Diferencias entre el coaching y la psicología

El coach o coaching parece haberse puesto de moda: por todos los lados podemos ver programas de la televsisión en donde un especialista en algún campo enseña a los profanos cómo ser mejores en esa actividad que él tan bien domina: desde ser un buen lider, gestionar correctamente un restaurante, aprender a educar correctamente a los niños… Por Internet también podemos ver muchas páginas de coach o coaching, que nos enseñaba a ligar, a mejorar nuestra sociabilidad y nuestras relaciones, a vivir de forma más feliz y más armónica… El coach o coaching pretende ante todo enseñarnos habilidades nuevas, aprender a hacer cosas de forma correcta en el ámbito de la sociabilidad, de la economía, de las relaciones, de la educación… ¿En qué se diferencia entonces el coaching de la psicología de toda la vida? En este artículo, diferencias entre el coaching y la psicología.

El padre de la psicología

Yo no he estudiado psicología: he estudiado matemáticas y filosofía. Pero si alguien me negase mi condición de psicólogo sería como si a Ludwig Wittgenstein le negasen su condición de filósofo por haber estudiado ingeniería. A veces se suele considerar al Sigmund Freud como el padre de la psicología. Esta consideración es polémica, igual que fue en vida y lo es en muerte polémico Sigmund Freud. Este inventó el psicoanálisis. El propio psicoanálisis nunca fue tan original como intentó hacerlo pasar Freud: se basaba en teorías filosóficas anteriores, como la filosofía de Schopenhauer o la de Nietzsche. Freud (de una moralidad extraña y polémica) intentó borrar estos precedentes para así quedarse con el presunto mérito de haber fundado la psicología moderna.

Y de alguna manera, aunque el psicoanálisis ha sido en gran parte abandonado como tal, sí ha servido de fuente de inspiración para la creación de muchas corrientes psicológicas actuales. Porque esa es otra: no hay una psicología: hay varias escuelas con procederes y principios distintos, que a veces incluso parecen mostrasen enfrentadas entre sí. El propio psicoanálisis permanece como una de estas escuelas. Eso sí ADVERTENCIA: muchos estafadores sin título de psicología o similares van por ahí sacándose cursillos de psicoanalista de 200 horas y pretenden luego ejercer como psicólogos profesionales. Por supuesto para hacerse psicoanalista (con lo polémico que sigue siendo el psicoanálisis) hay que empezar por ser licenciado en psicología o similares. Si no es evidente que eso es como si pretendemos hacernos pasar por médicos por hacer un cursillo de primeros auxilios…

De cualquier forma, el propio psicoanálisis ha sido la base de parte de la psicología moderna. Y por eso es fundamental para entender la diferencia entre el coach o coaching y la psicología.

El psicoanálisis como arqueología y el coaching como arquitectura

Y esto quiere decir que la psicología muchas veces procede con el método de la arqueología. Ya se comparó en su día al psicoanálisis con la arqueología. El arqueólogo intenta reconstruir la historia por medio de los restos que quedaron de antiguas civilizaciones; así, el psicoanalista intentaba aclarar y arreglar los conflictos psíquicos por la investigación de cosas que pasaron en la vida pasada del paciente, traumas y similares que serían los responsables pasados de los problemas psicológicos presentes. Por ejemplo, Freud intentó explicar la fobia a los caballos mediante el miedo pasado a un padre dictatorial y agresivo. Vamos, que una fobia irracional podría ser un conflicto surgido de viejos traumas que siguen vivos en el cerebro. El psicoanálisis y parte de la psicología se dirige al pasado, como una forma de entender los conflictos presentes. Investigando el pasado de la persona terminaremos averiguando, por ejemplo, por qué una persona es fóbica social.

En cambio, el coach o coaching procedería, no con el método de la arqueología; si no más bien con el método de la arquitectura: aquí nos da igual el por qué, por ejemplo, carecemos de habilidades sociales, o por qué tenemos fobia social: lo importante sería enseñar a la persona insociable una serie de técnicas como: perder el miedo al ridículo, aprender habilidades de conversación, ganar confianza y autoestima, aprender a tratar con los demás, aprender a convivir en grupos… Todas estas técnicas no pretenden encontrar en el pasado las causas de la fobia social, como pretendería parte de la psicología moderna inspirada en el psicoanálisis; más bien pretende, desinteresándose de las causas pasadas de la fobia social, construir unas habilidades sociales en el sujeto que le posibiliten posteriormente tener un buen trato social. O sea: construimos como la arquitectura, aunque hay gente que se molesta cuando se construye sobre ruinas de antiguas civilizaciones…

¿Es mejor el coach o la psicología?

Hemos puesto el caso de un fóbico social. ¿Cual de las dos técnicas serían mejor para ayudar a nuestro fóbico social? ¿Las técnicas del coaching; o las de la psicología?

