Cómo seducir con la sexualidad

La sexualidad es una parte fundamental de la vida humana. Muchos conflictos psicológicos, depresiones, ansiedades,… vienen precisamente por no tener los “cupos” de sexualidad completos. Aún así hay hombres y mujeres que mueren viejos y vírgenes. Las mujeres aguantan siempre mejor una vida casta y “devota”; los hombres lo suelen llevar peor. Las mujeres necesitan algo menos el sexo, e incluso el amor (contra los tópicos). Pero ellas también se divierten con el sexo, y para ellas el sexo y la sexualidad también es un placer. A veces empezar demasiado pronto en el mundo de la sexualidad hace que la pasión del orgasmo místico se acabe demasiado pronto, con 22 años a lo mejor ya estamos cansados del sexo, ya no nos llena, ya hasta parece que podemos vivir de él. Este fue el testimonio de un chico de unos 20 años que una vez salió en un programa de radio: había estado con tantas mujeres distintas que él mismo decía que para él el sexo era algo espantoso, no le ponía nada, no le gustaba… A veces matamos demasiado pronto los cartuchos de nuestra pasión. Mucha gente vive demasiado deprisa; y otros viven demasiado lento. En este artículo, cómo seducir con la sexualidad.

Las prisas no son buenas…

Todavía hay mucha gente tan tonta que se creen que van a valer menos o más por tener menos sexo o más sexo. Comúnmente se te intenta convencer que el sexo es muy bueno, que hay que empezar pronto y que cuanto más lo “hagas” mejor… Pero la sexualidad no sólo seduce con su presencia, si no también con su ausencia. Si estuviésemos todo el día dándole al tema pues es evidente que nos cansaríamos enseguida. Por eso a cada uno le llega su hora de empezar en el mundo del sexo. De echo, las mujeres a veces rehuyen los hombres con una sexualidad muy desabocada y fogosa. ¿Por qué? ¿No son atractivos los hombres que tienen un impulso sexual a flor de piel? Pues sí, pero los hombres que no pueden controlar su sexualidad, estos no son atractivos, porque probablemente bajo esa falta de autocontrol se esconda un sistema nervioso mediocre, y todas las mujeres saldrán corriendo para escapar de las fauces de un hombre mediocre. La sexualidad debe de ser controlada por nosotros, y no al revés.

Virgen hasta los 40…

Me llamo Mariano, soy agricultor, tengo 44 años, y estoy orgulloso de ser virgen. No necesito a las mujeres, son demasiado caras y no hay dios quien las entienda… Una vez tuve una novia, era toda una guarra, un día pretendió meterme la mano en la bragueta cuando aún ni siquiera la había pedido matrimonio…Reglas para seducir con la sexualidad Desde luego la eché de mi vida. Al fin y al cabo, yo vivo feliz, con mi madre, con mis huertas,… De vez en cuando salgo de fiesta por ahí, en el mundo de la noche no hay más que borrachos en el medio de un puterío de escándalo… Desde luego yo ya he renunciado a poder tener ninguna mujer en mi vida… bueno, tengo a mi madre, con ella paso unas noches de sábado mucho más divertidas que esos que van a ver desnudarse mujeres en la discoteca: primero cenamos, luego vemos una película del oeste, y luego jugamos al trivial… yo casi siempre la gano, por eso luego echamos la revancha, pero ahora en forma de parchís. No se para qué nadie quiere sexo en su vida teniendo a una madre… Las mujeres me interesaron en otra época, pero no las entendía y ahora y con 44 años es evidente que me voy quedando para vestir santos. Desde luego es mucho más decoroso vestir santos que desnudar golfas….

Virgen desde los 20…

Me llamo Cani, he metío to el nabo a un montón de churras desde que tengo 14 años. Lo cierto es que era lo que me pedía el cuerpo, veía a la Yeni cuando se agachaba y se me ponía to contenta la cuestión… El caso es que lo he hecho con toas las que se me han puesto por delante, tengo ya el pito to desgastao de tanto darle al tema… No entiendo por qué la gente le gusta tanto el sexo, yo ya estoy cansao, y ahora hasta me he sacao el carné de la biblioteca, y me estoy leyendo toa la colección de novelas de Arturo Pérez Reverte. Lo cierto es que antes no me gustaba leer, pero ahora veo que es mil veces mejor leer la nueva aventura del Capitán Alatriste que estar por ahí haciendo una estúpida gimnasia encima de una pava que además te exige que no pares hasta que se corra por to el potorro…

