Cómo ser más decidido

Cómo ser más decididos

Geert

Hay muchas personas que tienen problemas a la hora de ser decididos, a la hora de actuar, a la hora de liderar, a la hora de proponer cosas y de tener esa forma de ser valiente y decida que tanto gusta a veces a los demás. A las mujeres especialmente, muchas veces las gustan los hombres con confianza, decididos,  líderes, que proponen y que se arriesgan. Esto es debido a que las mujeres suelen tener menos nivel de testosterona que los hombres, y así los hombres suelen ser más competitivos y arriesgados que las mujeres. Por esto mismo, a las mujeres muchas veces las gustan los hombres decididos y que son capaces de liderar las relaciones. Y es que no suelen gustar las personas demasiado tranquilas, con falta de iniciativa, demasiado paradas, que no tienen ideas y que no actúan y se quedan esperando a ser guiados por los demás como borregos de dos patas. Todo esto afecta sobre todo a los hombres por cuestiones biológicas, pero también hay mujeres algo tímidas que esto las afecta de forma parecida que a los hombres más tímidos y cortados. Por eso en este artículo vamos a explicar cómo ser más decididos para de este modo, aumentar nuestro éxito social. Es sobre todo para hombres, pero también es aplicable a mujeres que tienen problemas a la hora de ser decididas y de actuar.

Las personas raras y las personas superficiales

Las personas de tipo introvertido y las de tipo extrovertido a veces se llevan como el perro y el gato: los extrovertidos no entienden la forma de ser tan “rara” de los introvertidos; y los introvertidos no entienden que los extrovertidos sean tan superficiales y básicos, y sólo quieran ir por ahí de fiesta y estar con gente, y en cambio no tengan intereses intelectuales y artísticos. De alguna manera, a los extrovertidos los introvertidos les parecen “raros”. ¿Por qué? Pues por que el mundo del introvertido está escindido y formado por dos grandes partes: la parte interna y la parte externa.

Si nos fijamos, el mundo de los extrovertidos es sólo uno: la gente, la fiesta, salir, la calle, el hogar (donde paran poco…), el bar… En cambio, el mundo de los introvertidos parece estar más dividido: ellos viven en dos mundos, uno es el mismo mundo externo que es como decimos el único mundo de los extrovertidos; pero el otro es su propio ser, su propio alma, su imaginación, sus ideas, sus pensamientos…

Si para el extrovertido el mundo está completamente unificado, es el bar, es la calle, es la gente, es el trabajo… para el introvertido, el mundo está partido en un mundo externo y un mundo interno. Por supuesto que el mundo externo del introvertido coincide a grandes rasgos con el del extrovertido: es el mundo de fiestas, de sitios, de gente… Pero luego, el introvertido, tiene un rico mundo interno, formado por pensamientos, por sentimientos, por anhelos, por recuerdos… Todo este mundo se desarrolla casi íntegramente dentro de la imaginación del introvertido. Como el extrovertido carece en gran parte de este mundo interno, tiende a ver la extraña forma de ser del “introvertido” como “rara”, no comprende por qué el introvertido es como es, tranquilo, pensativo, imaginativo… no lo entiende, no es capaz siquiera de atisbar por qué el introvertido tiene para él esa sensación de ser tan “raro” y tan extraño. De cualquier forma, esta forma “rara” de ser del introvertido a los ojos del extrovertido, no significa que el extrovertido no pueda sentirse atraído por esta extraña forma de ser: es más, a los extrovertidos muchas veces les fascina esta forma de ser escindida. Lo que no suelen perdonar los extrovertidos a los introvertidos, es que estos segundos sean tan parados, sean tan quisquillosos, sean tan poco sociables, sean tan cansados y tan oscuros, sean tan caseros y les guste salir por ahí tan poco… y sean tan poco decididos.

Líderes y pensadores

Como vemos, los extrovertidos no suelen tener problemas a la hora de ser decididos: si quedan con un grupo de amigos para salir de fiesta, el extrovertido enseguida liderará a todo el grupo y dirá a donde hay que ir; si están en el trabajo y hay que tomar una decisión, el extrovertido enseguida querrá tomar la decisión y empezar a trabajar en la dirección de la decisión tomada; si en una familia hay que hacer una elección familiar, el extrovertido tomará las riendas, propondrá lo que él quiere, y enseguida liderará a toda la familia a la hora de elegir y a la hora de poner en práctica lo elegido. Los extrovertidos son decididos, piensan rápido y actúan rápido. Esto suele gustar a la gente, pues nos gustan las personas decididas, con iniciativa, que proponen, que tienen ideas y que ponen en marcha esas ideas… En cambio, no gustan, como ya hemos dicho, la gente que se queda como parada, que no hace nada, que no entra en acción, que cuando queda con alguien se queda como atontada y no sabe qué hacer, ni qué decir, ni hacia donde ir…

