agua, aperos agrícolas, tractores, su trabajo personal… y la clave de la productividad es conseguir con esos recursos la mayor producción de alimentos posible. Para ello no hay nada mejor que hacer un control de eficiencia. “¿estoy aprovechando bien mis recursos?; ¿podría producir más con lo mismo? Seguramente la respuesta es no y si, respectivamente. O lo que es lo mismo, tenemos que exprimirnos más a fondo

De la motivación al éxito

Y a partir de ahora, es trata de motivarnos, si valemos, si es evidente de que podemos hacer muchísimo más, si es evidente que somos listos, que somos valiosos… ¿por qué estamos en el paro, porqué seguimos sin pareja, porqué seguimos viviendo en una casa que no nos gusta, por qué no somos capaces de mejorar nuestras relaciones sociales…? Tenemos que aprender a ser… no se si decir más temerarios, pero sí más valientes y arriesgar más. Las claves para aprovechar bien todos nuestros recursos para tener éxito en la vida pasan precisamente por saber que en el límite se produce la mayor eficiencia. El piloto de fórmula uno siempre exprime hasta tal punto los recursos de su bólido, que una leve ráfaga de aire puede echarlo todo a perder, y hacerle perder el control haciendo que el bólido se estrelle contra una pared. Se trata de dejar de ser conductores responsables y amariconados, y empezar a conducir nuestra vida como si llevásemos un bólido que hay que sacarle todo su rendimiento (hay que decir que esto es una metáfora, yo con el coche nunca supero los 90 kilómetros por hora… deberían de prohibir ir a más… pues a más velocidad, ya no  se puede pensar… pues tienes que estar al tanto de la carretera…)

Esto da miedo… el otro día tuve un sueño: estoy  en el paro, y soñé que me iba así de repente a Cataluña a buscar trabajo… me perdía, tenía miedo, estaba solo… Cuando me desperté, qué sorpresa me llevé cuando vi que en una famosa tienda de electrodomésticos, se ofrecían 200 puestos de trabajo. La oferta era en Tarragona… Lo vi un poco tarde, pero debería haber hecho lo que tenía que haber hecho: arriesgar, o sea, coger el primer autobús hacia Barcelona, etc., y llegar, estar asustado y demás… en una zona extraña… Hay que arriesgarse, hay que ser valiente, es la única manera de poder exprimir nuestro bólido a fondo.

Una vez que valemos (y esto es lo que diferencia mi teoría de el libro “El Secreto”, que pretende convertir a cretinos en gente valiosa…) sólo es cuestión de creérnoslo, es cuestión de arriesgar, es cuestión de ser espectacular, de rendir nuestro día al máximo; de sorprender a los demás con acciones entre descabelladas, valientes y productivas; de creernos uno de esos deportistas suicidas que salen por la tele lanzándose en tabla de nieve por las ásperas rocas del Pico de la Cabra Descoñada… casi un acto suicida, pero a la vez un acto valiente, y sobre todo, un acto productivo (esos deportistas de élite comúnmente se enriquecen con su valor). Se trata de ser un poco locos… de arriesgar al máximo, pero inteligentes a la vez, calculando las acciones que nos convienen, y las que no. De dejar a todo el mundo alucinado por la forma tan extrema en que aprovechamos nuestra vida, arriesgando inteligentemente, yéndonos sin previo aviso a Cataluña a intentar conseguir un trabajo; entrando a esa chica en la discoteca que parecía imposible ante la admiración de nuestros amigos; poniéndose a estudiar y sacarse esa oposición que parecía que no estaba a nuestro alcance; ir un día a nuestro trabajo y dejar alucinados a nuestros compañeros por nuestra viveza, por nuestra templanza, por nuestra capacidad de arriesgar en la vida para poder exprimirla a fondo.

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