Cómo tratar a una mujer para enamorarla

Cómo tratar a una mujer para enamorarlaEn plena impresión por las cifras de datos de mujeres maltratadas en España, lo primero que le tengo que decir a esa feministas sin títulos universitarios y sin talento para escribir (el feminismo es un género literario) es que el maltrato no tiene que ver con las ideas: si no con la falta de ideas. Está demostrado que las personas de poca cultura general y en general, son las que más maltratan a sus parejas. En este blog fomentamos la cultura, e incluso la inteligencia, aunque solo sea porque hacemos pensar a la peña con el anzuelo de que con inteligencia se liga mucho más. Pero ¿cómo hay que tratar a una mujer para enamorarla? Hay todo tipo de teorías. Las feministas sin títulos (a partir de ahora fesititis) tiene la teoría de que un hombre debe de tratar a las mujeres como reinas, fregar por ellas, hacer la colada, decir siempre eso de “sí cariño”. Los matones de barrio creen que hay que ser algo duro con las mujeres, no llegar a agredirlas, pero sí ponerlas firmes y dejar clara su posición de sumisión. Los humoristas creen que para enamorar a una mujer lo que hay que conseguir es hacerla reír. Los poetas y las personas series creen que una mujer se enamorará de un hombre si este hombre consigue tocar el lado sensible de una mujer, con conversación seria, sentimental, racional y sincera. Total, que no nos ponemos de acuerdo sobre cómo hay que tratar a una mujer para enamorarla… En este artículo, hablamos de cómo tratar a una mujer para enamorarla.

Los hombres serviciales y los maltratadores

Es a veces complicado hacer un blog como este. Los matones de barrio me acusan de que soy demasiado blando, el otro día en un comentario me llamaron “pagafantas”, cuando yo no pago ni las cervezas que me tomo en el bar… Pero por otro lado, las fesititis… me acusan de ser demasiado agresivo, y que inoculo a los hombres ideas muy radicales sobre las relaciones y sobre el amor. Cuando te atacan desde ambos extremos, uno se da cuenta que en realidad está en el medio. Entre apalear a tu mujer y ponerte al servicio de ella, diciéndola siempre eso de “sí cariño”, hay un amplio término medio para usar la creatividad y enamorar en el trato con las mujeres con creatividad.

Y es que, las mujeres no se ponen de acuerdo: cuando un hombre hace caso a las fesititis, y se pone prácticamente al servicio de su mujer, se pone a hacer la colada, siempre trata a su mujer con mucho respeto, incluso con devoción, hace todo lo que esta dice, es muy servicial, muy diplomático, muy racional en su trato con la mujer, la trata a esta estupendamente, la da de todo, todos los caprichos, y hace todo lo que esta quiere… por algún motivo estas mujeres que tienen un hombre ideal para las fesititis, empiezan a tener ideas de que a lo mejor va siendo hora de cambiar de marido o de novio por alguien que tenga más sangre en las venas, más iniciativa, por alguien que no sea tan servicial y que tenga más conciencia de sí mismo… ¿Significa eso que a las mujeres las gustan los hombres más violentos y con más ardores de carácter?

Evidentemente a las mujeres no las gusta tener por pareja al típico maltratador, que normalmente es una persona con poca cultura general, que no lee blogs ni nada… y muchos menos blogs como este de artículos que parecen ensayos. Estos típicos maltratadores llegan a casa, al principio llegan de buenas maneras, son correctos, le dan un beso a su mujer como haría un hombre normal… y esta piensa algo así como “a lo mejor a cambiado desde ayer a hoy, y ya no es el malvado que era antes…”. Pero en no mucho tiempo sucede algo, quizás la comida tuviese demasiado sal… y entonces este hombre maltratador empieza a sacar toda la agresividad del carácter de los hombres, se vuelve extremadamente dominante con su mujer, e insisto: con su mujer. Luego a la hora de la verdad, a lo mejor es un cagado delante de un hombre de verdad que lo plante cara. La conducta agresiva en los hombres con las mujeres es debida a una gran causa fisiológica: estos hombres tienen, como absolutamente todos los hombres, por el hecho de ser hombres, unas altas tasas de posibilidad de agresividad, debido a los cambios que produce la testosterona en el cerebro masculino. Pero ¿por qué entonces hay hombres que maltratan a sus mujeres, y otros no? Pues porque en el cerebro del maltratador se produce una especie de “tapón”, creado por su propia estupidez y su propia imbecilidad, que le impide usar su carácter de hombre con creatividad y sin violencia, y en vez de eso su carácter de hombre sale en forma de torrentes de agresividad, debido a este tapón de estupidez congénita que suelen portar estos hombres maltratadores. Las personas que dominan muchas ideas, sobre arte, sobre ciencias sobre seducción… siempre son menos agresivas que las que dominan pocas ideas. Es un poco como tener muchos grifos saliendo desde nuestra conciencia; y tener un solo grifo. Cuando las personas que tienen un solo gripo, se les atasca el grifo que extrae el chorro de sentimientos de su conciencia, se produce un colapso que degenera normalmente en agresividad. Todas las personas más agresivas de todos los tiempos solían ser tremendamente fanáticas de una idea concreta. En cambio, las personas que tiene muchos grifos (ideas) saliendo de su conciencia, no tienen problemas por que se les atasque uno de esos grifos: al revés, un atasco en un grifo es una oportunidad para que desde los demás grifos se pueda extraer una original reparación para ese caudal de conciencia que queda bloqueado en un grifo, pero que se da rienda suelta a través de los demás grifos.

