Cosas que enamoran

¿Cómo se enamora más? ¿Con el físico? ¿Con el carácter? ¿Teniendo dinero quizás… (no sé si Paquirrín leerá este blog…)=? No voy a poder convencer a nadie de que lo de el senil exfutbolista Di Estéfano y su novia es amor puro y duro… A veces una mujer se deja guiar por su interés y se “enamora” de quien la interesa. Pero la inmensa mayoría de mujeres, buscan a un hombre que las guste, con el que conecte, que las haga sentir cosas… A día de hoy pocas mujeres se van a dejar seducir por una buena cuenta corriente. Más teniendo en cuenta las nuevas formas de casamiento con “separación de bienes”, que frenan en gran parte los matrimonios por interés. Descartado el dinero como forma de “enamorar”, ¿cuales son las grandes formas de enamorar? ¿De qué nos enamoramos, de un buen trasero, de una persona optimista, de un carácter interesante…? En este artículo, hablamos de cosas que enamoran.

¿Qué enamora?

Lo cierto es que a cada persona la puede enamorar una cosa distinta. No siempre enamora lo mismo: lo que encanta a uno no gusta a otro. A lo mejor un hombre intelectual enamora a un montón de jóvenes universitarias cultas, inteligentes… Pero este mismo hombre pasa completamente ignorado ante una joven “de barrio” que busca a un hombre decidido, con coche tunning, sencillo pero cariñoso, para que “la proteja y sea su hombre”. Yo mismo me he dado cuenta de que la cantidad de mujeres con las que me miro cuando paseo por Salamanca varía considerablemente según la zona por la que pasee: por las zonas donde están las universitarias, me he llegado a mirar con más de una decena de tías en un miserable paseo de unos minutos; en cambio, por otras zonas en donde abundan jóvenes “chonis” que van a hacer las compras, paso completamente desapercibido, estas mujeres miran para adelante y no muestran en absoluto ningún interés en mí. El aspecto ya nos delata, y estas jóvenes chonis saben perfectamente sólo por mi aspecto que yo no soy ese cani que ellas buscan tanto y que las alegrará la vida…

Y es que no enamora lo mismo a todos. Todos nosotros, tanto hombres como mujeres, tenemos nuestro público, y por muy seductores que seamos nunca podremos enamorar a todo el mundo. Es cierto que hay gente tan seductora que hasta gusta a personas del sexo contrario… por lo que esto tiene algo de mentira, y hay cosas que sí nos pueden hacer enamorar a todo el mundo. De todas formas, y como esto es muy complejo, para terminar el artículo hacemos una lista de cosas que enamoran, sea a todo el mundo, sea sólo a algunos, sea a pocos…

Cinco cosas que enamoran

1. El físico. Sería injusto creer que el físico no enamora. Pero con tener un físico “normal” de hombre o mujer, ya pasamos la barrera de lo físico, y entonces a partir de ahí serán otras cosas las que nos harán o no enamorar. No hace falta ser percibidos por los demás físicamente como guapos o como tíos o tías buenos: con que nos perciban como “normales”, eso es suficiente para poder enamorar a los demás. A partir de ahí el protagonismo se lo lleva otras cosas de nosotros y de nuestra vida. Aún así, tener algún rasgo físico que gusta a los otros siempre ayuda un poco, pero menos de lo que se creen esas personas que creen que el físico tiene preeminencia absoluta a la hora de ligar y seducir.

2. La simpatía. Pues de normal gustan más las personas alegres, simpáticas, optimistas, que ven el lado bueno del mundo en vez del malo, las personas que son corteses con los demás y que los tratan con aprecio. Pero hay personas, hombres y mujeres, que se pasan de “simpáticos”, y entonces caen en prototipos de hombres o de mujeres que son negativos: el hombre bufón, que no se toma nada en serio; la mujer histérica, que va de acá para allá siempre muy alegre, pero su conducta algo alocada no tiene coherencia. Gusta la simpatía, pero bien entendida, entendida como cortesía, como buen humor, como el ser una persona divertida y optimista. Pero sin caer en prototipos de simpáticos negativos, como el de bufón o el de loca que acabamos de decir.

