Cómo ser feliz en la vida

cómo ser feliz en la vidaLo cierto es que nuestros gustos y nuestras inquietudes están en buena parte influidos por nuestro temperamento y por nuestro tipo de biología,. Cuando José María Aznar (una mezcla entre hombre y chimpancé, el llamado “chimpaznar”…) dice eso de “no sirve para nada ser de izquierdas” está diciendo, como de costumbre, una mamonada. Quien es de radical, quien lucha por un mundo mejor, quien se queja del horroroso modelo socioeconómico que Aznar y sus secuaces intentaron imponer a España (basado en su ideología, el pijismo…), no está eligiendo nada, no está diciendo “yo quiero ser una persona radical y comprometida”. Es su temperamento quien elige por él. Y el temperamento no se puede cambiar, no elegimos tener un temperamento específico… En definitiva, somos como somos… Hay gente conservadora; y hay gente radical. Exactamente igual que en un partido de fútbol, hay unos del equipo blanco, y otros del equipo azulgrana. Y la mecánica del partido de fútbol consiste como todos sabemos, en que se enfrenten ambos bandos, para que gane el mejor. Así, la mecánica de la política y de la vida, consiste en que se enfrenten las personas radicales contra las personas conservadoras. Los que ganen en esta confrontación, heredarán la Tierra. Y los demás, verán que su vida desciende en jerarquía, hasta caer de sus altas posiciones, a posiciones por debajo de los vencedores de la vida. Aznar por supuesto hace su intento por intentar desmoralizar al adversario para ganarlo después… pero no le va a funcionar muy bien… Es la lucha por la historia, la guerra de la política, en el hombre, un mundo dentro de otro mundo que es la Guerra de la Evolución.

Y con todo lo dicho, ya podemos ver que no nos hace felices lo mismo a todos: a uno les hace felices un país lleno de urbanizaciones, lleno de gente zafia, repugnante e inculta, lleno de paletos en chalets de estilo extraterrestre, lleno de jefes mandones y empleados-esclavos obedientes y sobreexplotados… Y a otros les hace felices lo contrario; un país verde, lleno de cultura, lleno de libertad, en donde cada uno pueda elegir su destino dentro de los intereses de una nación culta, avanzada y verdaderamente democrática. Y por lo general, no hemos elegido estar en uno de estos bandos: ya lo hemos dicho, el temperamento biológico (o sea, la parte de la personalidad que no es modificable) es quien elige por nosotros. No somos libres, si entendemos por libertad el actuar de forma azarosa. Pero somos libres de intentar ser felices y de intentar construir una vida a nuestro gusto. Aunque nuestro gusto ya esté predeterminado por la genética. Unos quieren una cosa; otros otra… Es la guerra de la vida. Y comúnmente el diálogo no soluciona las confrontaciones. Los que insisten en el diálogo como camino de la humanidad, son personas que tienen de por sí unas posiciones socioeconómicas muy buenas…, y lo único que pretenden con “el diálogo” es mantener sus privilegiadas posiciones Aun así, no es esto un discurso bélico: Ghandi le quitó la India a los británicos con métodos pacíficos: pero no dialogando… La vida es luchar, y el pensamiento más elevado es de alguna forma una especie de guerra dentro de nosotros mismos. Discutimos con nosotros mismos cuando pensamos en profundad, nos quitamos la razón… algo que nunca haría una persona de derechas. Incluso a veces discutimos con Dios

“Me gusta discutir con Dios”

Ludwig Wittgenstein

Cosa que tampoco haría una persona de derechas… Para ellos, todo está claro, y siempre tienen razón. Y por supuesto, no hay que quitarle nunca la razón a Dios, ni al jefe de la empresa… Si hubiese sido por ellos, aún seguiríamos en la Edad de Hierro. Y por supuesto, estemos en la edad que estemos, siempre insisten en que, la humanidad ya ha llegado al fin de su historia. A partir de ahora, es cuestión de mantener el Status Quo como ha quedado, y de respetar “la propiedad”, sobre todo la de ellos… Pero no… la vida es lucha.

