Cómo vencer a la depresión

Se le suele llamar a la depresión “el resfriado del alma”. Desde luego un resfriado no amenaza con destruir al enfermo años enteros de su vida, y mucho menos con acabar con su vida. Pero sí es cierto que una depresión se puede curar. Hay otras enfermedades mentales que no tienen cura, y de la depresión, a pesar del sufrimiento que puede generar, se puede salir. Es difícil vencer a la depresión sin ayuda. Es un poco como intentar salir de unas arenas movedizas a base de tirar de uno mismo. para salir de la depresión se necesita sobre todo apoyo social, apoyo de los amigos y de la familia. Muchos de los enfermos de depresión lo que los pasa en realidad es que están desocializados, no tienen familia, no tienen amigos, no tienen amantes… Como somos seres sociales, al no tener este fundamental estímulo social, nuestro cerebro empieza a funcionar mal. Y en no mucho tiempo la depresión invade todo nuestro ánimo, como un cáncer de la mente que se va apoderando de esta poco a poco y sin compasión. Incluso en las depresiones endógenas (depresiones cuyas causas están dentro de nuestro cerebro, y no fuera) el apoyo de la gente, de la familia, de una buena compañía… es fundamental. Por todo esto vamos a considerar al “factor social” como uno de los 3 factores fundamentales que tendremos que abordar a la hora de combatir la depresión. ¿Y cuales son los otros 2 factores? En este artículo, cómo vencer a la depresión.

Consejos para vencer la depresión

Si ponemos en Google algo así como “consejos para superar la depresión”, nos saldrán un montón de artículos que dan muy buenos consejos, como “hacer deporte”, “tener una dieta equilibrada”, “no agobiarse”, o “salir de la rutina y hacer alguna actividad novedosa”. Todos estos consejos son muy buenos. Pero si yo ahora mismo soy un enfermo de depresión, y pongo en práctica estos 4 consejos, ¿qué pasaría?

-Salgo a correr, y ahora corro 4 veces por semana. Me siento mejor al llegar a casa, y el efecto del correr se nota en mi depresión… Pero apenas la alivia, y sigo con depresión

-Me pongo a mí mismo una dieta equilibrada, rica en hidratos de carbono, en frutas, en verduras. Y disminuyo sustancialmente el consumo de grasas saturadas y de carne. Puede que note una pequeña mejora en mi ánimo. Pero sigo con depresión pareciendo que esto sirve para poco.

-No me agobio con los problemas, intento no ser sádico conmigo mismo, no exigiéndome tanto en el trabajo, en los estudios, en la búsqueda de trabajo… después de hacer esto, noto que el estrés disminuye y estoy algo mejor. Pero el efecto a lo mejor sólo dura un día y al día siguiente vuelvo a estar mal. el consejo me alivia algo pero sigo con depresión.

-Realizo alguna actividad novedosa que me hace salir de la rutina. Por ejemplo, me apunto a una excursión al campo en donde conozco a gente muy simpática. El día de campo hace que lo pase muy bien y que esté animado… El día siguiente al día de campo se nota una mejora en mi cerebro… pero esa mejora termina al segundo día después del día de campo. Romper con la rutina y hacer algo novedoso me alivió la depresión durante el día de la excursión, y al siguiente… pero a los 2 días la depresión regresa. Por lo tanto, sigo con depresión…

¿Significa esto que los consejos para salir de la depresión no sirven para nada…?

Cómo desmoronar un edificio

No, este no es un blog para integristas de ningún tipo… el edificio que pretendemos desmoronar es la propia estructura enfermiza que ha construido la depresión en nuestro organismo. Y una vez advertido que el edifico que pretendemos desmoronar es maligno, ¿cómo lo derrumbamos? ¿empezamos a poner bombas por todos los lados, por aquí, por allí… en una pared, en el suelo…? Podemos por ejemplo poner 100 bombas en el edificio. Las ponemos donde nos parece, en una habitación, en el techo… Al final, apretamos el detonador de las bombas. Surge una gran nube de humo del edificio… pero este no se derrumba. Y ahora supongamos que estudiamos mejor la estructura del edificio: estudiamos sus puntos de apoyo, su arquitectura, sus muros de carga, sus ejes fundamentales en donde se reparte el peso. Y entonces cogemos una sola bomba, y la ponemos en el lugar más delicado del edificio, su talón de Aquiles. Apretamos el detonador y el edifico se viene abajo, con una sola bomba. Cuando antes con 100 no logremos más que levantar una buena polvareda… ¿Cual es el punto de apoyo fundamental de la depresión?

Cómo desmoronar una depresión

De alguna manera esos “consejos para superar la depresión” de los que hemos hablado (yo al principio de este blog también caí en el error de dar muy buenos “consejos para superar la depresión”…)Cómo vencer a la depresión tienen el efecto de las 100 bombas de nuestro edificio: levantan polvareda y algo lo derriban… pero como no hemos estudiado los puntos críticos de la estructura de nuestra propia depresión, no servirán para mucho. En cambio, si ponemos una sola bomba en ese lugar crítico de la estructura de la depresión, esa sola bomba por sí misma puede desmoronar toda nuestra depresión.

