Cómo superar la depresión y la fobia social

La depresión y la fobia social son dos enfermedades mentales que pueden parecer muy distintas. Pero a veces están relacionadas debido a que la fobia social puede degenerar también en una depresión. Además, en ambos casos los enfermos de sendas enfermedades, pueden sentirse como “estancados”, como atrapados en un lugar del que no pueden salir. la gran desgracia para este tipo de enfermos es que “estancados” en ese lugar que es su propia enfermedad, pueden pasar incluso años enteros. Cuando el enfermo después de haber estado años con depresión o fobia social, al fin se cura, mira para atrás, y no puede por menos de tener la sensación de que podían haber salido antes de su enfermedad (no habiendo perdido por tanto los años de vida que han perdido). Quizás nos pase lo que a la rana: una rana es metida en un recipiente con agua caliente. La rana al ver que este agua está quemando salta inmediatamente del recipiente y así se pone a salvo de las quemaduras del agua. Pero está demostrado que cuando ponemos a una rana en un recipiente de agua fría, y luego ponemos este recipiente de agua fría en el fuego de la cocina y se va calentando lentamente el recipiente, la rana se queda dentro hasta que muerte abrasada. El gran problema de los depresivos y de los fóbicos sociales es que están en un fuego tibio, en donde por supuesto no son felices, pero tampoco se ven azuzados por factores poderosos que les hagan a estos enfermos coger impulso para intentar salir de su enfermedad. Para más colmo, a este tipo de enfermos es común que parezca que los falta voluntad: están apáticos, tristes, con poca autoestima… ¿Podemos hacer algo para encontrar esta fuerza que nos falta y al fin lograr salir de nuestro recipiente con agua tibia? En este artículo, cómo superar la depresión y la fobia social.

Dos enfermedades mentales distintas pero con elementos comunes

Lo cierto es que he notado que mi blog se ha convertido en referente para los enfermos de depresión. El último artículo que escribí sobre esta terrible enfermedad, recibió en muy poco tiempo 100 visitas. Y siempre me pregunto qué tipo de enfermos de depresión son estos que entran en mi blog. De cualquier forma en este blog hemos tratado la enfermedad de la depresión tanto en los tipos que está asociada a la fobia social; como en otros tipos de depresiones, como los asociados a falta de autoestima, a problemas biológicos, a problemas familiares, o simplemente a desgana y hastiamiento por el mundo. Todos estos tipos de depresión por supuesto tienen muchos elementos en común.

De alguna manera a veces no es tan importante el elemento clave que nos hace entrar en depresión: una vez que ya estamos dentro, estamos en nuestro recipiente de agua tibia, que quema pero no lo suficiente como para que tengamos el valor y la fuerza para saltar fuera del recipiente. Con la fobia social pasa algo parecido: lo pasamos mal por no saber relacionarnos con los demás, por no tener autoestima por sentirnos un marciano en nuestras interacciones sociales.

Ambas enfermedades, tanto la depresión como la fobia social tienen ese factor de “falta de voluntad”, como si nos faltase fuerzas, como si nos fuésemos consumiendo en un fuego lento pero doloroso, y que terminará irremediablemente con nosotros si no lo ponemos remedio. Y es que… ¿Podemos sacar fuerzas de flaqueza y ayudarnos a nosotros mismos a salir de la depresión y de la fobia social cuando apenas queremos hacer nada y cuando quizás ni nos tengamos apenas de pies…? ¿Si no tenemos autoestima, cómo vamos a iniciar relaciones sociales que nos ayuden a superar la fobia social? ¿Y si encima a lo mejor tenemos además depresión, como vamos a tener la fuerza de voluntad necesaria para ayudarnos a nosotros mismos si precisamente la depresión es una enfermedad que consiste en perder la voluntad?