Platón llegó a decir eso de:

“la vida es una guerra, porque todo el mundo está en guerra con todo el mundo, además, todos estamos en guerra contra nosotros mismos…”

En este artículo, planteamos la difícil pregunta de cómo ser feliz en la vida.

La felicidad: entre el placer y el dolor

Nuestro sistema nervioso es una parte fundamental para alcanzar la difícil tarea de ser feliz en la vida. Nuestro sistema nervioso, puede sentir, siente placer y siente dolor. Por supuesto, es el cerebro, la parte central de este fundamental sistema de nuestro cuerpo (un super-sistema), quien procesa el placer y el dolor. A su vez, hay distintos tipos de placeres y de dolores:

-Tipos de placeres: disfrutar de la naturaleza; ver una película; disfrutar de una buena comida con nuestra familia; disfrutar de una noche de sábado de fiesta; disfrutar de una relación sexual; disfrutar de una vida tranquila; o disfrutar de una victoria de nuestro equipo de fútbol; además de placeres debido a situaciones más a largo plazo, como por ejemplo, disfrutar de cumplir nuestras metas vitales.

-Tipos de dolores: el dolor cuando nos pelábamos las rodillas de pequeños…; dolor por la pérdida de un ser querido; dolor producido por el aburrimiento de un día gris; dolor por no tener a nadie a quien querer; dolor producido por las enfermedades psíquicas; dolor producido por tener una vida vacía y sin grandes proyectos que cumplir.

Pero ambos, tanto el placer como el dolor, son fundamentales, irónicamente, para alcanzar la felicidad en la vida. Si sólo existiese el dolor, nuestros caminos serían lineales, igual que es lineal el movimiento de un cuerpo en el espacio que no es sometido a fuerzas de otros cuerpos. Pero estos otros cuerpos existen en nuestra vida, y modifican nuestros movimientos. El dolor nos azuza, nos anima a cambiar el rumbo, nos enseña a escapar de los malos hábitos y de los lugares de penumbra.

De alguna manera, en nuestra vida hay placer y hay dolor. La felicidad no consisten en aniquilar al dolor; si no en que el placer esté por encima de ese dolor. Imaginemos dos líneas en una gráfica. Una de ellas es una línea azul, la del placer; y otra, una línea roja, la del dolor. En esa gráfica se ilustra en los ejes de coordenadas nuestra edad, 10, 20, 30,… años. Además, se ilustra la cantidad de placer y de dolor. Los momentos en donde la línea roja del dolor superar a la azul del placer, son momentos malos de nuestra vida; los momentos en donde la línea azul del placer supera a la roja del dolor, son los momentos buenos. Es común que a lo largo de nuestra vida, el juego entre estas dos líneas nos deje en situaciones muy distintas.

A veces, en algunas vidas, la cosa empieza bien: la línea azul va muy alta, y la roja muy baja… pero con el tiempo, es posible que se de la vuelta a la situación…

En otras vidas, puede pasar justo lo contrario: empezamos mal, con la línea roja por encima de la azul… pero el tiempo se encargará de compensarnos, con muchos años en donde la línea azul estará por encima de la roja.

No son las cosas como empiezan, si no como terminan. Como hemos dicho, el sufrimiento nos azuza: si lo pasamos mal, empezamos a excavar hacia arriba, hasta que el impulso de nuestra propia lucha haga que la línea azul termine por volver a estar por encima de la roja.

De alguna manera se trata de terminar con ese tópico de la felicidad eterna y para siempre… El dolor también nos ayuda a ser felices. Es cuestión de encontrar nuestro camino por la vida, en donde habrá altibajos… Pero si cogemos a la vida por los cuernos, llegará un momento, un día de estos, en donde la línea azul termine por estar ya siempre, durante el resto de nuestra vida, por encima de la línea roja.

A veces, pasar un gran dolor en la vida nos da una inercia tal, que hace que luego, cuando venzamos al dolor, podamos usar el impulso de ese dolor pasado para ser felices durante el resto de nuestra vida.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • Diez consejos para ser feliz en la vida (4)
  • Pasar los momentos de crisis de nuestra vida (4)
  • El final de la depresión (4)
  • La vida y sus cosas buenas y sus cosas malas (4)
  • Dolor y guerra (4)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>