Cómo ser más seductores y ligar más siendo nosotros mismos

No hay dos personas iguales, pero a veces sí hay dos personas parecidas. Nosotros mismos podemos ser incluso muy distintos a nuestros hermanos, aunque sean hermanos de padre y madre, debido a que compartimos con ellos estadísticamente sólo el 50% de los genes. Eso deja un 50% de cosas que no compartimos con nuestros hermanos, salvo que seamos hermanos gemelos, evidentemente (que comparten casi el 100% de genes, y son por tanto, muy parecidos y casi iguales).

En el mundo de las relaciones y del amor, a las personas que han tenido pocas parejas, o apenas han tenido parejas, les preocupa especialmente el hecho de si ellos son atractivos, no son atractivos… Todos estos pensamientos pueden ser muy tontos, pero pueden tener también una utilidad:

-Son pensamientos muy tontos, porque mientras nos preguntamos que si somos o no atractivos, hay gente que se levanta a esa chica o a ese chico, y nos quita a nuestra chica-o una persona que a lo mejor es menos atractivo que nosotros, pero él no se quedó en casa preguntándose si era atractivo o no.

-Son pensamientos interesantes, porque al someternos nosotros mismos a análisis, es posible que podamos encontrar cosas en nosotros mismos que son susceptibles de mejora, y así, luego las mejoramos y hacemos de nosotros mismos la mejor versión posible.

El problema, es que la población parece dividirse de forma radical entre personas que no se interesan ni lo más mínimo por mejorar, por perfeccionarse… y personas que sí, se interesan mucho por perfeccionarse, pero son tan teóricas que apenas son capaces de saltar desde la teoría a la práctica. El concepto de calibración es fundamental, porque es el puente que une la teoría con la práctica. Por ejemplo, puede que leamos un artículo sobre cómo conversar con chicas. Y luego, después de leerlo y estudiarlo, salimos a la calle, a practicar. Nos sale algunas cosas bien, otras mal… y nos vamos quedando con lo que nos sale bien, y descartamos lo que nos sale mal y luego lo repensamos, para volver a ponerlo en práctica a ver si ahora nos sale bien. Eso es calibrar. El concepto de calibración es fundamental, porque une la teoría con la práctica.

Cómo ser más seductores y ligar más siendo nosotros mismos

Jusben

Como empezaba diciendo, todos nosotros tenemos nuestra personalidad propia y única. Pero es cierto que a grandes rasgos la población, la gente, se puede dividir por tipos de personalidades y por tipos de forma de ser. Por ejemplo, todos nosotros podríamos dividirnos en cuatro tipos, por colores: rojos, azules, blancos y amarillos:

1. Los rojos son personas que son analíticas, trabajadoras obsesivas, personas líderes y con carácter, personas que son poco sensibles para los sentimientos ajenos, pero sí son personas muy decididas que ponen rápidamente sus pensamientos en acción y no esperan en pensamientos obsesivos e interminables.

2. Los azules son personas emocionales, sensibles, delicadas… Son inteligentes y buenas personas, pero un tanto teóricos, un tanto insociables… tienen grandes mentes pero comúnmente no son capaces de tener grandes vidas sociales, quizás porque son muy quisquillosos, algo apagados, algo temerosos de los demás…

3. Los blancos son personas tranquilas, delicadas, sin agresividad y con buen carácter, pero también un poco apagados, a veces algo faltos de “chispa” social y de fuerzas para hacer cosas, a veces algo aburridos… Pero interesantes porque son personas inteligentes, agradables como compañía, buenos conversadores…

4. Los amarillos son personas divertidas, sociables, extrovertidas, líderes sociales, son personas que siempre están pensando en divertirse, que ven el mundo como un juego en donde lo que importa es pasarlo bien estando con gente, que no se agobian con las responsabilidades siendo a veces algo dejados de las mismas.

Cada uno de estos cuatro grandes tipos de personalidades, tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, sus cosas buenas para seducir y sus cosas malas para seducir. Por ejemplo, los azules pueden resultar muy seductores… siempre y cuando no sean demasiado oscuros, demasiado insociables, demasiado amargados y demasiado intratables. Lo he visto mil veces: las personalidades azules son atractivas siempre y cuando a su sensibilidad y a su inteligencia se una algo de capacidad de tratar con los demás y algo de buenas habilidades sociales y para los demás. Si no a veces los azules pueden ser como Drácula, hoscos, amargados, intratables… Sí, también son buenas personas e inteligentes, pero eso no vale para ser atractivo.

