Diferencias de carácter

Todos tenemos un carácter propio, una personalidad que nos define, que define nuestra alma, que enamora o que no enamora… Entender que no todo el mundo ve las cosas igual que nosotros, es parte fundamental del proceso de sociabilidad: hay personas con más carácter, más enérgicas, menos enérgicas, más inteligentes, más profundas, más superficiales, más legalistas, más displicentes, más cálidos, más simpáticas, más antipáticas… Uno de los grandes problemas que yo tuve en mi sociabilidad fue el suponer que las demás personas eran como yo, que tenían mi mismo tipo de carácter, sensible, racional, delicado… pero también agobiado y socialmente miedoso. Pero al no darme cuanta de que los demás tienen una forma de ser muy distinta a la mía, perdí oportunidades, por ejemplo, yo me tiendo a fijar en todo y a recordar todo. En cambio, la demás gente, por lo general, no le da tanta importancia a los detalles, no se acuerdan tanto de todo… Es importante entender estas diferencias de carácter y es importante asimilar que los demás son y tienen mentes distintas a nosotros. Por ejemplo, a mí siempre me horrorizó la forma de desarrollo económico de España, la llamada “burbuja inmobiliaria”. Yo siempre vi que eso iba a terminar mal, que era

“pan para hoy y hambre para mañana”

Pero entonces ¿por qué los demás no se daban cuenta de eso igual que yo? Pues porque los demás son distintos en carácter a mí, por lo general los demás no piensan tanto, no se preocupan tanto del futuro como yo, no son tan perfeccionistas ni tan quisquillosos… Ellos veían dinero fácil y lo cogían, sin pensar más, sin darle más vueltas. En cambio yo le daba tantas vueltas que terminaba por ver lo que los demás no ven. Yo nunca entendía por qué yo estaba solo en mi guerra contra las constructoras… Años después la gente se ha dado cuenta de lo que yo me di cuenta hace al menos 12 años. Esto es porque somos distintos, los demás suelen ser más directos, no piensan tanto… en cambio, las personas que tenemos un temperamento melancólico, le tendemos a dar tantas vueltas a las cosas, que siempre adelantamos los problemas. Esto es bueno y malo: es bueno porque es positivo ver los problemas del futuro para intentar evitarlos; pero es malo porque las personas melancólicas e intelectuales tendemos a agobiarnos mucho con problemas que aún siquiera existen… por lo que a veces podemos ser menos felices. Cada carácter distinto tiene un lado bueno y otro malo. El carácter de tipo melancólico que tenemos muchos no es una excepción, y todos tenemos nuestro lado bueno y nuestro lado malo. No se puede tener todo lo bueno, pero las personas que tenemos un carácter complicado en ciertos aspectos, lo podemos “pulir” con algo de trabajo, con algo de cambio de mentalidad… yo por ejemplo ahora ya no me agobio tanto por los problemas, he aprendido a ser más sencillo, a vivir más al día… Todas estas diferencias de carácter son fundamentarles, y explican en gran pare los conflictos sociales e interpersonales. Por eso en este artículo, tratamos el tema de las diferencias de carácter.

Los perros extrovertidos y los gatos introvertidos

A grandes rasgos, hay dos tipos distintos de caracteres: los extrovertidos y los introvertidos. Todos sabemos que los distintos cerebros de los animales son los responsables de nuestra forma de ver el mundo, y de nuestro tipo de carácter. Pero no hay una única forma de fabricar cerebros: la evolución ha propiciado que se tiendan a “fabricar” dos grandes tipos de cerebros distintos: cerebros de introvertidos y cerebros de extrovertidos. A grandes rasgos, estos dos tipos de cerebros distintos corresponden a una diferencia ontológica real: hay dos mundos, lo externo, lo que está fuera de nosotros; y lo interno, nuestros pensamientos, nuestras sensaciones… que están en nuestro cerebro. Precisamente los cerebros de los extrovertidos se tienden a “especializar” en lo externo, en la fiesta, en el trabajo, en las cosas materiales…; y los cerebros de los introvertidos se tienden a especializar en lo interno, en sus propios pensamientos, en sus sensaciones, en su inteligencia.

