Cosas que me hacen feliz

De alguna manera existe el mito de la felicidad estática, un hombre o mujer que es feliz siempre en cualquier situación del día, de la semana, de su vida… Es esa persona que va por ahí siempre feliz, con una sonrisa medio de idiota en la cara… este tópico de la persona siempre feliz es más que nada un tópico falso: la felicidad son idas y venidas, es un subir y bajar, es una montaña rusa… La depresión básicamente es una enfermedad que consiste en estar siempre abajo del todo en la montaña rusa de nuestras sensaciones. Si una persona sana mentalmente, tiene un estado de ánimo que sube, que baja, que se mantiene arriba para volver a bajar… una persona con depresión tiene un ánimo siempre a ras de suelo, está desganado, sin fuerzas para hacer nada. Una persona con depresión tiene un poco el ánimo de una persona normal en sus malos momentos. Pero en la persona normal esos malos momentos se van y viene un estado de ánimo más normal, más por el medio, ni tan arriba ni tan abajo. La persona con depresión siempre tiene un ánimo tirado por los suelos. De cualquier forma este no es sólo una artículo para personas con depresión: es un artículo para persona que quieren saber los secretos para ser felices. En este artículo, hablo sobre cosas que me hacen feliz.

La infelicidad de los encerrados

Quizás el tópico de la felicidad estática del que hemos hablado es ya absurdo por mera teoría. En el Universo todo cambia, todo se mueve. La felicidad consiste en moverse. Y es evidente que si nos movemos, aunque transitemos por el territorio de la felicidad, no podemos ser siempre igual de felices, exactamente igual que cuando paseamos: aunque disfrutemos del paisaje, no disfrutaremos de igual forma cuando vemos delante de nosotros un cerrado bosque; que cuando vemos una llanura abajo y montañas a lo lejos; que cuando caminamos por un sinuoso sendero que transcurre entre colinas. No es que la felicidad se mezcle con otros estados de ánimo; es que además hay distintos tipos de felicidad. El Universo es movimiento. La existencia es movimiento. La nada es estática; y la muerte es estática. Por tanto, la propia evolución propició que los seres que se movían, los animales que se movían, los hombres que se movían, fuesen los más felices, porque no moverse es parecido a estar muerto. Así la propia evolución nos causó sensaciones negativas cuando nosotros estábamos parecidos a los muertos, quietos, parados, sin hacer nada, sin movernos… Con todo lo dicho, vemos que la felicidad tiene que consistir sobre todo en algún tipo de movimiento. No sólo es que la felicidad sea un tipo de movimiento; es que al movernos, por el mero hecho de movernos, nuestro organismo genera a través de nuestro cerebro en nosotros sensación de felicidad en sus más distintas formas.

He estado buscando en mi enciclopedia la entrada de “circo”. No puedo buscar en Internet por motivos que no aclararé, y al final no he encontrado lo que buscaba. Estaba buscando una enfermedad mental que sufren sobre todo los animales de circo, los animales que están encerrados, los animales cuyos “propietarios” los impiden apenas moverse. Quería saber el nombre de esta enfermedad que es tan parecida a la depresión por el motivo de que te sientes agotado al tener que estar todo el día encerrado en una jaula. Una vez en un documental sacaron esas jaulas en donde crían a los zorros que serán al final matados y despellejados, para fabricar con sus pieles abrigos de pelo de zorro, y similares prendas. Estos zorros también sufren esta misma enfermedad que es tan parecida a la depresión y que consiste en que no se pueden mover, que no pueden pasear, que no pueden estar con otros zorros… Era espeluznante ver el comportamiento de estos animales: se golpeaban contra las rejas como si estuviesen locos; daban vueltas sobre sí mismos; emitían gruñidos de ansiedad; tenían en sus miradas un semblante de pena como no he visto nunca jamás; apenas podían disfrutar si quiera de los pocos placeres de los que no se les podía privar, como la comida, el sueño…

