Desensibilizarse para superar la timidez

Un cliente de coach me dijo algo que me gustó bastante. Resulta que este cliente se había leído muchos libros de sociabilidad, de seducción, de trato con los demás… pero al final él pensó que en realidad cuando iba venciendo su timidez y su parálisis con la gente era cuando afrontaba y encaraba las situaciones sociales que le producían ansiedad. Hay mucho de verdad en eso, ese miedo a las situaciones sociales que es la timidez en gran parte se apoya en cierta configuración especial de la biología de nuestro cerebro. Es como si el cerebro estuviese configurado para que el tímido tuviese pavor a las  situaciones sociales por el miedo a quedar mal. Y lo cierto es que para perder la timidez poco a poco, hay que “reconfigurar” un tanto el cerebro de la persona tímida. Y eso se hace con exposición, que es simplemente ir poco a poco afrontando nuestros miedos sociales, a base de encarar y de no evitar esas situaciones sociales que tanto miedo nos dan. Esto termina por conducir a cierta reestructuración de la propia biología del cerebro del tímido, es como si el cerebro se modificase a base de afrontar esos doloroso miedos, y con el tiempo, el cerebro del tímido se ha desensibilizado en gran parte ante los miedos sociales, pero sólo por que el tímido en cuestión tuvo el valor de encarar las situaciones sociales que para él eran tan dolorosa y que le causaban tanta ansiedad. En este artículo, hablamos de desensibilizarse para superar la timidez.

El dolor de las exposiciones sociales

De alguna manera lo de desensibilizarse de la timidez para premoldear el cerebro de la persona tímida y esquiva, es un poco como escalar por una pirámide invertida: vas de la puntita de abajo; hasta la enorme base que está arriba. Al principio, si somos tímidos, sólo nos atreveremos a encarar situaciones sociales no demasiado complicadas y no demasiado exigentes.Desensibilizarse para superar la timidez Quizás ir a comprar un periódico a un kiosco sea algo visto como una situación común para cualquier persona normal. Pero para una persona tímida, eso se puede convertir en lo más difícil de hacer del mundo. El tímido sufriría una enorme ansiedad al ir al kiosco para comprar ese periódico, lo pasaría mal pensando en que tiene que ir ya, que tiene que andar hasta el kiosco, que tiene que mirar a ver si hay cola, y si hay cola averiguar quien es el último, y luego que tiene que dirigirse al quiosquero para pedir el periódico… y seguramente lo haga de forma tan nerviosa, que le temblará la voz y tartamudeará, hiendo el sufrimiento del tímido creciendo al ver que se le notaba la timidez y que no era capaz de controlar sus reacciones biológicas notando el resto del mundo que algo anda mal en la forma de proceder social de esa persona tímida.

Este proceso de irse desensibilizando poco a poco, es doloroso para la persona tímida. Por eso a veces el tímido lo va dejando pasar, pasan los años y el tímido no ha remoldeado su cerebro hasta que este cerebro sea más resistente a la hora de aguantar presiones sociales. Y el tímido deja pasar los años así, no porque “no tenga tiempo” de hacer nada para curar su timidez, como el  propio tímido suele alegar (es una racionalización); si no porque sufre, por que  cuando el tímido afronta sus miedos sociales, lo pasa tan mal y sufre tanto como si le cortasen en la piel con una cuchilla. Pero el tímido tiene que echarle valor y dejarse cortar con esa cuchilla que es su propia exposición social, porque de este modo el tímido va desensibilizándose al dolor, y ese dolor presente es la posibilidad de que en un futuro inmediato el tímido y su cerebro hayan quedado completamente desensibilizados a las actuaciones sociales, como pasa en el cerebro de la mayoría de las personas.

Como decimos, aunque este proceso sea doloroso, hay que ir avanzando en él, hay que ir escalando por nuestra pirámide invertida, poco a poco, y dando cada día un paso. El consuelo que tiene que tener el tímido cuando sufra debido a su exposición social, es que ese dolor que él siente, en un futuro no muy lejano se convertirá en el placer de poder disfrutar de una vida social plena, con amigos, con parejas, con diversión social… El dolor nos transforma y nos eleva a síntesis superiores, como ya nos dice la propia religión del hinduismo, que invoca el dolor de Shiva y de las criaturas para que estos se transformen y lleguen a niveles de conciencia superiores. Pero hay que ir poco a poco subiendo por la pirámide. Yo desde hace unos 10 años, cuando me di cuenta de que tenía que salir de mi atolladero social, fui poco a poco, cortándome en la piel con pequeñas intervenciones sociales que dolían, y que iban subiendo de nivel con el tiempo. Yo escalé por esa pirámide invertida, con algunas de las fases ascendentes de este “escalar” de la pirámide invertida terminamos este artículo.