Los introvertidos comúnmente son los que tienen problemas a la hora de ser decididos. Si por ejemplo quedan con una chica, los introvertidos no sabrán muy bien a donde llevar a la chica, qué hacer, al final, la chica se impacientará y terminará por rechazar a ese introvertido, que es inteligente y sensible, pero no parece tener capacidad de liderazgo, de decisión, de sorprender, y en definitiva, capacidad de ser decidido. Como hemos dicho, los introvertidos tienen un mundo interior muy rico. Pero su virtud a veces es su perdición, porque muchos introvertidos se quedan durante muchos años de su vida en ese mundo interior, lleno de pensamientos, de arte, de emociones, de sentimientos… y al estar los introvertidos en ese mundo interior, no salen al mundo exterior, no van a sitios, no están con gente, no se divierten socialmente, incluso no trabajan o no estudian por que eso requiere ir al “mundo real”, donde hay gente de verdad, y donde es importante tener capacidad de decisión… asumir riesgos reales, tener trato con personas reales…

De este modo, parece que los introvertidos piensan; y los extrovertidos, actúan. Así, ¿a quién le irá mejor en la vida? ¿A los introvertidos que piensan; o a los extrovertidos que actúan? Comúnmente a estos segundos, porque las grandes oportunidades de nuestra vida (amor, trabajo, dinero, aventuras, amistades…) suelen estar en el mundo real y no en nuestra mente. Los introvertidos, al quedarse atrapados dentro de su propio mundo interior, comúnmente se le escapan un montón de oportunidades en su vida. Piensan mucho pero no actúan. Los extrovertidos actúan sin pensar. Y a veces, estos segundos hacen el gilipollas cada 3×4 por actuar sin penar, pero ellos no tienen sentido del ridículo, y aunque en ese actuar sin pensar ellos fracasen 9 de cada 10 veces, ese 1 de cada 10 aciertos es suficiente para que el extrovertido consiga más cosas que le introvertido, además de para aprender de los errores de forma instintiva, y de este modo terminar por adquirir una forma de actuar espontánea y ahora modelada que le ayuda mucho a enfrentarse a las complejidades del mundo social. El introvertido al estar en su mundo interior, no tiene este entrenamiento que le permita desarrollar dosis adecuadas de sociabilidad, de liderazgo, de capacidad de ser decidido…

Y para ser más decididos…

Entonces, ¿cómo hacemos para ganar capacidad de ser decididos si es que fallamos en esto? ¿Imitamos a los extrovertidos y nos ponemos a actuar sin pensar…? Pues yo sí he usado a veces esa estrategia, pero es algo arriesgada… Así que yo propongo otra cosa más intermedia: se trataría de crear un nuevo nivel de pensamiento, intermedio entre el mundo real y el mundo interior. En este nivel de pensamiento no le daríamos tantas vueltas a las cosas, no pensaríamos tanto las cosas sencillas… En cambio, intentaríamos llevar cuanto antes estas cosas sencillas directamente a la práctica. Si por ejemplo yo soy un tímido que no sabe donde llevar a su novia en los días que queda con ella para salir, pues yo iría ganando la habilidad de poder pensar rápido posibles planes para esa noche, e iría ganando la habilidad de poner en práctica casi inmediatamente esos planes recién pensados. De este modo creamos un tercer mundo, medio teórico medio práctico, a medio camino entre nuestros dos anteriores mundos. Parece raro, pero jurado que yo sí he hecho esto y que he ganado mucha capacidad de ser líder y decidido con esta técnica.

OJO: no significa que renunciemos a nuestro profundo mundo interior: más que eso, lo que hacemos es crear un segundo mundo intermedio, que une el mundo interior al mundo real. Se trata de diversificar, y de ser hombre cuando estamos entre hombres; y de ser poeta y filósofo cuando estamos entre dioses y entre pensamientos elevados. Yo antes pretendía ser la misma persona profunda y poeta estando en mis pensamientos que estando entre gente, y el resultado era muy malo. Tuve que aprender a ser hombre, pero yo no renuncié a mi mundo interior. Es más: arriba dijimos que esa profundidad del mundo interior de los introvertidos muchas veces gusta, así que sería un error renunciar a ello. Pero sí que aprendí eso que decía David Hume:

Sé filósofo, pero en medio de toda tu filosofía, sé hombre

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