Cómo ponerse en forma mientras disfrutamos de la naturaleza

(se pospone un poco los relatos prometidos, hoy no he tenido casi tiempo y necesitan mucho…)

Estamos en plena crisis. Pero ya estábamos en crisis cuando había menos de un 10% de paro. Las estructuras socioeconómicas de España son muy deficientes. Tenemos cosas buenas; pero no hemos logrado conseguir una clase política y empresarial a la altura de las circunstancias. Gente con mucho título pero con escasa neurona nos han llevado a la ruina. Y con todo, este país sigue teniendo cosas buenas… Yo en el fondo no me quiero ir a Alemania, y es que, el mejor país del mundo para vivir es aquél en el que has vivido desde siempre. Aunque halla otros sitios mejores, etc., tú quieres vivir donde lo has hecho siempre, pues nos tienden a gustar esa cosas con las que nos identificamos, sean mejores o peores… Y hago este rodeo, para terminar llegando a una característica que me gusta de este país; la gran cantidad de caminos, cañadas, rutas, senderos que atraviesan de arriba abajo a este país. Por cada kilómetro de carretera o autopista, debe de haber varios de caminos, veredas, senderos… Estos caminos son públicos, por lo general los propietarios de las fincas circundantes los han respetado, salvo algunas excepciones (permitidas por la élite de hijos de puta que nos gobiernan…) Como digo, son caminos públicos, de todos, y todo el mundo puede circular por ellos… El agricultor los usa para acceder a sus fincas; pero el paseante los puede usar para perderse en los largos caminos de España, mientras se pierde a su vez en sus pensamientos… El camino te transforma… no, lo que transforma es pensar mientras paseamos. En este artículo, cómo ponerse en forma mientras disfrutamos de la naturaleza.

Lo público y lo privado

No puedo por menos de dejar de sorprenderme de la cantidad de cretinos con los que me encuentro a veces. Estos tipos, son por lo general personas completamente deficientes en todos los aspectos, estúpidos, usureros, aparentemente moralistas, pero inmorales realmente,… Y son personas que siempre reivindican “lo suyo, luchan por lo suyo con uñas y dientes. A veces invocan a Darwin, y la “ley del más fuerte”, la ley de la competencia… etc., En el fondo, ellos quieren que supongamos que, a pesar de ser feos y bobos, de alguna manera ellos son gente de elevado estatus por tener una mierda de chalet diseñado por lo menos por un capullo tan grande como Calatrava; y un coche también de mierda… además de unas cuantas posesiones más. Este tipo del que hablo es el individualista español.

El individualista español siempre está diciendo eso de “a cada uno  lo suyo”. Además, suele saltar con esa monserga de “hay que respetar la propiedad”. Pero por lo general, estos tipos no respetan la propiedad ajena, y no dudan en pisotearla si tienen la oportunidad… Son usureros, avaros, tacaños, y tienen una característica muy desagradable: una fuerte tendencia a apropiare de lo público. Si por ejemplo, hay un terreno que es público, ellos dirán que eso es de comunistas, y que ellos con el intento de apropiación de ese terreno en el fondo está llevando a occidente a su pleno apogeo. Un tipo que prácticamente no sabe leer se cree que por terminar con la propiedad pública, puesta ahora bajo la efigie de su propiedad, se cree que es la cima de la evolución. Te invocarán a algunos tipos de los que apenas saben más que el nombre: Adam Smith; Darwin; hasta Franco…

A veces uno de estos tipos puede llegar a presidente del gobierno. Ahí tenemos a Aznar, un ser completamente defectuoso… No puedo por menos de retar a alguien que crea que Aznar es una persona inteligente, a una apuesta: le apuesto lo que quiera a que, con un equipo formado por psicólogos y científicos de por medio, demuestro científicamente que Aznar es un absoluto cretino…

Y claro, lo público retrocede… Y entre otras cosas, retrocede por el abuso que se hace de lo público. Estoy hasta los huevos de oír decir a la gente eso de “las medicinas son gratis…”. Las medicinas no son gratis. Simplemente pasa que la sanidad es pública. Y eso quiere decir que es de todos, y que la pagamos todos y que la disfrutamos todos. No tenemos una verdadera cultura de lo público, parece que sólo podemos apreciar lo que es de cada uno de nosotros putos egoístas… A eso nos han enseñado. No nos debe de extrañar al actual crisis, sobre todo una crisis no de valores, sino de capacidades intelectuales. Tenemos grandes científicos, pero una horrible élite humana

Y con todo, cuando paseemos por los geniales caminos de las zonas rurales españolas, no está de más pensar que eso es un buen paradigma de lo que es “ser público”: algo que es de todos, que lo disfrutamos todos, que lo sentimos todos como nuestro, y que nos sentimos orgullosos de haber conservado durante tantos siglos un bien común. En el fondo, tener cosas comunes es ya un acto de riqueza: no sólo cuenta la riqueza de la familia en donde tenemos la suerte o desgracia de nacer: ser propietario de un gran país de todos, es algo que también podemos tener al nacer… además del orgullo de vivir en un país donde todos nos unimos en torno a unos valores de todos, y unas propiedades públicas también de todos. Eso es ser patriota, y no salir a la calle a celebrar las victorias de la selección…

Circuito en la naturaleza para ponernos en forma

Vamos ya a nuestro ejercicio para ponernos en forma mientras disfrutamos de la naturaleza… Como me aburro mucho en el paro, pues me he aficionado a salir con la bici de montaña a pasear por los amplios caminos del pueblo de mis padres. Al principio, iba sin rumbo fijo, sin ganas, y apenas salía…; pero con el tiempo, me he dado cuenta que una forma de animarme a continuar con mis paseos es trazar un circuito. Esta es una genial forma de pasar una amena tarde, a la vez que perdemos esos quilos de grasas que nos sobran… pues un circuito consume muchas energías. Nos divertimos a la vez que nos ponemos en forma.