Sin ganas mataron a muchos

El título que encabeza a este apartado es un refrán español bastante usado por la zona donde vivo yo. De alguna manera quiere decir que siempre podemos hacer más cosas de las que creemos que podemos en un momento determinado. Yo por ejemplo recuerdo alguna mala noche que estaba de fiesta… yo estaba desganado, decaído… y yo me preguntaba ¿como voy a sargear con esa chica si no tengo ganas…? Pero le puse voluntad, entré a la chica, y en sólo unos minutos desde entrarla ya estaba yo feliz, animado, con ganas, y teniendo una amena conversación con esa chica de la discoteca… Pero parecía que no tenía ganas. Siempre podemos hacer muchas más cosas de las que nos hace creer nuestro organismo sobre todo cuando somos enfermos de depresión y de fobia social.Cómo superar la depresión y la fobia social Es como si dentro de nosotros tuviésemos una reserva secreta de energía que la podemos usar para luchar contra estas dos enfermedades.

Pero insisto: la percepción nuestra es que efectivamente “no podemos”. ¿Si apenas nos tenemos de pies cómo vamos a salir por ahí a hacer amigos? ¿O cómo vamos a intentar realizar ninguna actividad que nos ayude a superar nuestra depresión? Eso es lo que pensamos, pero como decimos, tenemos una reserva oculta de energía dentro de nosotros. Pero otra vez insisto por su importancia: a nuestros agotados ojos de fóbico social o de depresivo parece que esa energía no está ahí. Pero está. ¿Y cómo hacemos para ir a buscar esta energía que no vemos? Pues con una ración extra de fuerza de voluntad necesaria para aplicar nuestro principio… Lo más increíble es que si conseguimos sacar esta energía extra que tenemos dentro de nosotros, puede que nos activaremos tanto que si logramos mantener ese grado de “actividad” durante varios días seguidos, sentiremos como estas terribles enfermedades de la depresión y de la fobia social incluso parecen que empiezan a desaparecer. ¿Alguien se atreve a aceptar el reto e ir a buscar esta fuerza extra que tenemos dentro de nosotros y que puede servir para superar la depresión y la fobia social? Por supuesto que cuesta un poquito ir a buscar esta energía extra, es un poco como pasar por delante de las posiciones de tiro enemigas para ir a rescatar a uno de nuestros compañeros que está herido. Pero la naturaleza premia a los héroes: a veces los que son heridos en una acción heroica no sienten ningún dolor debido a que su cuerpo genera sustancias como la adrenalina que sedan al cuerpo y impiden sentir dolor. Por esto mismo nosotros seremos héroes durante al menos cinco días en los que iremos a buscar a esa energía oculta en nuestro cuerpo. Los depresivos nunca están tan depresivos como ellos creen; y los fóbicos sociales no lo tienen tan difícil tampoco como ellos creen. Se trata de energía, como casi todo en el universo. Y nosotros iremos en busca de esa energía oculta aplicando el principio de perfeccionamiento constante.

El principio de perfeccionamiento constante

El principio de perfeccionamiento constante lo usaron los japoneses en el siglo pasado como una forma de que su capacidad industrial y su ingeniería no se estancase, y estuviese siendo cortantemente mejorada y revisada. Yo podría tener ahora mismo un transistor… y este transistor es bastante bueno, se escucha bien, dura bastante la pila… Puedo caer en el error de creer que por el hecho de que este transistor está bastante bien, ya no se puede mejorar Los japoneses hicieron una especie de crítica constante de su propia tecnología como una forma de que esta “crítica” sirviese como guía para pulir sus  propios productos tecnológicos.

Actualmente en España la critica se ha puesto muy de moda con lo de la crisis económica y política. Para algunos esto significa que los que “criticamos” somos “antiespañoles”. Criticamos a España porque no queremos a España. Pero por supuesto esto no es así: criticamos a España por que la queremos tanto que queremos que funcione cada vez mejor, aplicándola el “principio de perfeccionamiento constante”. Aunque una cosa esté bien, siempre se puede mejorar. Y si una cosa está mal como pasa en España con la política y la economía…

¿Y cómo aplicamos este principio a nuestra vida para superar así la depresión o la fobia social?

