Desarrollo personal y crecimiento como personas

desarrollo personal y crecimiento como personasHay muchas personas multimillonarias que están haciendo cola para embarcarse en uno de esos viajes al espacio. Es el novedoso “turismo espacial”, un entretenimiento para ricos con ganas de nuevas experiencias. Esta gente de pasta lo ha tenido todo en la vida: viajes; vacaciones interminables; sexo por doquier (con putas sobre todo…). Y ya se han cansado de todo eso. Ya no les llena… Por eso esta gente de pasta, busca “nuevas experiencias”, cosas que aún les puedan divertir. Para esta gente que lo ha tenido todo en la vida, el mundo se terminan por volver un tanto vacío: ya han hecho todas las cosas divertidas posibles, y ahora parece que todo será repetición, pero la repetición hace que lo que antes nos llenaba, cada vez nos guste menos. De echo, mucha gente drogadita, cuando les preguntan por qué se metieron en las drogas, responden que lo hicieron para buscar “nuevas experiencias”. Y es que, llega un momento en donde el mundo ya no nos llena, ya todo lo tenemos visto, ya nos hemos cansado de las diversiones de siempre… Pero estas personas con ganas de “nuevas experiencias”, estas personas cuyo mundo ya no les llena… tienen un mundo muy limitado. El mundo no es igual para todos: una persona culta y con un rico mundo interior tiene muchas más posibilidades de ser feliz que una persona que ha buscado sobre todo la felicidad en instantes materiales: salir de fiesta; acostarse con mujeres; atiborrarse en una cena,… Todo eso está muy bien, no hay que pensar que a una persona con un rico mundo interior esas cosas no les llenan… De hecho, les llenan más que a una persona básica, porque al proyectar esos placeres carnales sobe su basto mundo interior, esos placeres carnales son capaces de despertar unas sensaciones superiores que cuando los disfrutan personas básicas, y sin nada de mundo interior. En este artículo, desarrollo personal y crecimiento como personas.

La materia y el espíritu

Como hemos dicho, no todos vivimos en el mismo mundo. La extraña ontología que percibimos por nuestros sentidos, tiene una gran doble división: percibimos un mundo material, compuesto por las cosas externas a nosotros, piedras, montañas, bares de copas, o mujeres,… Pero también forma parte del mundo que percibimos eso que podemos llamar el “espíritu”, consistentes en recuerdos, en pasiones, en sensaciones, en sentimientos,… Todos sabemos lo que es una piedra; y todos sabemos lo que es un sentimiento de alegría. Lo primero, es algo material; lo segundo, es algo espiritual. Y toda la estructura del mundo que percibimos parece dividirse en estos dos granes tipos de seres: materia y espíritu.

Por esto mismo, no todos vivimos en el mismo mundo: la materia es igual para todos, una piedra es igual más o menos para todos. Pero el mundo interior, el mundo del espíritu, no es igual para todos. Esos ricos de los que hablábamos al empezar, tienen por lo general un mundo interior muy limitado, por eso tienen que buscar satisfacciones sobre todo en el mundo de la materia. Pero como dijimos, una persona con poca profanidad de alma les termina llenando los placeres materiales menos que a una persona con mucha profundidad de alma. Por eso los ricos se cansan pronto de todo: no tiene un espíritu desarrollado, no les ha hecho falta curtirse su alma, pues siempre les dieron todo hecho, y no necesitaron crecer como personas para a veces, simplemente, sobrevivir.

Expandir nuestro mundo

Todos compartimos un mismo mundo físico; pero el mundo mental de cada uno de nosotros, puede ser totalmente distinto. El mundo humano en general, se termina formando como una mezcla entre lo físico y lo mental. Y precisamente nuestro mundo, lleno de tecnología, de artefactos inteligentes, de aparatos industriales,… es un mundo que ha hecho especial hincapié en el desarrollo de lo material, de lo de fuera, de la industria… A cambio, los hombres se han vistos metidos en un torbellino de destrucción de eso que podemos llamar el espíritu: los horarios demenciales, o el paro cruel; la educación puesta al servicio de “producir”; los valores, que hacen hincapié en lo externo, como si lo externo fuese separable totalmente de lo interno; los medios de comunicación, que nos animan a ser buenos corderitos, que no piensen por si mismos, que condenen lo que a ellos les interesa, que acepten unos valores masticados previamente por las bocas del “sistema de hormiguero” que nos quieren imponer… Todo eso, consigue derrocar el espíritu. Y claro, luego llegan las crisis económicas, y por supuesto, nos vuelven a adoctrinar desde los medios de comunicación: esta crisis se debe a que no producimos lo suficiente, a que no innovamos, no se debe a que estemos construyendo a una humanidad que parece más un inmenso redil de demonios (los demonios son los representantes simbólicos de un mundo material desprovisto casi por completo de mundo espiritual, de pensamiento, los demonios existen, lo simbólico, como bien vio Platón, es completamente real…), demonios adoctrinados, egoístas, y por supuesto, que dependen completamente del mundo material para ser felices… pues carecen por completo de mundo espiritual.

De este modo, la tecnología, la materia, se volvió inteligente; y el hombre se volvió imbécil. Con todo, la derecha mundial, ante el escándalo de las pocas personas intelectuales que permanecieron sin estar lobotomizadas mediáticamente, empezó a lanzar a los cuatro vientos el mensaje de que era todo un gran avance para la humanidad que el tonto del pueblo tuviese un I-Pod.

Y precisamente, la mejor forma de poder extender nuestro mundo, con todo lo que ello conlleva, como sentir más fuertemente los placeres de la materia, es ese: hacer nuestro mundo mental más profundo, hacer dentro de nuestra propia consciencia un tremendo abismo, en donde los ecos del mundo material se verían aumentados en el abismo de nuestra consciencia.

Y ese es precisamente el secreto de la felicidad: hacerse abismo por dentro para que así lo de fuera, la materia, nos llene con atronadores sonidos surgidos del retumbar en las pareces de nuestros abismo de los sonidos externos. Por eso, ya pueden esos hijos de puta ricos (se nota que yo sigo en el paro… tras parece que haber vuelto a no ser seleccionado en una entrevista de trabajo, en este caso, para un Macdonald… Y es que, con la crisis, te pueden rechazar por el motivo más trivial, incluso por que te ven demasiado bueno para el puesto… Pero a este paso me voy a tener que ir a la legión extranjera Francesa, como buen paria…) ya pueden viajar todo lo lejos que quieran, nunca van a conseguir expandir su limitadísimo mundo interior.

¿Y qué tenemos que hacer para expandir nuestro mundo interior, para crear un gran abismo dentro de nosotros en donde luego retumbe el mundo material, para ser profundos, para lograr hacer un mundo nuevo para nosotros, un mundo abismal…? Bueno, este es el artículo número 201 de este blog… El que haya leído, aprendido y entendido los 200 artículos anteriores, ya empezará a sentir que dentro de él, el abismo que empieza a brotar.

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