Por tanto, aunque podamos desmoronar un poco nuestra propia depresión a base de poner por aquí y por allí bombas al azar, nada mejor que estudiar los puntos críticos de nuestra enfermedad, y atacarla en esos puntos críticos. Por eso no sirven para mucho los “consejos para superar la depresión”; en cambio, averiguar el punto crítico de nuestra propia depresión y atacar ahí, es fundamental para vencer a la depresión. ¿Y cuál es este punto o puntos críticos?

Tres zonas críticas en donde combatir la depresión

Aunque es cierto que hay tantos tipos de depresión como enfermos, he podido constatar que en un porcentaje muy alto de casos, la depresión se apoya en 3 pilares fundamentales (eso no quita de que cosas como tener una dieta equilibrada o hacer deporte nos ayuden, así al menos nos vemos mejor físicamente y eso también tiene algún efecto…). En estos 3 pilares debemos poner nuestras 3 bombas:

1. Actividad-inactividad: la inactividad, el no hacer nada en el día a día, genera depresión. Estamos hechos para ser activos, y necesitamos realizar una labor diaria de al menos unas 4 o 5 horas. El quedarse todo el día tirado en el sofá delante de la tele, o delante del ordenador, sin hacer nada productivo, termina generando un estado de aburrimiento y de sopor que es de por sí muy parecido al estado típico de un enfermo de depresión: abulia, antipatía, desgana… Estás cansado aunque no hayas hecho nada en todo el día. Remedido: haz algo, y digo algo productivo, desde trabajar en algo, hasta ponerte en forma, o sacarte una carrera “a distancia”… Eso sí; no te agobies, pues si no el remedio no es tan bueno. Trabajar pero sin agobio.

2. Sociabilidad-insociabilidad: la gente, las reuniones sociales, las charlas con amigos o con familiares, las relaciones amorosas… son un antidepresivo tan magnifico que es casi la panacea universal contra casi todas las depresiones exógenas. Hay que buscar estos encuentros, y buscar que tengan una frecuencia diaria. Si vivimos solos es conveniente mirar la posibilidad de irnos a vivir con un familiar. También podemos apuntarnos a clases diarias, incluso ir a un bar en el que todos los días sabemos que hay algún amigo con el que podemos charlar. Pero es fundamental tener estímulo social TODOS LOS DÍAS.

3. Emoción-razón. Pues sí. Nuestro cerebro tiene dos grandes partes: una histérica, histriónica, teatral, manipuladora, subjetiva, sentimental, y desesperante… que es nuestro yo emocional. Y otra racional, calculadora, sensata, objetiva, fiable, planificadora, realista, antisubetiva, que es nuestro yo racional. Entre estos dos yoes se establece una guerra. Para que lo veamos de una forma plástica, nuestro yo emocional es un poco como ese personaje de “La que se Avecina”, Estela Reynols, que es subjetiva, neurótica, inaguantable… Y nuestro yo racional es un poco como “el presidente de esta nuestra comunidad” Juan Cuesta o como se llame en la serie de tele 5, racional, calculador, realista, objetivo, centrado… Imaginémonos que ambos se casan… y resulta que es evidente que si la relación la guía Estela, pues mal les irá. Pero si Juan Cuesta guía la relación, pues entonces parece que aunque la emotividad de Estela no sea eliminable, sí contrólamelos esa emotividad con la razón, y de este modo la convivencia de ambos será más feliz y armoniosa. No desaparecen ni la histriónica emoción ni la objetiva razón: simplemente “domamos” la emoción con la razón. Y ahora nuestras emociones siguen ahí, pero son más objetivas, son placenteras, no son desesperantes y son esperanzadoras.

Pues resulta que con respecto a este punto 3, en el enfermo de depresión la histérica emoción está medio neurótica, como nuestra Estela, y siempre intenta convencer a la razón de que “la cosa está jodía”, o de que “nadie me quiere”, o de que “no hay esperanza”. Pero son argumentos desde la emoción, no son cosas racionales, son cosas subjetivas. Y se trataría de hacer lo contrario: intentar convencer desde la razón a la emoción de que las cosas no son así, de que hay esperanza, de que no es tan grave eso que nos pasa, y de que con sólo un cambio de punto de vista ya veremos las cosas mucho mejor que antes. De este modo la emoción se calma un poco y empieza a “entrar en razón”, viendo ella también las cosas desde una perspectiva más objetiva.

Conclusión sobre cómo vencer a la depresión

Nuestros tres puntos fundamentales por donde atacar la depresión no son puntos aislados: se comunican entre ellos. Por ejemplo, si yo estoy neurótico es difícil mantener relaciones sociales; y el no mantener relaciones sociales hará que yo esté neurótico. La inactividad a su vez también causa neurosis y estados de nervios agitados, que a su vez repercute negativamente en nuestra vida social… Y así la “bola de nieve” se va haciendo más grande. Es cuestión de parar esa bola de nieve intentando atacar nuestra depresión en estos 3 puntos fundamentales. El punto 3 es un punto de reflexión y de luchar contra nuestras propias emociones descabelladas. Es un poco la “terapia cognitiva” que se dice. Es también importante estar activos, si puede ser con algún tipo de actividad diaria y algún tipo de rutina; y por supuesto la sociabilidad no podría faltar. Hay por este blog muchos artículos de sociabilidad, aunque toda la sociabilidad debe de empezar por estar a gusto con nuestra propia familia y tener buen trato en el seno de la misma. A partir de ahí vamos subiendo, y podemos tener relaciones con amigos, con amigas, con compañeros, con amantes…

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