Cómo ser coquetos

Cómo ser coquetosEl diccionario define la coquetería como el arte de agradar a los demás mediante una superficial vanidad. Creemos en este blog que los hombres y las mujeres están compuestas de una parte interna, el alma; y de una parte externa, la apariencia. Y además, creemos que de alguna manera el alma se refleja en la apariencia. Desde nuestra perspectiva la coquetería que no es vana o vacía, puede representar un mundo interior muy interesante por medio de nuestro vestuario, de nuestros movimientos, de nuestros cuidados… Diga lo que diga el diccionario, la gente coqueta, cuando esta gente no esconde su superficialidad bajo esa coquetería, gusta más que la gente que no se cuida, que la gente que no quiere estar siempre bien vestida, con el cuerpo cuidado, bien peinada… Recuerdo el ejemplo de una abuela que murió de cáncer. Durante toda su vida se cuidaba, disfrutaba haciéndolo vistiéndose bien, peinándose bien, pintándose y poniéndose colorete. Incluso en su ancianidad con esta coquetería se sentía más mujer. Y recuerdo que en sus últimos días de su dolorosa enfermedad, aún en su último día de vida, y entre los estertores y dolores que le provocaban su enfermedad, aún todas las mañanas después de levantarse a duras penas, se vestía con ropas elegantes se dirigía al tocador, y se arreglaba por el simple hecho de que no concebía que ni en su último día de vida ella no estuviese espléndida y lustrosa para los demás. Diga lo que diga el diccionario, las personas coquetas enamoran, pero insistimos, siempre y cuando no escondamos con esa coquetería cierta superficialidad de nuestra alma. Además, sólo enamoran si esa coquetería se mezcla con cierta noción de naturalidad, no enamora esa mujer que se pone como histérica porque se le ha roto una uña… En este artículo enseñamos a ellos y a ellas a ser coquetos y cómo usar esa coquetería para enamorar.

La elegancia y la vanidad

Y es que a veces la coquetería, lejos de ser un cascarón externo para cubrir la vacuidad de nuestro yo interno, es una forma de representar nuestro espíritu sobre nuestro cuerpo. De hecho, las personas suelen ser más coquetas cuanto más inteligentes emocionalmente son. Las personas menos inteligentes a veces aciertan con una combinación de ropa, a veces visten bien, a veces agradan con su físico a los demás… pero por lo general suelen ser las personas más inteligentes las que mejor consiguen esto. A veces por desdén, por descuido… dejamos un poco la diaria labor de cuidar nuestro aspecto externo a un lado. Pero esto es un error, ellos y ellas enamoran a los demás con su aspecto, con su “look”, con sus peinados, con sus cambios de vestuarios… Además, sólo el cuidarnos hace que en nuestro propio cerebro se produzca cierto efecto de euforia que nos alegra el día. Solo tenemos que recordar cuando éramos pequeños, y ese efecto que nos proporcionaba el “vestirse de domingo”. Por eso, y para terminar el artículo, repasamos unos puntos fundamentales que nos ayudarán a se más coquetos. No nos debe de extrañar la ambigüedad de la palabra “coqueto” y “coqueteo”, como haciendo referencia por un lado a el cuidarnos; y por otro al flirtear, al ligar… Se liga mucho más si somos coquetos en el sentido de que cuidamos nuestro vestuario, nuestro peinado, nuestros complementos o nuestros perfumes…

Siete consejos para ser grandes coquetos

1. Los verdaderos coquetos y coquetas tienen una concepción de naturalidad muy fuertemente clavada en su alma. Esto quiere decir que a lo mejor por la tarde están sacando la basura de la cuadra de su propia granja de vacas con una orca en la mano, con unos vaqueros todos sucios, con botas llenas de mierda, con una camisa de tirantes sudada… Y por la noche se lavan, y se ponen de traje y corbata; o bien un femenino vestido espléndido, y se preparan para esa cena son su chico-chica que tiene lugar en la noche de ese mismo día. A las personas de verdadera categoría no les importa mancharse sus manos y sus ropas de mierda porque saben que su propia valía como personas está dentro de ellos. También fuera, en su estilo, en sus mejores galas… pero la gente natural, que no se creen hombres o mujeres “de categoría”, y que tienen una concepción democrática e igualitaria de la sociedad, nos cautivan, tanto con su alma como con su apariencia.

