Diez consejos para ser más sociables

Ser sociable a día de hoy puede abrir muchas puertas. No sólo es poder tener amigos: es poder tener mejor pareja, un mejor trabajo, mejores oportunidades… A grandes rasgos hay dos tipos de problemas que nos impiden ser más sociables:

1. Somos introvertidos, tímidos, y con el tiempo esta situación degenera en fobia social y miedo a los demás.

2. Aunque no somos especialmente tímidos, nuestras habilidades sociales son un caos y no somos buenos en el trato con los demás.

De estas dos categorías de gente insociable las personas que más sufren se insertan en la categoría 1. Son precisamente los tímidos a los que más le suele pesar su carencia de habilidades en el terreno social. Las personas de tipo 2 raramente entrarán en un blog como este, quizás porque son personas más espontáneas, menos reflexivas… (aunque muchos insociables del tipo 1 suelen tener también problemas de este tipo 2). Y quizás por eso mismo, por el hecho de ser menos reflexivos, les duele menos su soledad, les duele menos no tener pareja, no tener amigos… De cualquier forma en ambos casos se puede mejorar nuestras habilidades sociales y nuestras habilidades de conquistar a los demás con nuestras maneras en el trato social. Por eso, en este artículo damos diez conejos genéricos para ser más sociables.

Los diez consejos para ser más sociables

Los cinco primeros consejos son especiales para nuestros insociables de tipo 1; y los cinco segundos, para nuestros insociables de tipo 2. Aunque en general los diez consejos son útiles para cualquiera que quiera mejorar su sociabilidad.

1. No te tomes las cosas como si fuesen algo personal. Las personas introvertidas y tímidas suelen tomarse cualquier cosa como algo personal. Por ejemplo, si no lo invitan a una fiesta este pensará que es él el que tiene algo malo y por eso no lo invitan. La realidad es que la demás gente es simplemente pasota, y le importa muy poco que seas guay o que no. Por eso debemos de aprender a tomarnos los rechazos y exclusiones sociales como desdén de los demás hacia todos los que no son ellos mismos. Pero nada tiene esto que ver con que nosotros seamos populares, interesantes…

2. Déjate las paranoias en casa. Está relacionado con lo anterior. Otra vez las personas de tipo introvertido están siempre llenas de paranoias, de creer que los demás lo miran raro, de creer que los demás lo han puesto fama de tonto o de que no es popular. La demás gente por lo general como decimos es pasota, por eso ellos no harán nada especial por ayudarte a integrarte. Eso no se debe de interpretar como que están en tu contra: simplemente la gente no está ni en nuestra contra ni a nuestro favor.Diez consejos para ser más sociables Somos nosotros los que debemos de remar en solitario en la barca de nuestra sociabilidad.

3. A los demás no les importa tu vida ni lo que haces o dejes de hacer. Yo me acuerdo que antes yo mismo apenas salía de casa porque creía que los demás pensarían raro de mí, si siempre estuviese por ahí con la bici dando vueltas. Creía que me pondrían fama de tonto o algo peor… La realidad es que las demás personas no se fijan tanto en lo que hacen o dejan de hacer los demás. Por eso no tengas miedo en hacer algo si tienes ganas, y no le prestes atención a lo que piensen los demás de ti, porque a los demás no le importa ni si sales de casa ni si te quedas en casa… Ellos hacen lo que tienen ganas de hacer; y nosotros los insociables debemos imitarlo y no atender a lo que piensen los demás de nosotros, pues a los demás les importamos mucho menos de lo que nosotros los tímidos insociables nos creemos.

4. Lucha contra tu pesimismo. Las personas tímidas y fóbicas sociales siempre tienden a verlo todo mal. Por ejemplo, si un grupo de amigos lo rechaza y no lo dejan ir con ellos, ya se lo toman como algo personal y como algo que no tiene arreglo. Pero sí tiene arreglo: vete con otro grupo de amigos que te acepte. El tímido suele tender a ver el mundo (y en nuestro caso el mundo social) de forma no realista, y mucho peor de lo que en realidad es. Por eso el tímido debe de afrontar el rechazo un poco tomando prestada la frase a Jorge Bucay:

cuando una persona sale de tu vida otra nueva entra

A día de hoy hay muchísima gente por todos los lados, y el tímido tiene que ver que llora por haber perdido una gota de agua a pesar de nadar en un mar enorme.