Diez pasos para escalar el abismo de la timidez

1. Al principio sólo intentaba hablar con desconocidos que me había encontrado, por ejemplo, en una entrevista de trabajo o similares. Yo tomaba la iniciativa, me dolía luego durante mucho tiempo… pero yo veía que ese dolor me iba curando.

2. A pequeños pasos, fui haciendo cosas que me costaban, como ir a un kiosco a comprar una revista, ir al ayuntamiento a preguntar alguna cosa, ir yo sólo a hacer una matrícula (tuve que aprender a hacer las cosas yo solo, porque antes de eso necesitaba para todo a mi madre… y con el tiempo aprendí que es divertido hacer las cosas solo sin que valla alguien que te haga esas cosas por ti).

3. Poco a poco fui capaz de estirar las antes breves conversaciones con gente, yo hacía preguntas y retenía a esa gente para que tuviese una conversación conmigo.

4. En un poco de tiempo más, fui capaz de hablar con grupos de gente enteros, yo dirigía a todo el grupo, y al final era como si hubiese dos interlocutores: el grupo uno, y yo el otro. Así aprendía a ser más líder en lo social.

5. Poco a poco, aprendí a sugerir a los demás el hacer cosas. Si por ejemplo yo quería ir al cine, pues se lo sugería a otro y si este no aceptaba pues yo lo pasaba algo mal porque estaba muy sensibilizado ante el rechazo. Pero poco a poco me fui desensibilizando y eso hizo que sugiriese cada vez más.

6. Empecé a tener una actitud más varonil con las mujeres, ahora ya no reprimía mi sexualidad y mis sentimientos. Poco a poco empecé a sentirme hombre frente a una mujer, a mirarla con ojos especiales y a tocarla sus delicados brazos.

7. Empecé a salir por la ciudad con amigos, yo organizaba a veces las quedadas, yo proponía ir a tal o cual sitio. Yo conocía a nuevos amigos, por Internet o en el mundo real, y yo les proponía que se uniesen al grupo.

8. Poco a poco me lo fui creyendo: ¡Yo era popular al fin! El sueño de mi vida casi… Empecé a ir por ahí de gallito ligón, hablando con cualquier tía la conociese o no y sin cortarme a penas por mi vergüenza. Una vez coqueteé con una tía que tenía a su novio agarrado de la mano pero su novio miraba para atrás y en ese rato aprovechemos para mirarnos de arriba abajo. Le iba echando más morro cada día al asunto.

9. Desde luego el día en que le empecé a tirar lo cejos a algunas de las chicas de mi grupo de amigos la cosa subió de tono y yo escalé otro escalón por la pirámide invertida, tanto que al llegar a la base y seguir corriendo casi me caigo y me estampo contra el suelo… Ahí me di cuenta que tenía que parar un poco y que no tenía que seguir siendo tan sinvergüenza, porque a mí me venía bien ser más sinvergüenza, pero llega un momento en el que te pasas de sinvergüenza y tienes que aprender ahora a ser más comedido y a volver a la calma.

10. Y posteriormente fui cada vez más equilibrado, y aprendí que, aunque me vino bien ir por ahí de sinvergüenza un tiempo, para resultar más “normal” tenía que calmarme un poco y recuperar algo de mi antigua tranquilidad. Así seguí practicando mis habilidades sociales, ahora ya muy desensibilizado del dolor de la ansiedad social (pero sigo mejorando eso en distintas circunstancias), y también más maduro, por lo que desde cierta actitud equilibrada he seguido practicando mis habilidades sociales hasta el día de hoy. 

Para saber todos los secretos que nos ayudarán a superar la timidez y ser sociables, recomendamos nuestro e-book Los Pilares de la Seducción, en donde desvelamos todos los secretos de la timidez, la sociabilidad y la seducción.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • Intentarlo y fracasar para aprender sociabilidad (6)
  • Reflexiones sobre el éxito social y el fin de la fobia social (6)
  • Cinco símbolos que te ayudarán a mejorar tu vida social (6)
  • Cómo quedar con una chica (6)
  • Los diez grandes errores que he cometido al buscar pareja (segunda parte del 6 al 10) (5)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>