Cómo organizar el tiempo

En este artículo de autoayuda enseñaremos a organizar el tiempo. La organización de nuestro tiempo es algo de importancia trascendental. El tiempo y el espacio siempre han sido dos conceptos de gran importancia dentro de la ingeniería deudora de la física clásica de Newton. Pero nuestra propia vida también tiene algo de ingeniería y de artefacto. En el motor de un coche el tiempo es fundamental, y su buen funcionamiento depende de que ese motor se ajuste a ciertos ritmos y ciertos tiempos.como organizar el tiempo Con nuestra vida pasa algo parecido, y nuestro éxito en algún aspecto concreto de la vida puede depender de una buena organización y de una buena planificación de nuestro tiempo. Todo depende de qué queremos conseguir en nuestra vida: encontrar pareja, encontrar trabajo, ponernos en forma, aprender un idioma, mejorar nuestra personalidad, mejorar nuestra sociabilidad, sacarnos una carrera… Para conseguir algo de esto tenemos que aprender a funcionar un poco como un motor, un sistema de alta precisión (sobre todo los motores diesel) que trabaja al milímetro y en donde todo sigue un ritmo que hace que el motor consiga una gran eficiencia aprovechando al máximo la energía liberada. Muchas personas se quejan por ejemplo de que no tienen pareja, o de que no tienen trabajo… pero en realidad ellos podrían hacer mucho más por conseguir esas cosas. Y es que de normal no sabemos aprovechar el tiempo. Cuando tenemos un trabajo pues alguien de fuera nos exige unos horarios, nos exige una actividad y un ritmo… Pero si esa exigencia no nos la impone alguien de fuera, si no que depende de que nos auto exijamos nosotros mismos, entonces parece que la voluntad flaquea y nos volvemos dejados y pasotas. Para que no nos pase eso en este artículo de autoayuda enseñamos cómo organizar el tiempo.

Optimizar el uso de nuestro tiempo para el éxito

Hemos empezado comparando la organización del tiempo de la vida humana con un motor diesel… Esta comparación pretende hacernos conscientes de lo que hay de mecánico y de pensamiento industrial en nuestra vida. Nosotros mismos somos una especie de motor que a la vez es una pieza de ese engranaje mucho mayor que es el trozo de sociedad en donde nos insertamos. La ingeniería pretende precisamente producir y mejorar estos motores, mediante la investigación que termina por replantear los principios de eficiencia de un tipo de motor determinado. De igual forma nosotros podemos hacer una crítica de nuestros propios principios, para a la vez terminar por proponer unos principios nuevos que nos sirvan para organizar mejor nuestro tiempo y para que así la eficiencia sea máxima y nuestra energía diaria no se disipe y se aproveche de la mejor manera. Buena parte de nuestro éxito en la vida depende precisamente de saber organizarnos con nuestro tiempo, y este éxito hace referencia a un montón de cosas que queremos conseguir: tener novia, mejorar en el trabajo, aprender un idioma, mejorar nuestra sociabilidad… Para conseguir todo ello el uso de nuestro tiempo debe de ser óptimo. Y para optimizar y organizar nuestro tiempo damos unos principios claves, de cuyo seguimiento puede depender muy decisivamente nuestro éxito en la vida.

Cinco claves para organizar nuestro tiempo

1. Cantidad de tiempo. Es evidente que si yo le dedico 2 horas a aprender alemán al día aprenderé el doble de rápido que si le dedico 1… Pero ¿y si yo le dedico 10 horas a aprender alemán al día? Pues es evidente que aprenderé aún más rápido… pero el problema es que me quitará tiempo para hacer otras cosas, por ejemplo a lo mejor tengo que renunciar a aprender informática o a salir con los amigos… Por eso tenemos que diferenciar las cantidades parciales de tiempo que le dedicamos a hacer una cosa de la cantidad total de tiempo que le dedicamos cada día a actividades productivas del tipo de estudiar, de trabajar… Tenemos que ponernos nosotros mismos una cantidad de tiempo total que le dedicaremos a asuntos productivos. Esta cantidad depende de si trabajamos, de si estudiamos… Si trabajamos 10 horas al día pues es evidente que el trabajo ya nos llena el tiempo de actividad productiva diaria. Pero si no trabajamos nada ni estudiamos pues tenemos todo el día para organizarnos a nuestra manera con el 100% del tiempo. Yo aconsejo una actividad diaria de unas 8 horas si estamos sin hacer nada, descansando 1 o 2 días a la semana. Si yo he elegido dedicarle 8 horas a actividades productivas pues es evidente que tengo que mantener mi promesa de dedicarle esas 8 horas a hacer cosas productivas, sin que la vagueza o la falta de voluntad se apodere de mí y al final sólo haga actividades productivas 1 o 2 horas al día.

