Cómo practicar la hipnosis y la auto-sugestión

Continuación de Cómo sugestionarse y auto-motivarse mediante la hipnosis

Condiciones preparatorias para la auto-sugestión

Para practicar la auto-sugestión y la hipnosis es ideal estar en un lugar relajado, en donde no podamos ser interrumpidos (aunque los maestros en esta técnica son capaces de abstraerse casi por completo del mundo exterior). Para aprender esta técnica es conveniente usar siempre un mismo sitio. Cuando ya dominemos esta técnica, podremos cambiar de sitio y probar esta experiencia en lugares nuevos. Es conveniente que estemos lo más relajados posibles, por eso un buen lugar en donde practicar esta técnica, es tumbados en algún lugar, en nuestra cama, en una colchoneta,… Por supuesto, es fundamental que no nos entre sueño… estar descansados, tanto en cuerpo como en mente. La iluminación puede estar al gusto de cada uno. Poca luz o estar a oscuras es ideal, pero no es obligatorio. Y en general, esteremos lo más cómodos posibles y en un lugar en donde no tengamos el estrés de poder ser interrumpido por alguien.

Poner la mente en blanco

Una vez que ya estamos en nuestro lugar libres de estrés y de cansancio, y una vez que ya estamos en una posición que es cómoda, pero que no tanto como para que nos entre sueño…, cerraremos los ojos. A veces, en esta situación de tanta relajación, nos entran ganas de pensar, de pensar sobre todo asuntos de nuestra vida…(desde pensar en esa chica que nos gusta; hasta pensar en que tenemos que comprar arroz para la comida…) Por eso, le podemos dedicar unos minujtos a dar rienda suelta a esos pensamientos que se nos vienen a la cabeza, como una forma de relajarnos un poco más, con pensamientos suaves, de nuestra vida cotidiana.

Le podemos dedicar 5 o 10 minutos a estos pensamientos mundanos, así se irán de la cabeza y empezará el verdadero pensamientos sugestionador e hipnotizador. A partir de esos 5 o 10 minutos, diremos ¡vasta! Y ya no nos dejaremos arrastrar por esos pensamientos mundanos.

Ahora dejaremos la mente en blanco, por ejemplo, durante 5 minutos. Los budistas consiguen esto centrándose en algo particular, sobre todo en nuestra propia respiración. Pues eso, dejaremos la mente en blanco durante 5 minutos (puede ser más tiempo) ayudándonos mediante la concentración en nuestra propia respiración: sentiremos el aire entrando en nuestra nariz primero, y luego en nuestros pulmones; y sentiremos el proceso contrario, el aire saliendo de nuestra nariz y de nuestros pulmones. No pensaremos nada más: no nos interesa nuestra propia respiración, pero concentrarnos en ella nos ayuda poner la mente en blanco.

La técnica de poner la mente en blanco es tan poderosa, que los budistas más experimentados llegan a ser capaces incluso de abstraerse del dolor físico realizado por la perforación de un punzón. Pero es necesario mucha práctica para conseguir eso…

Sugestionarnos con el pensamiento

Una vez que tenemos la mente preparada, empezaremos ahora el proceso sugestionador e hipnotizador. Por ejemplo, puede que yo quiera realizar una hipnosis para perder el miedo a hablar con desconocidos (los pasos a seguir para los demás usos de la hipnosis son muy parecidos, es sólo cuestión de creatividad).

cómo practicar la hipnosis y la auto sugestiónPara ello, nos pondremos en situación mental. Nos imaginaremos que estamos en la calle, que andamos tranquilamente por la calle. Nos imaginamos una escena de la calle tan fuertemente en nuestra consciencia, que parece que es de verdad, estamos andando por la calle, tranquilamente. Esta escena no saldrá a la primera, es cuestión de practicar, de pensar fuertemente que estamos en la calle, hasta que llegará un momento en donde nuestro cerebro realmente creerá que estamos en la calle.

A partir de ahí, seguiremos reconstruyendo en nuestro pensamiento esta escena, falsa, pero la reconstruiremos hasta que casi parezca que es verdad. Pensamos que andamos por la calle, con sus gentes, con sus tiendas,… Y miramos a la gente. Cuando la miramos, sentimos que esa gente puede tener dos opciones si nosotros nos dirigimos a ellos para intentar hablar con ellos: o rechazarnos; o aceptarnos.