2. Siguiendo lo dicho en el punto anterior, los verdaderos coquetos y coquetas, fuera de tópicos, no necesitan vestir todos los días con sus mejores galas, con ropas caras, con perfumes caros… Al revés, ellos llevan unos vaqueros baratos y unas ropas baratas con total naturalidad. Quizás no usen perfume en esos días de diario, pero nunca descuidan su higiene. Saben que esa ropa cara y esos perfumes caros sólo son para situaciones especiales, como los domingos, los días de fiesta, los días de aniversario con su pareja… Si siempre usásemos nuestras mejores galas, estas perderían su poderoso efecto de cautivar y de significar que ese es un día especial.

3. Los verdaderos coquetos adaptan su vestuario muy bien a la situación. Todos recordamos la película de Parque Jurásico… donde uno de los estirados comisarios de los directivos de inversores del parque, va por la selva con traje y corbata… creyéndose muy guay y muy importante, ante la burla de los demás miembros de la comitiva a la isla de los dinosaurios, que llevan su vestuario adaptado a la situación sin creerse por eso peores que nadie, por ir por ahí con bermudas, con pantalones cortos, con ropa cómoda de algodón, con zapatillas o botas de campo… No es extraño que a este tío se lo comiesen los dinosaurios en la que ha sido bautizada como la escena más terrorífica de la historia del cine (cuando el T-Rex se come a un tío que está escondido en una de las casetas de váteres…).

4. Los verdaderos coquetos adaptan también el uso de complementos, de perfumes… Por ejemplo, por el día quizás lleven gafas con total naturalidad; pero en esas noches de cenas románticas aparecerán sin gafas, usando las lentillas además de un caro perfume.

5. Los verdaderos coquetos cuidan esos pequeños detalles. No necesitan tener un reloj muy caro, en cambio el reloj normal que tienen lo saben lucir muy bien. Parece que todas las cosas baratas del mundo le sientan al cuerpo de la persona coqueta como si fuese lo más caro y de mejor calidad del mundo. El verdadero coqueto le saca partido a todo porque cuida los detalles. No se gasta mucho en ropa, pero la poca que tiene la combina tan bien que siempre causa expectación ante sus amigos cuando han quedado para tomar algo, pues no se sabe con qué estética completamente cambiada y transformada va a aparecer el coqueto.

6. Y continuando con lo anterior… el coqueto cambia su vestuario no sólo para adaptarlo a la situación, si no “por que sí”, por que tiene ganas de cambiar y por que su estado de ánimo le pide al coqueto que abandone el look gótico y adopte un look más roquero y campechano. Así sorprende constantemente a los demás con su vestuario.

7. El coqueto o coqueta además cuida su peinado, lo cambia de vez en cuando, usa complementos de quita y pon como pendientes, pulseras, relojes, eso sí, los complementos siempre en su justo mínimo, pues no queramos parecernos a uno de esos negros del bronx newyorkino con decenas de cadenas al cuello, con los dedos de las manos llenos de anillos, y con anillas en sus orejas y en su nariz…

Conclusión sobre cómo ser coquetos

Lo cierto es que ser coqueto tiene un sentido malo y uno bueno: el malo hace referencia a ser una persona superficial y que le da miedo mancharse con la mierda de las vacas… pero el bueno hace referencia a esa tensión que se crea en el aspecto de las personas verdaderamente elegantes entre por un lado, tender a cuidarse, a estar siempre perfectos aunque sea con el vulgar uso de unos vaqueros baratos; pero por otro, esa naturalidad que tienen las personas verdaderamente elegantes y esa sensación de que hasta cuando una persona coqueta se despeina por el efecto del aire, ese aspecto “descuidado” la persona coqueta lo trasforma en “sensación de naturalidad”. De este modo, las personas coquetas en el buen sentido, parece que hacen hasta de las arrugas en su ropa “adornos”, y son capaces de estar bien casi con cualquier cosa. Dan la sensación de “naturalidad”, pero no nos engañemos: hay mucha planificación detrás del aspecto de una persona coqueta. 

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