Hay muchas formas de hacer un circuito. Por supuesto, los que quieran pueden salir al campo a pasear, a pie o en bici, sin rumbo fijo, improvisando. Esto también es válido, pero hacer un circuito parece que te anima más a salir todos los días, y por tanto, a ponernos en forma antes además de matar algo de tiempo mientras seguimos en el paro…

Cuando hacemos un circuito en la naturaleza no improvisamos. Trazamos un recorrido ya fijado de antemano, y lo hacemos de la forma fijada: en bici, andando, corriendo, a trozos en bici, a trozos andando, a trozos corriendo… Al hacerlo así, con un plan previsto, nos animamos a salir, cogemos la rutina de hacerlo así, y esta rutina nos ayuda a que nos sea más ameno nuestro recorrido por el campo. Digamos que disfrutamos de dos tipos de cosas: cosas rutinarias; y cosas improvisadas. La rutina no es mala, es mala cuando te quedas atrapada en ella… Tenemos que ser hombres y mujeres que sepan improvisar, pero que también sepan adaptarse a rutinas…

Pues eso, en nuestro circuito estableceremos una rutina. Por ejemplo, yo he realizado los últimos días un circuito que me gusta bastante (entre otras cosas, porque se me acusa de que me estoy poniendo fofo…) Uso la bici de montaña, pero el quien quiera, puede ir sólo a pie. El circuito que yo hago tienen varios tramos, y lo recorro de varias formas distintas.

Tramos:

como ponerse en forma mientras disfrutamos de la naturaleza1. Salgo de casa con la bici de montaña. Recorro la carretera hasta salir del pueblo. Justo ahí, empieza el camino, por tanto, cojo y abandono la carretera, mediante un giro a la izquierda, en donde me meto de lleno el  camino. Todo este primer tramo lo hago en bici, y a gran velocidad. Se puede decir que empiezo con un sprint (ojo a los que padecéis de rodillas con la bici… sobre todo al principio. Para estos, es fundamental no doblar mucho la rodilla, o sea, que el sillín quede alto, y las piernas nunca demasiado flexionadas. El deporte comúnmente es malo, si no lo hacemos bien…) El sprint dura todo el corto tramo de carretera, y todo el primer largo tramo de camino. Este camino es largísimo. Se corta varias veces con otros. En total, tengo el cuentakilómetros sin pilas… pero tendrá unos 5 kilómetros toda esta primera recta (el tramo de carretera son breves 200 metros). Hago estos 5 kilómetro iniciales por el camino, en línea recta a toda velocidad. Hasta que llego a una intersección de este camino con otro. Por tanto, giro a la izquierda y abandono el camino…

2. Cuesta arriba. Este tramo es más corto, pero muy empinado, con un camino arenoso y con árboles a los lados. Hago este largo tramo andando empujando la bicicleta con el manillar, tranquilamente. Después del sprint de 5 kilómetros, estoy agotado… Y es curioso, pero los pensamientos fluyen mejor justo después de haber echo un esfuerzo físico importante. Por eso, este tramo del camino, de unos 3 kilómetros, lo hago andando, pensando en mis cosas, disfrutando del paisaje y sin casi esfuerzo físico. Al final, llego a una intersección, en lo alto de una planicie a la que hemos ascendido a través del camino.

3. Y giro en esta intersección a la izquierda. Me quedo casi en una dirección que mira directamente a el pueblo, a donde pretendo regresar. Pero estamos a unos 4 kilómetros del mismo. En esta intersección, ando también un buen trozo, en total, unos 2 kilómetros, hasta llegar a una gran cuesta, desde donde se puede ver una inmejorable panorámica del pueblo. Cuando bajamos esa cuesta nos volvemos a meter en el leve valle en donde se construyó el pueblo. Y aquí, justo antes de bajar la cuesta, dejo de andar… para sentir la adrenalina de la bajada.

4. En bicicleta cuesta abajo. Esta cuesta tendrá más de un kilómetro de caída, hasta que el final, el camino desemboca en una antigua carretera abandonada, que es genial para transitar por ella en bicicleta. Ahora ya casi estamos en el pueblo. He bajado esa cuesta a toda la ostia con la bici, pero con cuidado de no pegármela, hasta que termina la cuesta, y el camino desemboca en la carretera. Aquí empiezo a darle más fuerte, otra vez como al principio, y recorro los 2 kilómetros que me quedan para llegar a casa a toda la ostia, incluyendo el último tramo.

5. Tramo del pueblo. Pues simplemente un serpentear con la bici a través de las enmarañadas calles de mi pueblo… Hay que tener cuidado con no atropellar a un habitante del pueblo con la bici, sobre todo si es de tu familia, pues esto da muy mala imagen… Por lo demás, esta zona también es algo de relax, pues por el pueblo no se puede correr mucho… Vamos en la bici, ahora despacito, mientras que contemplamos la mágica arquitectura de las casas del pueblo…hasta que terminamos nuestro circuito, donde lo empezamos.

En fin, es sólo una idea. Podemos hacer circuitos totalmente andando (a ratos andando, a ratos corriendo, etc.), totalmente en bici, etc. Además de circuitos urbanos, rurales,… Pero la idea de circuito, como recorrido programado y recorrido de forma programada, es clara.

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