Cómo seducir mediante la conversación

Tener una conversación seductora es una de las principales armas de seducción con las que contamos a la hora de ligarnos a un chico o a una chica. Por supuesto que la conversación no lo es todo: está nuestro físico, nuestra actitud ante la vida, nuestros logros… Pero en la conversación es donde más se refleja nuestra forma de ser y nuestro espíritu, por eso no nos debe de extrañar que el factor clave a la hora de seducir a un hombre o a una mujer, sea precisamente la conversación. Acudiendo a la metáfora automovilística podemos decir que nuestro aspecto físico es como el aspecto de un coche: su chasis, su pintura, el tapizado de los asientos y del interior… Pero si ese coche es sólo “físico” y no tiene algo más, unas buenas prestaciones, un buen control, una fiabilidad interesante… entonces es evidente que nadie querría un coche con tan buen aspecto por fuera; pero con tan malos rendimientos por dentro. En la conversación precisamente se refleja un poco nuestro “rendimiento”, como somos como personas, como es nuestro carácter, si somos divertidos, aburridos, alegres, sosos, activos, pasotas, espontáneos, acobardados… Y además de todo eso, tener una conversación seductora es por sí mismo muy atractivo y divertido para los demás, porque el tener a alguien a tu lado que sea todo un gran conversador es una garantía segura de que tu vida será más interesante, más feliz, más divertida, más plena… No nos debe de extrañar que los grandes ligones, por encima de esos chicos y chicas que tienen un físico de vértigo, sean los grandes conversadores. Para poco nos sirve un coche con un buen chasis, con buenos cueros en los asientos… si luego a la hora de la verdad ese coche tiene un rendimiento muy malo. En este artículo damos unos consejos claves para aprender a seducir mediante la conversación

Seducir hablando y conversando

Verdaderamente hay muchos errores que solemos cometer a la hora de conversar. Entre ellos destacan cosas como:

1. Hablar mucho.

2. Hablar poco

3. Hablar de cosas que sólo nos interesan a nosotros

4. Hablar nosotros tanto que no dejamos hablar al otro

5. Hablar demasiado poco y el otro termina sintiendo que habla a una pared

6. Hablar de frikadas (entre las que incluyo el fútbol, los coches, los videojuegos…)

7. Hablar de cosas lúgubres (quizás es interesante la historia de tu vecina que mató y descuartizó a su marido… pero con eso no vamos a ligar mucho que digamos.,..)

8. Ser demasiado pesimistas (sí, es una mierda que no puedas pagar la hipoteca… pero maldiciendo tanto los demás no se divertirán contigo precisamente)

9. No tener temas de conversación

10. No dar con los temas de conversación que interesan a los demás…

Estos 10 errores son solo algunos ejemplos de los grandes errores que solemos cometer a la hora de conversar con alguien al que pretendemos enamorar. Desde luego no es lo mismo hablar con un amigo; que hablar con una chica que pretendemos convertir en algo más que una amiga. Pero las personas que seducen con su conversación, seducen en realidad a todo el mundo, son esos grandes conversadores que son populares y muy aceptados por los demás porque todos saben que ellos son todos unos artistas de la palabra y de la buena conversación. Estas personas después lo tienen también muy fácil para ligar y para enamorar, al fin y al cabo… un conversador tan bueno siempre hará estremecer a muchas doncellas que estarán encantadas de poder empezar una relación con un hombre tan seductor (y al revés, y lo de ‘doncella’ es metafórico… ahora parece que todo es un puterío y hay poca doncella…).

Adicción a personas

Pero podíamos pensar que la conversación no es algo tan importante para seducir. En el fondo hay otras cosas: ser guapos, vestir bien, tener aficiones interesantes, ser activo y trabajador… Con todas esas cosas se seduce.. Entonces, ¿qué es lo que tiene la conversación para que sea un elemento tan importante a la hora de seducir a los demás, incluyendo al sexo contrario?

De alguna manera la psicología moderna tiende a explicar algunas actitudes de la mente humana en términos de “adicciones”. Nosotros nos hacemos adictos a drogas naturales, por ejemplo, cuando nos aficionamos a jugar todas las tardes al fútbol, de alguna manera nos hacemos “adictos” al fútbol porque nuestro cerebro genera unas sustancias que son como droga que nos causan gran placer al acostumbrarnos a la divertida rutina de bajar todas las tardes al campo para jugar al fútbol con nuestros amigos. Eso explica el por qué a veces al principio nos cuesta mucho hacer ciertas cosas (como empezar a practicar deporte, empezar con un videojuego nuevo, empezar a leer novela, empezar a practicar el senderismo…). Pero cuando nos acostumbramos, de alguna manera nos “viciamos” a ello, y eso quiere decir que nuestro cerebro se ha “enganchado” a estas actividades de tal forma, que la sola realización de estas actividades hace que nuestro cerebro genera ciertas “drogas” que nos causan gran placer. Incluso nos entra “el mono” si no hacemos algo de esto.