Terminamos el artículo con unas ideas generales sobre la aplicación de dicho principio. Desde luego el principio consiste en estar constantemente revisando nuestras acciones diarias para ver si estas acciones tienen una eficiencia máxima a la hora de que ellas mismas nos conduzcan a salir de la depresión y de la fobia social. En caso de que estas acciones no sean todo lo eficientes, nos “criticaremos” y nos obligaremos a que a partir de ahora estas acciones sean todo lo eficientes que pueden ser. Por supuesto habrá errores, pero se corregirán mediante la crítica y mediante la aplicación del principio de perfeccionamiento constante. Ponemos para terminar un breve ejemplo de un enfermo de depresión y de fobia social. Aconsejo que los lectores prueben este sistema durante al menos 5 días para que vean la diferencia… Para ilustrar esta diferencia, en el punto A. ponemos lo que haría el enfermo si hiciese lo mismo que siempre; y en el punto B. ponemos lo que hace un enfermo de depresión o de fobia social si aplica nuestro principio de perfeccionamiento constante.

1

A. Nos levantamos tarde, no tenemos ganas de hacer nada así que no nos molestamos en madrugar.

B. Sabemos que es importante para la eficiencia de nuestro sistema energético vital el respeto de unos horarios. madrugamos y así aprovechamos tanto el día como el impulso que nos da el madrugar.

2

A. Cuando nos levantamos a las 2 de la tarde, nos ponemos a ver la tele, luego comemos, y luego empezamos a navegar tontamente por Internet sin rumbo fijo (más que navegar eso es naufragar…).

B. Aprovechamos el día, hacemos cosas productivas, como estudiar un curso o ir a trabajar. No perdemos un minuto con cosas absurdas. Por supuesto divertirse es también importante, y debe de ser una diversión eficiente y en la que aprovechemos bien el tiempo gozando a más no poder.

3

A. No salimos de casa, al fin y al cabo no tenemos ganas de hablar con nadie…

B. Sin ganas, salimos a la calle, hablamos con gente, vamos a sitios nuevos… en no mucho tiempo la falta de ganas se transforma y parece que nos activamos y empezamos a encontrarnos con fuerzas que nosotros mismo nos sospechábamos que teníamos.

4

A. No tenemos ganas de hacer deporte… buf… con lo deprimidos que estamos.. y lo cansados que estamos también.

B. Sin ganas, nos ponemos a hacer deporte. Al cabo de unos 40 minutos haciendo deporte nos encontramos con una gran energía dentro de nosotros.. hemos estado trabajando con pesas y ahora resulta que tenemos muchas más energías y ganas de hacer cosas que cuando empecemos…

5

A. No tenemos ganas de conocer nueva gente, ni de ir a ligar, con la de fobia social que tenemos y lo depresivos que estamos… No hacemos nada para intentar conocer nueva gente.

B. Sin ganas, empezamos a entrar en páginas de Internet de amistades. En no mucho tiempo parece que aunque al principio no teníamos ganas de hacer esto cogemos el ritmo y ahora hasta nos gusta… Intentamos explorar actividades, añadimos contactos, mandamos e-mails… Y luego podemos ir a estas actividades en donde conocer en persona a esa gente que hemos conocido por estas páginas de amistad. O bien, podemos rastrear por nuestra ciudad distintas actividades en donde podamos interactuar con personas interesantes: clases de baile, charlas, cursos, manifestaciones… Luego asistiremos a ellas, no teníamos ganas, pero nos activamos y resulta que descubrimos dentro de nosotros energía de las que no sospechábamos, y que son tan poderosas que sólo su liberación puede empezar a poner en jaque a nuestra depresión o a nuestra fobia social, del mismo modo de como la liberación del Balrog puso en jaque a Gandalf en las pelis de “El Señor de los Anillos” hasta el punto de casi acabar con él…

Conclusión sobre cómo superar la depresión y la fobia social

Hay más fuerzas ahí de las que nos creemos. Sí, hay que echarle muchos cojones para ir a abrir la jaula del balrog… pero cuando lo hacemos, sentimos automáticamente que nos llenamos de valor debido a las fuerzas que liberamos… Luego se trata de mantener estas fuerzas, que no nos dure nuestro valor sólo uno o dos días, que ese valor y esas fuerzas vallan a más, no dejando escapar las fuerzas que liberamos; y a su vez intentando ganar nuevas fuerzas extra más…

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