El amor, la muerte y las mujeres

El amor, la muerte y las mujeresNo voy a hablar del libro homónimo del famoso filósofo Schopenhauer. Aunque sí puedo aprovechar esta entrada para reflexionar sobre este malhumorado filósofo alemán, además de para reflexionar sobre estos tres temas sobre los que Schopenhauer reflexionó a su vez en su famoso libro. Hay que decir que yo rehuyo de la etiqueta de “filósofo” entre otras cosas por alejarme de personajes tan capullos como este tal Schopenhauer. Aunque sería injusto quitarle todo mérito humano al filósofo alemán, al fin y al cabo él empezó una reflexión que ya ponía de manifiesto la decadencia de occidente; y en su lugar empezó a apreciar otras formas de ver el mundo relacionadas con el budismo y el hinduismo. Por eso mismo, y aunque tengo que decir muchas cosas malas sobre Schopenhauer, también tenemos que advertir que el mismo Schopenhauer ya vio que Europa se dirigía hacia su propia destrucción, debido al egoísmo de su gentes y a las terribles condiciones económicas que ayudaba a crear grandes fantasmas, que se materializarían en las dos grandes Guerras Mundiales. Pues eso, yo no soy filósofo: soy poeta y estoy en camino de convertirme en ingeniero de JAVA… una cosa muy espiritual y otra cosa muy material. Además también soy “filósofo de bar”, y eso quiere decir que me gusta conversar con los demás y reflexionar sobre el mundo con una cerveza en la mano… Y hablábamos de Schopenhauer y su reflexión sobre el amor, la muerte y las mujeres… Lo que más le tengo que echar en cara a Schopenhauer es su completa hipocresía, el no vivir como el predicaba, en esa vida algo puritana y alejada de los placeres carnales que al fin y al cabo sólo eran una trampa de la “voluntad” para que esta pudiese seguir perpetuándose. Schopenhauer no sólo era un hipócrita: era alguien con tan mala baba que un día tiró a una señora escaleras abajo porque esta le había despertado de su siesta. La señora quedó malherida y Schopenhauer se vio condenado a pagarla una pensión de por vida. Cuando la señora murió, Schopenhauer dijo algo así como “al fin…”. En estas circunstancias, es evidente que alguien que haga caso a Schopenhauer sobre lo que este opinaba sobre las mujeres, es alguien que puede tener muchos problemas… Lo mismo se puede decir sobre la opinión de Shope (así es más corto…) sobre el amor y sobre la muerte. La reflexión sobre la muerte termina siendo al fin y al cabo reflexión sobre la vida. Y la reflexión de Schopenhauer sobre todo esto termina siendo una reflexión sobre la propia personalidad insociable y misántropa de Schopenhauer. El filósofo alemán era todo un gran conversador y sabía fascinar y conquistar con sus palabras llenas de encanto; pero aun así, no causaba simpatía a los demás, debido a su carácter esquivo, malhumorado, antipático… Esta es una lección que podemos ya sacar de Schope para nuestro apartado de sociabilidad del blog: si eres un capullo la gente no te quiere. Incluso aunque seas inteligente. De cualquier forma, en este artículo, el amor, la muerte y las mujeres.

La voluntad de vivir

“Hay una fuerza  más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica : la voluntad”

Albert Einstein

La famosa frase de Einstein estaba claramente influida por la lectura del científico de los textos del malhumorado filósofo Schopenhauer. Para Schope el Universo se guía por una única fuerza, que es la voluntad. La voluntad es de alguna manera deseo, por ejemplo, el deseo de echarnos novia, luego querremos “meterla mano”, y luego la querremos meter otra cosa… De alguna manera, todas estas acciones son para Schopenhauer la “trampa” de la voluntad que esta nos tiende para que nos perpetuemos, y así la vida y el Universo continúe. Pero esto para Schopenhauer es algo malo, pues la vida es dolor, y el amor, que es la antesala del sexo, por tanto causaría dolor porque impediría que el fatídico Universo (para Schopenhauer este es “el peor de los mundos posibles”, dándole la vuelta a la frase de Leibniz “este es el mejor de los mundos posibles”) se extinguiese al fin. Para Schopenhauer el Universo es un error fatal, y el amor y el sexo, con las mujeres de por medio, son la perpetuación de ese error.