Como digo, cada persona tiene sus cosas buenas y malas para atraer al sexo contrario. Cada vez me doy más cuenta que todos nosotros tenemos nuestras propias fortalezas y nuestras propias debilidades a la hora de seducir al sexo contrario, independientemente de si somos hombres o somos mujeres. Por supuesto que una mujer atractiva siempre suele despertar un interés generalizado en todos los hombres. No pasa lo mismo con un hombre atractivo, que siempre, pese a ser atractivo, es más susceptible de ser rechazado por mujeres. Digamos que esta es condición humana: los hombres proponen y las mujeres disponen. Y en ese “disponer” muchas mujeres pueden decir que no, incluso a un tío atractivo. Pero no olvidemos que detrás de un sí suele haber doscientos noes.

Pues eso: hay personas que a lo mejor tienen un físico bonito, o un buen culo, o unos bonitos ojos, o una cara atractiva, o un cutis muy seductor… Pero luego a lo mejor tienen unas piernas feas, o un pelo lacio, o abundante celulitis, o una fea forma de moverse. A lo mejor una mujer es muy agraciada físicamente en conjunto, buen cuerpo, guapa de cara, buen porte en general… pero luego no tiene excesivas virtudes mentales, es aburrida, es poco inteligente, es mala conversadora, es poco delicada… Y a lo mejor una mujer tiene un buen carácter, es inteligente, comprometida, buena en el trato con los demás, carismática… pero a su vez no tiene un físico demasiado espléndido, es muy flaca, no tiene curvas… Quiero decir, que cada uno tiene sus propias armas de seducción propias, y a su vez, tiene sus debilidades. La división entre armas de seducción físicas y mentales (todos nosotros tenemos nuestras fortalezas y debilidades tanto en lo físico como en lo mental) es muy interesante, y parece ser que las armas de seducción físicas son más importantes para las relaciones esporádicas, y las armas de seducción mentales son más importantes para las relaciones a largo plazo.

Y resulta que existe un síntoma que se llama “síntoma del marido jubilado“. Lo sufren sobre todo en Japón, pero también lo sufren las mujeres españolas y de otros países. Y este síntoma consiste en que cuando llega el momento de la jubilación del marido, las mujeres se ven del día a la noche teniendo que cuidar y teniendo que soportar durante todo el día y durante todo el año a un marido que es agresivo, que no es delicado, que está todo el rato mirando a ver qué hace la mujer, y al final claro, la mujer se estresa y lo pasa mal debido a que su marido, antes ocupado en las largas semanas laborales, ahora es todo una molestia para ella por estar todo el día en casa por la jubilación. ¿Por qué son los hombres los que suelen tener peores maneras para convivir? Hay dos explicaciones a esta pregunta, porque es evidente que las mujeres no suelen ser tan pesadas en la convivencia y de normal ellos están más contentos con sus mujeres que ellas con sus maridos:

1. Las mujeres están mejores dotadas genéticamente para ser buenas en la convivencia debido a complejas cuestiones evolutivas, que se simplifican diciendo que ellas se quedaban cuidando a la progenie y a los impedidos y conviviendo con otras mujeres, mientras ellos se tiraban todo el día por ahí cazando búfalos y sin complicadas relaciones sociales de por medio.

2. Las mujeres tienen mejor entrenamiento social, porque están más con gente, tienen un rol que las pone más delante de otras personas, se mueven entre gente, sus roles diarios las permiten fortalecer su inteligencia social…

Sospecho que estas dos explicaciones tengan cada una algo de verdad. Lo que sí es cierto es que el atractivo se puede mejorar con entrenamiento. No será suficiente para ser infalible porque sólo el que no lo intenta es infalible, porque como ya dijo Homer Simpson:

Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso

Nosotros lo intentamos, porque sabemos bien algo que nos han dicho los ancianos más sabios:

“En esta vida, con el tiempo, te terminarás arrepintiendo mucho más de lo que no hiciste que de lo que hiciste”.

Para pulir nuestras habilidades sociales y de seducción, aconsejamos nuestro e-book Los Pilares de la Seducción

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