La fobia social desde la psicología

Imaginémonos que investigamos la “arqueología” del fóbico social, llamémosle Eduardo. Entonces lo que haremos es aplicar las técnicas inspiradas en el psicoanálisis, e intentar hallar en el pasado de Eduardo las causas de su fobia social. Para ello tenemos que hablar con Eduardo de su vida. Y al final descubrimos una serie de cosas, cosas del pasado de la vida de Eduardo, cosas que le pudieron causar a Eduardo su fobia social y su falta de autoestima: su padre era una persona oscura y carente de sensibilidad. No consentía que hubiese sentimientos en casa: lo que importaba era trabajar, no era de hombres el dar rienda suelta a nuestros sentimientos. La propia madre de Eduardo era una mujer maltratada psicológicamente. El padre obligaba a la madre de Eduardo y al propio Eduardo a trabajar con él en el campo. Este los atormentaba con su espíritu oscuro. De vez en cuando, el oscuro padre de Eduardo les recordaba a la madre y al propio Eduardo que él los daba de comer, y que si no fuese por él se morirían de hambre. Y claro, en este entorno tan hostil a la autoestima elevada, el propio Eduardo no pudo completar un desarrollo sociemocional completo. Así, el oscuro padre de Eduardo estaba condenando a Eduardo a tener una vida adulta caracterizada por la baja autoestima, por la incapacidad de sentirse querido en un ambiente social, por la incapacidad de desarrollar trato con los demás de igual a igual, por la incapacidad incluso de poder mantener relaciones amorosas y sexuales adultas en el marco de una relación de pareja. Pero resulta que algo andaba mal, en esta reconstrucción de la fobia social de Eduardo algo no encajaba: Eduardo tenía otros dos hermanos que, a pesar de haber vivido también en este hogar tan poco agraciado, no desarrollaron fobia social. ¿Por qué? La explicación estaba en la propia constitución físico-psicológica de la mente de Eduardo: él era una persona sensible, tímida, delicada… El hogar tan macabro en el que tuvo que vivir Eduardo de pequeño le golpeó sobre su sensibilidad y sobre su vulnerabilidad haciendo que este, a diferencia de sus hermanos, terminase por desarrollar fobia social.

La fobia social desde el coaching

El coach o coaching trataría a Eduardo y su fobia social de forma muy distinta: se desinteresaría completametne del pasado de Eduardo. A cambio, un coacher de sociabilidad intentaría enseñar a Eduardo una serie de técnicas para tratar con los demás, de herramientas de motivación y de aceptación del rechazo, de sistemas para aumentar la autoestima de Eduardo, de prácticas en grupos de gente con las que Eduardo aprendería a tratar con los demás, a ser uno más, a elevar su autoestima… El coach, como coach, se desinteresaría de las causas pasadas de los males de Eduardo; a cambio, intentaría construir el edificio de la nueva sociabilidad de Eduardo.

Conclusión sobre diferencias entre el coaching y la psicología

Y al final ¿qué es mejor para Eduardo? ¿La psicología que intenta escarbar en las profundidades del pasado de Eduardo y de la mente de Eduardo? ¿O el coaching, que se desinteresa de eso y a cambio simplemente pretende enseñar técnicas de sociabilidad a Eduardo?

Lo cierto es que ambas perspectivas se complementan muy bien: escarbar en el pasado puede servirnos para aprender de los errores del pasado y así que estos no se repitan en, por ejemplo, los hijos que tendrá Eduardo (con lo que de este modo la arqueología sirve para mejorar la arquitectura). Además, escarbar en el pasado nos sirve para saber cual es exactamente el problema que ha padecido Eduardo durante toda su vida. Una vez que hemos aclarado este problema, es cuestión de elegir la terapia que debe de recibir Eduardo para mejorar sus problemas de sociabilidad. Pero antes, el propio Eduardo con ayuda del psicólogo, debería comprender qué le pasó, por qué desarrolló fobia social a partir de los malos tratos psicológicos de su padre. Que Eduardo entendiese esto tan bien como nosotros lo hemos entendido, es fundamental para que este se libre de viejos demonios pasados y así pueda afrontar el futuro con la esperanza de dejar atrás definitivamente la fobia social. Y luego sí: un poco de coaching de sociabilidad le vendría muy bien a Eduardo, y le enseñaríamos a tratar con los demás, a aumentar la autoestima, a entenderse a sí mismo, a tener relaciones sociales… Y hasta a ligar, por qué no… después de todo seguro que Eduardo hubiese preferido empezar, no por la arqueología: si no por el ligoteo. Al fin y al cabo, Eduardo, como todos los que hemos sido fóbicos sociales, se redimiría al final de sus sufrimientos pasados en el amor.

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