2. Calidad de tiempo. Pero es evidente que hay personas que estudian muchas horas, que trabajan muchas horas… pero que no rinden demasiado. Por eso no vale solo con cantidad, hay que cuidar la calidad. Si yo estoy un par de horas estudiando inglés, pues es evidente que tengo que centrarme en ello y no estar pensando en la novia que me impide concentrarme… Hay que aprovechar al máximo nuestras horas de actividad, sacándolas el mayor partido posible, o si no, aunque tengamos 8 horas de actividad al día pues a lo mejor realmente sólo hemos aprovechado 3 horas de esas 8 debido a que hemos trabajado a medio gas…

3. División del tiempo. Esto es importante. ¿A qué actividades le dedicamos esas 8 horas diarias de actividad? Si tenemos trabajo pues es evidente que el trabajo nos absorberá casi todo nuestro tiempo. Pero si no tenemos trabajo y nos toca autoorganizarnos, pues es fundamental elegir las actividades que vamos a desarrollar en ese tiempo. Si por ejemplo estamos en el paro, puede ser muy buena idea dedicarle un par de horas al día a buscar trabajo, un par de horas al día a aprender inglés… y el resto del tiempo a hacer otras cosas a elegir. Por ejemplo, a lo mejor decido hacer un blog al que le decido dedicar un par de horas al día. A lo mejor le dedico una hora al día a hacer deporte para estar en forma. Y otra hora al día a hacer un curso de informática, y otra hora al día a trabajar en mi granja de champiñones… La clave es encontrar las actividades que más rendimiento me van a dar de cara a un futuro cercano.

4. Trabajar para medios y no para fines. Esto quiere decir que para no agobiarnos, no tenemos que realizar nuestra actividad mirando directamente la consecución de un fin. Más que eso yo sobreentiendo los fines, y me fijo simplemente en los medios. Esto quiere decir que yo más que mirar si se cumplen o no mis objetivos, tengo que mirar simplemente si voy cumpliendo los objetivos parciales de por ejemplo dedicarle un par de horas al día a aprender inglés. No me fijaré tanto en el hecho de si efectivamente aprendo inglés o no, si no que me fijaré en si le estoy dedicando esas dos horas diarias a aprender inglés. Me desentiendo de los fines para que así la ansiedad no se apodere de mí. Y simplemente yo me centro en ir día tras día, cumpliendo los objetivos de tiempo establecidos.

5. Planificación del tiempo. Y ¿cómo planificamos toda esta ingente cantidad de trabajo que tenemos que realizar? Pues hay dos grandes formas de planificación: a) planificación mediante planes diarios. Esto quiere decir que yo, antes de empezar el día, cojo una hoja de papel y voy poniendo: de tal hora a tal hora estudiar inglés… y de tal hora a tal hora hacer deporte… Y luego, simplemente se trata de ir punto a punto cumpliendo todo el plan. b) planificación improvisada. Se trata simplemente de en cada momento, ir poniéndome una tarea que luego cumplo. Por ejemplo yo puedo decir “las dos próximas horas le dedico esas dos horas a entrar en Internet para ver e investigar quedadas de gente en mi ciudad a las que yo pueda asistir para conocer gente y luego “ligarme” a esa gente…” y simplemente luego cumplo el plan puesto por mí. Como digo es importante atender a medios y no a fines para no estresarse. O sea, no pensar que el objetivo es encontrar novia, en nuestro ejemplo; si no simplemente el objetivo es dedicarle 2 horas a investigar por Internet quedadas de gente, simple y llanamente, y me desintereso del resultado. Es muy importante ir cumpliendo los planes que nos vamos poniendo. Si vemos que a lo mejor le dedicamos demasiado tiempo a alguna actividad que no nos resulta rentable; y poco tiempo a alguna actividad que nos resulta más rentable, pues ajustaremos nosotros mismos el uso de nuestro tiempo mediante la planificación y mediante la crítica estratégica (haciendo una especie de ingeniería de nuestra persona).

Con este sistema de organización y planificación de nuestro tiempo, no hay duda de que le sacaremos el máximo partido a la maquinaria de nuestra vida, y que así lograremos conseguir en la vida grandes éxitos en muchos niveles distintos (amor, trabajo, economía, familia, adquisición de conocimientos…)

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