Seducir con la sexualidad

Los prejuicios sociales pesan mucho. Muchas de las cosas de las que creemos no son verdaderas: simplemente hemos sido engañados para creer cosas que son muy cuestionables. A nuestro hombre virgen de 44 años, por ejemplo, le han metido en la cabeza  que con esas edades ya no hay nada que hacer, que sólo sirve para vestir santos; y a nuestro “Cani”, pues ha sido al revés: lo animaron, casi lo obligaron para que se “estrenase” cuando aún no tenía demasiado interés en cambiar la Play Station por el Streap Póquer… Es cierto que a partir de los 14 años uno ya se pone muy cachondo… pero está demostrado que los que tarden más en empezar en las relaciones sexuales, tendrán una vida sexual más plena y más larga. Pero desde luego sin pasarse hasta llegar a los 44… Aunque si nos ha pasado esto, pues aún nos queda mucho tiempo, hay que escapar de los prejuicios sociales…

Reglas para seducir con la sexualidad

1. El atractivo de nuestro desnudo está en función de nuestro atractivo cuando estamos vestidos. Cuida tu atuendo, al fin y al cabo ya hemos dicho que la gente vestida es mucho menos decorosa que los que van desnudos…

2. Cuida tu físico, mantente en forma, para practicar buen sexo hay que estar en forma, no sólo porque exige mucho, si no porque mantener una estética adecuada requiere hacer deporte.

3. El momento es fundamental, no es lo mismo un “aquí te pillo aquí te mato”, que una velada preparada, con en primer lugar el encuentro con la amada, luego cena, luego una copa en un bar, luego un poco de discoteca… y luego llegamos a esa casa donde pasará, entramos, nos ponemos otro par de copas, hablamos un poco en el sofá, mientras poco a poco las pupilas se empiezan a dilatar, y poco a poco la conversación nos pone cerca del primer beso, que llega, y luego llegan los abrazos, y las manso “se van al pan”, y luego casi nos la ganamos por agarrar “el pan”… hay risas, hay tocamientos, y al fin, nos vamos a la habitación de la mano, todavía vestidos. Y al fin, entramos en la habitación y la puerta se cierra, y todo esto parece que está rodeado de una especie de aura mágica, casi como si el sexo nos trasportase al interior de un hermosísimo sueño.

4. El lugar también es fundamental. Es aconsejable sitios tranquilos, en donde podamos poner algo de música, y donde haya algún otro entretenimiento más que la carne… Es siempre una sensación muy extraña y maravillosa echar una partida a algún videojuego con nuestra novia, a sabiendas de que cuando acabe la partida entonces empezaremos a jugar a otra cosa…

5. Haz del desnudarse un arte. No imites las estúpidas escenas tipo “full monty” de la tele. Los de Hollywood no deben de haber desnudado en su vida a una mujer. Ni se deben de haber desnudado para una mujer. Hay muchas formas de desnudarse: con juegos de azar, por turnos, el hombre desnuda lentamente a la mujer y luego este se desnuda ante los impacientes ojos de la mujer, o simplemente en el propio revolcón ya en la cama, vamos agarrando por aquí y por allá, un zapato, un sujetador, unos pantalones… y los vamos echando fuera de la cama.

6. Y siempre llega el final. Lo primero de todo: si te dejan, termina con la mano lo que no has podido terminar con la p… Y luego sí, ese es el final para los dos. El postcoito es a veces sedante, te entran ganas de dormir y por primera vez en mucho tiempo, no tienes ganas de f… De cualquier forma, aunque a veces parezca que en esos momentos después del final muera la pasión, es precisamente en esos momentos cuando demostramos que somos hombres seductores… Por eso ten siempre una forma especial de besar a tu pareja, o bien la comisura del labio, o en la mejilla, o un piquito en la boca… y siempre termina con esa misma especial forma de besar, la cual yo también aconsejo para despedir a tu novio-a cuando os separáis, o cuando vais cada uno a vuestro trabajo, o cuando os reencontráis después del trabajo… Aunque no te apetezca nada besar a nadie, aprende que es precisamente ante la falta de ganas cuando nos hacemos verdaderamente seductores, porque simplemente pensamos más en los demás que en nosotros mismos. Tened tú y tu pareja ese beso especial siempre preparado, con la misma técnica, en el mismo sitio, con la misma mirada, con la misma “coreografía” previa… (esto me recuerda que tengo que hacer unos artículos para enseñar a besar…).

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