5. Aunque no tengas ganas, exponte a situaciones sociales. A veces no tenemos ganas de ir a tal evento o de salir por ahí con amigos. Pero el mero hecho de estar con gente hará que nuestras habilidades sociales se vallan refinando con el tiempo. Yo me he dado cuenta que mi propia madre tiene un dominio enorme de lo que es ser social. Es una mujer popular y habla con todo el mundo… Nunca se ha leído un libro, pero ha llegado a adquirir tal grado de maestría en el trato con los demás que a veces aparece que nació con ello. De eso nada: tiene todo estudiado al milímetro y ha aprendido a comportarse ante los demás a base de practicar y de analizar lo practicado.

6. Analiza lo que hacen esas personas tan populares en situaciones sociales. Si nosotros no somos sociales, nada mejor que estudiar a las personas que sí son sociales, aprender a imitarlos, descubrir sus secretos… No tengas reparos en mirar cómo se comporta la gente cuando se saludan, cuando van a tomar un café, cuando les presentan a unos amigos… Yo antes no sabía ni comportarme cuando entraba en un bar, no sabía como pedir algo al camarero, no sabía como pagar… Yo he aprendido estas cosas por imitación, luego las refiné y saqué mi propio estilo de hacer estas cosas.

7. Aprende a hablar y a escuchar. A la hora de enamorar a los demás es fundamental la conversación, y sobre todo, sus dos extremos: saber hablar y saber escuchar. Para ello podemos practicar con los demás. Y cambiaremos entre hablar, en donde debemos de tener una conversación amena e interesante; y escuchar, en donde debemos de hacer sentir al otro que es escuchado por alguien que lo comprende.

8. Refina tus modales todo lo que puedas. El típico hombre brusco que tiene unos modales demasiado broncos ya no se lleva: ahora se lleva un hombre (o mujer) más fino, más sutil, más delicado… Algunos sociólogos han visto en este proceso de refinación toda una transición histórica, desde las burdas aldeas pueblerinas de la Edad Media y desde los burdos castillos; hasta los refinados palacios del Renacimiento, que son el adelanto de las refinadas ciudades actuales. Vamos, que ahora no causan sensación los hombres machotes, campechanos, demasiado directos: se lleva la sutileza aunque una sutileza que aparenten ser muy natural y muy sencilla. Refinar nuestros modales nos puede abrir muchas puertas, pero insisto, un refinamiento que aparente ser natural y sencillo.

9. Aprende a mirar más por los demás que por ti mismo. Las personas generosas y que tienen en cuenta los gustos de los demás, tienen siempre más éxito social que las personas egoístas que miran solo por ellos mismos. Esto es fácil de entender: si alguien tiene que elegir con quién quiere estar, es evidente que estará con quien se sienta más cómodo. Y las personas empáticas y que nos tienen en cuenta a nosotros, son siempre personas a cuyo lado uno se puede sentir a gusto. Esto no significa ceder siempre: significa dominar con sutileza, y pareciendo que realmente son los demás los que nos marcan nuestro destino social. Pero en el fondo nosotros elegimos muchas cosas (por ejemplo, qué hacer en una noche del sábado).

10. Renueva la amistad periódicamente. Con quedadas con los amigos, con llamadas, con interés por los otros… A la gente le encanta que se interesen por ellos. Y que los muestren aprecio y cariño sincero. Esto no está reñido con mantener cierto carácter y cierta chulería, pues si no caeríamos en las relaciones sociales en cierta sensación de “reblandecimiento” y de amariconamiento… Se puede ser muy fino en las relaciones sociales sin ser medio mariquita. Y también se puede ser muy duro sin ser un matón. ¿Recordáis el amigo mariquita que todos teníamos cuando éramos pequeño? ¿Y reacordáis el amigo agresivo y matón? ¿Verdad que ninguno de los dos os caía bien? (aunque los “mariquitas” siempre tienen mejor trato social). Hay que rehuir de los extremos y renovar la amistad desde una perspectiva varonil (o algo más femenina si somos mujeres), pero una varonilidad sociable, confiada, con optimismo…

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