Distintas formas de gustar

¿Qué queremos decir por “gustar“? Realmente podemos gustar de muchas formas distintas: como amigos, como sobrinos, como novios, como empleados, como vecinos… Hay muchas formas distintas de gustar. En el ámbito amoroso se emplea mucho el término “gustar” para referirnos a alguien del sexo contrario que nos atrae amorosa y/o sexualmente. A los hombres nos pasa mucho que alguna mujer nos pone muy berraco (expresión exportada directamente desde la Salamanca rústica…), nos entran unas enormes ganas de acostarnos con ella, de abrazarla, de besarla, de tener sexo con ella… Pero a veces los hombres perdemos el interés en esa chica después de haber conseguido (si lo conseguimos) el objetivo de acostarnos con ella. ¿Por qué? Pues porque esa chica sólo nos gustaba para un revolcón, nos daba morbo pero no concebimos que podamos empezar una relación sentimental con esa chica. En cambio, en las mujeres la atracción sexual y la amorosa parece ir todo más junto: por lo general cuando a una mujer la gusta un chico, es para algo más que para sexo (aunque hay excepciones, y hay mujeres que también hacen la distinción entre gustar para sexo o gustar para algo más). Pues eso, que a grandes rasgos, en el tema amoroso-sexual, podemos hacer la división entre:

-Gustar para tener sexo con esa persona

-Gustar para tener una relación más profunda, de noviazgo, con esa persona

Lo cierto es que los hombres no somos muy exigentes para la primera forma de gustar: si tiene piernas y gime, pues mejor, pero para tener sexo casi nos vale cualquier mujer y-o mamífero o similares (incluso objetos inanimados como muñecas inchables y cosas así). Las mujeres sí son más selectas que nosotros. Nadie debe de culpabilizar a los hombres por eso de que para tener sexo nos valga casi cualqeuir mujer o cualquier cosa: es algo genético, tenemos más testosterona y a veces nos podemos montar casi sobre cualquier cosa. Pero sí que hay que aclararlo. Y por tanto ¿somos los hombres todos unos cabrones que se aparean hasta con objetos inanimados? Pues no, simplemente los hombres hacemos esa distinción entre gustar para tener sexo; y gustar para empezar una relación. Una mujer, en el terreno amoroso-sexual, no tiene por lo general esa disyuntiva, y a ellas si las gusta un chico, por lo general las gustará para “algo serio”.

Atracción física y atracción psicológica

Por tanto, podemos aclarar con un sencillo gráfico lo dicho hasta aquí:

Formas de gustar

Es importante saber que los hombres hacemos una división muy importante entre que una chica nos guste para sexo; y una chica nos guste para “algo más”. Cuando a un hombre le gusta una mujer para sexo, sólo hay pura y burda atracción física debido al instinto de reproducirse masculino. Pero cuando un hombre siente por una mujer “algo más”, entonces suele haber una atracción más profunda, de tipo psicológica y emocional.

Además, como ya hemos dicho, podemos gustar de otras formas. Por ejemplo, todos sabemos que en el colegio, en el trabajo, entre los amigos… siempre hay personas que nos gustan más simplemente por su forma de ser y sin tener interés amoroso y sexual en esas personas. Por ejemplo, todos los chicos hemos tenido amigos que nos gustaban por su forma de ser, porque nos parecían magnéticos, espontáneos, buenas personas, empatizábamos mentalmente con ellos y nos sentíamos “en la misma honda”. ¿Qué tienen en común la atracción general; con la atracción amorosa y sexual?

En primer lugar, para que alguien nos atraiga de forma amorosa, es evidente que es necesario que nosotros sintamos atracción por el físico de ese alguien. Esto se suele conseguir perteneciendo al sexo contrario. A veces esa persona del sexo contrario no es “nuestro tipo” completamente por físico, pero incluso así, a veces se produce una relación amorosa con esa persona que no era nuestro tipo físicamente, pero que nos atraía psicológicamente. Y es que, aunque esa persona no nos acabase de gustar por su físico, el hecho simple de pertenecer al sexo contrario ya puede ser suficiente para sentir ese mínimo de atracción física que se necesita para que pueda surgir una relación amorosa.

Y en cambio, si nosotros tenemos un amigo o amiga de nuestro mismo sexo, salvo que seamos homosexuales, y aunque encajemos por carácter con esa persona a las mil maravillas, será casi imposible que pueda surgir con esa persona de nuestro mismo sexo una relación amorosa debido a que no hay atracción física hacia esa persona. La atracción física es fundamental para que pueda surgir atracción amorosa, aunque es sólo una condición necesaria, y no suficiente.

Para enamorarnos de alguien, y para que ese alguien nos guste de verdad, se tienen que cumplir, por tanto, dos condiciones: que haya un mínimo de atracción física + que haya algo de atracción psicológica y sentimental.

Cuando no hay atracción física pero sí psicológica, decimos que nuestro amigo Juan nos cae muy bien; que nuestro jefe es un tío cojonudo, o que nuestros vecinos son unos encantos como personas… Esta es la forma de gustar genérica, sin interés amoroso y sexual.

Gustar de muchas formas distintas

Y como hemos dicho, cuando se juntan la atracción física y psicológica, se produce una atracción de tipo amoroso. La atracción física es algo demasiado instintivo, pero se puede modular en función de experiencias que hallamos tenido. Por ejemplo a los hombres les puede gustar las mujeres más flacas o con curvas por temporadas. O pueden gustar más las mujeres con caras más anchas y con más carácter (María Adánez); o las mujeres con caras más estrechas, de “modelo” y con menos carácter (Vanesa Romero). En las encuestas sale algo por delante Vanesa Romero… es algo que me choca porque a mi no me gusta nada, y yo prefiero muchísimo antes a María Adánez (Romero me parece sosa, sin carácter y sin un cuerpazo como el de María Adanez… pero eso es una opinión personal), y ambas dos están bastante por encima de las demás chicas de la genial serie “Aquí no hay quién viva” (esto es interesante para que reflexionemos sobre lo caprichoso que pueden ser a veces los gustos).

Eso es en cuanto al atractivo físico se refiere. Hemos dicho que para que se produzca atracción amorosa se necesita también generar atracción con el carácter sobre la otra persona. ¿Cómo se consigue esto? Pues no hay una única forma (y el tema también está sometido al capricho individual). Para terminar hacemos una pequeña lista de rasgos de carácter que suelen gustar al sexo contrario. No hay una única estrategia para gustar con el carácter, como veremos en nuestra lista final:

1. Hombres que son intelectuales, que atraen con su fina inteligencia capaz de resolver problemas.

2. Mujeres que son muy activas, que no dejan de hacer cosas y que se toman las vida muy en serio.

3. Hombres que son poetas, que son sensibles y delicados, y que saben siempre fascinar por su carisma.

4. Mujeres que son luchadoras, pero a su vez saben ser tiernas y sensibles.

5. Hombres que tienen mucha confianza y que saben guiar a los demás como líderes.

6. Mujeres que son muy empáticas y que siempre conectan emocionalmente mucho con los demás

7. Hombres y mujeres que tienen una conversación inteligente y saben hablar de casi todo, además de saber escuchar a los demás…

Para aprender a gustar a los demás, aconsejamos nuestro e-book De Poco Sociable a Seductor en dos meses

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