Por todo lo demás, estos zorros estaban sufriendo esta enfermedad cuyo nombre digo que no he conseguido encontrar, y que consiste en que no te puedes mover, y que es una enfermedad tan parecida a la depresión, pero una “depresión” inducida por falta  de movimiento. La felicidad tiene que consistir en algún tipo de movimiento porque el Universo consiste en algún tipo de movimiento y porque la muerte consiste en que no hay movimiento en absoluto. Los muertos no sufren. Esos zorros de los que hablo tendrán al fin su liberación: la muerte será su liberación. La  muerte es la peor de todas las libertades. Pero la peor de todas las libertades es siempre mejor que la mejor de todas las esclavitudes. Señores de la tele, de las televisiones, de los medios, a mi no me hace falta que me digan que tengo que ponerme el casco cuando me subo a la moto. Preocúpense más por ayudar a personas y a animales que están en situaciones tan lamentables como estos zorros; o como los esclavos húmanos de las industrias del sureste asiático; o como la situación de encierro a la que se enfrentan millones de personas sin trabajo en España que no tienen nada que hacer; o como la situación de desamparo que sufren muchos ancianos, que debido a su falta de movilidad no pueden salir de casa; y sus hijos los han abandonado entrando en este encierro que para ellos es terrible y les termina por causar la misma enfermedad que hemos ejemplificado en esos zorros de tan terrible vida y que es tan parecida a la depresión.

Cinco cosas que me hacen feliz

Y como decimos, la felicidad es distinta en cada momento; y a su vez se mezcla con otras sensaciones menos positivas pero también interesantes (como una tarde de domingo de lluvia en la que miramos por la ventana, taciturnos, mientras quizás pensamos en esa persona que se fue de nuestra vida justo hace un año). algunos tipos de movimiento a mí me hacen muy feliz. En esos movimientos yo hago cosas como estas, con las que terminamos el artículo:

1. Me hace feliz comprarme ropa nueva (sí, ya sé que a veces parezco una mujer…). Me gusta tener mi vestuario completo, con distintos tipos de vestuarios, cada uno un poco distinto que uso para situaciones distintas. Yo suelo siempre usar un look muy roquero… pero hay distintos estilos roqueros: no es lo mismo un vestuario “hindie”, refinado, muy elegante; que un vestuario de “rock del medio oeste americano”, que es duro, con vaqueros con los que quizás hallamos trabajado en la granja; con unas botas con las que hemos pisado gasolina cuando estuvimos en la gasolinera en donde había un sin techo tocando la armónica para recibir a cambio unas monedas; con una camiseta que ha sido muchas veces sudada en mitad del calor del verano del medio oeste… La ropa y el vestuario me hacen sentir cosas (yo gasto muy poco en droga porque no me hace falta… aunque unas cervezas de vez en cuando me ayudan a ambientar mejor mi mundo interno y externo…). Y comprar ropa es un poco como comprar sensaciones que me harán sentir esa ropa por ejemplo, en ese día de ocio en donde he quedado con mis amigos para sentir todo tipo de sensaciones, rurales, urbanas…

2. Me hace feliz estar un día entero pasándomelo bien con mis amigos. Un día entero sólo para divertirse. A lo mejor podemos empezar el día subiéndonos a los coches, y vamos a la cercana sierra a unas piscinas naturales que hay, en donde pasamos el día entero junto con la tarde. Allí comeremos lo que hemos llevado, mientras nos bañamos a ratos, otros ratos hablamos, otros ratos jugamos a las cartas, otros ratos simplemente descansamos en silencio tirados sobre las toallas, rodeados de árboles por encima, y en el horizonte las crestas y los picos de las montañas. Luego volvemos a la ciudad, descansamos una hora, y al cabo de una hora en donde cada uno hemos ido a cambiarnos a nuestras casas, nos vamos por ahí de pinchos, seguimos hablando, seguimos de buen rollo… Al final, después de los pinchos en los bares, nos vamos a un concierto de rock que hay en la Plaza Mayor, entre intermedio e intermedio nos vamos a tomar unas cervezas a los bares circundantes… Al final estamos cansados, pero antes vamos a tomar un café a un tranquilo bar de los de toda la vida, antes de que termine al fin nuestro día entero de ocio y de fiesta.