El trato en la relación de pareja

Pues lo dicho, a las mujeres ni las gustan los calzonazos que hacen todo lo que ellas quieren; ni las gustan los hombres que pretenden que ella sea su esclava y su objeto de sacudir para calmar las frustraciones de estos capullos congénitos que hemos llamado maltratadores. La creatividad está entre estos dos extremos, y ellas buscan a hombres creativos, hombres que por un lado, tengan una gran autoestima, iniciativa, seguridad en sí mismos; pero que por otro no sean agresivos, demasiado dominantes y demasiado rígidos en sus pensamientos. Ellas por lo general se escapan tanto del prototipo de hombre cobarde y calzonazos, que no es agresivo pero es demasiado blando y por tanto, poco apetecible para iniciar una relación; tanto del prototipo de matón de barrio (abría que decir “matón casero”, pues estos hombres fuera de casa son normalmente muy cobardes), que tiene una cabeza tan limitada que da rienda suelta a sus frustraciones mentales mediante la elección de un “chivo expiatorio”, papel que desgraciadamente tiende a ser ocupado por su mujer o por su novia.

Por eso, a ellas las gustan los hombres “buenos” y “malos” a la vez. Las gustan los hombres que son sinceros, pero que también saben reírse de la vida. Las gustan los hombres que tienen un cerebro bien amueblado, pero que tampoco alucinan y se evaden de la realidad con tantas ideas abstractas. Las gustan los hombres que tienen iniciativa a la hora de llevar las riendas de la pareja; pero a su vez saben ser democráticos y saben respetar los deseos de su pareja. A nadie le gusta que su pareja sea ni su esclavo ni su verdugo: si no su igual, esa persona con la que nos compenetramos tanto que casi a veces olvidamos que somos dos en vez de ser uno. Los hombres por naturaleza tienden a llevar más las riendas de la pareja; y las mujeres a dejarse llevar algo más. Pero eso sólo es un 60% 40%. Nadie debe de ser un 0% o un 100%. Por supuesto estos porcentajes varían, a mujeres más dominantes, pues a lo mejor ellas se ponen por delante, o se queda en un 50% y 50%. A mujeres más inseguras, pues es normal que la cosa se quede en un 70% y un 30%. Supongo que es un poco como yo le dije a una persona que lo mismo un día te invitaba a lo que estabas tomando; y al día siguiente te insultaba, te llamaba paleto o te intentaba poner por paleto:

no quiero ni que me invites ni que me insultes

Aunque a las mujeres a veces sí las gusta que las inviten… (demuestra generosidad, virtud muy apreciada por estas). Pero nunca que las insulten, aunque sí las encantan los hombres con seguridad en sí mismos, que son tan chulos que hasta ningunean a las bellezas y evitan caer rendidos a los pies de esta, pues al fin y al cabo estos hombres con tanta seguridad en sí mismos consideran que la única persona que es digna de ser amado por él es él mismo. Pero siempre tenemos que tener en nuestra alma un cabo tirado hacia los demás. Ese cabo es el deseo y el amor. Un poco como oí en un diálogo de una película que vi ayer:

-Oye, y a tí, ¿qué tipos de chicos te gustan? -preguntaba el chico a una chica.

-A mi me gustan los chicos a los cuales yo gusto -respondió la chica.

Alguien que sólo se puede amar a sí mismo, es alguien que ligará poco con mujeres, porque cuando un hombre ama a una mujer, ella lo siente con tal fuerza que sus resistencias se vienen abajo, y sólo queda su alma desnuda, y poco después, su cuerpo también está desnudo frente al cuerpo de ese hombre que supo amarse a sí mismo y supo a su vez amar a los demás.

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