Todos los animales y todos nosotros tendemos a tener un cerebro o más bien extrovertido o más bien introvertido… ¡Hasta las cucarachas! Todo el mundo que ha tenido problemas con las cucarachas… sabe perfectamente que cuando intenta “espachurrar” a una con la zapatilla, esta puede ser más lenta, más retraída, más fácil de acertar en el fondo… pero hay otras que son más escurridizas, más veloces, que se enteran antes de que están en peligro y echan a correr como alma que lleva el diablo…

Otro ejemplo más hermoso y menos cruel sobre animales introvertidos y extrovertidos, es el que nos brindan la diferencia entre los perros y los gatos… Los perros, como todos sabemos, tienden a ser más simpáticos, más sociables, menos vengativos, más abiertos a caricias, a mimos, a lo externo… En cambio los gatos son más internos, son más delicados, más tranquilos, menos sociables, más vengativos (hazle algo malo a un gato y te lo reprochará toda la vida…), más internos e introvertidos, en definitiva. Las personas que son más extrovertidas de carácter, tienden a ser más sociables, menos pensativa,s menos taciturnas, menos delicadas y más activas… tienden a ser más parecidas a los perros. En cambio, las personas que tienen un carácter más introvertido, más delicado, más ahogado, más sentimental, más miedoso e interno… tienden a ser más como los gatos. Por eso mismo a veces los extrovertidos y los introvertidos tienen enfrentamientos… porque como ven el mundo tan distinto, es posible que ellos se molesten con sus caracteres tan distintos, y al final pueden terminar como los perros y los gatos… Por ejemplo, un extrovertido a lo mejor quiere que el introvertido estando de fiesta se comporte como él, que se ponga a brincar, que haga muecas de felicidad, que se ponga a cantar… (una de las cosas por lo que yo decidí que no podía salir por ahí de fiesta, era porque a veces, en mi pueblo, la gente pretendía que yo cantase la canción de “Paquitio el Chocolatero“, por ejemplo… ! y me comportase como si fuese un extrovertido, dando brincos, abriéndome a los demás, poniendo muecas en mi cara de alegría y de felicidad… eso no se lo puedes pedir a un introvertido. Él no es así, y no se puede comportar así. Eso sí, yo con el tiempo he aprendido a divertirme, a expresar mi alegría estando de fiesta... ¡hasta a cantar…! Pero todo eso hecho a mi manera, no a la manera con la que el extrovertido pretendía que yo fuese como él… Desgraciadamente el extrovertido, queriéndome hacer un bien, me hizo un mal… y mi miedo a la gente no hizo más que aumentar al querer esta transmutarme de gato en perro…).

Los distintos tipos de caracteres

Como decimos, todos tenemos un carácter distinto que nos hace ver el mundo de forma distinta a los demás. Hemos hablado de mi carácter, el melancólicio… Los antiguos griegos inventaron esa clasificación de los cuatro grandes tipos de caracteres que existen: el sanguíneo, el colérico, el melancólico y el flemático. Por supuesto que dentro de estos cuatro grandes tipos de caracteres, hay subdivisiones, yo por ejemplo, aunque soy melancólico, tengo cosas de sanguíneo porque mi madre es 100% sanguínea… He hablado en otros artículos de estos cuatro tipos de temperamentos y de caracteres. Aquí repasamos brevemente sus puntos fuertes y sus puntos débiles, para que nos sea más fácil localizarlos y saber comportarnos en consecuencia, advirtiendo que los dos primeros caracteres, sanguíneos y coléricos, serían más bien de tipo extrovertido (perros); y los dos segundos caracteres, los melancólicos y los flemáticos serían más bien de tipo introvertido (gatos):

-Sanguíneo

Puntos fuertes: es extrovertido, decidido, el alma de la fiesta. Es divertido, se comporta un poco como un niño, todo lo convierte en un juego, es agradable estar a su lado…

Puntos débiles: es superficial, y como todo lo ve puro juego y pura fiesta, pues a lo mejor tampoco es muy productivo en el trabajo o en el estudio. Para ellos lo importante de la vida es divertirse, y eso les lleva a infravalorar otras cosas como el trabajo o el intelecto.

-Colérico

Puntos fuertes: es líder, dominante, muy seguro de sí mismo. Es muy trabajador, es el típico trabajador que vive para trabajar y que no ve a la vida otro sentido que el trabajo y el producir. Anima a los demás a que trabajen tanto como él, es exigente y productivo en su labor. Suele llevar el liderazgo de los grupos porque su seguridad se contagia a los demás además de que nadie se atreve a decirle que no…

Puntos débiles: es un tirano, es muy agresivos, si se enfada parecerá que Satán a ascendido de los infiernos y se ha introducido en el cuerpo de un colérico. Además, no es muy intelectual, puede que trabaje mucho, pero a veces trabaja mal, porque como no suelen tener mucha inteligencia, es posible que sus proyectos no salgan bien. Además no son persistentes, pueden cambiar de ideas y de proyectos, yendo de un proyecto a otro perdidos y sin inteligencia para ver lo que le conviene.