3. Me hace feliz tener proyectos vitales, tener ilusiones como escribir una nueva novela y que tenga éxito; tener ilusiones por aprender nuevos idiomas, por aprender nuevas cosas a las que las pueda sacar partido en el mundo laboral y económico. Me hace feliz tener un trabajo que me guste y por el que cobre todos los meses cierta cantidad de dinero. Me hace feliz que este trabajo me deje a su vez tiempo para el ocio, para poder tener algún día como el que hemos descrito en el punto 2. Me hace feliz sentirme un miembro productivo de la sociedad, tener un “quehacer” diario con el que me gano la vida y con el que me siento útil y con el que me entretengo además. Me hace feliz la idea de poder ir prosperando en la vida, quizás consiguiendo algún éxito profesional que me alegre. Tanto en su esperanza como en el quizás posible encuentro de esta esperanza, yo soy feliz.

4. Me hace feliz hacer cosas intelectuales, leer una buena novela que me guste, pasarme un videojuego de la época dorada de los videojuegos (la super nes, la psx y la ps2), me hace feliz estudiarme un nuevo manual que tengo sobre macroeconomía, me hace feliz componer música y escribir cosas que me gustan, como novelas, artículos, libros de sociabilidad (la novela es lo más difícil y lo que más me gusta por tanto…). Me hace feliz pensar algún pensamiento que ha surgido en mi mente a raíz de algo que ha pasado, quizás cosas de política, de economía, pero también de psicología, de seducción… Me hace muy feliz aprender todos los días algo nuevo y pensar todos los días algo viejo. Quien quiera democracia, que lea todos los días una o dos horas y que piense todos los días un poco. El quien quiera fingir la democracia que valla a votar una vez cada cuatro años a las elecciones. La democracia es la inteligencia. Las papelinas son para los colocados y para los drogatas. Con tan poco papel como el de los votos de las elecciones sólo te pueden servir para poner encima una ralla de coca y esnifártela luego. Es el uso más interesante que le sacarás al escaso papel que usamos en las elecciones. La democracia consiste en libros (ahora digitales en gran parte); no en panfletos.

5. Me hace feliz disfrutar del amor, del romanticismo, del sexo, de la compañía femenina. Si el verdugo que me va a rebanar la cabeza me preguntase cual es mi último deseo, le solaría algo así como

tener una cita con tu madre…

No es ironía: es que una cita con una mujer te puede causar las sensaciones más placenteras que existen en este lado del Universo, y más placenteras serán estas sensaciones cuanto más nos movamos en la cita (sin pasarse). Quizás hayamos quedado en la Plaza Mayor debajo del reloj. Sólo la espera, el prepararnos para ir a ver a nuestra chica, el ponernos guapos, el mirarnos al espejo… sólo eso ya es placer y felicidad pura y dura. Y al final vamos a la cita, cuando estamos cerca del lugar en el que hemos quedado, ya la vemos: está radiante, espléndida, con un vestido azul. Y cuando ella nos ve, vemos su cara y su no menos espléndida sonrisa, y sus ojos clavados en nosotros y en nuestra sonrisa más varonil y disimulada. Llegamos mirándola con esa mirada cómplice, la besamos, la cogemos de la mano y nos dirigimos a empezar nuestra cita en un romántico bar. Al entrar en el bar nos llenamos de gozo por las sensaciones que nos transmite este lugar mágico, romántico, iluminado sólo por velas. Pedimos algo y nos vamos a un rincón. Hablamos románticamente en el rincón durante una hora, para al final ir hacia ese restaurante no menos romántico en donde hemos reservado una mesa. Nos sentamos dejándonos llevar por las sensaciones tan poéticas que nos causa el hermoso restaurante; a la vez que de vez en cuando nos miramos tímidamente, e intercambiamos unas palabras. Al final, cenamos entre charla, entre buen humor, entre buen rollo… Salimos del restaurante y vamos a dar un paseo, agarrados de la mano, por un parque ya bajo la luz de la luna. Al final, nos dirigimos hacia nuestro piso en donde tendrá lugar lo que queda de cita entre estertores emanados en el nombre de la pasión y del deseo.

La muerte es no ser, y la muerte es estática. La vida es movimiento; y la felicidad es movimiento.

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