3. Ser divertido. Ser un muermazo que pretende vivir una vida yendo del trabajo a casa, de casa al trabajo… que no tiene aficiones, que no le gusta nada, que no sale nunca por ahí a pasárselo bien, que no sabe divertirse, que su idea de diversión para un fin de semana es levantarse tarde, y luego ponerse a ver la tele con una cerveza en la mano medio tirado en el sofá… ¿A alguien por ahí le apetecería emparejarse con una persona así? Nos gustan las personas que saben por supuesto tomarse su oficio, estudiar, trabajar… en serio. Pero que a su vez saben divertirse, tienen aficiones y gustos interesantes, les gusta de vez en cuando salir por ahí con sus amigos, le gusta de vez en cuando llevar a su pareja a cenar o a un romántico viaje… Nos gustan y nos enamoran las personas que tienen ese halo de ser una persona interesante, divertida, que los demás piensan de él que sería un sueño poder vivir al lado de una persona así.

4. Ser activo. Gusta la gente que parece que tiene energías de sobra. A los que somos tan puñeteramente superactivos como yo, hasta el punto de que a veces yo he llegado a comer de pies con el plato debajo de la mano, mientras paseaba por la cocina a la vez que veía la tele, que pensaba en mis cosas, que miraba el paisaje por la ventana, que mandaba un sms por el móvil, que se me estaba ocurriendo una idea para un artículo… todo eso a la vez, a las personas así a veces nos gustan las personas tranquilas, relajadas, calmadas… porque ellos nos traen la calma que le falta a nuestro espíritu. Yo recuerdo que mis compañeros de piso, con su tranquilidad que los llevaba a sentarse cómodamente en el salón y a pasar la tarde viendo la tele, pelis, series… me contagiaban algo de su tranquilidad y de su calma que a mí me gustaba, porque mataba un poco mis excesivos y constantes nervios… O sea, que a veces una persona tranquila puede enamorar a un demonio de tasmania como yo que no se está quieto (aunque a mí mis nervios se me van mucho a la cabeza, a lo mental), puede enamorar con su calma a alguien así de activo. Pero ya digo que la mayor parte de las veces gusta la gente muy inquieta, que no deja de hacer cosas, que parecen incansables, que no se pueden estar quietos… Pero eso sí: a su vez gusta la gente equilibrada, razonable, no agresiva… Y esto lo advierto por que yo conozco muchas personas que son muy activas, que no se está inquietas… pero que a su vez son algo agresivas en su excesiva “actividad”, y este tipo de personas a mí en lo personal no se me hacen atractivas, pero tienen también su público supongo. Pero siempre enamorará más esa mezcla entre actividad y tranquilidad (entendida la tranquilidad como el tener una actitud no agresiva con los demás, porque mucha gente nerviosa y con exceso de energía a veces se hace agresiva en su trato con los demás).

5. Saber hablar. Quizás este es el punto más importante de todos. Normalmente cuando enamoramos a alguien, lo hacemos por nuestra forma de hablar y de expresarnos. Sí, hay otras cosas también, además de las que hemos dicho ya: saber vestir, tener una vida interesante, tener una forma de movernos seductora, saber comportarnos en las situaciones sociales… Pero por encima de todas las cosas, el habla y la conversación es el principal elemento que suele activar el interés de los demás por nosotros. De hecho, los etólogos y especialistas en comportamiento animal, hace tiempo que han observado que las hembras de todas las especies suelen buscar ciertos rasgos fenotípicos en los machos para aceptar emparejarse con ellos. En el caso de los hombres, este rasgo fenotípico que ellas buscan sobre todos los demás, no hace referencia tanto a un buen físico (ya hemos dicho que con ser más o menos normales nos vale); si no al tener una conversación interesante, inteligente, coherente, divertida pero sincera; abundante pero sabiendo usar los silencios también. No es extraño que esto sea así, ya que el poderoso lenguaje humano hace de nuestra conversación el 75% de lo que somos nosotros mismos. En la conversación reflejamos nuestro espíritu muy por encima de ninguna otra cosa, como en el vestir o en el físico. Los grandes hombres y mujeres que enamoran suelen ser los grandes conversadores. Y se enamora tanto hablando, sabiendo contar bien las cosas, de forma bonita, interesante; pero también escuchando, sabiendo interesarse por lo que nos cuentan los demás, sabiendo apoyarlos y comprenderlos. Las personas que ni saben hablar bonito; ni saben escuchar y comprender, son personas que enamoran siempre poco. Por eso, para enamorar, nada mejor que practicar un poco más nuestras habilidades conversacionales, podemos empezar practicando un poco con el armario de nuestra habitación (funciona, yo lo hice); y luego pasamos a practicar esas renovadas habilidades comunicativas, quedamos con nuestros amigos y ahora pasamos a practicar la conversación con gente real en un escenario real. Y cuando nos toque usar esa conversación para enamorar a un chico o una chica… entonces notaremos la diferencia entre el antes y el después de mejorar nuestro habla y nuestra conversación.

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