Cómo pedir salir a una amiga y resultarle atractivo

Este blog me hace sentir poderoso. Cientos y cerca de miles de personas al día leyendo algo que tú has escrito. Y algo que es muy bueno… sin tener en todo Internet un blog que apenas se le parezca (sí, hay muchos blog de seducción y autoayuda, pero mi idea para este surge de un concepto muy personal). Y resulta, que me siento tan poderoso que me creo hasta legitimado a tirarle los cejos a alguna amiga en este blog que yo creía que no leía este blog, pero que al final sí que lo leía. No quiero dar más pistas, pero…  mis disculpas. Soy un cretino, me lo dicen mucho… me lo dicen mucho mujeres que me rechazan poco… Ese puede ser un buen consejo para todos los hombres: hay que arriesgar, no hay que temer tanto al peligro, no hay que preocuparse tanto por las cosa. Si tienes ganas de hacer algo, hazlo. Pero este consejo solo es bueno para las personas introvertidas, mayoría en un blog como este. Los extrovertidos no necesitan leer estas cosas: ellos las saben sin leerlas, ellos actúan más espontáneamente, no se comen tanto la cabeza, son arriesgados y si fallan en su intento, simplemente a los pocos minutos ya se han olvidado de su fallo. Pero arriesgamos mucho en nuestras interacciones sociales, pues arriesgamos ni más ni menos que nuestro estatus, que es lo que decide el trabajo que tenemos, lo apreciado que somos por los demás, y también, claro, la calidad de las mujeres con las que podremos salir. Y siendo esto así ¿Cómo puedo decir que hay que “no comerse tanto la cabeza”?¿No nos arriesgamos a bajar nuestro estatus si hacemos una proposición a una amiga y esta la rechaza? En este artículo, cómo pedir salir a una amiga y resultarle atractivo.

El atractivo de los hombres ante sus amigas

De alguna manera ilustré en mi texto cómo superar el temor al rechazo, mi idea fundamental de por qué el rechazo no tiene por que afectar a nuestro estatus: es muy de mujeres rechazar, y muy de hombres asumir ese rechazo con una buena dosis de sentido del humor… Cómo pedir salir a una amiga y resultarle atractivoPor eso el rechazo en sí mismo no nos baja nuestro estatus como hombres o mujeres; es la forma de cómo nos han rechazado y la forma que tenemos de afrontar el rechazo. Imaginémonos que el hombre del texto enlazado arriba hubiese pedido a la primera mujer que se encuentra por la calle que se acueste con él. Y esta, cómo no, le hubiese rechazado. Ese hombre podría haberse ido llorando a casa, desconsolado y habiendo creído que tiene un estatus como hombre por los suelos; o podría haber hecho lo que hizo en el texto: seguir pidiendo a muchas mujeres que se acostasen con él, rechazándole todas y aceptando el rechazo con gran sentido del humor. El rechazo por sí mismo no nos baja el estatus. Como le pasó a nuestro hombre del texto enlazado, si sabemos encajar el rechazo podemos incluso subir nuestro estatus con él. Pero claro, nuestro “hombre al quien rechazaron 20.000 mujeres” no tiene abuela, es carismático, muy inteligente, muy seguro de sí mismo e incluso extrañamente atractivo para las féminas. Este hombre ganó estatus después de que lo rechazasen 20.000 mujeres.

En principio creo que no voy a volver a tirar los cejos por este blog a ninguna amiga. Aunque se que me leen varias… y saben que en ciertos aspectos no soy muy de fiar. Soy buena persona pero también se ser buen cabrón… Esta dualidad es fundamental. De hecho, dos grandes características nos hacen atractivos a los ojos de los demás, y son características contradictorias:

1. Ser buena persona: ser generoso, compasivo, solidario, siempre preocupándote por los demás más que por ti mismo,… Esto agrada mucho a los demás, pues es evidente que la mala gente no suele ser carismática, pero esto no es suficiente para resultar atractivo…

2. Ser buen cabrón: tener las agallas que hay que tener en la vida, ser decidido, peleón, no dejarse pisar, ser incluso agresivo en determinados momentos,.. eso también nos hace atractivos. Ningún sosito parece carismático, las personas famosas que conocemos por su bondad, comúnmente tenían también un toque marcial y guerrero que ha sido disfrazado por la historiografía.

Estas características son tan importantes, que incluso ellas mismas han terminado generando las dos grandes corrientes política de nuestros tiempos: la derecha y la izquierda. Hay que decir que la política de nuestros tiempos está degenerada, o lo que es lo mismo: los de izquierdas no son capaces de creer en algo más que en “sus derechos”, no pueden creer en algo más elevado que el pan y el vino; y los de derechas creen que ser fuerte es igual a ser agresivo, con lo que no dejan de generar e inyectar en nuestra sociedad dosis de violencia y llamando a esa violencia “competitividad” o “cumplir la ley”. Esta no es una sociedad competitiva (las cartas ya están marcadas). Es una sociedad agresiva. Este es el yin y el yang de la política española, pero eso lo dejo para otro artículo…

Desde luego, si conseguimos encontrar nuestro lugar entre estos dos factores, seremos más atractivos y así el rechazo, no sólo será menos probable, si no que será probable que crezcamos con el rechazo. La agresividad y la ternura han marcado nuestros genes, y por eso sus justas dosis se hacen atractivas. Un poco como los gatitos, que se nos hacen tan atractivos a los humanos porque tienen ese toque justo de inmensa ternura unido a su extrema crudeza con sus víctimas (ratones sobre todo…). Y curiosamente la agresividad puede evitar conflictos (aunque esto no venga a cuento con lo de pedir salir a una amiga…) Lo han investigado los etólogos en comunidades de chimpancés. Pero no hacía falta: ahí tenemos a la Guerra Fría. 0 muertos (al menos en enfrentamientos directos) en una guerra entre las dos potencias armamentísticas más poderosas de la historia de la humanidad (URSS y USA). Dejarse pegar, hoy, día de huelga general, puede ser una forma de fomentar la agresividad.

Y para pedirle salir a una amiga…

No tiene mucho: pídeselo, o intenta darla un beso (esto es más difícil con las que son bajitas…). No hay un tercer método. Las amigas más “echadas pa lante” es posible que prefieran el morreo. A lo mejor te hacen “la cobra”, pero eso también tiene una buena tirada humorística… un rechazo puede hacernos más interesantes. Y sobre todo, no te compliques tanto la puta vida, decide si te interesa una amiga, y con esa dosis exacta entre ternura y cabronitis, intenta pasar de caminar a su lado a caminar juntos. Y si te rechaza no le des tantas vueltas: seguirá siendo tu amiga, y quizás se arrepienta de haberte rechazado, pues al fin y al cabo, la tremenda “naturalidad “con la que te has tomado el rechazo te hace atractivo.

Mis estimado tímidos: no os compliquéis tanto la puta vida. Las personas que llevan tanto tiempo como vosotros pensando es hora de que pasen a la acción. Los hombres de acción parecen muy seguros por fuera, pero por dentro no son ni la mitad de lo que sois vosotros. Es hora de sacar lo interior al exterior, es hora de que los tímidos se despendolen… Es hora de que los tímidos empiecen a hacer las cosas no porque sean o no correctas; si no porque tienen ganas de hacerlas. Eso lo hacen ya los extrovertidos, y no les va mal. El rechazo es divertido, el rechazo te hace atractivo… si lo sabes asumir.

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