Por tanto, vamos a reconstruir en nuestra mente estas dos posibles escenas: vamos a parar en nuestro pensamiento a dos grupos de personas de la calle: uno de ellos, nos aceptará; y el otro, nos rechazará.

1. Paramos a un grupo en la calle y nos acepta. Imaginamos fuertemente esta escena. Nosotros andamos por al calle, y de repente, vemos a un grupo de chavales de nuestra edad. Nosotros queremos hablar con alguien de nuestra edad, simplemente por que nos apetece conocer nueva gente. Son cuatro chicos y dos chicas. Nos dirigimos a ellos firmemente, y les preguntamos si hay algún sitio divertido a donde poder ir en esa ciudad a esas horas, pues nosotros somos nuevos en la ciudad. Todo esto debe de ser muy verosímil, como si de verdad estuviésemos allí… Los chicos nos dirán que sí, que ellos dentro de un rato irán al cine. Nosotros tiramos el hilo de la conversación, les preguntamos sobe sus hábitos en esa ciudad, en donde nosotros somos supuestamente nuevos… Todo muy real: vemos las caras; sentimos el calor del ambiente, sentimos hasta la tensión de la entrada… Así, en nuestro cerebro se irá produciendo ciertos cambos fisiológicos, y será como si de verdad hubiésemos entrado a un grupo de desconocidos, perdiendo el miedo que teníamos a hablar con desconocidos. Cuando tengamos que realizar de verdad esta actividad a la que teníamos fobia, nos resultará mucho más fácil, sobre todo si la realizamos justo a continuación de esta sugestión, de esta auto hipnosis (pues su efecto positivo es real, pero limitado, quizás nos dure una hora, dos… depende del tiempo y de nuestra capacidad y nuestra experiencia en la realización de esta hipnosis).

2. Paramos a un grupo en la calle y nos rechaza. Igual que antes… pero ahora, uno de los chicos se pone borde con nosotros, cuando nosotros insistimos en comenzar una conversación, después de haberles preguntado que si conocían algún sitio interesante en la ciudad, y después de que ellos nos hallan contestado. El chico se pone borde, y nos dice que nos larguemos, que si no tenemos nada que hacer salvo molestarlos… Nosotros nos excusamos con nuestra mejor cara, nos despedimos amablemente y nos largamos. Y claro, todo esto es imaginado, pero tiene que ser imaginado tan fuertemente que casi llega a ser real.

Efectos de la hipnosis

Así terminará nuestra hipnosis. Como hemos dicho, es ideal realizarla antes de, en este caso, enfrenarnos a esa fobia que queremos superar con nuestra hipnosis: hablar con desconocidos. El efecto aguantará un tiempo, sobe todo justo después de realizar la hipnosis, pero no demasiado… Cuanto más expertos seamos en la práctica de la hipnosis, mejores resultados conseguiremos.

En el ejemplo hemos puesto un caso muy concreto, pero la hipnosis y la autosugestión tienen mil utilidades. Pero sobe todo, es ideal para que nos ayude a realizar esas actividades de nuestra vida que tanto nos cuesta realizar: un poco de sugestión antes de hacer eso que nos cuesta, es una ayuda que puede ser fundamental.

Pero también se puede usar para cosas como superar la depresión. Por ejemplo imaginándonos que estamos felices, caminando por un bosque, con nuestros amigos… El estado de sugestión que nos transmite ese pensamiento, que será casi real, hace que nuestro cerebro empieza a generar un estado de felicidad que es muy positivo, y actúa al modo de una píldora contra la depresión (pues la depresión se vence con estímulo, sugestionando al cerebro tanto con pensamientos como con acciones que nos causen estados de estimulación elevados).

Los pensamientos pueden llegar a modificar toda nuestra vida. Siempre y cuando no caigamos en mistificaciones y alucinemos del tipo del “pensamiento positivo”… Los pensamientos pueden terminar por modificar el funcionamiento fisiológico de nuestro cerebro, y eso altera un tanto nuestro mundo. Esta alteración parece que sólo es mental… Pero lo mental también se refleja en lo físico (por ejemplo, si estamos más felices, actuaremos de forma más positiva); y lo físico puede volver de vuelta a lo mental (si actuamos de forma más positiva estaremos mentalmente más felices), creando de esta forma un círculo positivo, que cada vez se ensancha más, hasta que el círculo positivo es capaz de ayudarnos a solucionar esos problemas de nuestra vida que tanto nos pesaban.

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