Cumplir nuestros sueños en el nuevo año

Dicen eso de “año nuevo, vida nueva”. Hoy es 1 de enero del 2013. Aunque este artículo no está escrito para ningún día en especial. Cualquier día puede ser el principio de nuestra nueva vida, y siempre es el primer día de lo que nos queda por vivir. El mundo no se acabó en el 2012, como ya sabíamos cualquier persona mismamente inteligente. La iglesia, las sectas, los vendedores de agua vendita… viven de esto, viven de atemorizar, viven de decir “el mundo se va a acabar”, sea en el 2012, o cualquier otro año. De atemorizar a las clases ignorantes desde luego: la ciencia ya dijo que los mayas no podían haber predecido el fin del mundo (entre otras cosas porque los mayas se referían en su “fin del mundo” a un fin cosmológico, no empírico, pero los occidentales no parecen capaces de diferenciar lo cosmológico-mitológico de lo empírico). Los mayas no tenían el telescopio “Hubble”, no tenían la física cuántica, no tenían computadoras… por muy avanzada civilización que esta fuese no se puede comparar a los logros tecnológicos y científicos del presente. Pero la ignorancia de la gente sigue siendo un buen negocio a día de hoy: se atemoriza un poco a la plebe y se la dice que si no usas su producto, dígase iglesia católica, familia tradicional,… alguien resultará herido. Yo más que una predicción lo considero una amenaza. Agraciadamente a día de hoy las palabras de los necios y de los vendedores de “fines del mundo” (la cantidad que de días del “fin del mundo” que he vivido desde que soy pequeño…) encontrarán cada vez menos oídos. Y bien, ya estamos en el 2013… ¿Ahora qué? Nos ponemos todos nuestros nuevos propósitos, cada uno de nosotros tenemos nuestros sueños, nuestras ambiciones, nuestras inquietudes para este nuevo año que empieza. Yo tengo la mía propia, que además es una ambición de lo más humilde. En este artículo, cumplir nuestros sueños en el nuevo año.

Los buenos propósitos

De alguna manera las fechas de límites (año nuevo, cumpleaños, curso escolar nuevo,…) son un buen momento para hacer balance de nuestra vida. De esta manera echamos cuentas y vemos lo que hemos conseguido y lo que aún nos queda por conseguir. Esto tiene mucho que ver con este blog… él empezó a existir en forma de unos textos escritos en Word hace casi exactamente un año. Fue un proyecto que yo mismo me puse para este 2012. El proyecto sigue adelante y en el 2013 creo que cosechará aún mejores resultados.

cumplir nuestros sueños en el nuevo añoDesde aprender un idioma nuevo hasta aprender a tocar un instrumento. La lista de buenos propósitos para el año que entra siempre nos anima a seguir e intentar conseguir objetivos nuevos. Y por eso mismo en estas fechas de límites nada mejor que repasar mentalmente lo que hemos conseguido en el 2012; además de adelantar mentalmente nuestros propósitos para el nuevo año. La gran desgracia de los propósitos es que comúnmente empezamos con ellos con muchas fuerzas, pero los abandonamos enseguida. Esto lo saben bien los encargados de los kioscos, pues saben que las famosas colecciones tipo “construye tu propio barco de guerra”, o “colecciona los clásicos de la literatura griega”, suelen tener una tirada muy fuerte en todos los principios de años, después del verano,… para con los meses, ir siendo abandonadas por los coleccionistas que poco a poco se van olvidando de su propósito para el nuevo año de “aprender software libre y programación en java”.

Hacer borrón y cuenta nueva

De cualquier forma, estas épocas de transición sirven para hacer una especie de purga mental de nuestro pasado. Todas esas cosas desagradables que hemos arrastrado en el 2012 pueden ser redimidas: además de que quizás podamos aprovechar el nuevo tiempo para hacer realidad alguna de esas ilusiones que desde tanto tiempo atrás teníamos en mente. Para ello nada mejor que empezar por visualizar lo que queremos conseguir. Luego se trata de hacer un plan, e ir así al cómo lo queremos conseguir. Por tanto, se trata de hacer una lista de nuestras prioridades; y luego hacer un plan para intentar cumplir esas prioridades seleccionadas. Este siempre es un método infalible:

1. Pensar “qué queremos conseguir”.

2. Y pensar luego “cómo lo vamos a conseguir”.

No hace falta ni coacher, ni libros escritos por ignorantes, ni “asesoramiento personalizado”… sólo un poco de fuerza de voluntad, algo de capacidad organizativa, algunos recursos materiales mínimos, un poco de paciencia… y todo un año de trabajo, que será el que en última instancia decida (el año en su transcurrir), si hemos cumplido esas metas que nos pusimos al principio del año.

El año empieza muchas veces al año (en nuestro cumpleaños, en navidades, después del verano,…). Tenemos que aprovechar estos momentos para hacer “borrón y cuenta nueva”. Los malos rollos del pasado deben de ser redimidos; a la vez que nuevos proyectos deben de empezar a aparecer por el horizonte del nuevo año. Y como hemos dicho, para conseguir nuestros sueños en el nuevo año nada mejor que seguir nuestro sencillo método de, en primer lugar, pensar lo que queremos conseguir; y luego, pensar cómo lo vamos a conseguir. Esto segundo es largo, pero para dar ejemplo pondré mi lista de algunas cosas importantes que tengo que conseguir hacer este año. Esta lista incluye tanto cosas negativas (arreglar viejos problemas); como cosas positivas (intentar cumplir algunas viejas ilusiones y sueños del pasado). La verdad es que sigo siendo un chico misterioso… por eso no diré mi gran sueño para este año. Pero aun así, en mi lista de propósitos para el 2013 están:

1. Conseguir un trabajo estable.

2. Publicar un libro por editorial.

3. Aumentar mi fama por Internet.

4. Empezar a componer algunas canciones propias.

5. Leer algunas grandes obras literarias que se me atragantan.

6. Independizarme, vivir por mi cuenta, compartiendo piso con una mujer o algo que se le parezca…

7. Volver a disfrutar de mi pasión olvidada: la naturaleza y el senderismo.

Eso en cuanto a cosas positivas. En cuanto a mi lista de problemas a solventar para este nuevo año:

1. No pensar tanto en el lado malo del mundo.

2. Pensar menos en política (la gente de normal tiene que pensar más en política; es mi caso particular el que está aquí en juego). Pensar más en la vida, con su juego de luces y sombras.

3. Pasar menos tiempo delante del ordenador, usar menos Internet y vivir más en el mundo de verdad.

4. No ser tan exigente con los que me rodean.

5. Olvidar viejos odios y viejas afrentas.

6. Dejar de hacer el signo del “qué te den” a todos los conductores que me fastidian…

7. Y la última, la que no diré, mi gran sueño para este 2013… Que como se puede ver, es un problema que quiero solucionar. No la diré, pero es extraño, yo que detesto la “numerología”, pero el número 7 se repite en mis listas y en mi vida como si fuese una cuestión supersticiosa…

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