Lo cierto es que el concepto de Schopenhauer de “voluntad” es tremendamente producente, si no entendemos el concepto de forma tan negativa como Chope  (más fácil así…). De alguna manera el verdadero “secreto” para conseguir lo que queremos es aplicar la voluntad, que significa pensar fuertemente lo que queremos; y después echarle el trabajo y los cojones necesarios para conseguirlo. En el libro “El Secreto” se propone usar un método distinto: cerrar los ojos y repetir fuertemente “quiero un chalet, quiero un chalet, quiero un chalet…” y el chalet aparecerá como por obra y arte de magia ante nosotros…

Einstein reinterpreta ese concepto de voluntad de Schopenhauer, pero le quita ese halo de malignidad que le puso al concepto el filósofo alemán. La voluntad se convierte en algo positivo. Por eso, y desde la perspectiva de nuestra reinterpretada “voluntad”, cierro el artículo con una reflexión de lo que es para mí el amor, la muerte y las mujeres.

Sobre el amor, la muerte y las mujeres

1. El amor: de alguna manera la evolución nos creó a los hombres y a las mujeres para ser seres incompletos. Cuando uno es muy joven, quizás no siente tanto esa necesidad de juntarse con su alter ego y de rehacerse de forma plena. Pero con el tiempo, estar solo es una maldición que solo puede ser redimida en el amor. Un hombre sin pareja es como un árbol sin hojas: triste, deprimido, melancólico y otoñal… El amor es la primavera y el verano de nuestra vida. El otoño es cuando no tenemos amor… y para algunos el invierno llega cuando tenemos hijos. Es muy duro oír el testimonio de ancianos en el geriátrico recomendando a los jóvenes que no tengan hijos, que no vale la pena… De cualquier forma eso es elección de cada cual. No es elección estar sólo: es un castigo. Un castigo que se redime encontrando a alguien. Es fácil si eres un tío o una tía interesante. Y rápido… o acaso ¿alguien conoce a algún hombre o mujer de estos que quitan el hipo y que son encantadores y seductores… alguien conoce a algún seductor o seductora que pase mucho tiempo sin tener pareja? Si lo dejan con una pareja, al poco tiempo ya han empezado una relación con otra. Incluso aunque no seamos tan seductores también podemos tener pareja y encontrar el amor, se dice eso de “un roto para un descosido”, y es una esperanza para muchos desesperados…

2. La muerte: alguien dijo que “la filosofía es preparación para la muerte”. Es una frase fenomenalmente estúpida: la filosofía es preparación para la vida. Para la muerte no hace falta prepararse, pues llega rápido y rápido se va, antes de que te des cuenta ya estás empezando a padecer estertores, y en no mucho tiempo estás tirado en el suelo y tienes a un montón de gente mirándote alrededor. Y tú piensas

“pero qué miran estos gilipollas, ¿acaso ellos que están vivos no tienen otra cosa en que aprovechar su valioso tiempo más que mirar a un hombre que es fúnebre?”

No nos dará tiempo a terminar estos pensamientos y ya estaremos muertos. No merece la pena darle importancia a la muerte. No la tiene. Como dice una canción de Héroes del Silencio

la muerte es un lazo que se le hizo al regalo de la vida

(Avalancha, cita aproximada)

Evidentemente lo importante es el regalo; no el lazo.

3. Las mujeres: desde una perspectiva algo machista, se considera a las mujeres como las depositarias del lado irracional, pasional, emotivo… del mundo. Una mujer es un ser feliz entre sentimientos, entre emociones… Ellas no buscan grandes razones ni grandes misiones: se conforman con las pequeñas cosas que tienen a su alrededor. Y Precisamente la grandeza de las mujeres está en conseguir hacer de estas pequeñas cosas cosas enormes y sublimes. Cuanto han luchado los hombres en el mundo por la justicia, por la verdad, por la belleza… Pero las mujeres han conseguido inspirar la justicia en el ámbito cotidiano, donde ellas ayer fueron esclavas ahora son matronas libres; ellas han conseguido inspirar la verdad de la vida, la felicidad de un buen hogar y de una gente que te aprecia es la mayor verdad, pues la felicidad es el mismísimo sentido de la Tierra. Y ellas han conseguido inspirar la belleza y su búsqueda, hasta el punto de que las sinuosas y sensuales líneas de las mujeres han inspirado el diseño de muchos coches, de muchos muebles, de los electrodomésticos… de edificios enteros, de catedrales, de ciudades enteras, y hasta de países enteros.

De “El amor, la muerte y las mujeres” a “amar a las mujeres hasta la muerte”. La filosofía ha cambiado. Ahora estamos demasiado cachondos para reflexionar sobre el ente…

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