Así, los grandes conversadores tienen una enorme capacidad para que los demás se hagan “adictos” a ellos, a su buena conversación, a su buen trato, a su forma de ser tan divertida, tan equilibrada, tan interesante… De este modo, tener una buena conversación es algo que termina por hacer enganchar a los demás a nosotros. Y claro, eso tiene innumerables beneficios para nosotros: la gente querrá siempre estar con nosotros; las mujeres se tenderán a enamorar de hombres que las causan tanto placer; todo el mundo se sentirá enganchado a esa persona que es tan interesante en su forma de ser y en su conversación… Desde luego alguien se podría “enganchar” a nuestra forma de vestir. Pero la conversación siempre es nuestra arma de seducción más profunda, y por tanto el arma de seducción a la que más se pueden enganchar los demás.

Mis secretos para ser un gran conversador

Y ser un gran conversador no es fácil. Yo he ido puliendo mis secretos para ser un gran conversador con el tiempo. He ido eliminando de mí mismo algunos de los errores que hemos nombrado arriba; y a su vez he ido incorporando secretos que yo con el tiempo he descubierto, secretos que harán que los demás se hagan “adictos” a nuestra conversación y a nosotros mismos, con los consiguiente beneficios que eso tiene, como que las mujeres se enamoren más de nosotros. Y para terminar el artículo damos una lista con algunos de estos secretos que nos ayudarán a convertirnos en grandes conversadores.

1. Si hablas mucho, aburres; si callas aburres. Yo antes era muy tímido y estaba acomplejado porque hablaba poco. Pero los demás a veces se aceraban a mí y querían hablar conmigo… ellos en realidad habían descubierto que tras mi largo silencio, había una persona dotada de una conversación agradable… pero no demasiado abundante. Ellos insistían y me intentaban tirar de la lengua para obtener más de mis palabras (con más o menos fortuna), por que en el fondo nos gustan las conversaciones interesantes, armónicas, divertidas… No es una cuestión de cantidad; si no de calidad. Pero eso sí, tiene que haber un mínimo de cantidad, porque la gente que habla poco termina aburriendo a todo el mundo. Pero es que esa gente que no se calla y que no sabe disfrutar del silencio, de la mera compañía de esas personas que tenemos al lado… también terminan por aburrir a todo el mundo.

2. Por eso mismo, tenemos que aprender que la conversación es cambiante, va y viene, tiene matices, temas distintos, tonos distintos, estados de ánimo distintos, formas de hablar distintas… Podemos recurrir a la comparación de una conversación con un mar cambiante, a veces encrespado; a veces dormido, a veces plácido, a veces de día; a veces de noche, a veces llena de barcos, a veces ondulante; otras en plena marejada… No seducen con la conversación ni los que hablan mucho ni los que hablan poco: si no los que son cambiantes en su conversación (o su ausencia).

3. En una conversación siempre da más placer hablar y ser escuchado y comprendido; que escuchar. Por eso, los grandes conversadores saben apoyar a los demás cuando hablan, saben escuchar, saben hablar de lo que interesa a los demás, saben guiar a los demás pero por territorios que interesarán a esos demás… Quizás hay dos grandes formas de seducir a los demás con la conversación: a) sabiendo escuchar y guiar a los demás por esos temas de conversación que interesan a ellos; b) sabiendo contar nosotros mismos cosas interesantes de aficiones, de anécdotas que nos pasan, de sentimientos que hay dentro de nosotros…

4. Además, hay que cuidar los temas de conversación. A una mujer por lo general no la vamos a seducir hablándola de fútbol, de videojuegos, de motociclismo… Tenemos que llegar a esos intereses y aficiones comunes con la otra persona. Ellos nos harán seducir de verdad a la otra persona. Si nos damos cuenta, cuando conocemos a alguien que nos gusta siempre decimos lo mismo:

“tenemos muchas cosas en común”

Y eso significa que tenemos muchos temas en común para hablar sobre ellos, además de aficiones que podemos realizar juntos. Eso siempre es un seguro a la hora de empezar una relación. La mayoría de la gente en sus conversaciones habla de sus asuntos cotidianos, de cómo la ha ido en el trabajo, de que se va a ir al pueblo el próximo finde… Eso está bien, pero si encontramos un interés o afición común con la otra persona y hablamos de ese tema… seduciremos irremediablemente a la otra persona.

5. Además, conviene adaptar la conversación al contexto. No es lo mismo comentar algo en misa; que decir algo en el bar. Todos tenemos unas actitudes, unas formas de comportamiento, una forma de hablar… que varía según las circunstancias y según el contexto. De hecho, yo me he dado cuenta que las personas menos seductoras se comportan casi siempre igual, estén en el trabajo, estén en el bar, estén en un entierro, o estén en una cita con una chica. Tenemos que saber adaptar nuestra forma de hablar a las necesidades del contexto: si estamos en una reunión de trabajo tenemos que ser firmes, seguros, eficientes… en nuestra conversación. Si estamos en una cita con una chica tenemos que ser románticos, delicados pero varoniles, interesantes… Si estamos en un bar con los amigos tomando una copa tenemos que ser divertidos, chulitos, habladores, enérgicos…

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