-Melancólico

Puntos fuertes: es el genio, el poeta, el científico, el filósofo, el político genial, el líder militar genial (Napoleón). Es un intelectual nato, es profundo, es delicado y sensible. Pueden valer tanto para las artes, como para las ciencias, como para las letras. Es común que todo eso a la vez a ellos se les de bien, pueden ser grandes músicos, grandes científicos, grandes filósofos, grandes políticos… todo eso a la vez. O a veces solo tienen talento para algo concreto, para las ciencias, para la música… pero raramente el talento intelectual del melancólico se queda en una habilidad concreta. El melancólico tiene un cerebro privilegiado, nadie lo iguala, desgraciadamente esto también tiene algo de malo…

Puntos débiles. Es un ahogado, ve problemas por todos los lados. Es quejón, se “ahoga en un vaso de agua”, es poco decidido, es muy tímido y como ve todo lo malo del mundo, comúnmente se terminan suicidando… (suena bestia, agraciadamente los melancólicos más inteligentes han aprendido a ser un poco menos capullos y a darle menos importancia al lado malo del mundo). Como normalmente se cree una mierda (pues también ve sus “problemas”, o sea, lo malo que él tiene), pues se cree peor que los demás y eso le fastidia su sociabilidad. Además, tiende a idealizar a los demás, ve a los demás perfectos (aunque sean muy imperfectos) y a él como una mierda… o sea, un tío que normalmente tiene madera de genio ve a los demás perfectos y a él como una mierda… esta es una ilusión contra la que el melancólico tiene que luchar. Forma parte de su carácter, pero debe de luchar contra esta ilusión gravada en el cerebro del melancólico que lo puede arruinar su vida social.

-Flemático

Puntos fuertes: es tranquilo, delicado, poco violento, sosegado. Suele ser inteligente, pero tiene una inteligencia algo más pragmática que el melancólico. No suele ser buen poeta o buen artista, pero puede destacar en cuestiones de ingeniería, economía, matemáticas… y en general, cosas prácticas que hacen la vida más fácil.

Puntos débiles: es un poco aburrido, un poco soso. Es el prototipo de soso inteligente que le falta pasión, e incluso a veces energías para hacer cosas nuevas. Además, a veces no saben divertirse, el flemático es el prototipo de “empollón” soseras que saca muy buenas notas pero que luego no es muy popular entre sus compañeros porque los demás lo ven rígido y un poco aburrido.

Conclusión sobre diferencias de carácter

Todos tenemos caracteres distintos, y eso a veces trae conflictos. Los extrovertidos y los introvertidos comúnmente “chocan” por sus pareceres distintos. Pero al fin y al cabo, este hecho de que seamos distintos, de que unos sean introvertidos y otros extrovertidos, no nos debe de hacer olvidar que unos y otros somos hermanos… porque aunque nuestros genes hayan “expresado” la introversión o la extroversión, seguramente portamos dentro de nosotros mismos los genes contrarios a nuestro tipo de personalidad… Yo por ejemplo tengo un progenitor masculino que es la persona más oscura, introvertida y amargada que yo he conocido nunca; y una madre que es la persona más sociable y abierta que yo he conocido nunca… Como yo digo, soy el hijo de Drácula y Heidi… Evidentemente con este panorama yo creo que he quedado bastante bien y tengo motivos para estar contento con mi carácter… melancólico pero con ciertas dosis de simpatía del sanguíneo… Inteligente y simpático y agradable a la vez… y esto es por lo que decimos: todos los temperamentos podemos estar emparentados con esos otros temperamentos y caracteres contra los que a veces chocamos… algo que tenemos que recordar cuando choquemos contra otras personas con caracteres distintos al nuestro.

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  • Comments

    • Miguel dice:

      ¡Muy buen artículo! Cuanto más leo de ti, más identificado me siento contigo. Un saludo!

    • Ed dice:

      Qué genial artículo, en base a lo que leí, veo que tu combinación temperamental es Melancólico-Sanguíneo (MEL-SAN). Enhorabuena, tengo la mismísima combinación, a tal punto que creí estar loco en un tiempo por lo contradictorio que puedo ser. Bueno, mis debilidades melancólicas justamente me tienen sometido al encierro, a una autoestima paupérrima, en fin… Mi parte sanguínea me da algo de empuje pero ahí estamos. Para qué echar penas, mejor me las guardo, jaja :P
      Un saludo.

      • Erik360 Erik360 dice:

        Es cierto Ed, yo también he tenido muchas veces la sensación de estar un poco escindido… Es normal, cuando se mezcla el café con leche, sale algo intermedio. Pero si se mezcla el melancólico con el sanguíneo… no tiene por que producirse una mezcla uniforme como si se tratase de café y leche. Los genes no funcionan así, pero es normal, y hasta hermoso de alguna manera, ser algo contradictorio. Digamos que es como tener un ordenador de doble núcleo, uno melancólico y otro sanguíneo, en vez de tener un ordenador de un solo chip. Es cuestión de irle cogiendo el truco a nuestra forma de ser, de madurar, de saber usar nuestro procesador-parte sanguínea cuando estamos en reuniones sociales y demás, y nuestro procesador-parte melancólica para entender mejor los sentimientos… Así esta mezcla puede ser explosiva, pero tenemos que evolucionar, que descubrir como somos y entender como podemos ser mejores. Saludos.

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